Me he preguntado muchas veces dónde estaría la majestuosa Andalucía —la llana, la montañosa y la ubérrima—, si esos mismos 25 años de “modernizaciones” socialistas de las que presumen ilusoriamente a golpe de Canal Sur —no sé si van ahora por la segunda, la decimoquinta o la nonagésima— hubiesen sido gestionados por un partido liberal poco dado a las subvenciones, el clientelismo y el “quejío” profundo y pedigüeño a la Administración central. Un partido liberal, por el contrario, propenso a soltarle las riendas del libre albedrío al andaluz emprendedor, que haberlos haylos pero con bozal de partido sectario y por lo tanto maniatados. Me he preguntado y me pregunto una cosa así “cienes” de veces, cuando lo cierto es que la respuesta la imaginamos todos: Andalucía se hubiera salido un buen cacho del mapa con un gobierno autonómico como Dios manda. Riqueza, cultura, laboriosidad y materias (primas y gris) no les hubiesen faltado. Porque mimbres tienen.
He aquí una prueba más que cumplida, holgadita diríase, de tales mimbres: Don Antonio Burgos es uno de esos columnistas ilustrados que lleva la genialidad incorporada. Una de las claves de su amenidad es la extraña ocurrencia de escribir en el lenguaje del pueblo, para que se le entienda, vamos, que es otra ocurrencia extraña. En este caso de su pueblo, el guasón y divertido pueblo andaluz, que como todo pueblo sabio se ríe de su propia sombra y de la plaga socialista que lo apresó, hincándole sus fauces, hace nada menos que un cuarto de siglo, sin que las corrupciones más evidentes y de dominio público animen al personal, casi todos “colocaos” por cuenta de la Junta, para acabar con esa caterva que los empobrece y los lleva con la lengua fuera en penúltimo vagón (medalla de plata a la incompetencia) del atraso autonómico.
Para disfrutarlo en toda su plenitud —las lágrimas de la risa me impedían contemplar el bosque—, me he tenido que leer hasta tres veces ese “peaso” de artículo que don Antonio Burgos ha publicado hoy en ABC, bajo el título, de por sí expresivo: Madre mía, si fuera al revés... Sigan la flecha ===> y que ustedes lo disfruten. Pinche aquí. De nada.
Postdata: Si fuera al revés (cabe emular a Don Antonio, con perdón), que el brillante columnista le sacara los colores de semejante manera a la derechona, estoy convencido de que la Secta lo llevaría bajo palio y organizaría más de una romería anual hasta el altar pagano de su domicilio, en cuyo dintel se montaría guardia a fin de renovar las rosas rojas, por supuesto, para que siempre, pero siempre, siempre apareciesen frescas. Porque si al chorizo (otro tipo de rojo) llamado Vera, puesto hoy en libertad por no se sabe qué causa —mejor dicho, sí se sabe aunque es materia para un largo artículo—, fueron a visitarle en rogativa a la cárcel, donde también se alojaba algún ministro, ¡qué no harían con don Antonio Burgos si fuese de los suyos!
Escrito por Policronio en: 23 de Agosto 2006 a las 07:28 PM Archivado en
La hipocresía de siempre, las varas de medir y la secta en ejercicio.
Me recuerdan a uno que decía ser vegetariano por principios y convicción, pero cuando vió aparecer una fuente de jabugo, no dió cuartel.
-"Oye,¿pero tu no eras vegetariano?"
-"Vegetariano sí. Pero gilipollas, no.!!
¡Madre mía, que recital el de Don Antonio!
Yo creo que habria que hacer como Fernando III y repoblar con segovianos.
Excelente artículo. Las verdades duelen, y todas estas son sin duda alguna un buen golpe al movimiento pseudoprogre que se lleva de moda ultimamente.
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