Batasuna pide.
Batasuna exige.
Batasuna coincide.
Batasuna advierte.
Batasuna se burla.
Batasuna se felicita.
Batasuna está crecida.
¿Quién ha sido el responsable de la alegría y el crecimiento de Batasuna? Eh... ¿quién?
Escrito por en: 12 de Julio 2006 a las 12:14 AM Archivado en Vascongadas
En resumen, Batasuna sigue en la amenaza y ZP en el trágala.
No funciona el enlace del "quién".
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NO EN MI NOMBRE!!
Me sigue pareciendo tristísimo que no haya una concentración en cada capital de provincia como mínimo.
¿Qué nos ha pasado a los españoles como sociedad? ¿estamos ya muertos?
MAB, no te olvidamos.
Memoria, Dignidad y Justicia.
Habia que hacer una manifestación tan grande en Madrid que se pudiese echar a todos los rogelios colabracionistas con Batasuna y ETA . Y luego otra gran manifestación en el Pais Vasco para echar a los mismos de esa region y en esta ocasión tambien a los batasunos, aunque a estos había que juzgarlos y los que hayan colaborado con ETA , a la cárcel
En respuesta a El Cerrajero.
A los españoles no les ocurre nada. Simplemente, son gentes laboriosas que tienen obligaciones, que dedican sus vidas a construir la sociedad cada día en sus trabajos, que confían en la justicia y el estado de derecho, que aman a sus familias, y que detestan meterse en enfrentamientos de cualquier tipo, por las consecuencias que pueden derivarse.
Les está expresamente prohibido tomarse la justicia por su mano y lo aceptan de buen grado, confiados en que tal delegación de derechos representa un avance social, y que los poderes del estado, legislativo, ejecutivo y judicial, responderán a sus expectativas y cumplirán escrupulosamente con sus obligaciones.
Sin embargo, hay otra clase de personas. Gentes superfluas que no dedican sus vidas al trabajo o el estudio, sino a la subversión. Gentes cuyo único deseo es medrar de la política, gritar en las calles, hacer proselitismo de sus corruptas ideas en cada esquina y, llegado el caso, defenderlas violentamente.
A fuerza de insistir, y debido a que el estado no cumple con sus obligaciones diligentemente, esas ‘gentes superfluas’ van ganando adeptos entre las gentes normales, van lavando el cerebro a unos y a otros, van repartiendo prebendas y amenazas, van intoxicando, van tergiversando, y van haciéndose más fuertes mientras construyen su particular pirámide, que habrá de encumbrarlos rápidamente hacia el poder, desde cualquier partido, desde cualquier facción, desde cualquier confesión.
Pero las pirámides no son más que grandes tumbas construidas por muchos para unos pocos, y tarde o temprano se revelan en su verdadera dimensión ante toda la sociedad. Y cuando así sucede, las gentes laboriosas se dan cuenta de que han confiado demasiado, que mientras ellos trabajaban para construir, otros han diseñado un esquema para destruirlo todo. Observan asombrados como la promesa del estado protector ha sido incumplida una vez más, y que ya es demasiado tarde para utilizar el estado en su defensa, porque ahora el estado defiende a los superfluos y castiga a los laboriosos. Entonces, el estado carece de valor para la sociedad civil y ya sólo queda la autodefensa: sálvese quien pueda.
Sin llegar a tales extremos, ocasionalmente, las gentes laboriosas tienen tiempo y/o motivos para descuidar sus obligaciones y salir a levantar su voz. Pero nadie puede exigirles que lo hagan todo: que se ocupen de mantener la maquinaria engrasada y en marcha, y encima salgan corriendo de la sala de máquinas para llevar el timón, porque al capitán le entran dudas a cada segundo sobre el rumbo a seguir.
La gente laboriosa puede renunciar a un sábado para manifestar en la calle su postura, pero no puede hacerlo constantemente, y menos entre semana. Nadie puede exigirles más de lo que dan; no sería justo. Por eso lo conseguido tiene más valor, no menos. Con mucha frecuencia, que una manifestación en concreto no sea un éxito arrollador, no es una señal de debilidad, ni de abandono, sino de confianza en los demás, en quienes retoman el testigo mientras ellos cumplen con otras obligaciones no menos importantes.
¿Recordáis las manifestaciones de Gesto por la Paz? Eran pocos. A veces poquísimos. Pero siempre había alguien. Unas veces unos, otras veces otros. En silencio, pero siempre presentes; pocos, pero siempre respaldados por muchos: por los que iban a veces y por otros que no fueron nunca. Solos, pero acompañados por una fuerza moral inagotable, delegada implícita o explícitamente por toda la sociedad civilizada.
El único peligro es que los panfletos sectarios confundan nuestras mentes. Y para mantenernos alertas, que mejor que este medio. Un día llegarán otras elecciones, y la gente hablará por medio de las urnas. Es ahí donde todo se decide en las democracias.
Herbert_garcia_nalon@hotmail.com
Solo me gustaria hacer un par de comentarios hacerca de las movilizaciones que proponia el cerrajero, La idea podria ser buena, pero solo como idea, ya que hoy en dia la gente en general se ha vuelto demasiado comoda y no esta dispuesta a perder media hora o una hora a la semana para ir a una concentracion, lo harian las priemeras veces y luego si te he visto no me acuerdo. Los unicos que aguantarian serian los dos polos opuestos tanto de la izquierda como de la derecha. Y sobre todo teniendo en cuenta que llega el verano.
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