El último artículo de Pablo Molina en Juan de Mariana pone de relieve, con palmaria nitidez, las ventajas del liberalismo político y económico sobre el resto de sistemas: "ningún sistema político respetuoso con los derechos de sus ciudadanos ha prescindido de un orden económico similar a lo que hoy conocemos como el libre mercado". Lo cierto es que no se conoce un solo país que no se haya desarrollado convenientemente sin respetar la libertad de elección, la propiedad privada, la libertad de empresa, la libre competencia o la acumulación de capitales. Pero si hay alguien que lo conozca, que lo apunte en los comentarios de este post y lo estudiaremos.
El caso es que, a raiz de conocerse la operación intestinal del batasuno Fidel Castro, el dictador más longevo de la Historia reciente y el mayor exportador de terrorismo internacional durante décadas, se ha abierto una puerta a la esperanza. Aunque la transición democrática a la libertad, ni siquiera está garantizada con la desaparición del momio comunistoide. Ahí está su hermano Raúl. Ya saben que la izquierda, a pesar de su odio feroz a la institución familiar, es muy dada al nepotismo.
Desde el punto de vista económico, el castrismo representa la antítesis del liberalismo. El gobierno revolucionario que se hizo con el poder en 1959 nacionalizó cerca del 90% de las industrias y casi el 70% de los terrenos agrícolas de Cuba. Con esta premisa, el fracaso estaba más que garantizado. De tal guisa que, el régimen marxista dirigido por el hermano de Raúl, tuvo que sobrevivir a base de créditos y subvenciones de la -afortunadamente- extinta U.R.S.S. Y como ya saben que muerto el perro se acabó la rabia, desde 1990 Cuba ha agudizado sus contradicciones económicas, por lo que el régimen tuvo que tolerar la inversión de empresas privadas en un centenar largo de actividades económicas. Un poco como la NEP de Lenin: tras el atasco, un impulso al país con las "malvadas" prácticascapitalistas. Y, como con la NEP leninista, las tenues privatizaciones en Cuba han supuesto una experiencia limitada y supeditada a la economía planificada. Y como la NEP leninista, a pesar de la marcha atrás, el atasco económico permanece. El año 2005, por ejemplo, ha sido un año repleto de problemas derivados del déficit de generación eléctrica, a causa del envejecimiento de las plantas termoeléctricas, muchas de ellas con tecnología del desaparecido campo socialista.
¿Y saben por qué le pasa ésto a los amigos de los totalitarios españoles? Porque no leen a Pablo Molina.
Escrito por en: 2 de Agosto 2006 a las 09:40 AM Archivado en Economía | Hispanoamérica
Ya nos podemos ir agarrando las pelotas que el futuro panorama español poco a poco se va perfilando. Una España a la Cubana y un caudillo a lo Castro afeitado y bien vestido.
Este artículo es interesante.
Yo sí he estado en Cuba
Miguel Ángel Belloso
He visitado Cuba en dos ocasiones durante los últimos cinco años y les puedo asegurar que hay pocos lugares en el mundo que dejen tanta huella. La primera vez, invitado por una compañía tabaquera, la segunda, acompañando una delegación de empresarios españoles con negocios allí. En la primera ocasión, se trataba de un Congreso que tenía un lema muy sugerente, emotivo, en gran parte contradictorio: La libertad y sus riesgos.
Como les digo, era una gran multinacional del tabaco quien lo organizaba justo en la capital mundial del cigarro puro en la que, irónicamente, menos libertad existe del mundo. Pero el congreso funcionó a su manera. Se trataba de reforzar el mensaje de que quien decide fumar sabe perfectamente los riesgos que asume, también que las compañías tabaqueras, y esto es cierto, dedican miles de millones de dólares en informar de los males del tabaco, e invierten cuantiosas sumas de dinero en cuestiones paliativas así como en otras de carácter ambiental como la revitalización de la foresta. Conocí allí a un fantástico escritor estadounidense, Barri Guiford, que ha publicado algunas obras interesantes, de éxito en España, y que ha sido guionista y productor de algunos filmes.
Guiford estaba encantado de estar en La Habana después de muchos años. Su padre fue uno de los lugartenientes de Manski, uno de los más conspicuos mafiosos de la historia, que dominaron la capital de Cuba durante muchos años. Vivía en un apartamento en el Hotel Nacional, en un promontorio frente al malecón, donde estaba el casino principal de la ciudad, y allí libamos Guiford, yo mismo y algunos otros españoles a libar y oir el son delicioso del país.
Como se sabe, lo primero que hizo Fidel cuando tomó La Habana como confirmación de su victoria definitiva fue tomar el Hotel Nacional, cerrar el casino y permitir que el pueblo pudiera alojarse, vivir en él e incluso trabajar en él, pues allí se instaló un taller de costura a cargo de las mujeres de la ciudad.
