Querida Mónica, a pesar de haberte aclarado que mi artículo fue una provocación y que mi talante (horror de palabra desprestigiada) pretende ser tan democrático como el que más (no sé si lo he conseguido), en aras de la buena polémica y de la posibilidad de adentrarnos en la raíz de este debate voy a responder a tu interesantísimo comentario. Lo haré como si fuese un nuevo artículo, que podría titularse “daños colaterales de una provocación”, y en él aludiré a cada uno de tus párrafos. Espero con ello reavivar el debate e intercambiar nuevas impresiones que nos ilustren a todos:
Ay, Policronio, que tanto te puede el amor a España que eres capaz de anteponerlo al amor por la libertad. Cuando precisamente aquí y ahora, lo bueno que tiene esto es que ambas cosas se juntan y que –Escotofia no me dejará mentir- defender la Nación y la Constitución significa sobre todo defender la libertad (la poca que se tiene) de los españoles, empezando por los catalanes y vascos.
No concibo una patria sin libertad, no sería patria sino prisión, quizá de barrotes dorados para los de siempre: los chaqueteros, los polancos, los malversadores de la moralidad. La defensa de la Constitución española, aun cuando he declarado en más de una ocasión que no me gusta a causa de su fragilidad y su ambigüedad, la voté favorable en su día y es una de mis prioridades. A la Constitución, muy incumplida ya en determinadas regiones o instancias, se la defiende de dos modos: Confiando en que al final todo se arreglará por convencimiento de los electores, que es algo que equivaldría a esperar a que el cadáver de tu enemigo fuese paseado frente a la puerta de tu casa, o fijando unos límites de incumplimiento y haciendo planes para actuar llegado el caso.
Lo que propones te diré, para empezar, que me parece descabellado. Y, para continuar, que es peor el remedio que la enfermedad. Nada de lo cual empece para que te felicite por la valentía de escribir este gran artículo.
En este párrafo vienes a decir que prefieres morir antes que ser muerta. No es mi caso. El remedio sería peor que la enfermedad si consideráramos:
1. Que la deriva de ZP tiene algún límite y no acarreará consecuencias irreversibles. Es decir, si poseyéramos el convencimiento de que no nos íbamos a encontrar con un diagnóstico de enfermedad incurable que desahucie al paciente, España.
2. Si lo que se estuviera propugnando fuese un golpe de Estado con el único propósito de mantener la unidad de la nación a costa de la pérdida por tiempo indefinido de su libertad, en efecto no se hablaría de remedio, sino de una enfermedad de similar gravedad.
Pero no es así ni mucho menos. Particularmente opino, y en esto creo que Jordi ha estado muy acertado, que si me vale un gobierno social-separatista surgido de la agitación del 11-M, también me vale otro, de carácter muy temporal, auspiciado por el rey (que no tendría más opción, incluso para que el Ejército se mantuviese en calma, que apelar a su función moderadora), con el visto bueno de la mayoría de los parlamentarios y el encargo preciso de convocar elecciones constituyentes.
De entrada, ve desechando la idea de que eso de que España sea patria común e indivisible de todos los españoles sea algo inmutable. Si los españoles en un momento dado libremente decidiesen cambiarlo, por supuesto que podrían hacerlo. Lo que pasa es que eso sólo se puede hacer siguiendo las reglas de juego y, por tanto, preguntándoles a los titulares de la soberanía, que somos todos los españoles.
Nada hay inmutable en la vida. Es algo que tengo asumido desde hace muchos años. Si los españoles decidimos libremente que España debe fragmentarse, créeme, yo jamás diría ni pío en contra. Ahora bien, ¿quién decide si el grado de libertad adecuado existe o no? ¿El gobierno actual? ¿El mismo gobierno de ZP dentro de 4, 8 o 12 años? Por ponértelo más fácil: Ibarreche ha amenazado unas cuantas veces con un referéndum de autodeterminación para que el pueblo vasco hable en libertad, ¿crees, sinceramente, que ese pueblo vasco hablaría en libertad?
Segundo, en ningún caso el Ejército –ni con el apoyo del rey ni sin el apoyo del rey- pueden hacer de forma ejecutiva otra cosa que estar a lo que mande el poder civil. Repito, en ningún caso. Hablar los militares sí pueden, que sabes que yo eso sí lo he defendido. Hablar como todo hijo de vecino, como ciudadanos libres que expresan su malestar ante lo que está pasando, sí. Pero lo de ir con sus compañías a Madrid, los arrebatos creativos de tíos con mando en plaza, ni mentarlo.
Arrebatos creativos jamás. Lo del capitán que pensó en llevar su compañía a Madrid me parece delirante para el propio capitán. No, no va por ahí el tema. Aquí nos encontramos en un callejón sin salida, en el que es posible que cualquier decisión que se adopte perjudique claramente a la libertad. Pero hay grados y grados de perjuicio. Entre salvar a la madre (España) o al hijo (la libertad), yo me inclino por la práctica de la cesárea (expulsar a ZP del poder) en determinadas condiciones de consenso entre las instituciones y la mayoría parlamentaria. Así se lograría que ninguno de los dos muriese, como probablemente sería el caso si no se hiciera nada, y de inmediato recuperar al pequeñín.
Para analizar un poco más el tema, quizá convendría plantearse alguna que otra pregunta antes de negar con tanta rotundidad la intervención del Ejército: ¿Qué valor le concedemos al poder moderador del rey que la Constitución le asigna? ¿Qué requisitos debe cumplir el poder civil para exigirle obediencia ciega al Ejército? ¿Respeto a la Ley, por ejemplo?
