16 de Diciembre 2005

Pío Moa: El punto de vista del historiador

Uno de nuestros comentaristas de lujo, como diría Policronio, ElJinetePalido, nos ha invitado a leer la respuesta que Pío Moa ha dado a César Alonso de Los Ríos en el diario ABC, quien anteriormente había criticado el último libro del historiador vigués afincado en Madrid y que se titula Franco: Un balance histórico (Planeta). La verdad es que el libro no es excesivamente meritorio ni está precisamente muy trabajado, hecho por el cual nos abstuvimos de comprarlo. El libro está hecho para lo que está (para vender), lo cual, naturalmente, no dice nada a favor ni en contra de sus tesis, dado que la verdad de las cosas no está en la profundidad con que se analizan, sino en el discernimiento entre la verdad y la mentira.

Dice lo siguiente Pío Moa:

El punto de vista del historiador

Es llamativo que entre la abundante bibliografía sobre Franco y su régimen no haya aparecido hasta ahora una obra de síntesis en torno a sus rasgos principales. Eso he intentado hacer yo en mi último libro, y, consciente de los riesgos de las síntesis, he propuesto en él un debate sobre la dictadura por encima de los furores todavía presentes, muchos de ellos artificiosos. Podemos y debemos contemplar con serenidad nuestro pasado.

César Alonso de los Ríos, en un artículo titulado «El gran error de Pío Moa», pone el dedo en la llaga al observar cómo el problema del franquismo es el de la democracia en España. De ahí concluye que mi libro «defiende» al franquismo y constituye una «condena indirecta de la democracia». A su juicio, «una cosa es que el recuerdo de la República y de la guerra llevase a millones de españoles a temer la inseguridad de cualquier cambio político, y otra cosa es justificar el autoritarismo, el desprecio a los derechos humanos y, en definitiva, el sacrificio de la voluntad general a unos intereses personales y de grupo (...) Quiero recordar que la Generación del 36, los Laín y los Ridruejo, los Aranguren y los Tovar, los Areilza y los Ruiz Jiménez, nunca se arrepintieron de haberse adherido al alzamiento porque lo consideraron un hecho históricamente necesario. Lo que nunca justificaron fue la resistencia de Franco y sus sucesivos equipos a encontrar salidas».

Este planteamiento mejora los habituales en el mundillo autodeclarado progresista, tan próximo a los totalitarismos de izquierda y tan empeñado en hacernos comulgar con ruedas de molino tales como las excelencias de la República o la defensa de la libertad por los marxistas, los anarquistas, los racistas del PNV o los golpistas de Companys y Azaña, bajo el protectorado de Stalin. Tales absurdos han formado el nervio de una historiografía tan vasta como basta, con pretensiones académicas y persistente aún hoy, si bien harto debilitada.

Con todo, Alonso de los Ríos escribe desde el punto de vista (lícito, claro) del ideólogo, mientras que yo lo hago como historiador. El ideólogo «condena», «defiende», «justifica» o «deplora», lo cual no es negativo por principio, pero constituye un peligro para el historiador, que debe evitar la tentación de erigirse en juez del pasado y distribuir sentencias a diestra y siniestra. La historia y la vida humana son demasiado misteriosas, y nuestro conocimiento de los hechos demasiado insuficiente, y de ahí la vanidad de tales juicios. El historiador debe examinar los personajes y partidos desde el punto de vista de su coherencia ideológica y comparándolos con sus actos y con las alternativas en el contexto real, no con algún desiderátum ético ideal.

Así, los partidos de izquierda, consecuentes con sus ideas mesiánicas, destruyeron la democracia en dos fases: la insurrección del 34 y el Frente Popular. Esa destrucción causó la guerra, y no a la inversa. Franco no se alzó contra una democracia, sino contra un proceso revolucionario. El ideólogo puede lamentar que la derrota de la revolución no se debiera a un líder o partido democrático, pero el historiador ve enseguida la imposibilidad de tal cosa, porque: a) un sistema de libertades no puede funcionar si opta por subvertirlo el grueso de la izquierda (o de la derecha, pero en el caso español fue aquella); y b) porque había muy pocos demócratas y liberales a aquellas alturas de la experiencia republicana. Por ello la victoria de Franco originó un sistema autoritario, pero muy preferible, sospecho, a la alternativa totalitaria opuesta. Alguien debía enfrentarse a la revolución, y si ese alguien fue Franco, eso cuenta en el balance, y eso debe agradecérsele, como concluía cuerdamente el gran liberal Gregorio Marañón.

También plantea Alonso de los Ríos, implícitamente, la duración del franquismo. Él mismo responde al mencionar la Generación del 36. Pero ésta ¿qué representaba? Casi nada, y por ello, por querer influir algo, algunos de sus hombres entraron en montajes comunistas (¡unos demócratas!) como el «Pacto para la libertad». Y podrían hacérseles críticas más severas, como indico en el apéndice sobre el episodio Solyenitsin.

La dictadura se mantuvo porque no tuvo alternativa razonable. Los vencidos en el 39 jamás hicieron el menor examen de sus responsabilidades, y siguieron siempre encarnando unas políticas que Azaña describe como demenciales. En cuanto a la monarquía, sólo podía traerla el propio franquismo, y lentamente, pues la izquierda la detestaba, y la mayoría de la derecha no la apreciaba. El PCE, única oposición real y algo influyente,... era comunista. Y para qué hablar de ETA. El franquismo no tuvo oposición democrática de alguna entidad, y eso debe constatarlo el historiador como el hecho que es, sin lamentaciones vacuas. Así, la democracia nunca pudo venir de la oposición real, y terminó trayéndola el sector reformista del régimen, otro hecho histórico evidente, pero a menudo mal comprendido.

Para don César, el franquismo supuso «el sacrificio de la voluntad general a unos intereses personales y de grupo». No sé si «la voluntad general» existió alguna vez, pero, por interés particular o no, el franquismo venció a la revolución, libró a España de los horrores de la Guerra Mundial, y dejó un país próspero y ajeno a las pasiones de antaño. Estos son también hechos constatables, no opiniones, y gracias a ellos hemos tenido luego treinta años de libertades... amenazadas hoy por orates que quieren derrotar a Franco y dicen que representan «voluntades generales».

