No soy de los que acuden a los estrenos de las películas que llegan precedidas de cierta fama, prefiero ir a verlas cuando han transcurrido varios días de su presentación, a veces incluso semanas. Opto a menudo, cuando tengo buenas referencias del filme, por esperar a que salga en DVD y entonces disfrutarlo cuantas veces me apetezca; eso sí, invariablemente acomodado en el sofá de casa (a la romana), con el volumen del sonido a mi gusto, que en los multicines suele ser atronador, y encima con la opción nada desdeñable de poner la pausa si viene al caso prepararse un cubata o ir a visitar al señor Roca. Recuerdo haber actuado así con “Gladiator”, magnífico drama de Ridley Scott que debo haber visto unas doce veces, siempre en el salón de mi casa y siempre usando las pausas en esos instantes en los que la genial música de Zimmer-Gerrard, junto a la fotografía de Mathieson, te inundan de tristeza, te humedecen los ojos y te da por pensar. Porque las imágenes (en griego iconos), acompañada de la música apropiada, era el sistema usado por la jerarquía católica del alto medievo para transmitir los evangelios a un pueblo que no sabía leer. No bastaba, evidentemente, el desgañitarse de los curas en los púlpitos; como no les ha bastado a los musulmanes, para acceder a una religión compasiva y menos fanatizada, aprenderse de memoria, en las madrazas, las páginas del Corán.
Los televisores de hoy en día, de pantalla kilométrica y sonido envolvente, tienen poco que envidiarle a algunas salas diminutas donde tres bolsas de palomitas “apestan” todo el local. Eso sin contar que a veces, con mayor frecuencia de la deseable, la resonancia de la sala de al lado (ya se sabe que siempre hay un empleado incompetente que deja alguna puerta mal cerrada) te impide concentrarte en el argumento o los diálogos de la película que quieres ver. La mía es, sin duda, una actitud que pudiéramos denominar comodona si reparamos en el atrezo del sofá, el cubata y el “home cinema”, pero juraría que también es una actitud práctica que evita esos “ruiditos” que llegan de los teléfonos móviles (tiempo atrás fueron los relojes Casio), capaces de romper en mil pedazos el clímax de lucha entre gladiadores romanos o cualquier otra secuencia que mueva a la meditación. Todo ello sin hablar del gustazo de evitar opiniones in situ, normalmente a cargo de un grupo de amigotes guasones, de entre los cuales a menudo hay uno que ya ha visto la película en “New York” (así, en el original) y te destripa el desenlace, a veces falsamente.
Aparte del ceremonial de ir a una sala de cine tras el no despreciable esfuerzo de consensuar con la familia qué película ver, circunstancia que normalmente va acompañada de una cena fuera de casa y de unas copas a la salida del cine (algo que te cuesta una pasta y que constituye todo un protocolo destinado más bien a reconciliar parejas que a entusiasmar al cinéfilo), el mayor inconveniente que le veo al hecho de esperar un tiempo después del estreno o todavía más tiempo a que el DVD esté a la venta es que, a esas alturas, uno ha escuchado o leído ya numerosas críticas que pueden llegar a desmotivarte. No obstante, todos sabemos que las críticas pueden ser favorables o no en función del estado de ánimo de quien las escriba. Precisamente ahora recuerdo que Carlos Pumares, un tío con una memoria prodigiosa para el cine pero de lo más rarito (últimamente se dedica a hacer de payaso con mal genio en “Crónicas Marcianas”), no reparó en poner como un trapo “La caza del Octubre Rojo”, filme que se ha convertido en todo un clásico del género. Lo que ocurre es que en la crítica no sólo influye el estado de ánimo, también hay otros intereses como puedan ser los ideológicos. A ese respecto puedo afirmar que aún estoy por ver una película con malas críticas que describa la Guerra Civil española vista desde el lado de los “buenos”, o sea, de la izquierda. Y no es un asunto menor, puesto que se han realizado cientos de ellas y algunas verdaderamente bodrios.