El rey puede hacer otras cosas, pero desde luego lo que dices no. El rey lo primero que no es que pueda, es que debe hacer, es dejar de prestarse a hacer de correveidile zapateril para intentar maniatar a Mariano Rajoy. Y luego, dejarse de hacer llamadas al consenso de sentido único, dejarse de discursitos navideños que pintan mundos rosas e irreales –tan irreales como la foto dichosa de infantes sin brazos y reyes sin piernas- y preocuparse por conseguir que tanto él como el resto de la familia real se pongan inmediatamente a trabajar para convertirse en estandarte viviente de una idea de España y de que aquí de estar en una situación normal, nada de nada. Con más o menos sutileza, tienen que estar transmitiendo a todas horas un mensaje de preocupación, de excepcionalidad y recordando que las reglas de juego son sagradas. Además de, por supuesto, dejar de reírle las gracias al de la sonrisita y, el rey, conminarle en privado a cumplir la Constitución. Alberto Aza, a su casa. Y el principito, a españolear diez veces al día, porque si no, ya te digo: muchos haremos ver que eso lo hace mucho mejor su hermana.
Un párrafo sin desperdicio, lo secundo. Ahora bien, supón que el rey no se mueve por la razón que sea (amenaza de referéndum para echarlo, por ejemplo) y continúa la deriva de los liberticidas. ¿Qué hacemos? ¿Ocupamos el palacio de verano y lo echamos nosotros mismos? ¿Contribuimos a la cuestación para la compra de barreras que delimitarán las 19 o las 190 nacioncitas que se podrían llegar a crear? Supón, por el contrario, que el rey ha tomado nota de tus planes y los pone en práctica sin que ZP y sus secuaces se den por aludidos. Ellos a lo suyo y a crear nuevas remesas de grietas para el suelo patrio y para la libertad individual. ¿Qué hacemos en ese caso? ¿Volvemos a sentarnos y a confiar en el buenismo de la clase política y el ojo clínico de un electorado embrutecido por la telebasura que tú misma citas?
Tercero, yo no veo mayor problema en que, independientemente de si venía o no en el programa electoral con el que concurrieron a las elecciones, un gobierno o incluso la oposición propongan un cambio constitucional en cualquier momento de la legislatura, si creen que las circunstancias lo aconsejan. Lo esencial es que, al hacerlo, se sujeten a los procedimientos fijados en la propia Constitución que, por lo demás, implican disolución de las cámaras, elecciones a cortes constituyentes y hasta referéndum cuando el cambio afecta a las materias medulares de nuestras reglas de juego.
Otro párrafo que firmaría con sangre si fuera preciso. No obstante, ¿es esto lo que se está haciendo ahora, sujetarse a los procedimientos fijados por la Constitución? Si la respuesta es no, ahí va esta pregunta: ¿no se te dispara más de una alarma distinta a la de reafirmarte en la bondad del ser humano?
La solución a todo este desastre ha de venir, por supuesto, por vías netamente democráticas. La libertad no admite atajos de ninguna clase. Esto hay que hacerlo de la única manera posible: ganando la batalla de la opinión pública. Encontrando la manera de sumar y de movilizar a todos esos votantes socialistas e incluso del resto de la izquierda que no están dispuestos a tolerar esta deriva separatista.
Un nuevo párrafo impecable, pero... ¿cómo se hace todo eso si consideramos que la Constitución se está incumpliendo y las leyes se omiten o se orillan, aprovechando el abuso de poder que origina la ambigüedad constitucional?
Lo que pasa es que esa batalla hay que darla, y yo creo que hoy por hoy el PP no está sabiendo darla. Lo he repetido veinte veces por aquí, pero voy a hacerlo una vez más, por si por fin alguien me escucha. Mariano, que esta no es una legislatura cualquiera. Que esta es una situación excepcional, un momento clave en la Historia de España, y que como tal, requiere el uso de armas políticas excepcionales. ¿Lo tuyo no es el Parlamento, hombre? ¿No es allí donde a este majadero de ZP le das sopas con hondas? Pues razón de más para que lo uses. Tienes que arreglártelas para que el foco deje de estar en donde le interese al fotopresidente –entre escolares, por ejemplo, único lugar donde ZP encuentra adversarios de su talla intelectual- y trasladarlo a las instituciones representativas, al Parlamento, que además de ser tu terreno, es la mejor forma para darle al asunto la dimensión que tiene y para así despertar a todos esos que no se están enterando de lo que está pasando, porque están anestesiados a base de telebasura y de membrilladas.
Pues si el PP, querida amiga, no está sabiendo dar la batalla, algo en lo que coincidido contigo como se acredita en unos cuantos artículos de esta bitácora. Y lo que no es PP, o sea, todo lo demás, está compuesto por batalladores incansables e insaciables, acabas de definir con notable acierto: 1.- que no hay solución posible o 2.- que ésta no pasa por el PP. Y si no hay solución, ¿qué hacemos? ¿Nos cortamos las venas o nos las dejamos crecer?
Tienes que dejarte de convenciones y de gaitas y plantear cuanto antes una moción de censura que, en su programa de gobierno, además de un montón de reformas liberales y de regeneración democrática de fondo de ésas que abandonasteis nada más subir al poder en el 97 (liberalización de los medios de comunicación, vuelta del poder judicial a la independencia primigenia que le asignaba la Constitución, alguna fórmula para impedir que el ejecutivo pueda incumplir las leyes vigentes y las sentencias judiciales, etcétera) incluya una pedazo de reforma de la Ley Electoral que, entre otras cosas, devuelva a los nacionalistas a sus justos términos de representación y les demuestre a los españoles que no hay ninguna necesidad de estar viviendo esta locura.
Vuelvo a secundar lo que dices, pero si no hay moción, ni programa, ni proyecto de reformas, entonces, ¿qué de qué?
Se trata de llevar a las instituciones representativas el malestar de la gente, que ya estamos viendo que está extendidísimo –también, me consta, entre votantes y hasta militantes socialistas-, y de sumar a todos los que, sin estar de acuerdo con que se carguen España, no se están dando cuenta de que es eso lo que está pasando. Tienes que montarte en esa ola y transformarla en iniciativas políticas que demuestren a la gente que todo esto no es inevitable. Que hay soluciones políticas para evitarlo.
