Son tantas las distracciones con las que nos obsequia a diario la actualidad política española de la mano de autores expertos en culebrones y teleseries alienantes, que resulta fácil perderse entre tantas historias entrelazadas casi obligados como estamos a prestar atención a los últimos episodios emitidos, perdiendo así de vista necesariamente historias de más difícil, complejo y estático seguimiento. Pero inesperadamente la joroba de Moby Dick asoma entre la espuma y oímos una voz alertando a la tripulación de que no hemos perdido su pista definitivamente y renueva nuestras esperanzas de darle caza.
Es entonces cuando agradeces que haya experimentados marinos vigilantes que no hagan improductivo el esfuerzo del duro viaje. Esa es la sensación he tenido tras leer varias veces detenidamente la teoría de Ziríaco. Para los que sigan habitualmente las investigaciones de Luis del Pino a través de su blog en Libertad Digital, quizá no sea desconocido este brillante análisis, pero por si acaso lo recomiendo. Sus esquemas y explicaciones sobre la posible colocación de los explosivos en los trenes de la muerte y su diferenciación entre el comando de los moritos, apenas con capacidad como sabemos para algo más que apretar un botón, y la minuciosa y planificada operación desplegada da mucho que pensar. Tanto, que hasta el imperio prisaico ha tenido que salir al paso elaborando sobre la marcha “nuevas” revelaciones a través de El país, marca de la casa como también podrán leer y juzgar leyendo esta entrada del Día de Reyes.
Me resulta fascinante el empeño que pone el PRISOE en disfrazar y desbaratar cualquier posible aproximación al esclarecimiento de los hechos. Jamás hubo crimen con más pistas con las que permanecer entretenidos. Me recuerda el ansía exterminadora del capitán Ahab con su ballena blanca. Como yo ya he visto la película les puedo decir que su empeño enfermizo al final resulta ser su perdición.
Dedicado a Escotofia.
Escrito por en: 10 de Enero 2006 a las 11:32 AM Archivado en
Gracias Perry, me hace especial ilusión la dedicatoria porque vengo siguiendo desde el primer día con muy especial atención los artículos que sobre el 11M publican Luis del Pino y otros en El Mundo, con la esperanza de que la verdad salga a la luz. Por momentos creo, que todavía no he salido de la conmoción que sufrí aquel triste dia que por estar enferma en casa, me tuvo postrada ante la televisión con un rosario en las manos, se que Dios escuchó mis plegarias e impartirá aqui o Alli la justicia Divina, por la memoria de todos nuestros asesinados por los terroristas de ETA, del Islam o del Estado español y por su dignidad y la de sus familias,
QUEREMOS SABER.
No conocía la página del tal Ziriaco, a ver si saco un ratillo para leerla.
Esperemos descubrir algún día la verdad como Ismael, para contarlo. Por cierto que Ismael se salva agarrado de un ataud que flota.
Escotofia: Tu colaboración y patriotismo lo menos que merecen es nuestro agradecimiento y consideración.
Jinete: No te pesará emplear unos minutos en su lectura. Nada que no pienses ya, pero puesto en orden.
Tardará en saberse, pero al final se demostrará que lo del 11-M fue una enorme conspiración en la que una parte de los socialistas (repito, una parte) estuvieron pringados hasta el cuello. Es su estilo, la agitación o la intriga, casi siempre juntas. Ha pasado así a lo largo de sus 110 años de historia, donde los episodios revolucionarios (1917 y 1934) tampoco les fueron ajenos. Los que somos de cierta edad recordamos la que le montaron a la UCD con el asunto de la colza: conspiración e intriga. Y a saber quién estaba detrás de ese aceite asesino.
ZP, queremos saber.
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