Vimos en el artículo anterior que el islam de hoy difícilmente puede ser la doctrina predicada por Mahoma en su etapa de La Meca, una doctrina que, en la parte más espiritual o bondadosa, sin duda estaba basada en ideas de otras religiones monoteístas, como prueba el hecho de que a Jesús de Nazaret, por ejemplo, se le cite treinta y tres veces en el Corán.
Los preceptos del Profeta, destinados a calmar las pasiones de un pueblo árabe cuya principal característica era la belicosidad fratricida, hoy se encuentran sustituidos por el discurso radical de esos imanes que piden la más firme oposición hacia todo lo no musulmán y el estricto cumplimiento de la Sharia o ley islámica. Una ley absurda, antinatural, artificiosa, incompleta, elaborada cientos de años después de que Mahoma falleciese y, por lo común, al servicio de quien debe interpretarla.
Ni razas escogidas, ni cleros dominantes y opresores, ni creencias poseedoras de un Dios propio, puesto que la mano de Dios no está encadenada a nadie ni a nada. Tales serían las palabras sintetizadoras de lo que el llamado Nabí ofreció en sus inicios. De donde se deduce que el Profeta rechazó a los imanes porque los consideró innecesarios. Así, pues, muchos clérigos del actual islán, posiblemente todos, no se corresponden ni en el cargo, ni en la fe, ni en la labor de apaciguar esas pasiones que la religión de Mahoma deseaba.
Quienes recopilaron el Corán unos cuantos años después de la muerte del Profeta, actuaron del mismo modo que si hoy mezcláramos el testamento político de Franco, en el supuesto de que dicho testamento tuviese algún valor religioso, con los sucesos de la batalla del Ebro y las arengas que allí se impartieron. Además, el Corán se recopiló sólo a partir de letras consonantes y hasta el siglo X (IV de la Hégira) no se le añadieron las vocales. Inclúyase la circunstancia agravante de que Mahoma legó sus creencias de un modo oral y el resultado ya lo conocemos: Una obra que los imanes de los últimos siglos aseguran que corresponde literalmente a la palabra de Dios, cuyos párrafos no pueden alterarse ni en una coma. Y así hasta la eternidad. ¡Cabe mayor disparate en la mente humana!
Cuando el califa Utmán decidió recopilar el mensaje de Mahoma, el estado islámico había conquistado ya toda Arabia, Egipto, Siria, Mesopotamia, Persia, Armenia... y se acercaba a gran velocidad hacia la India, por el este, y hacia Cartago por el occidente. Y un estado que era realmente un gran imperio no podía permitirse el lujo de inculcar pacifismo religioso, de ahí que el Corán se encuentre repleto de frases semejantes a esta: “La tentación de la idolatría es peor que la carnicería en la guerra”.
Por si no bastase la enorme desconfianza que despierta la supuesta obra de Mahoma, cuyo libro se encuentra plagado no sólo de apelaciones a la hostilidad contra el vecino sino de maldiciones y de amenazas, hay que decir que también existe el Hadit o Sunna del Profeta, que es una recopilación aún más tardía, siglos IX al XI, de los preceptos y acciones de Mahoma no incluidos en el Corán y que los recopiladores, a su modo, quisieron poner como ejemplo de aquello que debe hacerse en cada momento de la existencia humana.
El Hadit, aunque represente algo así como la segunda parte de “Cómo esclavizar a un pueblo”, no es algo que deba tomarse a broma ni mucho menos, pues junto con el Corán compone lo que se conoce como Sharia o ley islámica, que en determinados países musulmanes, afortunadamente ahora no muchos, se aplica con todo rigor. Y donde no se aplica, se mantiene latente como una ley referencial a la que a menudo apelan los ulemas, que son esos doctores o sabios entendidos en teología coránica, para que la sociedad musulmana en su conjunto o Umma regenere ciertas costumbres que, según ellos, se van degradando, como por ejemplo el abandono del uso obligado del velo en la mujer, por citar sólo una cuestión menor de cierta actualidad en Europa.
Como ya se dijo, Mahoma falleció en el año 632 sin llegar a ver reflejada su doctrina en un libro. Sobre el 650 se estableció el Corán (palabra irreemplazable de Dios, no lo olvidemos) mediante el método sui géneris que también se ha explicado. Y entre los siglos IX y XI se reunió una colección de relatos que nos hablan de las andanzas, preceptos y acciones cotidianas de Mahoma y que establece códigos de conducta social y comercial. Es decir, quienes vivieron 300 o 400 años más tarde que el Profeta no dudaron en escribir o recopilar anécdotas trasmitidas oralmente para que sirviesen de ejemplo a los creyentes. Ejemplos que, junto al Corán, repitámoslo, diesen solidez a una ley inmutable o ley islámica.
El hecho de que transcurriera tanto tiempo entre el fallecimiento de quien inspiró la doctrina y la plasmación de ésta para la posteridad, por sí sólo despierta más de un interrogante acerca de su validez, pero si además se destaca que el Hadit lo que realmente refleja son tradiciones, a veces anteislámicas, de las ciudades de Damasco, Kufa o Medina, vagamente relacionadas con la idea de Sunna profética, cuando no contradictorias, nos encontramos con que la citada ley islámica, tan referencial para el musulmán de hoy, se haya doblemente corrompida: Por un Corán alejado de los preceptos bondadosos de Mahoma y por un Hadit elaborado a partir de costumbres localistas y arcaicas. La pregunta de este capítulo sería: ¿Cómo es posible que durante tantos siglos no haya surgido una fuerte tendencia dentro del islam que delibere sobre las aberraciones con las que se castiga a más de 1.000 millones de seres humanos?
Escrito por Policronio en: Mayo 5, 2004 3:04 PM Archivado en Islamismo, mundo árabe
Esa es la pregunta del millón.
Pero hay que tener en cuenta la circunstancia histórica: en "occidente" la Biblia empezó a cuestionarse desde el siglo XVI, tras la aparición de la imprenta y de la Reforma.
Ese escepticismo se hizo extensible a otros libros antiguos, y a partir de la Ilustración, a todo orden de ideas antiguas. La crítica textual e historica de textos es una ciencia con solo cien años de historia.
Sólamente quiero felicitarte por estos dos estupendos artículos. Me resulta difícil creer que hace poco que escribes ;-).
Otro dia nos cuentas algo más de tu novela.
Un saludo.
SUPER BUENO...
CREO QUE SERÍA BUENO ENFATIZAR MAS SOBRE LA CLASE DE VIDA ISLAMICA, PERO EL DOCUMENTO ESTÁ MKUY BUENO Y ESPERO QUE SIGAS ESCRIBIENDO.
CHAO Y BENDICIONES
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