Si a ti te consta ese malestar extendidísimo, con más motivos para que les conste a los personajes que disponen de la mejor información: el rey, ZP, Rajoy y... ahí vamos acercándonos a la madre del cordero: el Ejército. Una institución (he aquí el grave riesgo que yo veo y que he expresado en mi artículo como una de las dos opciones a cual peor) de cuyas filas podría surgir un espadón con ganas de perpetuarse en el poder, que es algo muy distinto a una declaración de la JUJEM, sin que pasase de ahí, en apoyo de un poder moderador que a su vez haya efectuado consultas con diversas instancias como, por ejemplo y entre otras, con el Consejo del Reino, que también tienen reservado su papel constitucional.
Las mociones de censura, por supuesto, ya se sabe que inicialmente no se presentan para ganarlas. Pero eso no importa, como no le importó a Felipe González en su momento. Lo esencial es intentar forzar ese vuelco en la opinión pública. Yo creo que el ocupa de la Moncloa se iba a llevar una semana sin dormir sólo de saber que iba a tener que enfrentar ese trance. Y luego, los ibarras y todos éstos, todos esos socialistas que en privado ponen a caer de un burro a ZP, tendrían que mojarse. Si hay socialistas decentes que de verdad creen que su partido no se merece tener al frente a estos zoquetes, ése sería el momento de hacer algo al respecto. De ahí sí que podría salir una gran coalición –que lo de gobierno de concentración me suena Carrillo, su gran defensor antes del 23 F- capaz de reafirmar y blindar el pacto constitucional. O, si no, un gobierno cuyo único objetivo fuese cambiar la Ley Electoral (Ibarra, ahí te quiero ver) para inmediatamente proceder a convocar elecciones. Incluso, constituyentes.
Mónica, créeme si te digo que te entiendo y que valoro muchísimo tu afán de no apartarnos ni un milímetro de lo correcto. Pero si la solución a lo que ya es muy grave, y puede llegar a ser irremediable, tiene que venir dada por un Rajoy convertido de la noche a la mañana en un émulo del ZP más agitativo y populista, cuando se sabe que a él lo que le gusta es el toreo de salón, y encima debemos confiar, al mismo tiempo, en que determinados barones del PSOE se tomen la cápsula de la decencia, vale más que esperemos sentados y no dejemos de aprovisionarnos de unos cuantos cojines que eviten se nos llague cierta parte.
En fin, que -como poco- ésa es la única forma de lograr que las encuestas pudieran dar un vuelco espectacular y, por tanto, el desgobierno no tuviese más remedio que recular y pensara dos veces seguir por este camino. O tal vez de algo más, pero siempre siguiendo escrupulosamente los procedimientos democráticamente fijados.
Sí, en efecto, yo también creo que mediante un par de milagros, como los que describes en el párrafo anterior, las encuestas darían un vuelco. Lo creo.
Y si Mariano no manifiesta pronto señales de animarse a ello, yo creo que en la convención ésa a lo mejor iba a haber que dar alguna voz más alta que otra. No precisamente sobre economía ni sobre las desastrosas y antiliberales Leyes Antitabaco y de Dependencia. O no sólo.
¿Voces en voz alta en la convención de un partido? ¿Qué pides, un tercer milagro?
Ese es el marco apropiado para que los liberales del PP –caso que de verdad los haya- expliquen a los otros que éste es un momento extraordinariamente propicio para dejarse de hacer seguidismo socialdemócrata y retomar viejas banderas liberales, la agenda de regeneración democrática: Ley Electoral, Financiación de los Partidos (menudo lo que está saliendo de CIU), separación de poderes, reformas en el TC para hacerlo más independiente, fin de los medios de comunicación públicos, eliminar constitucionalmente cualquier posibilidad de CAC; lograr que la Constitución ampare a los catalanes y vascos, y también a los castellanoparlantes de Baleares, Valencia y Galicia; fin de esa intromisión intolerable y montillescas de los políticos en la economía que son las cajas; blindaje de los órganos reguladores (la mayoría están de más, pero en fin) a las intromisiones políticas castigándolas penalmente, etcétera.
Digamos que este párrafo sería más apropiado para otro debate. Omito una respuesta aun cuando comparto, con matices, casi todo lo que dices.
A lo mejor a Mariano lo que le hace falta es que le demuestren que, si él no sabe estar a la altura, a lo mejor otros sí. No hay tónico mejor para un político que notar que les pueden mover la silla.
Tendremos que llamar a Rodrigo Rato, porque si no, quién es el guapo que se postula para el siguiente congreso del PP. Y aún así, el tal Rato esperará a que Rajoy haya perdido otra vez. No sé yo si no sería el momento de que algunas voces en el PP comenzaran a murmurar el nombre de Aznar. No sé, no sé...
Y luego, aparte, estamos nosotros los ciudadanos. Tenemos que armar todo el ruido que podamos, como estamos haciendo aquí, y también fuera. Quejándonos de la pasividad del rey (o presionándole a él y al príncipe de cualquier otra forma), de Rovireche, de los chalaneos con la ETA, de la blandura de Mariano y de lo que haga falta. Con cartas al director en los periódicos, en Internet, en todas partes. Alzando la voz cada uno de nosotros allá donde podamos. Pero no proponiendo supuestas soluciones que son peor que la enfermedad, hombre, Policronio, y que además dan armas a nuestros enemigos, sino tratando de explicar bien qué es lo que está pasando, y luego el abismo de incertidumbres que se abre con esto. Que esto no acaba aquí, sino que detrás van a venir otras autonomías pidiendo lo mismo, y que va a llegar un momento en que ni va a haber caja común, ni estado viable ni nada. Y que, como les de por subir los impuestos y por acabar con la unidad de mercado, la economía se va definitivamente al garete.
Este párrafo sería un resumen de toda tu respuesta, en él pides determinada iniciativas, me haces el reproche acerca de lo que se supone que he propuesto y acabas describiendo el peligro que acecha, algo que no deja de ser una contradicción. Como he ido contestándote, no voy a repetir lo anterior. Simplemente piensa que he tenido la osadía de interpretar el papel de poli malo para que no decaiga el debate frente a los liberticidas.