Valgan estos apuntes para iniciar un posible debate. Y ahora, saliéndome del papel del historiador, aseguro a mi crítico, cuyos trabajos aprecio mucho, que soy demócrata, y por ello celebro que la democracia llegara en buenas condiciones y sin rupturas que nos hubieran devuelto a la epilepsia republicana. También me alegro de que, aunque las libertades políticas hayan llegado más tarde que en el resto de Europa occidental, las debamos a nosotros mismos, y no a la intervención de USA como casi todos los demás países europeos.

Pío Moa. Madrid.

Cabe destacar algunas ideas:

1. La crítica de César Alonso de los Ríos es manifiestamente mejorable. Por ejemplo, la alusión a un colectivo de nazi-fascistas -Laín, Ridruejo, Tovar...- del que Franco tuvo que prescindir para, entre otras cosas, no arrastrarnos a la ruina de las potencias del Eje (más que prevista por Carrero Blanco), es un lugar tan común como insostenible. Diríase que, para criticar a Stalin, debiéramos acudir a Trotsky o a algún comunista radical que estuviera en desacuerdo con "Koba".

2. Dice Pío Moa, con cierta razón, que Franco no se alzó contra una democracia, sino contra un proceso revolucionario. Para ser más exactos, habría que decir que el Alzamiento organizado por Mola, Sanjurjo, etc. y al que -a muy última hora- se sumó Franco, lo fue contra el proceso revolucionario que amenazaba la vida de media España, la propiedad y la democracia.

3. También acierta Pío Moa cuando señala que había muy pocos demócratas y liberales a aquellas alturas de la experiencia republicana. Desde luego, habían atacado la democracia liberal: Largo Caballero, Indalecio Prieto, Manuel Azaña, Lluis Companys, Casares Quiroga... Afimar, como suelen hacer los historiadores neomarxistas y tuñonianos, que esta gente representaba la democracia es inaceptable de todo punto. Nada más lejos de la democracia que la dictadura del proletariado de Largo Caballero, el golpe de 1934 organizado por Indalecio Prieto y Lluis Companys, el desprecio a la democracia de Manuel Azaña (los "burgos podridos", los "tiros a la barriga"...) o las amenazas de muerte, trágicamente consumadas, del jacobino Casares Quiroga lanzadas contra Calvo Sotelo.

4. Se diga lo que se diga, Franco evitó la entrada de España en la II Guerra Mundial. De hecho, España y Portugal fueron los únicos trozos de Europa en los que no entró la maquinaria bélica nazi para expandir el III Reich. Tan sólo la habilidad del dictador español pudo frenar a un Hitler que, en 1940, tardó dos semanas en hacerse con Francia. Que se vayan con el cuento de que Franco quería meternos en guerra a otra parte. ¡Si el primero que quería era Hitler!

y 5. Leemos y escuchamos a tantos y tantos historiadores, periodistas e intelectuales (de derechas, naturalmente) que la España de 1936 no tenía más salida que cortar la revolución, pero que ni la guerra civil ni la dictadura estaban justificadas... A nosotros nos hubiera gustado que el mismo 18 de julio se hubiera terminado el golpe y que la democracia hubiera florecido instantáneamente. Pero, al día siguiente al triunfo del golpe, ¿qué había que haber hecho? ¿traer un rey que no era querido? ¿volver a una república que acababa de fracasar por su deriva sovietizante? ¿organizar un régimen a espaldas de las fuerzas golpistas ganadoras: católicos, militares, carlistas y falangistas? No se olvide que los que ganan las guerras imponen las condiciones; aquí y entonces; en cualquier lugar y época. El problema de las dictaduras es que los dictadores no suelen abrir las puertas a la democracia. Pinochet, por ejemplo, lo hizo y ya se ve las consecuencias que le está acarreando su acertada decisión. Aquí, al menos, se pusieron las bases para que, a la muerte de Franco, la democracia pudiera funcionar: clases medias, país en vía de desarrollo y monarquía. La postura intelectual más cómoda es la adoptada por César Alonso de los Ríos, que Franco se hubiera largado a su casa después de cortar la revolución. Pero, con una guerra civil de tres años y montañas de fusilados en ambos bandos, ¿acaso existe algún ingenuo que crea que los militares y civiles golpistas no iban a ser juzgados y encarcelados al poco de traer la democracia? y ¿acaso la II Guerra Mundial no favoreció la situación pseudocampamental de la España de la posguerra?

Es muy fácil hacer juicios históricos de ayer con mentalidad de hoy. Muy fácil. Lo difícil es dar soluciones a los problemas con el menor coste posible. Y la España de 1936 tenía muchos problemas. Y la Europa de 1939 muchísimos más y más graves. A ver quién le ponía cascabel al gato, porque ahora somos todos muy listos, pero entonces, hasta Don Juan de Borbón superaba a Franco por la derecha. Escribía éste a Franco el 23 de octubre de 1941 para proponerle la Regencia del Movimiento cosas como éstas:

"Para superar las causas que trajeron el caos a España y se logre que ésta vuelva de verdad a encontrarse a sí misma, se hace preciso realizar en España la fecunda revolución que supone elretorno a lo que ha sido y es específicamente nuestro sentido religioso de la vida, incluido lo social y la reafirmación del nucleo familiar, de las corporaciones profesionales y de la vida local..."

Está claro lo que defendía el bautizado por Ansón como "Juan III", ¿no?

Escrito por Smith en: 16 de Diciembre 2005 a las 07:40 PM Archivado en Históricos | Memoria histórica para todos

Comentarios

1 | Jordbcn   16 de Diciembre 2005 a las 09:35 PM

Smith: Además de felicitarte por el análisis -amén de estar completamente de acuerdo con Moa y contigo - me gustaría resaltar esta frase tuya que, tengo que confesar, la tenía preparada por si no la escribías tú (que mala suerte!)

"Es muy fácil hacer juicios históricos de ayer con mentalidad de hoy"

Aplíquese a nuestro siglo de Oro, Reyes Católicos y sobre todo, el Descubrimiento y colonización de América.

Sin más que añadir, pues dicho todo queda.Saludos.

