No es que nos sintamos especialmente monárquicos, pero dado que la Constitución Española en su título preliminar, art. 1.3., señala que “La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria”, con los tiempos que corren, hay cosas que mejor no meneallas. Asimismo, en su art. 56.1 la Carta Magna señala “El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes”
De un tiempo a esta parte, y muy especialmente desde la irrupción del zapaterismo en la escena política española, ha renacido el viejo espíritu republicano que tan escaso éxito ha cosechado en las milenarias páginas de nuestra Historia. Dos son los aspectos que desvirtúan esta cuestión ab initio:
- Primero: La tendencia de la izquierda española a apropiarse del republicanismo y el rechazo por parte de ésta a hacer partícipe del sistema republicano a la derecha, como demostró la fracasada experiencia de la CEDA y Gil Robles.
- Segundo: El carácter republicano de todos los partidos separatistas, sin excepción alguna (CiU, ERC, PNV, EA, PCTV, Aralar, BNG…). Dado que casi todos han tenido o tienen parcelas importantes de Poder, el asunto tiene su especial gravedad.
Al margen de estas premisas hay que señalar la obsesión por parte de la Casa Real de congraciarse con la izquierda, por extremista que sea, y de hacer un cierto (el justo) vacío a la derecha. ¿La razón? El ex ministro de Cultura de la UCD, Ricardo de la Cierva, fue informado en una audiencia por Juan Carlos I de que, a diferencia de su abuelo Alfonso XIII, él sólo saldría de España con los pies por delante. Entonces, Juan Carlos no tenía tanto dinero como ahora y posiblemente ahora se dejaría de sentimentalismos y se exiliaría a cualquiera de los paraísos mundiales en los que recala de cuando en cuando. Pero, volviendo al meollo de la cuestión, lo cierto es que España aguanta una situación harto esquizofrénica, al sufrir la derecha una mayor marginación que la izquierda por parte de la Casa Real, aún cuando siempre fue más fiel que la derecha a los principios monárquicos: por patriotismo, por tradición o por lo que sea. No hace falta ver más que la diferencia existente entre las relaciones de Juan Carlos con Felipe González y José María Aznar. o que está claro es que Juan Carlos siempre ha querido congraciarse con los "republicanos" para "asentar" la Monarquía. Si a ésto añadimos la extraordinaria fluidez de relaciones personales y económicas existente entre los Borbones y el Grupo Prisa, la verdad es que el panorama es un tanto desalentador.
Bien. Hoy ha tomado posesión de su cargo de Presidente de la Junta de Galicia, Emilio Pérez Touriño. El nuevo Presidente de Galicia nos ha obsequiado con un elocuente discurso en el que nos ha informado de que él liderará personalmente un "galleguismo cívico, de la ilustración y del resurgimiento, de los republicanos y de los federalistas". No sabemos qué habrá pensado (?) Juan Carlos cuando haya escuchado esta perorata republicano-ilustrada en la que se cuestiona palmariamente la forma del Estado (república por monarquía) y su propia estructura (federalismo por autonomismo), pero la situación política parece que empieza a despeñarse por los cerros del republicanismo federal-asimétrico a velocidad de vértigo.
Ya no es un iluminado como Julio Anguita, el encargado de dar la nota tricolor al panorama político nacional, no. Estamos hablando de un Estado cuyo Gobierno está dirigido por un republicano, al parecer, francmasón (la orden secreta es netamente republicana). Asimismo, el Gobierno se ampara en dos partidos abiertamente antidinásticos (IU y ERC). Por otra parte, tres son ya las comunidades autónomas de carácter netamente republicano (País Vasco, Cataluña y Galicia), y ello sin contar con otras, como la de Aragón, dirigidas por un socialismo bastante poco entusiasta del monarquismo. Lo más grave de todo es que, con una reforma constitucional sacada por Zapatero de la manga, con unas reformas estatutarias en el aire, el neorepublicanismo no contribuye precisamente a la estabilidad institucional ni a la defensa del orden constitucional. Por lo tanto rogamos que, a "Quien" corresponda, que tome nota. El constitucionalismo está en juego.
Escrito por en: 2 de Agosto 2005 a las 09:47 PM Archivado en Galicia
El carácter republicano de todos los partidos separatistas, sin excepción alguna (CiU, ERC, PNV, EA, PCTV, Aralar, BNG…)
No sabía yo que CiU fuera un partido separatista. De hecho siempre han aceptado y revindicado España (aunque fuera "otra" España). Lo que tampoco sabía es que fuera republicano. De hecho, siempre se han proclamado monarquicos, y les gustaría precisamente que la monarquia asumiera un papel muy relevante en su visión de España.