En Andalucía –y mira que hay voto socialista que arrastrar en Andalucía, y de gente que se siente más española que todas las cosas y que podría ser la clave- ya veo que Arenas se está dejando enredar en la trampa de la financiación, como predije. Y además está quedando como Cagancho en Almagro por no haber negado a tiempo la mayor, que es la necesidad de reformar el estatuto andaluz y haberse puesto a lo que se tenía que poner, que es a explicar que a la larga son los andaluces los que más tienen que perder con todo esto, y que el PSOE utiliza a Andalucía de coartada para sus intereses partidistas y para acabar con España.
Vuelves a destacar con argumentos, en este caso en Andalucía, la impotencia del PP para hacer frente a una situación largamente enquistada en esa querida tierra. Luego das una nueva prueba de que no tenemos más remedio que encomendarnos a “San largo me lo fiáis” o al convencimiento de que no existe solución posible. Mientras tanto, como es lógico, los liberticidas no cesan en su avance y cada vez ocupan mejores posiciones para que su poder y el de sus asociados sean irreversibles. Al efecto, anoto aquí el vínculo a un artículo que escribí en mayo del año pasado, titulado “La república neofeudal” y que ya describía un posible escenario que se va confirmando. Valdría la pena que lo leyeses porque creo que tú entonces no frecuentabas esta bitácora.
Bueno, pues los andaluces, a darle también a Arenas, a ver si reacciona y cambia el rumbo, que de verdad que podría ser muy importante. O, si no, a pedir que deje sitio a otros con más vista y más ideas, que ya va siendo hora. Y que se lleve también a Esperanza Oña, a Alicia Martínez y a los hipersocialistas del grupo municipal de Sevilla, que ya nos tienen hartos, y aquí si que no hay medios para quejarnos.
Pues si en Andalucía no hay medios, clave esencial que justifica la implantación del régimen en el que nos hallamos, imagínate en Cataluña, PV y Galicia, que con Andalucía suman más de la mitad de los electores de España. Eso sí, todos bien adoctrinaditos desde hace un cuarto de siglo, otra de las claves del régimen.
La gran manifestación –no de millón y medio de personas, sino de cinco-, precedida de otras más pequeñas pero simultáneas en todas las capitales, a ver si se va haciendo de una vez. Con el Foro de Ermua, Basta Ya, la fundación de Santiago Abascal y todo aquel que quiera sumarse. Pero a lo bestia. Y ya.
Esas manifestaciones quizá fuesen un principio de solución, si se hiciesen cada fin de semana y durante los dos próximos años. A condición, claro, que luego el oligopolio informativo de la izquierda y el nacionalismo no las divida por 100 y deje los 5 millones en 50.000 manifestantes fascistas a los que Tele5 y ahora la Cuatro, más TVE, y pronto la Sexta y las autonómicas les concederán 11 segundos de pantalla para convertirlos (a los manifestantes) en delincuentes.
Aquí los socialistas constitucionalistas del País Vasco creo que están llamados a tener un papel importante también. Porque lo que, entre todos, tenemos que lograr es un poco lo que lograron ellos cuando Nicolás Redondo y Jaime Mayor: articular un gran frente cívico y democrático de resistencia a los liberticidas que amenazan nuestra libertad, nuestra convivencia pacífica, las reglas de juego y, en último término, la propia capacidad de supervivencia de la sociedad abierta.
He aquí un nombre, Nicolás Redondo Terreros, a quien le ofrecería gustoso mi voto si supiera que iba a servir para sustituir a ZP. Le votaría por decente. Claro que por decente lo botaron. La cruda realidad, amiga mía, no se concilia fácilmente con nuestros deseos.
Vamos, por resumir, que hay muchísimas cosas que hacer, y hay que hacerlas. Cosas que, siendo excepcionales –porque excepcional es la situación-, no se aparten un ápice de la normalidad democrática y constitucional, y buscando siempre sumar a gente más o menos de izquierdas pero decentes. Pero lo que de ninguna manera se puede hacer es perder los nervios.
Sí, hay mucho que hacer.
Aparte, no me preguntes por qué, pero llevo un par de días con la corazonada de que no va a haber estatuto ...
Pues yo tengo la corazonada contraria y además te la argumento: Salvo golpe de timón dentro del PSOE, que sería un auténtico campanazo, el estatuto catalán se aprobará porque forma parte de un todo consensuado por los liberticidas; los de un bando, porque creen que han contentado casi definitivamente a las alimañas y tienen un cuarto de siglo para vivir de las rentas; los del otro, porque ven que este siguiente paso adelante, nunca el definitivo, en realidad ha sido una gran zancada. ¡Cómo me gustaría equivocarme!
Y de todo esto debería salir un gran debate social sobre la necesidad de revisar toda esta insensatez del Estado de las Autonomías.
En efecto, hay quórum entre tu opinión y la mía para calificar como insensato al Estado de las autonomías. Lo que ocurre es que mientras el gran debate social, que ya se está produciendo, llega a quien debe decidir si lo aprueba o no con su voto, la marabunta avanza a galope tendido.
Para finalizar, te reitero mi papel de poli malo y aspiro, como es lógico, además de a llevarme unos cuantos coscorrones a que Batiburrillo se llene de argumentos en contra que a la postre nos convenzan a todos.
Saludos cordiales.
Escrito por Policronio en: 21 de Enero 2006 a las 06:24 PM Archivado en Políticos
El Estatuto saldrá, tiene que salir porque a dos años de las elecciones un ridículo más del bobo solemne y lo envían a Hollywood a presentar los Oscars. Pase lo que pase, Maragall estará en Salus haciendo los doce pasos por duodécima vez.
El democratizado TC hará un "RUMASA" dentro de x meses o años y se acabó tanto sufrir. Qué pesada es la derecha. La española, digo.
