¿Se imagina alguien al socialista gallego Paco Vázquez abandonando su partido para unirse a los populares y ponerse a disposición de Rajoy? La verdad es que no resultaría demasiado extraño un hecho semejante si consideramos la trayectoria del alcalde de La Coruña, un personaje de acreditada vocación democrática y dispuesto siempre, a mi juicio, a que prevalezca el bien común sobre las ideologías totalitarias que en la periferia ibérica, avivándose ante el débil cortafuego de Zapatero, no cesan de tomar carrerilla para el asalto final a la nación española. No resultaría extraño, digo, pero sí inédito, ya que si se considera que la transición ideológica en el ser humano se produce desde la izquierda hacia la derecha, y existen abundantes ejemplos de ello, cuando se habla de políticos con cargo lo que prevalece es el tragarse los sapos a docenas y conservar así la poltrona, dígase Vázquez quien la ocupe o dígase Pepito.
No obstante, y quizá a juicio del discrepante de poco coraje, existe un término medio para alertar sobre la acción política inadecuada, que consiste en efectuar una declaración en contra y esconder la mano, o replegar velas si se es llamado al orden por la Ejecutiva del partido. A tales efectos, quien posee mayor destreza es el bueno de Rodríguez Ibarra, todo un número uno en soltar la lengua y luego retractarse. De Paco Vázquez me suena que ha comentado no hace mucho que a él le alegraría bastante una gran coalición entre el PSOE y el PP. Sería un método razonable para neutralizar esas riadas de egoísmo y menoscabo a la democracia que no cesan de anegar determinadas regiones españolas, la última de ellas la gallega, donde un partido tan minoritario como extremista, y hablo del BNG, decidirá a sus anchas, con el visto bueno de ZP y su sátrapa Touriño, que a Galicia hay que pasarla por la piedra del nacionalismo para que acceda al solio de las naciones de diseño.
Estas cosas pasan en España porque el presidente Rodríguez, del que no cuesta mucho deducir que carece del más mínimo sentido de Estado, cree que logrará mantenerse más tiempo en el poder si debilita por cualquier medio a la derecha. Y una forma de debilitarla, si hay que deducirlo de las actuaciones zapaterescas, es marginarla de cualquier institución en la que sumados los acólitos de la izquierda con las huestes nacionalistas se logre la mitad más uno de los votos. Vamos, lo que se dice “como sea”, o algo que a la par podría definirse como: “a cualquier precio”, “a como dé lugar”, “caiga quien caiga” o “ande yo caliente”.
Pero no en todas partes funciona la inmoralidad política como herramienta de poder más usada a diario. La Razón nos ofrece una noticia en su sección de Internacional que me ha hecho pensar durante un buen rato, con perdón: “Peres anunciará hoy que deja el laborismo para apoyar al nuevo partido de Sharon”. ¿Qué puede decirse de un político que, según se lee en el cuerpo del artículo, “ha decidido abandonar la que ha sido su casa desde hace 60 años”? Se habla aquí de un socialista, no lo olvidemos, que ha vivido las etapas más duras del estado de Israel y que además de pactar la gran coalición cuando ha sido preciso, único método para lograr la estabilidad de gobierno y dejar al margen del mismo a los más radicales de la Knesse, no ha reparado en unirse, a la vejez —época en que las criaturas suelen alcanzar la sabiduría—, a ese otro dirigente de la derecha israelí que, con toda probabilidad, está más capacitado para dirigir la defensa y supervivencia de la patria judía. Me refiero a Sharon, un político tan zaherido por la izquierda europea como bien dotado del coraje y el talento necesarios para mantener erguida la dignidad del estado de Israel.
Unos meses atrás, y siento que el tiempo me haya dado la razón, escribí otro artículo en Batiburrillo donde comparaba las trayectorias de Zapatero y el mandatario israelí. Lo titulé “Ariel Sharon” y entre otras ideas se expresaba el siguiente convencimiento: “Es posible que algunos no me crean o piensen que exagero, pero ahora mismo cambiaba a ZP por Ariel Sharon y ofrecía un par de Montillas de regalo”. Tal párrafo fue escrito a primeros de junio del año 2004, cuando ya se divisaba lo que más tarde supondría el desistimiento claro de Zapatero respecto a una política nacional no sectaria. Por el contrario, la acción del gobierno socialista se ha ido acrecentando descaradamente desde entonces a favor de la Secta mediática que lo ampara, así como de esas tribus de antropófagos que gobiernan la periferia. Unas tribus que han conducido a España, con el beneplácito del tipo de la sonrisa, a su peor momento histórico desde la Transición.
Porque en el caso de los estadistas honorables, y Simón Peres puede ser uno de ellos, de lo que se trata, ante todo, es de conservar la dignidad de la nación para no ponerla en riesgo creando zonas de sombra que impidan la democracia y la libertad individual, fin último de cualquier régimen político medianamente respetable. De ahí el coraje de Peres al sumarse a la causa del derechista Sharón y de ahí, lamentablemente, la cobardía de tantos socialistas que de boquilla reniegan de Rodríguez pero luego no hacen nada por su patria. Todo sea por el cargo y la prebenda.
Escrito por Policronio en: Noviembre 30, 2005 3:32 PM Archivado en Israel | PSOE
Y a Pérez Rubalcaba, por favor, que se lleven a Pérez Rubalcaba de regalo tambien.
Un gran hombre Simón Peres, de él si podrá decir la Historia, que entregó cuerpo y alma por su pais Israel, un gran pais, por eso temido por tantos.
Tenemos no muy lejos el ejemplo alemán, la derecha y la izquierda unidos como en su día se unió el Este y el Oeste. Es que hay situaciones que por su gravedad o su importancia requieren de un pacto de estado, y solamente un estadista de la talla de ZP, infrasubterranea, llegaría a un pacto de estado con los enemigos mismos del Estado.
Los motivos de Peres no son tan altroistas como "deduces"; con una total falta de imformación sobre la realidaz del partido laborista y sus rencilas internas.. Es, fue y será un perdedor y un pelota de lo peor que ha dado la política de Israel.
Shalom
Amigos, gracias por vuestros comentarios. Joel, reconozco que no domino la política de Israel, de modo que es posible que tengas razón. Pero no te parece un poco extraño que Peres decida abandonar el laborismo después de 60 años de pertenecia a ese partido. Para hacer una cosa así, y más a la edad de Peres, en la que uno se puede ir a su casa tan ricamente, creo que hay que ser mucho más pelota de lo que tú apuntas o, simplemente, haberse desengañado aunque sea muy a última hora de los socialistas isrelíes, nada extraño, por otra parte, en el mundo de los desengaños sobre el socialismo. Luego en tus cuentas hay algo que no me encaja.
Dicen que de sabios es rectificar. Aunque no todos los que rectifican son sabios. Para cambios de bando, véase al "padre" constitucional Herrero de Miñon, ahora defensor de tesis nacionalistas a ultranza.
Suscribo todo lo que has escrito de la hoz a la coz, Policronio (y con Escotofia, vamos, ni dudarlo) aunque en tu análisis no has incluido - seguramente por obvio - el motivo principal que lleva a sus políticos a tragarse sus ideologías y actuar según el bien comun (vease Rabin, Shamir, Sharon, Peres y Barak): Israel lleva viendole las orejas al lobo cerca ya de sesenta años; lo que para los titiriteros filósofos de aquí es una broma, allí se lo toman muy en serio.
Y eso, amigo mío, eso curte y deja su impronta.
Saludos mil.
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