Durante los últimos veinte o treinta años, cientos han sido las películas y probablemente miles los documentales, rodados en España, que incorporaban una carga ideológica tremenda a favor de la izquierda, películas que por arte de birlibirloque convertían siempre las posturas totalitarias en ideas de progreso y amor a la libertad. Películas y documentales en los que, además, a la derecha se le otorgaba un papel con muchos y ricos matices pero que no debían sobrepasar nunca el registro destinado al liberticida, al opresor o directamente al asesino y genocida. Así fue, por ejemplo, el papel estelar de sabandija política adjudicado a Aznar en ese tótum revolútum denominado “Hay motivos”. Así fue también ese anuncio electoral del PSOE, todo un clásico, que en el 96 exhibía la fiereza de un perro doberman con el que se comparaba al PP. Así fue siempre, falsedad tras falsedad, la ingente propaganda que la izquierda nos ha ofrecido, y siempre alabando su propia bondad, encubriendo o falseando sus numerosas fechorías y afrentando a la derecha. El asunto propagandístico viene de lejos en el socialismo, hasta el punto que algún desahogado aún relaciona hoy al socialista Indalecio Prieto, totalitario y golpista como pocos, con un diario que acabó comprando y que se llamaba “El Liberal”. Incluso se atreve el desahogado, porque el atrevimiento no es algo de lo que carezcan los sin escrúpulos, a citar las palabras falsarias del liberticida: “Soy socialista a fuer de liberal”, que en su caso hubiera sido lo mismo que si hubiera dicho: Soy calvo a fuer de peludo.
Pues bien, esta gente con espolones a la hora de practicar todo tipo de propaganda sectaria, contemplada en miles de películas, documentales y anuncios a cual más infame (entre los que no hay que descartar como método eficaz y adoctrinante para sus intereses las numerosísimas manifestaciones callejeras que tantas horas de televisión les dieron), resulta que se rasga las vestiduras porque FAES, fundación relacionada con el PP, ha sacado un documental dando su opinión sobre la agitación política que siguió al 11-M. El audiovisual de FAES le ha sentado a cuerno “quemao” a la izquierda y ha lanzado hacia la derecha toda clase de improperios. Lo más suave que he oído es: “La derecha exige el derecho a mentir”, titular que en sí ya es una gran falsedad para indicar que el cortometraje “Tras la masacre”, cuyo único objetivo es recordarnos el comportamiento antidemócrata de la izquierda, tiene como propósito el desprestigio de ZP mediante la mentira. La izquierda no sólo cree que es la única ideología legitimada para gobernar, sino para mentir y manipular a coste cero. Por eso les ha dolido tanto “Tras la masacre”, porque es un peaje que no esperaban pagar. Incluso a la izquierda, acostumbrada a la impunidad desde siempre gracias a una derecha que jamás ha plantado cara, le duele que la llamen golfa aunque sea cierto.
A todo esto la cúpula del PP, y unos cuantos centristas y liberales que, ignoro el motivo, jamás verán legítima ni siquiera la defensa propia aun en su grado mínimo (que el documental de la FAES parece hecho de dibujitos animados para los niños y podría ser exhibido en horario de tarde en cualquier televisión), andan escondidos debajo de las mesas porque no se atreven a asumir como propio, o como un sistema perfectamente válido para informar a cuantos más mejor, un trabajo recordatorio de la agitación izquierdista sufrida por España en las generales de 2004. Se podrá decir que incluso gente poco sospechosa como Federico Jiménez Losantos ha catalogado de perjudicial o negativo el trabajo de FAES. Bueno, ¿y qué? Federico, como todo hijo de vecino, tiene sus días buenos y sus días malos, e incluso alguno cargado de incongruencias. ¿Cómo se le puede reprochar al PP, como hace él a menudo, que no saque a la calle a sus 700 mil militantes y al mismo tiempo encontrar inadecuado el video de FAES? Eso es un desatino mayúsculo que no me esperaba de Federico, salvo que el tal Blázquez le haya llamado al orden. Ambos dos, periodista y obispo, pasan a partir de ahora al estado de cuarentena.