2 | Pilar   16 de Diciembre 2005 a las 10:19 PM

Aplausos, vitores, serpentinas, cohetes, me faltan todos los dibujitos que expresen de forma facilona mi falta de vocabulario.
Genial. Vamos que sin duda habremos crecido cuando la sociedad española se reconcilie con su historia.
No cheiro en absoluto a franquista, pero una cosa es una cosa y bien distinto es que se reescriba la historia de forma tan torticera, porque además creo que nos deja en muy mal lugar a los españoles, Hay que ser más valientes y tu mi querido amigo (perdona el atrevimiento, pero es que estoy encantada de conocerte) lo eres.
Un besazo.
Pilar

3 | Gandu   16 de Diciembre 2005 a las 10:35 PM

"Es muy fácil hacer juicios históricos de ayer con mentalidad de hoy".
Aparte de que sea fácil... es que es lo único que tenemos: mentalidad de hoy.
Lo que no es fácil es ponerse en la piel del antiguo con la mentalidad de hoy, porque el historiador juzga (aunque Moa diga que no) desde el momento en que se coloca en un punto de vista y no otro.
Y si no juzga, ¿qué hace? Si lo único fuera poner uno detrás de otro documentos, sin comentarlos, ni SELECCIONARLOS, entonces no sería ni tan mal.
Pero es que siempre hay un punto de vista, y eso ya es en si un juicio.
El único que no juzga -o así lo parecería- es el arqueólogo, que hace listas de objetos y mapas topográficos de hallazgos.
Yo estoy de acuerdo con que Moa puede haber justificado implícitamente -por su forma de exponer y por su punto de vista- el autoritarismo franquista. Eso no le quita mérito, a mi parecer, ni siquiera como historiador. Pero el punto de vista le ha "traicionado", que es lo que creo que decía Cesar Alonso de los Ríos en su artículo.
La maestría de un historiador no es SER objetivo, que eso no se vé en la publicación, sino en, además, parecerlo.

4 | ElJinetePalido   16 de Diciembre 2005 a las 10:44 PM

Me adhiero a los dos comentaristas anteriores en la felicitación, Smith. En serio te animo a que escribas algo sobre la época referida.

Tu análisis es certerísimo, y lo comparto, pero la crítica de C.A.Rios creo que ataca al posicionamiento de Moa no como historiador sino como "justificador" del Régimen, su prolongación y sus políticas. No he leído el libro y no puedo opinar sobre el tema pero me gustaría que siguiera la polémica entre ambos para ver en que acaba.

P.D.: Gracias por lo de "comentarista de lujo". Y recuerda: "Queremos un libro tuyo".

5 | Poldec   16 de Diciembre 2005 a las 11:19 PM

Primero, felicitarte por el análisis.
Para mí, desde mi punto de vista, los cuarenta años de dictadura fueron una aberración. Estaba claro que Franco no creía para nada en la democracia ni en la libertad.
Es cierto que España estaba abocada hacia una Guerra y a una posterior Dictadura porque ni la misma izquierda respetaba a la República. Pero 40 son una barbaridad a igual que lo fue la brutal represión tras la Guerra. Se fusilaron a decenas de miles de personas y centenares de miles tuvieron que marcharse de España. Y para colmo cuarenta años.
Yo no soy historiador y tampoco viví durante el franquismo pero desde mi punto de vista el balance de Franco es lamentable. Todo lo que no fuera llevar a España a una democracia liberal y a un Estado de Derecho para mí es condenable. Y eso no lo hizo Franco. Podía haber estado algunos pocos años y haber montado una buena democracia. Eso sí hubiera sido un buen balance pero dejó claro que no creía ni en la democracia ni en la libertad.

Saludos!!

6 | Jordbcn   17 de Diciembre 2005 a las 05:23 AM

"Podía haber estado algunos pocos años y haber montado una buena democracia"

De acuerdo Poldec, hubiera sido lo mejor, pero ¿con quién monta la democracia? ¿con el PCE?

7 | Policronio   17 de Diciembre 2005 a las 09:28 AM

Smith, yo también te felicito muy sinceramente. Creo que es uno de los mejores artículos que has escrito. La impresión que me ha quedado es que el franquismo no tuvo opciones para comportarse de otro modo. Sin embargo, también comparto en buena medida la opinión-deseo de Poldec. Un franquismo mucho menos represor en sus primeros años y que se hubiera dedicado pronto a educar al pueblo en los valores democráticos quizá hubiese derivado, en un plazo no mayor de 15-20 años, en una República de corte liberal que podía haberse establecido a principio de los años 60.

De acuerdo en que tú no dices lo contrario ni defiendes al franquismo, limitándote a escribir sobre lo que fue y porqué fue, y además haciéndolo con maestría. Pero tanto a Poldec como a mí nos ha apetecido poner la guinda de otro franquismo más deseable que quizá hubiera evitado una parte del desmedido afán de revancha que hoy posee la izquierda.

Por cierto, revisa el párrafo final de tu punto 5, ya que parece que falten algunas palabras en esta frase: "Aquí, al menos, se pusieron las bases para que, a la muerte de Franco, la democracia pudiera funcionar: clases medias, país en vía de desarrollo y monarquía [¿?] César Alonso de los Ríos, que Franco se hubiera largado a su casa después de cortar la revolución".

Repito, felicidades por el magnífico trabajo.

8 | Smith   17 de Diciembre 2005 a las 11:49 AM

Hay un lapsus, Policronio. Muchas veces, como ayer, escribo el post y tengo que dejar el ordenador. Otras me qudo conectado y veo si alguien responde. Supongo que quería poner: "Aquí, al menos, se pusieron las bases para que, a la muerte de Franco, la democracia pudiera funcionar: clases medias, país en vía de desarrollo y monarquía. La postura intelectual más cómoda es la adoptada por César Alonso de los Ríos, que Franco se hubiera largado a su casa después de cortar la revolución".

Ahora lo corrijo.

