16 de Septiembre 2006

La muerte de lo español como reclamo electoral

Es evidente que los votos de la mayoría de los nacionalistas catalanes van a parar no a quienes se esfuerzan por configurar un programa que asegure el bienestar de todos los ciudadanos, sino a quienes demuestren un antiespañolismo más furibundo durante la campaña electoral. De esta manera, y cada día más, la historia de Cataluña se sigue escribiendo en función de una crónica negra consistente en destruir toda huella visible -o invisible- de España, como si Cataluña fuera totalmente incompatible con España, o como si Cataluña no tuviera la entidad o la personalidad suficientes como para poder convivir en armonía con otras personas que tienen otras referencias, o que provienen de otra realidad bien cercana.

En una sociedad cada vez más uniforme, la libertad de los nacionalistas es entendida como la capacidad de proferir constantes insultos hacia España -y poco más, porque ahí cerca se termina la libertad-, los cuales se ven con naturalidad y simpatía. Pero en el fondo se mantiene el temor de que alguna vez el insultado pueda volverse de frente para exigir que no le insulten. Y, por lo tanto, el hecho de que esos insultos impliquen una sanción se contempla como censura o fascismo. En el caso Rubianes, ni una sola voz autorizada se ha levantado en toda Cataluña que ampare el derecho de los españoles a defenderse. Más bien al contrario, todos los medios de comunicación y la inmensa mayoría de los políticos e intelectuales, se han colocado del lado del agresor. Es más, si a alguien se le hubiera ocurrido apoyar la decisión del Ayuntamiento de Madrid, hubiera sido inmediatamente considerado un fascista, sin posibilidad de perdón y tratado como un enemigo de por vida. Y eso sin decir nada de Cataluña.

De lo anterior no se puede sacar más que una conclusión: la sociedad catalana o, al menos, la parte de la sociedad catalana que da la cara, se considera con el derecho de insultar a España en los términos en los que le plazca, pero a su vez no reconoce el derecho de España a defenderse. Es más, en el caso de que lo haga, será considerado como un país fascista y como un enemigo, siendo siempre España el agresor aun cuando sea el agredido, y siendo siempre España el estado fascista aun cuando sea el insultado.

Pero he aquí que nos encontramos con una última vuelta de tuerca, que se da cuando es el propio gobierno de España quien sistemáticamente insulta a España, llegándose a la paradoja de que es el propio enemigo quien se desconstruye -más bien se destruye- a sí mismo. En este caso los nacionalistas catalanes pueden ahorrarse las energías normalmente destinadas al lagrimeo. Sin sufrir desgaste ni pérdida de fuerzas, pueden cruzarse de brazos mientras disfrutan del suicidio ajeno. Y pueden dedicar su esfuerzo íntegro a aniquilar todo lo español sin preocuparse por lo que les digan desde fuera.

La sorpresa llega cuando escuchan las palmadas y los vítores que continuamente llegan desde la Moncloa:

- Mátalos, que no quede ni un puto español. Que no se hable ni una puta palabra de español. Que no se cuelgue ni un puto letrero en español. Que los niños españoles sean perseguidos, castigados, expulsados, si hablan en puto español. Que se amenace hasta que se vaya a todo aquel que se sienta español.

Es tiempo electoral: machaquemos definitivamente al puto español.

Fanaticémonos un poquito más. Jodamos a la gente. No la dejemos vivir en paz. Acabemos con ellos de una vez. Ahora que podemos. Es nuestra oportunidad. Venganza. Fin.

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Janario

Escrito por Firmas invitadas en: 16 de Septiembre 2006 a las 08:49 AM Archivado en Cataluña | Firmas invitadas | Las tiras de Janario

Comentarios

1 | Berlin Smith   16 de Septiembre 2006 a las 09:51 AM

¿Desde cuando la apelación a España ha sido un reclamo electoral? Odiando a Franco se aprendió a odiar a España. No digo que sea ni bueno ni malo ni mediopensionista, es un hecho. Un hecho que, por no asumirse, no permite crear verdaderas estrategias de reconciliación con lo español. Un hecho que, por no entenderse, no permite modificar sus connotaciones semáticas, ideológicas y semióticas: el poso a cuartel no se quita. Pero es difícil construir una estética de España diferente sin cierta osadía: la osadía de aceptar la posibilidad de que la gente no quiera ser española y eso se decida en las urnas. Cada día que pasa, por esa falta de coraje, la deriva de preferir una supuesta arcadia más feliz que es la independencia, parece más atractiva en quienes más dicen repudiar a España y que menos edad tienen para poder decir que España les ha agraviado. Yo, creo que lo saben, pienso que España sólo puede existir por la voluntad de sus ciudadanos y no por ninguna verdad histórica por muy cierta que sea. Si lo es. El cuento, invertido, debe ser igual para los que llamamos nacionalistas, que no son los nacionalistas españoles, que los hay.

2 | Smith   16 de Septiembre 2006 a las 10:03 AM

Yo creo que hay mucha demagogia al respecto. Un patriotismo sano debe ser aplaudido. Y quienes atacan nuestras libertades nacionales han de ser criticados. El nacionalismo y la izquierda se han dedicado durante 120 años a enseñar a la gente a odiar a España.

