El columnista de El País, Eduardo Haro Tecglen, fue ingresado ayer lunes en el Hospital Clínico debido a un paro cardíaco. Su estado es crítico y el pronóstico, "grave". Si ocurre lo peor, Dios le acoja en su gloria. Si algo vamos a destacar de Haro Tecglen es su facilidad para transitar del franquismo y falangismo al neoestalinismo, sobre todo porque ni siquiera pasó en el intermedio por el liberalismo o el centrismo. La verdad es que era un extremista. Su particular correlación terrorismo-hambre es realmente suficiente para hacernos una idea del sectarismo del sujeto.
Haro Tecglen ha sido el punto de referencia del progresismo neomarxista del diario El País. Activista de tomo y lomo, hace unos días se sumó a un homenaje dedicado a Lázaro Cárdenas, el presidente francmasón, socialista y priista. Junto a él, la famélica legión: Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Ana Belén, Víctor Manuel, Miguel Ríos, Jaguares, Lila Downs, Astrid Haddad, Maestros del Folklore Michoacano, Iñaki Gabilondo, Charo López, José Luis Gómez, José Sacristán y Nuria Espert.
La catadura moral de Haro Tecglen queda bien reflejada en el adiós que le dedicó a Antonio Herrero y que nos ha recordado el blogger Jhad:
EDUARDO HARO TECGLEN
Qué más da
Busco mis sentimientos por la muerte de Antonio Herrero: no tengo. La pura muerte deja de impresionar a quien se ve cerca de ella: no queda la sensación de culpa de quedarse aquí, porque se queda para poco. La muerte de un enemigo ya es insignificante: otro saldrá y, además, es igual: son gentes de otras estructuras. Yo no fui enemigo de él; él lo era mío y supongo que, por mucho que me maldijese, no le importé nada.
No le oía: a su hora no puedo. Me llamaban para contármelo. Lo de él, lo de Jiménez Losantos, lo de otros que no recuerdo (ah, sí, Carlos Semprún). Hace muchos años me impresionaban estas cosas: cuando murió Franco y la censura se abrió. Era lógico: se abrió para todos: buenos y malos, justos y canallas. Para la verdad y para la calumnia. ¡La abrieron ellos! Pero la verdad es siempre dudosa y la calumnia deja mucho. Tuve entonces, hace 20 años, algún susto: vi que se podía mentir, se podía minar la fama, la moral de los hombres; se podía alterar sus pensamientos, falsificar sus palabras, crearles el personaje que no eran. Sabía que era un arma de Estado: el de Franco, o de Stalin, o de Hitler, qué sé yo; pero que en la democracia no podía prevalecer. Podía: y prevalece. Quizá éste sea su mejor régimen. En los totalitarismos no se cree en nada; en las democracias se puede ser crédulo del mal. Qué grave. «Qué fuerte», dicen ahora. No le oí nunca, pero me lo contaban. Ni le conocí. Pasados los años largos de este régimen, ya me dan igual todos ellos. Sé que los suyos trataron de desmontar este periódico donde me guarezco; y, con él, una línea política que no continuaba las grandes de su afiliación. O que daría las prebendas a otros. Algunos de entre ellos, de entre sus sindicados, sólo tenían rabia porque no escribían aquí, no tenían esta difusión. Otros, porque se habían transformado hacia su propio opuesto y no aceptaban que hubiera personas que las mantuvieran. Otros hasta por fe religiosa. Deposito mi flor en la tumba: es blanca, como la indiferencia.
Quisiera tener algún sentimiento de pena por una muerte, de malestar por una pérdida o de alegría por el silencio definitivo de una voz adversa. La que me duele es otra, la de «un mendigo de la Historia española», como dice su hijo (le salió muy raro: José Luis Martín Prieto): la de un inválido del Quinto Regimiento. Al que yo vi, en aquella lejanía, como salvador. Qué curiosa es la vejez; se duele uno de lo antiguo y de lo lejano. Desprecias a algunos contemporáneos.
Asimismo, cabe traer aquí a colación su confrontación periodística con una persona tan educada y respetuosa como Esperanza Aguirre.