9 | Smith   17 de Diciembre 2005 a las 12:16 PM

Respecto al resto de comentarios:

1. Me abrumáis con los elogios. Gracias. Lo importante, en cualquier caso, es quedarse con el espíritu de lo que se quiere transmitir.
2. Escribiremos más sobre la República y el Franquismo.
3. Jordbcn: recalco lo de la mentalidad y la época, porque, por ejemplo: con una guerra mundial avecinándose, media Europa gobernada por totalitarismos bastante más duros que el franquismo y un mundo realmente enfermo, escuchar a los historiadores atacar el "militarismo" franquista, la economía autárquica, etc... como si estuviéramos en el año 2005, insertados en la UE y en la OTAN, es alucinante.
4: Pilar: Yo tampoco quiero ser franquista. Por eso era un análisis histórico. Pero dejemos a cada cual en su sitio, con sus virtudes y sus defectos. En este sentido, que algunos se apoyen en la camada de falangistas pro-eje para atacar a Franco es ya el colmo de los colmos. Lo mismo Franco era bastante más moderado que muchos españoles.
5: Poldec: "Podía haber estado algunos pocos años y haber montado una buena democracia". Es lo que hizo Pinochet y ya ves cómo ha terminado. Por eso digo que no es tan fácil. Por otra parte creo que la II Guerra Mundial fue el factor decisivo que mantuvo a Franco en el Poder durante 40 años, ya que reforzó el carácter autoritario-militar del régimen y, al librarnos de ella, ganó bastante crédito nacional e internacional.
6: Jordbcn: "¿con quién monta la democracia? ¿con el PCE?". Es que esa es la clave. Vamos a ver. Se gana una guerra en la que el PCE lleva, junto al PSOE y los anarquistas, el peso de las matanzas de la zona republicanomarxista. Los sublevados no van a permitr que esta gente participe en ningún régimen salido de la guerra,naturalmente. Como los nazis y los fascistas no lo hicieron al perder la guerra. Son las leyes de la guerra. Y, ¿alguien puede decirnos cuándo podría rehacerse la democracia sino a la muerte del dictador, máxime si se tiene en cuenta que en España habían fracasado estrepitosísimamente todas las modalidades políticas (monarquía, república, dictablanda, caciquismo, restauración...) en la consecución de los fines mínimamente exigibles en cualquier sociedad?: desarrollo económico, libertad de mercado, estabilidad social, etc.

Hay que estudiar un poco lo que era la II República para saber lo que había en aquellos años y si, por ejemplo, se podía ser campesino sin pasar hambre, ser comerciante sin estar expuesto al saqueo de las turbas, ser religioso sin tener que salir por las noches a casas de particulares para no perecer en incendios organizados, ser de derechas y no morir en el intento, defender España y no encontrarte de frente a un caballerista con una pancarta que te diga ¡Viva Rusia!, ser empresario y no estar sometido a una huelga anarquista o estar obligado en 1936 a readmitir en tu empresa por decreto-ley al obrero que en 1934 se levantó en armas para fusilarte, ser jesuita y haberte tenido que largar de España por otro decreto-ley en 1932, ser maestro de un colegio religioso y no encontrar trabajo tras el cierre de tu centro educativo, ganar un acta de diputado en 1936 y ver cómo el Frente Popular te la arrebata porque sí, trabajar en el diario ABC y llagar cada día al trabajo sin saber si volverás a casa sano y salvo, o hacerlo en La Nación y encontrarte un día sin periódico para siempre, porque la sede del mismo ha sido arrasada, ser oficial del ejército y ver cómo te supera en el escalafón un francmasón porque el secretario o el ministro de turno así lo decide, ser un cofradiero que las Semanas Santas se tiene que quedar en su casa porque así lo decide el gobernador civil, pertenecer a un partido de derechas, ser atacado por activistas de izquierdas y que aparezca la Guardia de Asalto y sólo te detenga a tí,...

¿Seguimos? Cuando queráis, amigos.

10 | Mónica   17 de Diciembre 2005 a las 03:00 PM

Abrumadora anotación, Smith. Aunque, eso sí, poco alentadora para que otros nos animemos a terciar al lado de quien demuestra tanta maestría.

Fuera de bromas, te diré que estoy de acuerdo en que, en su momento, el alzamiento fue inevitable y necesario porque de alguna forma había que detener la revolución comunista que se preparaba, bajo la égida de Stalin al menos desde el 33. Digan lo que digan la izquierda instalada y sus palmeros académicos y mediáticos, lo cierto es que la República nunca fue una democracia. Desde el primer día, media España había decidido que la otra no tenía derecho a nada, ni a conservar sus propiedades, ni su libertad ni, por supuesto, tenían derecho a gobernar. Lo de no permitirles tampoco conservar la vida sólo era cuestión de tiempo. En el propio 34, la legalidad republicana de hecho ya no existe porque se la han cargado los propios republicanos, los nacionalistas y las izquierdas. A esas alturas, ya estamos de lleno en esa fase Kerensky de la que hablaba Churchill, y si nadie hubiera intervenido, lo normal es que España se hubiera convertido en una dictadura comunista y hoy los españoles estaríamos más cerca del nivel de vida albanés que del europeo.

En lo que no estoy de acuerdo es en que Franco no tuviera otra alternativa a la hora de conducir el régimen, y en que no hubiera posibilidad de ir dando pasos hacia la democracia hasta su muerte.

Tampoco creo que el camino más o menos liberal que significó la Restauración hubiera que darlo por fracasado. Relativamente, la economía española progresó bastante durante la Restauración y, además, no te creas que aquí los pucherazos eran mucho mayores que en otras naciones europeas. Yo soy de las que piensan que, si no llega a ser por la traición a España de los borbones en 1931, huyendo cobardemente cuando los monárquicos habían ganado las elecciones –no entiendo cómo no se investiga más este episodio, para mí uno de los más enigmáticos y determinantes de nuestra Historia- la Restauración todavía podía haberse reconducido hacia un régimen parlamentario más o menos equiparable al británico que, tarde o temprano, habría traído libertad, progreso y estabilidad a los españoles. Faltó –entiendo yo- un rey que no fuese un botarate como Alfonso XIII que, primero vendió a la derecha democrática española en la persona de Antonio Maura abriendo paso a la derecha autoritaria y, luego, cuando ya se había organizado el follón, nos dejó a todos en la estacada de la epilepsia republicana.

La cuestión es que Franco, una vez pasados los primeros años, pudo haber elegido entre los dos caminos: o la línea autoritaria y de socialismo de derechas que efectivamente siguió, o volver a enlazar con la tradición liberal de la Restauración y, no de golpe, pero sí poco a poco, ir dando pasos hacia una apertura económica y política que fuera conduciendo hacia la democracia. Pero está claro que esos pasos no los dio porque Franco no era un liberal ni un demócrata sino –ya sabes mi tesis- un socialista autoritario de derechas que no creía en la libertad.