Para ganar las elecciones el Psoe necesita que haya estatuto + tregua indefinida de ETA. Si tiene que cometer un fraude de ley a escala "nacional", ajo y agua. Seamos demócratas pero ante todo seamos socialistas.
Si admitimos la partitocrática voluntad actual como elemento decisivo de las uniones políticas, entonces valdrá para deshacer las uniones voluntarias o coactivas que hayan dado origen a los Estados, pero también para legitimar la secesión de las provincias respecto de las CCAA, de las comarcas en cuanto a las provincias o las CCAA, y de los municipios ante las comarcas provincias y CCAA. ¿Autorizaremos a todos los municipios de España que lo deseen a excluirse de la tributación común y convertirse en Mónacos o Gibraltares independientes? ¿Permitiríamos que Baleares se convirtiese en land alemán? ¿O que Tarrasa declarase el Estatut no vinculante y empezase a aplicar el derecho de familia marroquí y la Sharia?
La Hª enseña que la admisión de un principio de autodeterminación en la Constitución de la I república española llevó a las Guerras Cantonales (¡!), previa declaración de autonomía o de independencia de cantones como Cartagena, Valencia, Málaga, Granada, Sevilla y Salamanca… y también de unidades menores como Toro, Bailén, Andujar, Béjar, Ecija… hubo sangre y, además de ello, se hundió la Constitución y el mismo régimen.
Admitido el fundamento voluntarista, la autodeterminación de cada individuo dista mucho de ser un disparate y por eso Bakunin la apoyó: se acaban eliminando las organizaciones políticas pero también las “células sociales”. Así que, para no tener que aceptar el anarquismo, cuyas tristes consecuencias “casi” todo el mundo intuye (y los españoles han conocido), se dice que no basta con el querer, sino que además es necesario que los “autodeterminantes” reúnan características para poder sobrevivir autónomamente.
¡Y el remedio es peor que la enfermedad original! si el derecho a la vida independiente y autónoma se lo concedemos a quien “quiere y puede” estamos consagrando la fuerza como elemento de legitimación de la vida social: hemos vuelto a la ley de la selva. ¿Dónde están las pancartas?
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Cualquier comunidad, por el simple hecho de su existencia como tal, contiene cuando menos dos dimensiones relevantes.
Por una parte existe un interés común o comunitario, interés que se satisface mediante el sacrificio y aportaciones de la misma. Las gentes de los distintos barrios de Madrid, además de colaborar al bienestar de sus respectivos distritos, quieran o no, por ser vecinos y conciudadanos, hacen aportaciones que no se invierten en su particular vecindario, sino que contribuyen al crecimiento y mejoramiento del municipio, ago que excede el ámbito de distrito.
Pero, por otra parte, en todas las comunidades, además de esas relaciones “verticales” de cada miembro con la totalidad, existen otras “horizontales” con deberes de solidaridad entre los miembros, que se satisfacen en mayor o menor grado. Siguiendo con el ejemplo de antes, vemos que los habitantes de un determinado barrio de Madrid ayudan muchas veces a los de otro sin recibir nada a cambio, cuando surge la necesidad; sin que falten otros casos en los cuales los sacrificios son multilaterales y en beneficio de todos.
Y si en lugar de un municipio hablamos de una nación con muchos siglos de existencia, la imbricación de ilusiones e intereses, de sacrificios y beneficios es especialmente intensa y compleja. De modo que ninguna parte de la nación que aspire a la confederalización o la independencia puede pretender que decide sobre sus intereses exclusivamente, pues si bien el futuro podría ser suyo en caso de secesión, el acto separador afecta a algo que le pertenece no sólo a ella sino también a toda la comunidad nacional de la que han formado parte, por lo que hayan recibido (y no pienso sólo en lo material) en virtud de la solidaridad y por los esfuerzos que se hicieron para la formación de aquella comunidad.
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Es o no es una ingenuidad pensar que la voluntad o ideal general a satisfacer por los gobernantes NO es sólo la de los conciudadanos vivos, capaces y maduros en cada moento?
¿Pertenece acaso el mundo a los hombres vivos?
¿Estaríamos facultados para destruirlo por nuestro interés actual?
¿Sería lícito envenenar las aguas para el futuro por aprovechar mejor nuestras posibilidades de hoy?
Las contestaciones positivas sólo podrán fundamentarse en el poder material, en la fuerza desnuda o calva. ¿Es eso lo que propugnamos?
El hombre de talante no puede olvidar que esa nación que tiene en las manos, esas estructuras, instituciones y riquezas sobre las que gobierna y cuenta chistes, es un patrimonio que ha recibido dotado por otros, fruto de muchos esfuerzos, sacrificios y búsquedas de sus antepasados; cierto que para uso, disfrute y mejoramiento por cada generación, pero nunca para dilapidarlo a favor de la actual, ni para operar cambios que hagan caso omiso o “tabula rasa” de la voluntad fundante, ni para mandarlo todo al carallo por una puñetera legislatura de baloncesto y piscina gratis.
Como tampoco cabe ignorar que ese patrimonio ha de pasar perfeccionado y enriquecido a las generaciones posteriores, pues no tenemos derecho los de la actual a consumir y a privar a nuestros descendientes de aquellos bienes y ahorros que graciosamente hemos recibido de nuestros antepasados, rh-negativos o no.
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La voluntad, los intereses o ideales de las generaciones pasadas y de la futuras no se reflejan en las encuestas ni en los resultados electorales, como tampoco aparecen los de muchos ciudadanos españoles no válidos a estos efectos, porque la democracia, siendo aquí y ahora la mejor técnica política practicable, es un sistema imperfecto y limitado que necesita ser complementada con un cierto sentido moral; lo explicaba Melquíades Álvarez, liberal y demócrata, ambas cosas a carta cabal, no sólo en sus palabras sino lo que es más importante, en sus comportamientos, cuando decía que había que ser liberal antes que demócrata, ya que la democracia por sí sola permite la dictadura de la mayoría; y lo enseña también nuestra Constitución cuando además de otorgar derechos, hay otros que sólo los “otorga”, porque son previos a la misma Constitución, y por consiguiente constituyen limitaciones a la sacrosanta soberanía partitocrática popular.