1. Como ya se apunta, CiU nunca ha sido ni un partido republicano ni un partido separatista. El BNG como coalición que es tiene diversas sensibilidades, pero ninguna es abiertamente independentistas (excepto algún acné en Galiza Nova), una opción que en Galicia está representada por grupos minoritarios (Nós, FPG, etc.). Ambas formaciones se mueven con una idea autonomista próxima al federalismo con una fuertemente descentralizada del Estado.
2. La mención al republicanismo vuelve a ser la típica mención a Pettit que tantos chistecitos de 2º de la ESO generan por estos pagos. Es por tanto un guiño a ese liberalismo a lo Rawls que tanto gusta a ZP y no tiene nada que ver con la forma política del Estado recogida en la Consitución.
CESAR: Me sorprende que, de lo arriba expuesto, te limites a sacar punta a si CiU es un partido republicano o no. Naturalmente que CiU, a pesar de lo que digas, es un partido abiertamente separatista. Exactamente igual que su homólogo, con quien comparte infinidad de reuniones "internacionales" e internacionales, el PNV. Ahora mismo tienes la prueba: el Estatut(o). CiU, superando por la izquierda (el extremo, mejor dicho) a todos.--------------------------------------------------- Bien. Dado que, al margen del peloteo de los cargos públicos de CiU (véase Pujol en épocas pasadas) a S. M. el Rey, que por otra parte no difiere mucho del de, por ejemplo, el republicano Llamazares, la realidad es que CiU, sus bases y sus directrices políticas son abiertamente nacionalistas, lo que a la larga es sinónimo de separatista, salvo que se funde la dinastía Pujol o la dinastía Mas, me pega que CiU no tiene más salida que la República. Catalana, claro.
DESECHO: Te equivocas de medio a medio. CiU no puede ser monárquico jamás, porque o cree en la Monarquía de España, que es la que funciona. Será coyunturalmente juancarlista, pero co-yun-tu-ral-men-te. Su meta última está puesta en una Cataluña independiente. O sea, republicana.-------------------------------------------------- El BNG es un partido abiertamente separatista y republicano. Tan sólo la escasez de apoyo que tiene el nacionalismo gallego le obliga a vivir en la moderación. Pero su meta última siempre es la separación de España. No hay más extremismo en el BNG, porque hay poca fuerza. Pero nada más. Por cierto que, elfederalismo descentralizado, en España, es el paso previo al separatismo. Conste en acta.
Parece mentira que todavía haya crédulos (sin ánimo de ofender) que consideren que el nacionalismo (cualquiera) no pretenda la indepencia de un determinado territorio, como primer paso, y posteriormente la anexión de otros, como pasos indefinidos para mantener ese mismo nacionalismo. La postura de Pujol, en la que probablemente de basen las personas de fuena fe, a mi juicio encerraba toda la hipocresía de este mundo. No se entiende la coherencia de alguien que no quiera la independencia, alegue falsamente (a mi juicio) que lo que prefiere es retrotraerse a la situación anterior a 1714 y se dedique en cuerpo y alma, durante 23 años, a inculcar el odio a todo lo español y el "fer país". ¿Qué necesidad hay de hacer país si ya lo tienes? Ninguna, porque lo que se pretende es crear una nación para hacerla independiente.
Toda la razón del mundo, Polcronio. El nacionalismo no separatista es un nacionalismo que sólo adopta esa posición para sacar dinero y transferencias a Madrid. Pujol lo hacía así, pero había que oir los timbales de la tribu nazi-onalista cada 11 de septiembre.
Yo soy liberal y me considero republicano. Sin quitar meritos al Rey en la transición, sin obviar la historia española tanto de la Corona como de la Republica, etc, etc, pero entiendo que en estricta teoría política un liberal ha de ser republicano.
Perdón, un liberal lo que quiere es libertad, se la dé quien se la dé. Ahora bien, reconozco que la institución monárquica, sobre todo cuando es acomodaticia como en la actualidad en España, no favorece demasiado la libertad de todos, en cuyo caso sería preferible un presidente de república, de quien al menos sabríamos de antemano que sería partidista. En cualquier caso, para mí lo ideal (una vez más) es el estilo USA: Un presidente ejecutivo, con los tres poderes bien delimitados y punto pelota. Y así les va a los USA, con un Carod-Rovira en cada estado. ¿No?