La Habana es una ciudad entrañable, cuyo encanto estriba en haber sobrevivido, pese a todo, a un régimen totalitario y esencialmente corrupto. Aprovechando este congreso del que les hablo, conocí a periodistas cubanos y a algunos funcionarios, probablemente del servicio de inteligencia, a los que, ni corto ni perezoso, les dí fotocopias en las que se ensalzaba el liberalismo, fotocopias de artículos publicados en Expansión al respecto. Intercambiamos e.mails, pero jamás hubo una comunicación. La impresión que saqué es que nadie medianamente inteligente aprueba el régimen, que estos mismos lo aceptaban resignadamente, después de tantos años, pero que todos tenían en su cara una luz de esperanza sobre su posible final.
Como se sabe, la Habana es una ciudad completamente deteriorada pero de una belleza insólita, poco comparable. La parte antigua, la llamada Habana Vieja, incluso el Vedado, es una apoteósis de palacios, residencias, casas singulares, etcétera, todas ellas convertidas en múltiples cuartos donde viven hacinados, aunque no tristes, los cubanos. Están esencialmente acostumbrados, narcotizados. Uno mira estos inmuebles, se imagina cómo debió ser esto en su época de esplendor, y tiene muy claro que pocas ciudades habrá habido más bellas en el mundo, y que pocas, si hay suerte, pueden llegar a ser tan bellas. Me refiero a la superación del régimen de Fidel, que hoy se ve más cercana después de la cesión de poder en su hermano.
El castrismo es una gran mentira, está montado sobre la mayor hipocresía universal jamás escrita, y si ha funcionado hasta la fecha es porque, tras la degeneración del imperio soviético, Cuba pasó a ser estratégicamente muy poco importante, de modo que ha sido radicalmente abandonada a su suerte. Es, sin embargo, el último emblema de la izquierda más estúpida y más siniestra del planeta, que todavía lo tiene como insignia y bastión de un paraíso que sólo funciona en su mente esquizofrénica.
Es verdad que el paraíso existe de alguna manera, dada la belleza de la isla, la simpatía de su gente, el amor por el baile, el inefable aroma de los puros, el encanto de sus mujeres, la rotunda exuberancia de ese Caribe que, según el tiempo, besa o castiga el malecón. Pero las condiciones de vida de los ciudadanos, como no podía ser menos en un régimen comunista, son muy precarias. La gente vive del estraperlo, de los turistas, de una prostitución masiva consentida por el régimen. Esto es algo que tiene un contundente 'sex appeal', pero que, analizado fríamente, es realmente execrable.
No sé cómo acabará este nueva historia que hoy se abre, tras la enfermedad confesa del dictador, y la cesión de poderes a su hermano, que es un halcón bien pertrechado pero frágil de cabeza, largo de años y escaso de simpatías dentro de la organización interna del partido. Dado que se trata de un régimen eminentemente presidencialista, donde los principios no existen, duran lo mismo que la ceniza rusiente de un buen habano, es decir, muy poco, me parece que será muy complicado que el sistema sobreviva a Castro.
Quizá el más consciente del asunto es él, por mucho que en el atrabiliario espejismo que suele dominar a la gente a punto de morir, haya pensado que la concatenación macabra en la región de los Chávez y Morales, pudiera contribuir a apuntar el régimen tras su eventual óbito. Pero hay demasiado cachorro jóven en la organización comunista, cultivado por el mismo Castro, que es bastante más aperturista, reformista, conspirador e instigador de un cambio. No sé si de un cambio tranquilo o de un cambio que tenga que vérselas con el viejo aparato. Es verdad que éste último sigue controlando las armas, pero hace ya décadas que dejó de controlar la intimidad de las conciencias. Por una razón muy simple. Porque ni Fidel Castro se cree ya el castrismo. Acabo gritando: ¡Viva Cuba libre!
Nadie se creerá el castrismo, afirmación que dudo debido al adoctrinamiento al que están sometidos, pero aún sigue tan vigente como el primer día... Queda revolución para rato, por lo pronto el sucesor de Castro seguirá su misma línea, a menos que sea convencido por sus colaboradores de otra cosa, lo cual es bastante improbable a corto plazo. Es mayor, puede que tampoco viva mucho, o sea víctima de algún atentado, de no ser así el aperturismo será lento, dependerá tanto del debilitamiento de la represión en la isla como de un cambio en la forma de pensar de sus habitantes, pero parece que los cubanos se arreglan siendo buscavidas y con el laissez faire.
"Lo cierto es que no se conoce un solo país que no se haya desarrollado convenientemente sin respetar la libertad de elección, la propiedad privada, la libertad de empresa, la libre competencia o la acumulación de capitales."
Y no olvidemos la libertad sexual. Ya sabemos la actitud de hostigamiento permanente del castrismo hacia la homosexualidad y el travestismo, que ha hecho que muchos de ellos recalen en España.
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