Pedro J., en El Mundo, aún criticó más el video, pero es que este hombre sigue pendiente del “que hay de lo mío”. De modo que a Pedro Jota se le debe conceder un valor más que relativo. ¿Y Rajoy? ¿Qué dijo Rajoy? El líder del PP, ya veremos a este paso por cuánto tiempo, se limitó a decir: “Soy partidario de actuar con la cabeza y no desde las vísceras”. Entonces, amigo Rajoy, qué demonios esperas para actuar. Aclárate, buen hombre, o roes el hueso o lo dejas roer, pero mantener el hueso sobre la alacena mientras una jauría pretende comerte por los pies me parece a mí una forma de actuar con muy poca cabeza. En los tiempos que corren, donde una imagen no es que valga más que mil palabras sino que lo vale todo, que declares en el Congreso de los Diputados o en cualquier mitin que Zapatero es un nene malo, quizá tú dirías no muy bueno, tiene el mismo valor y hace el mismo efecto que si uno tiene tos y se rasca la barriga. Compara cualquiera de tus declaraciones, o las de Acebes y Zaplana, con las innumerables consignas dichas en manifestaciones multitudinarias de la izquierda durante dos o tres años seguidos. Compara vuestros “soto voce” con esos eslóganes impresos en pancartas (a modo de iconos para una población analfabeta política) que llegan a la gente del común a través de la televisión. Y muchas de esas personas acaban creyendo en la explotación del trabajador por el capitalismo. Y muchos de esos buenos ciudadanos no dejan de impresionarse cuando ven a miles de sus semejantes coreando “No a la guerra”, seguido de “Aznar asesino” o, ya en el 11-M, “queremos un gobierno que no mienta”.
¿Qué se puede hacer ante los entusiastas del icono crispante en grado de sobredosis? Usar el cerebro, nos dice el señor Rajoy. ¿Pues úsalo, hombre, úsalo! Decídete a subir o a bajar y no te quedes de sombra en el rellano de la planta trece que te puenden confundir con un fantasma del Windsor y los de EL País te dirán que eres un reflejo y que en realidad no existes. Sal de debajo de la mesa, rodéate de 200 micrófonos de medios informativos de medio mundo y declara a voz en grito: Este es el primero de una serie de videos que le hemos encargado a nuestra fundación. Estamos más que hartos de la inmoralidad de este gobierno socialista y sus cómplices respecto al modo de actuar en la Comisión de investigación del 11-M. No acepto en absoluto que nos hayan impedido todas las comparecencias que hemos propuesto. De modo que a partir de ahora lo que los españoles no lleguen a saber por la Comisión lo sabrán por cuenta nuestra. Y eso en lo que se refiere al período de agitación del 11-M, en el día a día de las calamitosas medidas de Zapatero hemos decidido dar la batalla de la opinión pública, tanto en la calle como en los medios de comunicación. De modo que quien no esté de acuerdo con el video “Tras la masacre”, que sepa que FAES, a propuesta del Partido Popular, editará un periódico de ámbito nacional y de tendencia liberal-conservadora, en el que cada fin de semana se adjuntará un DVD con las principales irregularidades cometidas por el gobierno socialista o por sus socios. Ya estamos elaborando los DVD y el número uno de la colección, que tratará sobre el parón ilegal del Plan Hidrológico, llevará por título: “AGUA PARA TODOS”. Ah, y que los nacionalistas se vayan preparando, también habrá videos para ellos, además de informes. Precisamente ahora ultimamos uno acerca de las balanzas comerciales entre el País Vasco, Cataluña y el resto de España...
Escrito por Policronio en: Abril 2, 2005 7:04 PM Archivado en Hitos | Liberalismo, neoliberalismo, capitalismo, constitucionalismo | Partido Popular
Como ya dije apruebo lo dicho por Rajoy. En terminos electorales los radicalismos no creo que sean buenos, y el centro, aunque odiemos la palabreja, sigue siendo un caladero de votos. Rajoy aspira a gobernar y ojalá lo consiga por el bien de este pais. El objetivo de un partido es ganar las elecciones y para ello debe tratar de abarcar a cuantos más sectores de la sociedad mejor, radicalizándose no creo que se consiga. Esto no quiere decir que no se combata ideologicamente los postulados socialistas y demás patrañas, pero en otros ambitos.