Yo creo que se puede ser monárquico-liberal, aunque lo más ajustado al liberalismo es el sistema republicano. Por otra parte, no soy partidario de jefaturas de Estado de papel couché, por lo que, como bien decís, una república a la americana no estaría nada mal. Sobre todo porque, para hacer frente a los separatistas, habría dos voces: la del Jefe del Estado y la del Presidente del Gobierno. Actualmente, al Rey, ni se le escucha ni se le espera salvo media hora antes de cenarnos el pavo del día 25 de diciembre.
Decir que los partidos nacionalistas son necesariamente separatistas es tanto decir como que el PP es un partido franquista. O sea, una simplificación. Los "separatistas" son una corriente y está claro para cualquier observador que CiU no es independentista y que nunca va a perder su margen de maniobrabilidad, su ambiguedad y las distintas sensibilidades de sus votantes.
Pues en ese caso, César, está claro que aquí no somos observadores cualificados, o por lo menos yo. Antes ya he explicado que Pujol se ha dedicado durante 23 años a desacreditar todo lo español. ¿Cómo te explicas que sea así, si no es con intención de lograr las condiciones adecuadas que conduzcan al separatismo? Ahora no lo tengo a mano, pero lo buscaré y trataré de anotar el título y los autores de un libro prologado por Jordi Pujol en el que queda clara su apuesta por una Cataluña independiente. No para ahora, él siempre ha hablado de 50 años, de ahí que durante su actividad política haya preferido ir pactando, que es el medio ideal, como decía Smith, de lograr más competencias y poder y, a su vez, más medios para preparar el terreno. Naturalmente él no contaba con la llegada de Maragall, pero juraría que lo considera un simple paréntesis y está convencido que Mas, o quien sea, tarde o temprano recuperará su obra. Sin descartar una alianza CiU-ERC en el supuesto de que alguna vez ambas formaciones constituyan una amplia mayoría, a lo que sin duda habrá contribuido el PSC, puesto que la gente prefiere siempre al original que a la copia.
Creo que, de seguir así las cosas, vamos hacia un nuevo 23-F, pero esta vez no fallarán. Lo primero que harán es que Juan Carlos salga con los pies por delante, como él mismo ya dice. Una vez fuera de combate, esto se desmoronará como un castillo de naipes. Es evidente que las dudas respecto del Rey que podía haber en el 81, ahora ya no existen: su actitud en estos últimos tiempos, como dice Policronio, es, para desgracia nuestra, acomodaticia al 100%, sin defender conceptos y valores básicos para una sociedad libre. De motor del cambio en los setenta (¿por cierto: qué cambio y hacia dónde? Finalmente, un cambio descafeinado)a la embarcación a la deriva de ahora mismo. El PP se ha limitado a respetar la institución, pero ¡ojo!, no es nominalmente un partido monárquico, a diferencia de la derecha española de épocas precedentes. Tras el 14-M, parece como si la nueva oposición conservadora hubiera comenzado a marcar distancias con la monarquía. Hace unos cuatro meses, se celebró en Portugal una reunión de diferentes personalidades de la derecha española, en la que se trataron todas estas cuestiones relacionadas con la monarquía. Al parecer, decidieron sentar las bases para avanzar hacia la III República, evidentemente no federal, sino unitaria. Cuando la derecha deja de apoyar a la monarquía, ésta siempre ha caído. Otros rumores dicen que el mismo Aznar podría estar al corriente de esto, lo cual es verosímil, dado el trato que Juan Carlos le dispensó en estos años recientes. Otro dato histórico que no favorece a la monarquía española es que ésta, desde 1800, no ha sido capaz de realizar dos sucesiones consecutivas sin grandes convulsiones de por medio (Carlos IV, 1808; Fernando VII, 1833; Isabel II, 1868; Amadeo I no cuenta, pues era un extraño; Alfonso XII, 1885 -éste sería el único que tendría excusa-; Alfonso XIII, 1931). La última sucesión monárquica efectuada con normalidad en España, por tanto, fue Carlos III-Carlos IV, en 1788. Hace una friolera de tiempo. No cito las convulsiones que hubo al final de los reinados arriba citados, pues son archiconocidas. Por tanto, si la derecha española se decide por una república unitaria, a Juan Carlos y cía. le comienza su cuenta atrás. Esperemos que sea una dictablanda tipo Primo de Rivera años 20, con libertades individuales y plena libertad económica, y que antes de volver a la democracia, se reforme la ley electoral para dejar reducida a la izquierda y los separatismos al mero testimonio. Esto en el peor de los casos, como paso previo. Pensemos, además, que los USA, antes de que España se rompa, preferirán, como es lógico, una solución así.
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