CARTA DE ESPERANZA AGUIRRE A EL PAÍS
"Sr. Director:
En el número de ayer de El País, su colaborador habitual, Eduardo Haro Tecglen, se permite calificarme de cristianofascista.
En primer lugar, tengo que decir que lo de cristiano pertenece a la esfera de las creencias más íntimas y, en todo caso, ignoro por qué Haro Tecglen se permite utilizarlo.
Y en segundo lugar, quizá para Haro Tecglen, fascista no sea un insulto, pero para mí sí lo es, y de los peores. Yo siempre he sido, y sigo siendo, inequívocamente liberal, que es la ideología que más perturba a los servidores del totalitarismo.
En cambio, la trayectoria de este señor, que es de todos conocida, le ha permitido, dada su longevidad, escribir sin solución de continuidad a favor de los totalitarismos más nefastos de la historia del siglo XX: en su juventud fue falangista y estuvo a favor del fascismo y del franquismo, y en su larga madurez, fue defensor del estalinismo y del comunismo.
Quizás por eso Haro Tecglen se considere un especialista en detectar actitudes fascistas en sus prójimos. Si es así, le reto a que encuentre, en mi ya extensa carrera política, un solo gesto, actitud, declaración o decisión donde yo haya incurrido en alguna posición fascista".
En la carta de Esperanza Aguirre a El País para responder a los ataques lanzados desde la columna habitual de Haro Tecglen, la presidenta de la Comunidad recordaba que había sido el propio escritor el que ha dejado constancia de sus distintas inclinaciones políticas: "en su juventud fue falangista y estuvo a favor del fascismo y del franquismo, y en su larga madurez, fue defensor del estalinismo y del comunismo". Dos ejemplos de lo apuntado por Aguirre fueron sendos artículos de Haro Tecglen que reproducimos a continuación:
-Primer artículo, a favor de Franco "DIES IRAE" publicado en Informaciones, Madrid, 20 de noviembre de 1944.
EDUARDO HARO TECGLEN
La voz de bronce de las campanas de San Lorenzo, el laurel de fama de la corona fúnebre, la piedra gris del Monasterio, los crespones de luto en todos los balcones del Escorial, los dos mil cirios ardiendo en el túmulo gigantesco coronado por el águila de Imperio que se eleva en la Basílica, lloran en esta mañana, con esa tremenda expresión que a veces tienen las cosas sin ánimo, la muerte del Capitán de España.
Hasta el sol y el paisaje han cubierto su inmutable indiferencia con el velo gris de la lluvia y la niebla, y cae sobre la ciudad —lacrima coeli— una llovizna fina y gris.
El instituto, el subconsciente, nos ha repetido sus frases, sus profecías, sus oraciones; y no ha sido voz de ultratumba la suya; ha sido voz palpitante de vida, de la vida y el afán de todos estos magníficos camaradas de la Vieja Guardia, del Frente de Juventudes, de la Sección Femenina... La doctrina del Fundador vive en ellos como en aquellos tiempos, y si el cuerpo de José Antonio está muerto bajo la lápida, su espíritu tiene calor de vida en la de todos los camaradas de la Falange.
Se nos murió un Capitán, pero el Dios Misericordioso nos dejó otro. Y hoy, ante la tumba de José Antonio, hemos visto la figura egregia del Caudillo Franco. El mensaje recto de destino y enderezador de historia que José Antonio traía es fecundo y genial en el cerebro y en la mano del Generalísimo.
Y así, en este día de dolor —Dies Irae— a las once —once campanadas densas de todos los relojes han sido heraldos de vuelo de su presencia—, la corona del laurel portada por manos heroicas de viejos camaradas ha llegado a la Basílica, y, entre la doble fila de seminaristas —cirios encendidos en sus manos— ha pasado al Patio de los Reyes y ha entrado en el crucero. Ha sido depositada sobre la lápida de mármol donde grabado está el nombre de José Antonio y la palma de honor y martirio. Había dolor en todos los semblantes. Mientras el coro entonaba el Christus Vinci y los registros del órgano cantaban la elegía del héroe muerto, a nosotros nos parecía oír la clara palabra de José Antonio elevarse de allí donde el mármol vela su cuerpo.