Y advierten los entendidos que esa “Nación española”, guste o no reconocerlo, es una de las cosas que los políticos no pueden hacer o deshacer en función de sus intereses del momento ni de los vaivenes de las mayorías parlamentarias, porque no lo permite la Ley de esta tierra ni lo admite la Historia que nos precede, por respeto a la cual debemos esforzarnos por conservarla y legarla a nuestros descendientes.
No quiero adoptar un tono patriarcal, que no me corresponde, ni dramatizar pero temo que viviré para lamentar la insensatez económica, política y moral de los últimos decenios.
Gracias por vuestras anotaciones. El interviniente nº2 ha sido especialmente generoso en la exposión de unas ideas que comparto y que podrían resumirse en: los españoles del momento sólo somos usufructuarios de nuestra patria, la nuda propiedad fue repartida entre las generaciones pasadas y las futuras.
Recortes: No me parece patriarcal recordar que sin la componente moral todo análisis es inútil, pues no por más razones que se esgriman en favor del legado recibido y la obligación de conservarlo más allá de los intereses del momento, se aprecia en el devenir de los acontecimientos que sean consideraciones ni válidas ni dignas de tenerse en cuenta por los insensatos que causan nuestros temores. Lo que no pueden hacer es probablemente lo que harán y el que venga atrás que arree.
En primer lugar, Policronio, una curiosidad. Con la de gente que te ha contradicho ¿por qué me eliges sólo a mí como blanco de este daño colateral?
Pero vamos al lío.
Por supuesto que yo no prefiero ser muerta a matar. ¿Quién te crees que soy? ¿Bono? Ahora, lo que tú no puedes es –como muy bien te dijo Toledano en el hilo original- incurrir en los mismos vicios que criticas. Y, para salvar la libertad, cargarte esa misma libertad.
Encima, a ti te parecerá que la solución que propones entra dentro de lo factible, pero a mí, en vista del plan que veo en la Casa Real, no me lo parece en absoluto. Es más, creo que si lo esperas eres tú quien va a necesitar los cojines.
Mira, esto que dices ni puede ser ni va a ser además:
“Habría una excepción a lo dicho, que el rey reclamase la ayuda de las Fuerzas Armadas para desalojar a quien no tiene intención alguna de enmendar una política tan destructiva de la nación como la que ahora se practica.”
Eso ni se compadece con ningún concepto de libertad ni con nada. Ni es realista ni posible además. Por eso creo que más bien lo ingenuo es esperarlo.
En una democracia liberal y en un régimen parlamentario el papel moderador del rey no consiste en eso. Ni para formar un gobierno de concentración con los loables propósitos que describes, ni para nada puede el rey tomar la iniciativa de echar a un gobierno elegido en las urnas por los españoles, salvo –tal vez- que ya ese gobierno hubiese entrado en una deriva desvergonzadamente antidemocrática, sin guardar ningún tipo de formas, disolviendo el Parlamento, el TC y cosas así.
Nos guste o no, con golpe-mediático político o no, lo cierto es que hay un montón de mendrugos que han puesto a ZP en el poder. Llegaron así, gracias a la opinión pública y sólo mediante la opinión pública podremos desalojarlos.
Ahora, esa opinión pública habrá que ver cómo la movemos. Habrá que hacer algo. Pues bien, eso es lo que –modestamente- he intentado hacer yo con mi respuesta que, en cierta forma, también ha tratado de ser una provocación. Pero no a ti sino a todos y cada uno de los aludidos en ella, desde Rajoy hasta el propio rey pasando por los ibarras o por cualquiera que nos haya podido leer y que entienda que en su propio ámbito o donde sea puede hacer algo para contribuir a desencadenar ese vuelco en la opinión de los españoles que necesitamos.
Si te fijas verás que yo no he dejado títere con cabeza. Y a cada uno he querido ponerle una guindilla en el culo –la más picante que he encontrado en cada caso- por ver si reaccionan. Se trata de mover los cimientos, de dar con el preciso resorte que haga que cada uno de los actores de este drama, cada cual por sus motivos, salga de su actual pasividad y entre en acción. Porque –desengáñate- ese es el único camino por el podremos salir de ésta.
Date cuenta de que yo, de alguna forma, llego a la misma solución que tú (una gran coalición, más o menos temporal) sólo que en mi caso no es el resultado de ninguna intervención ejecutiva y por las claras del rey -que, insisto, me parecería tan improbable como inaceptable- sino de la utilización a pleno rendimiento de los cauces normales que ofrece la democracia.
Que el PSOE se cuartee con esto a mí no me parece ningún milagro. El milagro, lo raro, es que no se haya cuarteado ya.
Por otra parte, no sé por qué piensas que, para obtener algún resultado positivo en una hipotética moción de censura como la que propongo, Rajoy se tendría que ver “convertido de la noche a la mañana en un émulo del ZP más agitativo y populista”. Bastaría con que fuera él mismo. Acuérdate del inmediato efecto en las encuestas que tuvo el debate de toma en consideración del dichoso Estatut, en el que Rajoy no tuvo que hacer ningún alarde de populismo sino, por el contrario, limitarse a ser el colosal parlamentario que es.
Yo creo que, en parte, lo que está pasando aquí es que los españoles sólo ven los cinco minutos de propaganda gubernamental que les colocan en la televisión. Nadie les está trasladando la trascendencia inmensa que tiene todo esto para su futuro y el de sus hijos. Lo que te he dicho, que este lío formidable no se va a quedar aquí, sino que más bien es abrir el camino para una serie de explosiones en cadena en el futuro. Pues bien, la única forma de despertar a los españoles de ese letargo y de darle al asunto la dimensión que tiene es –me parece a mí- la moción de censura. Con la moción de censura no hay forma de difuminar la importancia del asunto porque es el propio instrumento el que, por definición, la enfatiza. Y mi apuesta es que, si de verdad los españoles fueran conscientes de que están queriendo asesinar a la nación por la espalda, su reacción sería masiva y contundentemente contraria. Vamos, tanto como para hacer recular al desgobierno.