Eso sí, también hay que decir para ser justos que sí creía algo en la propiedad y que por eso, y porque garantizó el orden público y una cierta seguridad jurídica, los españoles pudieron progresar bastante durante los cuarenta años de dictadura franquista, aunque con toda seguridad mucho menos de lo que hubieran podido hacerlo bajo una democracia liberal.

En fin, felicidades otra vez por tu anotación y ya sabes que esperamos ansiosos tu libro.
Magníficos también los comentarios. Desde luego este blog está cogiendo un nivelón que para qué.

11 | Mónica   17 de Diciembre 2005 a las 03:12 PM

Pero también cabe decir que el antifranquismo (el poco que había, el PC, la ETA y tres más) tampoco es que colaborara mucho y pusiera las cosas muy fáciles para ir en la buena dirección, caso de que Franco hubiera querido intentarlo. En el antifranquismo tampoco hubo apenas demócratas ni liberales, sino más bien gente contraria a la libertad.

12 | Jose luis Fernandez   17 de Diciembre 2005 a las 08:17 PM

Yo nací antes de la guerra, pero solo naci, y lo que sí viví fué la postguerra. Como hijo de militar no pasé por mas estrecheces que el exiguo sueldo de militar y familia numerosa.En un pueblo relativamente pequeño y que se conocian bastantes las cosas que pasaban.
Las "represiones", la mayor parte de las veces, era con gente que no habían sabido adaptarse despues de la guerra, y cometían delitos,del tipo que fuera pero delitos.
Un pariente cercano mío, fué alto cargo en la Republica y tuvo que exiliarse a Mejico, yo no lo conocí hasta el año 1955 que vino a España en unas vacaciones, Hablé con él, y me confirmó que no había venido antes por miedo, porque desde el 1948 ya le habían dicho que podía volver. No lo hizo porque ya se había asentado en Méjico y los hijos pequeños ya nacieron allí.
Desde luego en aquellos años era impensable iniciar una democracia, porque no había ni ambiente ni gente preparada para ello.
Los elementos antifranquistas eran comunistas ,que acababan de perder la guerra, nacionalistas-separatistas que terminaban en ETA.
Si en aquellos dias se les dá cancha a esta gente, habrían empezado la revancha contra los ganadores de la guerra, quizá con mas virulencia que la que tienen hoy dia, que no es poca.

13 | Lomi   17 de Diciembre 2005 a las 09:57 PM

Felicidades Smith. Magnífico examen.

14 | paredes   17 de Diciembre 2005 a las 10:26 PM

En España decir que se era demócrata en la primera década franquista , significaba ser "desafecto", con el consiguiente peligro de ser pasado por las armas.A cientos de miles se les asesinó SOLO por eso.
Muchos no fueron fusilados porque se exiliaron.Decir que apenas había demócratas en España, me parece un insulto al pueblo español.Millones de españoles, oían la Pirenaica , radio París etc, estando prohibido.Eran demócratas que abominaban del régimen y estaban ansiosos porque volvieran los "nuestros".La mayoría de izquierdas que ha ganado la mayoría de las elecciones, ¿Fué creada por el franquismo, o había un germen en el PUEBLO español?

15 | Mónica   18 de Diciembre 2005 a las 12:21 AM

Paredes, ¿demócratas emitiendo desde Bucarest?, ¿de veras?, ¿desde la “democracia real” de Stalin? A los pobres infelices que los oían el comunismo les colocaba su mercancía. La democracia y la libertad de que les hablaban en lo que en realidad consistía era en la servidumbre totalitaria del paraíso soviético y el Gulag. Muchos todavía no se han enterado. De ahí, en parte, las mayorías esas que dices. Pero será cuestión de irlos despertándolos.

16 | paredes   18 de Diciembre 2005 a las 02:11 AM

No me cuentes películas para no dormir.¿He mentido en algo?.Es amarga la verdad .

17 | Smith   18 de Diciembre 2005 a las 11:31 AM

Paredes, el amargado eres tú. Sencillamente es falso lo que dices. "A cientos de miles se les asesinó SOLO por eso". La represión de la postguerra en la España franquista fue muy inferior, por ejemplo, a la de la Francia de la postguerra mundia. Desde luego, no alcanzó a "cientos de miles", ni mucho menos, se fusiló a "cientos de miles" por ser demócratas. Es una patraña muy barata. Sin base y sin fundamento. A tí te amarga la verdad. A tí y nadamás que a tí. Porque, cuando Franco murió, en España, según tú, en España no quedaba un solo demócrata vivo. Pero mira, cada cual con su verdad.

Termino con un dato muy sencillo que entenderá cualquier lector medianamente inteligente. En la Guerra Civil que tanto le gusta reabrir a Zetapé, se fusiló en ambos bandos más o menos por igual. He leído varias decenas de libros sobre la represión y nadie me quitará de la cabeza que unos pocos miles arriba o abajo, las víctimas fueron parecidas en ambos bandos. Ahora bien, si tenemos en cuenta que los nacionales terminaron dominando las 52 provincias españolas y los republicanomarxistas sólo controlaron las provincias que inicialmente tenían, cabe pensar cómo hubiera quedado ese "empate técnico" si los sublevados hubieran perdido la guerra, es decir:

1) Que los nacionales hubieran aplicado la represión sólo en las provincias que inicialmente tuvieron (que es lo que pasó a los republicanomarxistas)

2) Que los republicanomarxistas hubieran aplicado la represión en toda España.

Entonces las cuentas, amargado Paredes, si pasaste los estudios obligatorios hasta los 10 años, te saldrán muy fáciles:

Ganan los rojos (así se llamaban ellos mismos)´y controlan toda España. Multiplico por 2 las víctimas reales.

Los nacionales no pasan de controlar la media España que tenían en principio: Divido por 2 sus víctimas reales.

Resultado: Del empate inicial, pasamos a una relación 4 a 1. ¿Ves qué fácil? No te amargues, amigo y da las gracias que en España no triunfaran los leninistas.

18 | Mónica   18 de Diciembre 2005 a las 11:55 AM

Por supuesto que has mentido, paredes, aunque a lo mejor ni siquiera lo sabes, porque me temo que ignoras que los comunistas no son demócratas aunque, como buenos totalitarios, usen el término a discreción, pervirtiendo su significado. De ahí, que hoy defiendan, por ejemplo, a la satrapía castrista o a la tiranía venezolana diciendo que aquello son democracias.