Una alegría tenemos; la de ver que a José Antonio sucede un hombre tan firme y sereno como el que lleva a España por los senderos que él marcó.
-2º artículo, a favor de Stalin (1999)-por Haro Tecglen
"GRACIAS, STALIN", sección "Escáner", publicado en el suplemento Babelia del diario El País, Madrid, 2 de enero de 1999.
EDUARDO HARO TECGLEN
César Vidal es autor de varios libros históricos o biográficos acerca de nuestra guerra civil. Son muy valiosos: investiga cuidadosamente, unas fichas se cruzan con otras, descubre, hace su exposición y no oculta sus opiniones personales acerca de situaciones y personajes. En la biografía de Durruti (Temas de Hoy, 1996) repudia también a quienes puedan seguir hoy su metodología, "basada en la intransigencia y la violencia", a la que resulta "imperioso enfrentarse incluso en nuestro tiempo". Quizá equipare una violencia de la época de las grandes luchas sociales, en la que nadie se abstenía, con la que ahora está en tregua.
Ahora sale otro libro suyo que aún no he leído, sobre las brigadas internacionales: en sus declaraciones previas se anuncia como desmitificador, y parece que trata de quitar la aureola de romanticismo y de lucha por las libertades y de enfrentamiento antifascista a los voluntarios que vinieron a España. Una gran parte fueron italianos y alemanes exiliados de los fascismos. Hubo muchos americanos, muchos franceses del Frente Popular; creo que los ingleses, en gran parte intelectuales, fueron quienes mejor lo expresaron en cartas, libros y poemas. La desmitificación, ateniéndome a lo publicado, consiste en decir que eran comunistas. No lo eran todos; incluso los comunistas eran un minoría. Como ocurrió en el histórico congreso de escritores antifascistas, en Valencia y en Madrid durante la guerra. Algunos de los comunistas conversos lo denunciaron luego: incluso lo habían preparado ellos mismos. Sin embargo, los que acudieron a las Brigadas, y los que se reunieron en los Congresos, estaban convencidos de que actuaban por su idea frente a una agresión fascista que les atañía.
Dice César Vidal que la idea de las brigadas partió de Stalin y dicen otros que las reuniones en el Madrid cercado también fueron cosa de él. Recuerdo lo que para los habitantes de la ciudad cercada en noviembre de 1936 supuso, primero, la llegada de Durruti que aportó a la defensa su "intransigencia y su violencia". Recuerdo, inmediatamente, el desfile de los brigadistas en el camino de la Casa de Campo y de la Ciudad Universitaria. Todos empezaron a morir ya: creían que esa muerte era la suya.
Vi la solidaridad, de conciencia del mundo, de ayuda moral, la llegada de los intelectuales de todo el mundo: quedan las canciones de Paul Robeson reeditadas ahora y grabadas en un concierto que dio en Moscú: gracias por todo, Stalin.
Escrito por Smith en: 18 de Octubre 2005 a las 10:23 PM Archivado en Personajes
Bien traido, Smith. Algunos que no profundizan en la biografía de ciertos personajes, no dudarán en santificar a la Momia, como se le ha conocido y se le conocerá para los restos.
Copio aquí el excelente comentario que Dagwood ha anotado en el artículo anterior:
"En cuanto a Haro Tecglen, miedo me da decir algo sobre alguien que está en una situación crítica, si es que no ha muerto a estas horas. Igual soy muy bestia, pero debo decir lo que pienso: me parece que lo piadoso es encomendarle en nuestras oraciones, pero una cosa es desear que salve la vida, o, en su caso, su alma, y otra muy distinta es caer en el papanatismo al uso de pensar que no se puede criticar a alguien por el mero hecho de haber fallecido. Desengañémonos: morirse no es un mérito que borre, de por sí, todos los errores del que fallece.