En cuanto al arrebato de decencia que sería necesario en el PSOE, ya te aclaré ayer que la decencia sólo es un factor de los posibles. También están –ya te he dicho- las ambiciones personales y las vías de agua que en la unidad de ese partido podrían crearse a raíz de un vuelco en las encuestas como el que te repito que creo que podría lograr Mariano Rajoy en una moción de censura.
Acuérdate de que los equilibrios que llevaron a este indigente intelectual a mandar en el PSOE fueron muy precarios. Mira, en la reunión del Comité Federal, parece que los de la FSM (que fueron de los decisivos para aquella elección) ya van abandonando la nave zapateril, seguramente porque Esperanza Aguirre los ha sabido apretar. ¿Cuánto crees que tardarían las huestes de Chaves, Bono o Ibarra en sumarse a esos cincuenta diputados dispuestos a todo si las encuestas empezaran a indicarles que su sillones están en peligro?
Lo de Andalucía fíjate que yo en este caso no lo achaco tanto a la dictadura mediática –que ésta sí que es casi total, y abarca incluso a la COPE, que tampoco te creas que eso lo he dicho a humo de pajas- sino sobre todo a la proverbial torpeza y maricomplejinismo del PP-A, que no ha sabido leer que aquí Andalucía podría ser la clave. También Extremadura, claro, pero menos, por tener menos población. Pero, para explicarlo, el PP-A tendría que remitir a la gente no al hoy ni al inmediato futuro -ni mucho menos, al hace 25 años del referéndum, como intenta con machacona insistencia el PSOE- sino a dentro de unos lustros, cuando otras autonomías, empezando por Madrid y Baleares pidan lo mismo
Por último, te diré que la forma de defender a todos esos ciudadanos españoles a los que hace tanto tiempo que no ampara la Constitución tampoco es esperar el advenimiento de ningún “cirujano de hierro” –que además, ya te digo, por más que lo llames tampoco va a venir- sino ponerse a trabajar para, usando los resortes del Estado de Derecho, exigir todos los días ese cumplimiento. ¿Que el gobierno de determinada autonomía hace una ley liberticida que lesiona los derechos constitucionales de sus ciudadanos? Pues a pedir que los lleven inmediatamente al TC. Y me da igual si es del PNV, del PSOE, el de Fraga o el de Camps. Me da igual. Lo pido en todos los casos. O, mejor, a pedir que esto de poder pedir amparo constitucional frente a las tropelías legales de los gobernantes sea algo que podamos hacer directamente los propios ciudadanos.
Por lo demás, en mi comentario te he dejado una buena ristra de retoques de ésos que creo que necesita la democracia española. Bueno, pues si me he molestado en enunciarlos –dejándome el principal además, que son las listas abiertas- no te creas que ha sido por otra cosa que por ver si de alguna forma contribuyo a crear una corriente de opinión favorable a esas reformas. Y es que es así como creo que se hacen las cosas en democracia: creando debates, sugiriendo propuestas y tratando de poner mi granito de arena para airearlas y, así, tratar de convencer a la gente. No confiando en ningún supuesto salvador –ni coronado ni sin coronar- que, además, ya te estoy diciendo, ni cabe en estas circunstancias ni, por mucho que te empeñes, va a aparecer.
A ver si me explico, Policronio, que hoy estoy fatalmente espesa: ni veo que sean tan milagros ni los estoy pidiendo sino tratando en la medida de mis posibilidades de desencadenarlos. Estoy a Dios rogando y con el mazo dando. Lo tuyo sí que me parece esperar y ver. Lo mío es darles más que a una estera a ver si así reaccionan.
Ojalá pudiera hacer más.
El TC de hoy todavía podría tener alguna fiabilidad como elemento de purificación constitucional. El de dentro de dos o tres años, ni en broma. Razón de más para que Rajoy apriete ya el acelerador de la moción de censura. No hay otra opción. Si no de mayoría absoluta dentro de dos años, nada de nada.
Ah, y lo de que no va a haber Estatut ya te he dicho que es una corazonada. En principio, la lógica parece indicar lo contrario. Lo lógico es lo que has expuesto tú. Pero algo me dice que el PSOE no va a aguantar. Que antes de que haya Estatut el PSOE se rompe. Pero puedo cagarla.
Ah, Policronio, que sepas que me has dejado sin cenar. Porque ya a estas horas ...
¿Tú te crees que hay derecho, so provocador? :o)
Aquí. No lo transcribiré.
Mónica, te he elegido a ti porque te dije que te contestaría a todo tu comentario. De hecho, no ha sido una elección, sino un compromiso que adquirí contigo al no poder contestar de inmediato tu extensa nota. Esta escrito así mismo, lo verás si repasas las anotaciones.
Me ha dado la sensación que mi respuesta no te ha sentado bien, lo siento, mi propósito era justamente el contario.
Sobre lo que ahora dices, admito la posibilidad de que una intervención del rey sea incluso más difícil que desalojar a ZP a través de una moción de censura, lo que me hace pensar si en el fondo no estaremos hablando de lo mismo, porque si hubiese 50 diputados socialistas dispuestos a sumarse a la moción, ¿no debería coordinarlos alguien? Y ese alguien, ¿no podría actuar por encargo del rey? Porque sin un respaldo muy concreto de alguien de muy arriba o con mucho poder (que incluso podría ser Polanco), no veo en este momento a ningún dirigente socialista con ánimo de plantarle cara a Zapatero y su camarilla.