Militando en el antifranquismo ( que de millones nada, sino cuatro gatos) te repito que apenas había demócratas, sino gente totalitaria: comunistas, terroristas, nacionalistas radicales que acababan en la ETA ... Esta gente lo que quería era sustituir la dictadura de Franco por otra no muy diferente, que tú mismo has definido muy bien: la de “los nuestros”.
Las democracias no son de nadie en particular: son de todos.

La mayoría de los españoles estaban o con el franquismo de forma entusiasta o en una especie de limbo político en el que se dedicaban a trabajar, a vivir su vida y nada más.
El éxito de la izquierda se ha debido en parte a su capacidad de recoger ese franquismo sociológico del “dame pan y dime tonto”, de gente que prefiere estar enchufados al pilla-pilla presupuestario lo más posible y vivir bajo las faldas del poder antes que valerse por sí mismos. Y esto además no puede ser más lógico, porque el franquismo también era –como digo- una clase de socialismo.

Pero los democristianos y los socialdemócratas –ya demócratas ambos, pero los dos socialistas, que tratan de disputarse un mismo espacio electoral- no aparecen casi hasta la transición. Vamos, que en el antifranquismo, poquitos por no decir casi ninguno. Y liberales tampoco es que hubiera muchos, la verdad.

Aunque cabe preguntarse qué hubiera pasado si el franquismo hubiera ido abriendo la mano –digamos- desde finales de los cincuenta y principios de los sesenta.

19 | Mónica   18 de Diciembre 2005 a las 11:59 AM

Lo demás lo ha dicho Smith estupendamente, como siempre.

20 | paredes   18 de Diciembre 2005 a las 03:18 PM

Mónica, yo soy un librepensador libertario y cuando digo los "nuestros", no digo los mios, sino que era una frase que se oía mucho , al menos entre las personas del PUEBLO.Las élites siempre han estado en otra esfera.Antidemócrata era Aznar, lo tiene escrito,y la mayoría de los peperos que ahora se apropian de ella, la democracia.Negar que había millones de antifranquistas en la posguerra, es escribir la historia como la escribe el asesino Pío Moa.
Si tengo que decir alguna vez "los mios", por supuesto que lo diré más por los represaliados de la derecha española que por personas como tu.

21 | Smith   18 de Diciembre 2005 a las 09:22 PM

Paredes: 1. Hablar de "pueblo" en plan liberador es un anacronismo hoy en día en España. Hay ciudadanos, no "pueblo". 2. Aznar ha respetado la democracia, ¿acaso no gobernó sin un GAL detrás y haciendo públicos sus pactos con los nazi-onalistas (y con el PNV antes de subirse al monte sangriento de Estella). 3. En la posguerra, la gente estaba con Franco. La abrumadora mayoría. No sabes lo que afianza a un dictador el solucionar los problemas de antaño y hogaño (hambre, analfabetismo, subdesarrollo...). 4. Pío Moa no es un asesino. Lo de asesinar liga más bien con los anarquistas, los libertarios, etc.

22 | paredes   18 de Diciembre 2005 a las 10:41 PM

¿Hay que recordarte quién creó los gal?Y quién acabó con ellos?Los sociatas que se pasaron , cumplen condena, los que los crearon han gozado de buenos puestos en empresas como Endesa.
Cuando hablo de pueblo, me refiero a los que trabajan y producen, los otros son ladrones y parásitos.En la posguerra , no se podía decir que no se estaba con franco , porque te jugabas la vida ,o acaso es mentira que el asesino ese y sus secuaces no han sido los españoles que más españoles han matado en la historia?
Pio Moa es un asesino, te pongas como te pongas.
Anarquistas y libertarios, son los que más han padecido las injusticias de los dictadores,por el hecho de amar más a la libertad que al dinero y al poder.

23 | paredes   18 de Diciembre 2005 a las 10:44 PM

o acaso es mentira que el asesino ese y sus secuaces, han sido los españoles que más españoles han matado en la historia?
------------------

24 | Smith   18 de Diciembre 2005 a las 11:46 PM

Mucho hablas de "asesino". Demasiado.

25 | Luis Fernandez   19 de Diciembre 2005 a las 01:33 AM

Es dificil dialogar con gente como este Paredes que todo lo que lleva dentro es un veneno destilado por sus amigutes y superiores. Les han enseñado a decir que Franco mató a millones en la postguerra y de ahí no los sacan.
Los ajusticiados despues de la guerra no fueron tantos y la mayor parte de ellos con delitos de sangre, no por democratas. ¿ O eran democratas los maquis?

26 | Smith   19 de Diciembre 2005 a las 10:41 AM

"¿eran democratas los maquis?". Sí, hombre. ¿No has oído hablar de las "democracias populares" que había en Europa del Este aquellos años?

27 | Mónica   19 de Diciembre 2005 a las 12:19 PM

Es que la gente como Paredes es alérgica a la realidad. Ya pueden estar viendo el sol en todo lo alto que seguirán diciendo, jurando y perjurando que es de noche. Así, ahí los tienes aferrados a sus millones de antifranquistas demócratas imaginarios, y empeñados en llamar asesino a quien –como Pío Moa- jamás apretó un gatillo ni puso una bomba.

Lo que les molesta de Moa es que no pide, como ellos, actos de fé al lector, sino que pone delante de él pruebas materiales: reproduce documentos. Y frente a eso, las falaces versiones de la historiografía izquierdista se desmoronan.

Otra cosa de la que no se enteran es de que después de cualquier guerra es de cajón que tiene que haber una represión, porque no hay otra forma de pacificar el país. Pero eso, que lo hubieran pensado bien los que provocaron y buscaron la guerra, la revolución, antes de hacerlo, que bien que se lo advirtieron los socialistas sensatos como Besteiro.

Además, la represión de postguerra, además de no tener las dimensiones que dicen estos ilusos de la izquierda sin ninguna prueba , lo cierto es que se hizo con leyes en la mano, con tribunales y con jueces. Esas leyes podrán gustar más o menos, pero eran leyes.

En cambio, los asesinatos llevados a cabo por los republicanos, nacionalistas, socialistas, libertarios y demás compañeros mártires revolucionarios no sólo durante la Guerra sino antes, durante la República, fueron ejecuciones sumarias, sin ningún tipo de garantía jurídica, decididas por eso que Paredes a buen seguro llamará justicia popular o pueblo, y que, en realidad, no es otra cosa que la barbarie de la horda.