Éste es un escrúpulo que no tienen precisamente los medios de izquierda. Me vienen a la memoria las barabaridades que escribieron acerca de Juan Pablo II mientras agonizaba, y me sublevo al imaginar que si gente como Jessica lee este pequeño comentario, se apresurarán a arremeter contra mí acusándome de ser un buitre que no respeta la memoria de los muertos ni el dolor de su familia. Pues no, señores: Haro Tecglen ha sido siempre una mala bestia hipócrita y amante de los totalitarismos de cualquier signo (aunque últimamente declarara ser -¡oh, casualidad, igualito que ZP!- "rojo de toda la vida", olvidando sus antiguas loas al franquismo), y sería muy idiota dejar de lado esa verdad en aras de un respeto que, personalmente, considero muy mal entendido.
Y conste que no me alegro de la desgracia ajena; me limito a prever que, si finalmente este señor muere, se nos inundará con notas que más que necrológicas serán hagiográficas (de santo laicista, se entiende), y por ahí sí que no paso. Que no me digan que por el hecho de que su muerte es muy reciente no se puede recordar que el individuo era un liberticida de cuidado. Y, sobre todo, que no me lo digan los que se precian, como Rosa Regás, de haber brindado con champán cuando murió Franco.
Perdonad el largo exabrupto. Espero no haber ofendido a nadie. Saludos".
Otra cosa que me viene a la cabeza de este tipo de gente (HT, ZP) es que no tienen reparo alguno en confesarse estalinistas o -en el caso de ZP- rojos. Como si esto fuera un activo y no un pasivo en su curriculum. ¿En qué mundo viven? ¿En la Rumanía de Ceaucescu?
Lo que más miedo me da es que haya tanta gente que leía y hacía como propias las palabras sulfúricas de Haro Tecglen. Ha marcado a toda una generación, para mal, pero la ha marcado.
Uno podrá estar en acuerdo con Haro. O en desacuerdo. O no tomarse la molestia en leerlo. Sin embargo, sacar a colación unos cuantos andrajos polémicos, y restregarlos a la audiencia como diciendo "después de todo, muere un miserable" me parece algo inoportuno y signo de personas poco civilizadas.
Siento vergüenza ajena, leyendo vuestros comentarios y de qué forma.Salvo zetepé,el resto no le llegáis a Haro ni a la suela de los zapatos en escritor , persona,cultura y aunque os parezca mentira AMOR A ESPAÑA.
Para mí es el autor del artículo más infame, como ya dije ayer, que probablemente se haya escrito nunca en la prensa.
Y ese artículo lo escribió a la muerte de un periodista de raza, algo que el no ha sido en su vida, Antonio Herrero.
Dicho lo cual, le deseo lo mejor (dentro de la extrema gravedad) y sobre todo me acuerdo de su familia que lo estara pasando tan mal.
Para Zetapé y Pardedes: Me achacáis a mí, que digo "Si ocurre lo peor, Dios le acoja en su gloria", lo que él desaba hacia todo un ejército de personajes a los que odiaba. Sectarismo, que no falte, eh.
En cuanto a lo demás, suyo es lo que dejó escrito. El sabrá. Yo no los calificaría como unos "andrajos polémicos". Más bien me parece bazofia repugnante y maloliente. Dañina sobre todo. Como él.
Como dice Policronio, igual lo santifican.
Y Major_tom, te diré que pienso lo mismo que tu, porque conozco mucha gente que hablaba según leía la columna de HT, y además así lo reconocían en público.
¡Hombre paredes, paredón! ¿Que pasa, que te gusta ir por ahí diciendo chorradas?. Ya te lo dije, eres un encefalograma plano. Y es cierto, a Haro Ibor (q.e.p.d)no le llegamos a la altura del zapado, pero al padre cualquiera le sobrepasa.
Y ya puestos hay un hecho curioso a resaltar. Leer el articulo que preparó fechado el pasado 17 de octubre en el que habla sobre el hambre y compararlo con el lugar donde sufrió la embolia o el derrame o lo que fuese. Es un detalle curioso pero significativo.
