Qué gentes más susceptibles oigan. Los jacobinos ultraizquierdistas de la Esquerra, que seguramente no pestañearán al pasar por delante de un cubo de basura de un hospital de la GenCat en el que se hayan depositados los restos de un feto humano abortado, parecen tener una sensibilidad extraordinaria para detalles tan nimios como el que vamos a contar.
El pasado día 27 de junio los responsables de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) Josep Lluis Carod Rovira y Joan Puigcercós, daban una rueda de prensa en el Hotel Don Jaime, de la localidad barcelonesa de Casteldefells. El caso es que los botellines de agua existentes sobre las mesas de los informadores tenían un grave problema. La jefa de prensa de Carod, Laura Pinyol, se percató de que dichas botellas (de la marca catalana -pero no estúpida- Fontvella) tenían la etiqueta sólo en castellano. Un detalle que ésta consideró inaceptable, teniendo en cuenta que iban a ser consumidas en un acto oficial del partido ultracatalanista. Por ello, solicitó a los responsables del hotel su inmediata sustitución por otras que tuvieran sus leyendas en la dicha lengua. Un deseo que éstos no pudieron satisfacer a no tener botellines de agua en "català", por lo cual todas las botellas fueron convenientemente desetiquetadas y se convirtieron en anónimas sufridoras de la castellanofobia nacionalsocialista.
¿Se dan cuenta hasta dónde puede llegar la estupidez de los ultras?
Escrito por en: 12 de Julio 2006 a las 09:00 AM Archivado en Cataluña
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