Como el resto de sus camaradas republicanos, los anarquistas no defienden ni han defendido nunca la libertad, más que nada porque no saben lo que es. Porque, Paredes, la libertad no consiste en que tú y tus ungidos decidáis si un señor puede o no vivir de sus rentas o de lo que le dé la gana, sino precisamente, en que nadie ( ni el Estado, ni ningún supuesto salvador libertario) tenga derecho a atropellar la vida, la libertad y la propiedad de nadie.

El pueblo, Paredes, es la horda, la tribu. No hay pueblo, sino ciudadanos libres e iguales ante la ley. Libres de profesar la religión que les salga de las narices, y de hacer con sus bienes, con su tiempo y con su conciencia lo que les venga en gana, sin más límites que su responsabilidad personal y la libertad de los demás.

Yo tengo claro más claro que el agua los libertarios de Paredes me hubieran dado el paseillo, como se lo hubieran dado a media España.

Intento asumir a los muertos, a todos los muertos. Pero no me hago trampas en el solitario a la hora de contarlos ni, sobre todo, a la hora de saber quién empezó, quién fue legalista mientras pudo y quien, en cambio, desde el primer momento no buscó otra cosa que borrar al otro del mapa. Del político, y del otro.

Claro que ahora a lo mejor todavía tenemos que ver cómo viene Paredes a explicarnos que la democracia consiste en no dejar gobernar al que ha ganado las elecciones –como hicieron con la CEDA-, o en torturar en una checa y luego asesinar en Paracuellos a un niño de catorce años sólo por ir a un colegio religioso. O en despellejar a un sacerdote por el mero hecho de serlo.

Pero, afortunadamente no ganaron. Los que ganaron no es que fueran angelitos pero, por lo menos, fueron capaces de impedir que España se convirtiese en una dictadura comunista controlada por Stalin, en la que no hubiera existido asomo alguno de libertad sino sólo poder omnímodo, servidumbre y totalitarismo.

28 | Astaroth   10 de Enero 2006 a las 03:40 PM

"Los ajusticiados despues de la guerra no fueron tantos y la mayor parte de ellos con delitos de sangre, no por democratas. ¿ O eran democratas los maquis?"

Eso me suena mucho a lo que se dice en foros neonazis de que los judíos que mató Hitler no fueron tantos, y la mayor parte de ellos eran espías de los enemigos de Alemania.
Haztelo mirar.

A Mónica

"Así, ahí los tienes aferrados a sus millones de antifranquistas demócratas imaginarios, y empeñados en llamar asesino a quien –como Pío Moa- jamás apretó un gatillo ni puso una bomba"

No sé si sabes que colaboró con el GRAPO. Siguiendo tu logica supongo que respetaras a Otegui, porque nunca apretó un gatillo ni puso una bomba. Igual de respetable te parecerá pues.


"Otra cosa de la que no se enteran es de que después de cualquier guerra es de cajón que tiene que haber una represión, porque no hay otra forma de pacificar el país"

Entonces, en el supuesto de que hubiese ganado el bando republicano, te hubiese parecido bien que se hubiesen pasado a cuchillo a todos los católicos, curas, monjas y señoritos andaluces que hubiesen pillado en la represión posterior los militares o milicias republicanas, ¿no?


"Yo tengo claro más claro que el agua los libertarios de Paredes me hubieran dado el paseillo, como se lo hubieran dado a media España"

Pero, como digo antes, te parecería lógico, normal y no censurable, no? Irías al paredón diciendo a la milica republicana: "No, si después de una guerra es lo que pasa, la represión. Haceis lo que debeis, muchachos. Gracias por ejecutarme".

"Claro que ahora a lo mejor todavía tenemos que ver cómo viene Paredes a explicarnos que la democracia consiste en no dejar gobernar al que ha ganado las elecciones –como hicieron con la CEDA-, o en torturar en una checa y luego asesinar en Paracuellos a un niño de catorce años sólo por ir a un colegio religioso. O en despellejar a un sacerdote por el mero hecho de serlo"

También debeis explicarnos algún día la gente de derechas que os gusta la Historia desde que teneis aprendices de brujo que os ponen lo que quereis leer, si está bien que el franquismo torturara a gente por ser del PSOE o por ser homosexual o por no creer en dios o por ser de un sindicato. De verdad. Aclaradlo.

"Pero, afortunadamente no ganaron. Los que ganaron no es que fueran angelitos pero, por lo menos, fueron capaces de impedir que España se convirtiese en una dictadura comunista controlada por Stalin, en la que no hubiera existido asomo alguno de libertad sino sólo poder omnímodo, servidumbre y totalitarismo"

No, la convirtieron en una dictadura semi-fascista, que es mucho mejor. Y yo que creía que todas las dictaduras son igual de malas, pero no: la de Franco era mejor.
¿Quieres hacernos creer que en el franquismo no existía " sólo poder omnímodo, servidumbre y totalitarismo"? ¿De verdad? ¿Conoces a ALGUIEN que no fuese un amigo del régimen de entonces?

Lo que les pasa a ustedes, la gente de derecha, es que por fín algún nostálgico del franquismo ha tenido altavoz mediatico para extender sus teorías, y están desatados. Es normal. Me alegro por ustedes, en serio.
Ahora bien, ¿como es que estas originales tesis de que Franco era menos malo de lo que siempre nos han contado solo las sostienen Moa, Vidal y sus amiguitos de la COPE? ¿Como es que los historiadores de verdad se ríen de ellos? ¿Como es que en los libros de universidades tan poco comunistas como Oxford o Yale dejan muy claro que el gobierno de Azaña era democrático, que Franco se llevó por delante a MILES de españoles que simplemente no opinaban como él y que, precisamente, la excusa de Franco era que él se alzó contra el comunismo, teoría que tachan de ridicula y de excusa barata?
Lean algo más, y no solo lo que les dicen en la COPE. Por su bien. Por el de todos.

29 | Don Mendo   2 de Febrero 2006 a las 03:12 PM

Querido Smith. Para empezar, el señor Pío Moa es un ex terrorista converso a la grandeza de la libertad de expresión por inseminación virtual de la Virgen María, y su revisionismo histórico no resiste el más mínimo análisis serio. Todas sus afirmaciones son opinionjes gratuítas que los borreguitos mediáticos y blogueros seguís a pies juntillas sin el más mínimo espíritu crítico ni solvencia intelectual. Todo su escrito y tus comentarios me parecen de lo más deleznable y bariobajero. Por citar sólo algunas de las lindezas escupidas, tiene bemoles decir que Pinochet abrió su país a la democracia. Es que tenéis unos huevos ...!! Y para finalizar, elevo un aplauso infinito al comentario de Astaroth.