En algunos pueblos de Castilla, no sé si en otros lugares también, he oído decir cuando alguien fallecía una frase que siempre me llamó la atención por lo cargada que está de matices e intenciones en tan pocas palabras, yo ahora pienso igual:
“Dios le perdone”.
He leido el comentario sobre A.Herrero que comentaba Jinete y es repugnante, está escrito con bilis. Que descanse como quiera y donde quiera, mientras tanto aqui quedamos los demás, solo espero no encontrarme con él en ninguna parte.
La dictadura franquista que tanto os gusta a vosotros -¿liberales?- obligó a Haro Tecglen ha escribir alabanzas como esa, ¿por qué? porque su padre estaba condenado a muerte y porque José maría Pemán -ese gran demócrata- le obligó a trabajar para el régimen a cambio de firmar una petición de indulto. Haro tecglen tuvo que sobrevivir al régimen como tantos otros. Eso jamás lo podréis entender vosotros, niños de papá liberales.
Si fuese cierto lo que afirmas, que no lo creo en absoluto, cómo explicas, tio listo, que después de fallecer su padre continuara escribiendo con la misma ideología hasta que llegó la Transición, fecha en la que fue cambiando de chaqueta. Un chaquetero pesebrista lo es en vida y así debe reconocérsele después de muerto.
Por cierto, tu afirmación de que nos gusta la dictadura franquista es una falsedad que te descalifica por completo y te hace parecer lo que eres: Un sectario a lo HT. Te desafío, falsario, a que encuentres un sólo artículo en esta bitácora donde se defienda a la dictadura franquista.
Andres Devesa: No se puede mentir más en menos líneas. Preséntate al Nóbel. Por cierto, a Carrero Blanco también le obligaba Franco a decir lo que decía. Je, je, je...
"otro saldrá y, además, es igual: son gentes de otras estructuras"....
Andres Devesa, ¿como crees que puede gustar una cosa que no se ha conocido? ¿que te hace pensar que todas las personas que escribimos en esta bitácora hayamos vivido esa epoca de nuestra historia?
Que pena, que condenaran a muerte a su padre, yo soy contrario a la pena de muerte, fíjate, creo que hay gente que es peor condenarla a estar viva.
Añado, al régimen lo sobrevivieron 30 y pico millones de españoles, sabrás que sobrevivir a alguien o algo, es morir despues de que aquel o aquello desaparezca, por cualquier causa o razón.
Bye, niño de papá progre (progue tu, tu padre no tengo el gusto).
¡Si Devesa, soy un niño de papa!. Y a mucha honra. Soy un fascista pijo niño de papa que voy de superguay por la vida. Igualito que Haro Tecglen. (La única diferencia es que el iba de señorito por la gran via)
Si Haro Tecglen era un franquista, ¿por qué se reunía en su casa el PC del interior en los años cincuenta? Por favor, que alguna lumbrera liberal me ilumine.
Y no soy progre ni falta que me hace, pero cuando escucho falsedades y tonterías como las que soltáis no tengo más remedio que saltar.
Andrés, te lo explico. Laín, Ridruejo y Tovar eran los nazi-falangistas del régimen hasta que cayó el Búnker del Führer. En los años cincuenta -son de los que hablas- ya militaban en el antifranquismo. ¿Te sirve esta explicación de este "lumbrera liberal"?
Buenas, solo escribo para decir que me siento muy orgulloso de ser español, y que no vivo en este país, sino en ESPAÑA. Parece que da vergüenza decirlo!!!! Soy español y no soy ningún facha por ello. Al que no le guste lo que digo pues que no mire. Por cierto libertad no es libertinaje y democracia no es poder hacer lo que te de la gana, sino que tu libertad acaba donde empieza la falta de respeto al prójimo. Un saludo
Por Dios, quitad esa foto de Esperanza Aguirre de la parte de arriba de este blog...gracias
OMG, uhaauhauhauhauhauhauh foro de ppros, dais pena asco, como vuestro infame Fedeguico.
respetad las ideas de haro teglen, aunque se que no se os da muy bien fachillas de pacotilla, democratas de feria, falangistas venidos a menos
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