Estoy contigo en todo tu análisis. Una cosa es que no se esté de acuerdo con lo que el vídeo exprese, o con la forma en que lo hace... ¡¡Y qué!! A ver si cuando RTVE (la de todos, no como FAES, que es una entidad particular) emite un documental de cualquier tema los españoles tenemos que estar de acuerdo con todo lo que pone. Lo de FJL es de traca. Me pega que está moderando su discurso por si las moscas (un tal Blázquez). No se puede estar un año entero repitiendo las mismas cuatro cosas del 11 M para luego criticar a la derecha porque FAES saca un vídeo sobre el 11 M que resume la postura del propio FJL de manera más o menos acertada. Luego no sirve hablar de maricomplejinismos. Begoña Errazti, presidenta de uno de los partidos que gobiernan el País Vasco (EA) ha pedido la República vasca, una negociación directa con Madrid y no sé cuantas cosas más. ¿Se le ha escuchado algo a Rubalcaba, Llamazares o el propio Rajoy al respecto? Eso es nacionalismo sin complejos. Pues si en un país libre estamos, ¡que nadie tenga complejos!
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Enhorabuena, la mejor descripción que he leido,
Ojalá se cumplan tus nuestros deseos.
La sociedad ya está radicalizada, y muchos se estan despertando. Las huidas del socialismo son por tandas entre los que le votaron ocasionalmente. La gente sigue al fuerte, no al descafeinado. El problema es hacer llegar el mensaje, los medios para ello y sobre todo como dices la rotundidad.
El centrismo lo dá la ideologia.
Por cierto, llegan rumores de contactos entre Rajoy/Guerra ambos preocupados por la situación!?
Enhorabuena por el análisis. Es certero y describe el sentir general de la derecha. Felicidades.
Me sumo a la propuesta, hay que reclamar más videos que pongan al descubierto la hipocresía socilialista, de su ineptitud y de su radicalismo mafioso.
Jinete, nadie pide radicalismo. Radicalismo sería cercar las sedes del PSOE o de Esquerra y volcarles en la puerta un camión de excrementos, como sucedió en Barcelona ante la sede del PP. Radicalismo sería lanzar cócteles molotov contra esas sedes, como también se hizo. Radicalismo sería... Pero mi propuesta es de carácter informativo, realizar videos, informes y de vez en cuando alguna manifestación, así como editar diarios y revistas o influir en alguna cadena de TV. Todo eso no es, ni de lejos, radicalismo. Entre el radicalismo socialista, practicado desde hace años, y lo que hace la cúpula del PP, según mi parecer hay un punto intermedio para decirle a este Gobierno: ¡Cuidado, todo tiene un límite, vuestros abusos (radicalismos) serán notificados a los cuatro vientos! Smith, Yeda, Welcom: Gracias.
Radicalismo y derecha. No se puede habar de radicalismo en el vído, salvo que hayamos perdido el norte. Primero: el vídeo es de FAES, que no del PP. Segundo: el vídeo del Doberman, acordémonos, un vídeo del PSOE y un vídeo electoral, era mucho más incisivo y carente de argumentos serios. Recuerdo que cuando el amiguete de ZP, Carodeche, se reunió con ETA en Perpignan, intervine en la tertulia de Luis del Olmo y, como los anteriors oyentes habían hablado de "linchamiento" del sujeto, no tuve más remedio que recrdar que dicho "linchamiento", en cualquier caso, y además de estar superjustificadísmo (maten en Valencia y Aragón, señores, pero no en Catauña), siempre sería verbal, que no físico, como el que sufríeron los dirigentes populares el día de las últimas elecciones al ir a la mesa electoral a deositar su voto, o en las sedes del PP los días previos al 14 M. ¿Radicalismo de derechas? ¡¡¡Que no nos tomen el pelo, por favor!!!
Rajoy está mostrando unos complejos de un señor que tiene que pedir perdón por no votar al PSOE.
Excelente artículo.
Me inclino por una distribución masiva de este video de la FAES tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Si antes 'había motivo', ahora 'hay derecho'.
No había leido tu post hasta hoy. Suscribo tu punto de vista al 100%. Puede que hacer videos manipuladores esté mal, pero el de FAES no es manipulador.
Y lo que hace falta es más!!! Con inteligencia y honestidad, no en plan Moore.
Para sacar a un progre de sus casillas y descabalgarle basta con decir la verdad. La verdad duele pero no ofende.
Genial tu hipotética respuesta de Rajoy sobre que este es el primero de una serie.
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