30 | Smith   2 de Febrero 2006 a las 04:56 PM

"su revisionismo histórico..." ¿Quién no revisa las fuentes del pasado? ¿Es lo mismo Moradiellos que Tuñón de Lara?

31 | Smith   2 de Febrero 2006 a las 04:58 PM

Astaroth: Que no te enteras. En el extranjero también se defiende la verdad:

http://www.hitlerstoppedbyfranco.com/flash.htm

32 | Pedro M   8 de Febrero 2006 a las 08:00 PM

Algunas ideas a tenor de los comentarios anteriores que pueden servir de análisis para todos:

-Decía Gandu en el comentario n3 “el historiador juzga (aunque Moa diga que no)” pero lo que dice en el artículo es “el historiador debe examinar los personajes y partidos desde el punto de vista de su coherencia ideológica y comparándolos con sus actos y con las alternativas en el contexto real, no con algún desiderátum ético ideal” , lo que quiere decir todo lo contrario. El historiador debe juzgar, no hacer política que es totalmente diferente.

-En el comentario n5, Poldec sostiene que “ …centenares de miles tuvieron que marcharse de España…” se supone que insinuando la cifra mítica de 400.000 que hoy en día, ni siquiera historiadores de corte izquierdista como Santos Juliá creen como cierta, reduciéndola a la tercera parte como mucho.

-En el comentario n27, Mónica llega a decir que los asesinatos republicanos fueron ejecuciones sumarias, sin ningún tipo de garantía jurídica, decididas por una suerte de justicia popular, o sea no seria otra cosa que fruto de la barbarie de las hordas. Siento disentir con Mónica con la que coincido en casi todo lo que dice. La mayor parte de las ejecuciones del bando frentepopulista respondieron a actuaciones políticas, decisiones gubernamentales y tan solo en algunos casos fueron frutos de la incontrolable acción popular de las masas. Esa es una coartada que a menudo le preparan los políticos de la izquierda de la actualidad a sus homónimos de los 30. Tristemente a menudo desde la derecha inconscientemente les seguimos el juego en esa trampa dialéctica. Además, si el “pueblo” fue impredecible y peligroso en ocasiones, sin duda el responsable fue el gobierno que le facilitó las armas, entregándose a la anarquía y eliminando la poca legitimidad que le quedaba y que a mi juicio ya no tenía.

-Abundando en el punto anterior, a menudo Mónica habla del pueblo como “la horda” o “la tribu”, yo sostengo que tan pueblo eran los seguidores de Franco como los que apoyaron a la Republica, o ¿es que alguien puede creer que del 1.200.000 soldados entre voluntarios y de reemplazo que conformaban el ejercito rebelde eran todos millonarios rentistas hijos de rico?, o ¿que las poblaciones que enseguida se consiguieron sin oposición popular por parte de los insurrectos eran las más ricas de España?, justo lo contrario.

-Llegando a la intervención estrella de este blog, la n28 de Astaroth. En uno de los puntos replica a Mónica echándole en cara preguntándole qué hubiera pensado ella, si ganando el bando republicano, éstos hubieran pasado a cuchillo a católicos, curas, etc.…, no hay espacio a la imaginación, perdona Astaroth, desgraciadamente, para que sucediera lo que dices no hizo falta que ganaran la guerra, pues durante ésta y antes de ésta, incluso desde el gobierno, sucedió lo que comentas.

-En el mismo punto, tengo que decir que al igual que tú, pienso que es una barbaridad que se torture a la gente por el mero hecho de ser homosexual, por eso, soy contrario a Stalin, “gran defensor de la republica española”, y a Castro que en esto se parecen muy mucho al generalísimo.

-Se pregunta Astaroth por qué los “historiadores de verdad” se ríen de ellos” refiriéndose a Moa y Vidal, supongo que queriendo insinuar que como Moa no tiene el título universitario no es historiador. Primero, Herodoto, Jenofonte, Homero, no fueron profesores universitarios, gracias a Dios, así no se echaron a perder. Segundo, no se puede decir que a Cesar Vidal le falten los títulos universitarios, de entre los cuales tiene el doctorado en Historia y tampoco pienso que el especialista mayor en la Republica Española, Stanley G. Payne no sea un historiador “de verdad”, y éste se ha cansado de elogiar las obras de Moa.

-No sé de dónde saca Astaroth que la opinión unánime en Oxford y Yale es que el gobierno de Azaña era democrático. Aun siendo así, sería una opinión lejana a nuestra realidad y que tendría que matizarse. Para empezar, desde sus gobiernos (el inglés y el americano) nunca creyeron que fuera una democracia digna de defenderse, puesto que la consideraron revolucionaria, por eso se situaron en la neutralidad, refugiándose en el Pacto de no Intervención. Además, Azaña, pensaba entre otras cosas que los tiros se tenían que dar a la barriga cuando gobernaba dando una idea de su voluntad represiva, que se tenían que dar por no válidas unas elecciones como las del 33 simplemente porque no habían ganado ellos, maquinó hasta tres golpes de estado contra ese gobierno participando en la revolución del 34 por acción u omisión, una vez recuperado el poder declaró que se tenían que articular los mecanismos necesarios para no volver a perderlo nunca, destituyó de un modo alegal usurpando su cargo a Niceto Alcalá Zamora, deslegitimando a la republica y fue un pelele que se dejó manejar por el comunismo de Stalin y Negrín amenazando con dimitir en infinidad de ocasiones sin consumar hasta que ya era una causa perdida. Así que sintiéndolo mucho por Yale y por Oxford, incluso por Cambridge, por si acaso, no estoy de acuerdo con sus libros.

-En unos días en los que el progrerío patrio se rasga las vestiduras por las caricaturas de Mahoma, me parece una falta de respeto y de educación aducir a la ”…inseminación virtual de la Virgen María…”, es una manera de hablar que denota una tonteria solemne.

Un saludo.

33 | aa   24 de Noviembre 2006 a las 11:15 PM

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