A ver si al final, entre tú y yo, dándole ideas a unos y a otros, la vamos a liar. :o))
Recortes, he entrado en la página que señalas. Sólo te diré que he leído frases que me han emocionado. Gracias, la pongo en favoritos.
Eso teníamos que hacer, Policronio: liarla. Ojalá.
Dicen que la vieja guardia de Felipe y los guerristas ya han sondeado a los compañeros viendo a ver cómo montaban una moción de censura, pero que ni encontraron quien la encabezara ni Rajoy se prestó. Pa habernos matao. De no ser cierto ¿qué sentido tendría haberlo filtrado?
Lo de los cincuenta lo he oído por varios lados. Y también que por los pasillos dicen barbaridades de ZP. Eso tiene que ser un hervidero. Daría cualquier cosa por verlo, que eso sí que tiene que estar interesante y no las majaderías que dan en la televisión (o daban la última vez que la vi, que ya va para dos años).
Y Bono ya está viendo lo que le pasa a su popularidad si se alinea con según qué tesis. Mira que si viera aquí la oportunidad de su vida. Porque los de la FSM se ve que ya se han quitado del cartel zapateril, así que para el manchego puede ser ahora o nunca.
Tú post no me ha molestado, aunque me pegué un respingo que para qué. Y ya sé que me lo dijiste pero ¿por qué sólo a mí? Bueno, ya me iré acostumbrando. En serio, ningún problema.
Mejor así, Mónica. Me dolería perderte como lectora y anotadora brillante.
No me perderás, descuida. Vamos, a menos que de pronto empieces a defender el CAC. O a Rovireche. O a los militares creativos o algo. o:)
Alucino con Mónica , como confunde la realidad con el deseo.
No te das cuenta mi alma que no tenéis que salvarnos de zp, que la mayoria de los españoles queríamos salvarnos de TUS salvadores y de gente como tú.Acaso no ves las encuestas quién es el político más valorado y con proyección de escaparse a gran distancia de TU salvador.Lo de los guerristas y felipistas en la moción de censura, no sé en qué película de ficción lo has visto....o lo has soñado.
En cuanto se firme la paz en Euskadi, después del palo del estatut (para vosotros), os daréis cuenta que sois 4 iluminados. El pueblo está en otra película y no se os traga .
Y claro, paredes, por eso tú hablas en nombre del pueblo.
Aparte, no me preguntes por qué, pero llevo un par de días con la corazonada de que no va a haber estatuto ...Por pitonisa Mónica.
Por ahí van los tiros, como estas las tienes de acertadas casi todas las demás afirmaciones nena.
Es acojonante la forma de hacer política ficción.Lo peor es que hasta se creen que significan algo sus ilusas afirmaciones y que tienen poder para quitar o poner líderes.Lo de la manifa de 5 millones.....por el mismo precio podrías poner 50 millones .Increible .Manda carallos.
Números cantan polícrono.
¿Paz en el País Vasco por rendirse a la ETA, Paredes? ¿Tan totalitario eres que ya te haces amigacho de los terroristas?
Desde luego, Paredes, los personajes como tú, sectarios hasta la médula, que sólo tenéis estulticia y rencor, que no creéis en nada más que en la horda y en el aplastamiento de las libertades ajenas, daríais pena si no dierais otra cosa. Por eso no merecéis que se pierda mucho tiempo con vosotros.
Y, anda, revísate la vista, el contador de gatos y la aritmética, porque me parece a mí que los tienes como la ortografía y la moral. Osea, de pena.
Policronio, no pretendía hacer publicidad a nadie; sólo he aportado aquello que me pareció de interés. Saludos.
Policronio: díme una sola vez, una sola, en la que un golpe de estado no haya significado la pérdida por tiempo indefinido de la libertad. Estoy con Mónica: nunca, bajo ningún concepto, se puede admitir una intervención militar para arrebatar el poder legalmente constituido.
Don Mendo, secundo tus palabras. ¡Un golpe de Estado jamás! Pero que conste que cuando hablamos de golpes de Estado van incluidos todos los tipos, también el que ahora pretende el Gobierno de ZP al reformar la Constitución sin que hable el pueblo.
Don Mendo, por lo que lo conozco, te aseguro que Policronio no está a favor de ningún golpe de estado. Lo que está el pobre mío es igual que yo: estrujándose las meninges por ver de qué forma hacemos frente al golpe de estado que, desde las propias instituciones, en contra de la denuncia de cualquiera que tenga un poco de independencia y de solvencia jurídica y con la más que dudosa legitimidad de origen de estar en el poder gracias a una masacre que se niegan a investigar, está queriendo dar el indigente intelectual.
Creo que el problema de la derecha actual es el que también pones tú de manifiesto, Mónica, que no aceptáis la derrota electoral. Independientemente de los factores añadidos, que indudablemente tuvieron su efecto (y no sólo o principalmente el atentado, sino que creo que mucho más la gestión que el gobierno de entonces hizo de él), lo cierto es que el PSOE ganó las elecciones porque la gente le votó mayoritariamente más que al PP. Y esto es democracia, ni más ni menos.
Dentro de dos años hay elecciones generales otra vez, y la grandeza del sistema es que, si el PP logra convencer a la mayoría de los ciudadanos, pues volverá a gobernar, y, aunque a mi me fastidie, pues me aguanto, y deberé esperar a la próxima ocasión.
No comparto vuestra opinión de que estamos ante un golpe de estado. Por la vía democrática y por los cauces legales establecidos, se puede decidir modificar leyes e incluso modificar el modelo de estado, por qué no? O acaso sería un golpe de estado si el Gobierno decidiera convertir España en una república en lugar de una monarquía? Pues yo opino que no, si se hace con los procedimientos establecidos.
La cuestión es que unos opináis que estamos ante un proceso involucionista y otros opinamos que no. Y yo me pregunto: por qué consideráis que la razón la tenéis vosotros? Y por qué esa supuesta razón os autoriza a descalificar todo lo que se hace de la otra parte? Juguemos a la democracia hasta las últimas consecuencias.
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