3 | Policronio   16 de Septiembre 2006 a las 11:00 AM

Berlin, todo lo que tú dices estaría muy bien si, en mi opinión, no partiese de una base falsa descrita en este párrafo tuyo: "Odiando a Franco se aprendió a odiar a España". Te lo aclaro. El odio a España como arma electoral es muy anterior a la existencia del franquismo y contemporáneo al nacimiento de los nacionalismos. Si te apetece, reflexiona a partir de esta idea y comprobarás cómo se te desmonta un andamiaje tan "comprensivo".

4 | Hierbabuena   16 de Septiembre 2006 a las 11:14 AM

Me encantaría creer que en las votaciones sobre el “Estatuto de Cataluña”, gano la razón de los ciudadanos que no fueron a votar.

Me gustaría pensar que hubo una voz sin timbre que les dijo a los políticos que el estilo impuesto no era de su agrado. Que no les interesaba, que no se enteraban del significado que tenía un Estatuto como el que presentaban los políticos de turno…

Estoy seguro de que muchos habitantes de esa “Región de España”… no fueron a votar, porque no podían llegar a entender exactamente que significaba para sus propias vidas. No sabían si lo que los políticos estaban diciendo, suponía “una separación real de España”.

Muchos “habitantes de Cataluña” tuvieron miedo de lo que podría suponer su voto… ¡estoy seguro!. ¡El “texto legal” no fue entendido por la mayoría de los “habitantes de Cataluña”! (no lo entendió ni zp).
No nos engañemos... los habitantes de Cataluña, han reservado su voto para las próximas elecciones autonómicas y municipales. Lo que ha ocurrido en esa “Región de España”, es un mensaje a los políticos, en el que se les indica que no abusen de los referéndum… porque ese sistema de votación no interesa para nada a los ciudadanos, porque ¡no lo entienden!.

Charnegos, hay muchos… pero, la mayoría de ellos no siente la necesidad de dejar de ser Españoles… Las ofensas a España, no son entendidas por el pueblo como algo fundamentalmente agradable a todos ellos… y aunque algunos estén “enganchados” al síndrome “Rubianes”, no todos sienten la necesidad de mandar a la “mierda a España”… si en cualquier caso, son mayoría… los demás Españoles deberíamos plantearnos la necesidad de tener un “hijo señorito en casa”… que no quiere aportar, quiere la mejor butaca, la mejor comida y la mejor cama… que no atiende a las necesidades de otros hermanos menores, menos pudientes…

En cualquier familia se echaría a la “puta calle” a un hijo de esta guisa… (ves, yo también estoy con el síndrome).

La gente quiere tranquilidad, no quieren penas, y los políticos están metiendo a la ciudadanía en un terreno que no domina, que no entienden, que en el fondo les da miedo.

Saludos

5 | Lois   16 de Septiembre 2006 a las 11:31 AM

El papel lo aguanta todo. Desde luego.

Lo curioso es que este "artículo" por llamarlo de alguna manera es perfectamente aplicable, revertible, a su propio autor.

Fanatismo, siembra de odio, demagogia, maniqueismo, xenofobia... esto es lo que hay por aquí a espuertas.

Me siento gallego, y ese sentimiento no lo podréis modificar. También me siento español, pero no de esa España (una, grande libre) que nos quieren malvender. Eso lo que me produce es rechazo.
Ya canté el "Cara al sol" cuando iba a la escuela pública en A CORUÑA. Conozco el percal.


Cuando lees por aquí cosas en el sentido de como osan escribir libros "solo en gallego"; cuando comprendes que os importa un bledo que el gallego o el catalán se extingan. Pues oye, así no. Eso no.

El PP baja en Cataluña, ¿porque será?

Porque no hacen un poco de autocrítica.
No vais a cambiar, por supuesto. Y en estos días ya he visto bastante, no quiero perder más el tiempo con estos vertederos.

Que os vaya bonito.

6 | Lois   16 de Septiembre 2006 a las 11:31 AM

El papel lo aguanta todo. Desde luego.

Lo curioso es que este "artículo" por llamarlo de alguna manera es perfectamente aplicable, revertible, a su propio autor.

Fanatismo, siembra de odio, demagogia, maniqueismo, xenofobia... esto es lo que hay por aquí a espuertas.

Me siento gallego, y ese sentimiento no lo podréis modificar. También me siento español, pero no de esa España (una, grande libre) que nos quieren malvender. Eso lo que me produce es rechazo.
Ya canté el "Cara al sol" cuando iba a la escuela pública en A CORUÑA. Conozco el percal.


Cuando lees por aquí cosas en el sentido de como osan escribir libros "solo en gallego"; cuando comprendes que os importa un bledo que el gallego o el catalán se extingan. Pues oye, así no. Eso no.

El PP baja en Cataluña, ¿porque será?

Porque no hacen un poco de autocrítica.
No vais a cambiar, por supuesto. Y en estos días ya he visto bastante, no quiero perder más el tiempo con estos vertederos.

Que os vaya bonito.

7 | Berlin Smith   16 de Septiembre 2006 a las 11:37 AM

Policronio: más a mi favor. Puede que existan razones legítimas para odiar a España: ¿quizá la conducta de algunos de sus defensores? Pero negar que odiando a Franco no se aprendió a odiar a España es seguir tapando los ojos a la realidad. Y es cuestión de realismo: con la izquierda y los nacionalistas (supongamos, por un segundo, muy breve eso sí, que no hay nacionalistas españoles) hay que vivir, salvo que se pretenda prohibir, fusilar, relegar, ignorar o hacer como si no existiera: como la democracia se hizo para convivir parece inevitable que existan acuerdos sobre qué es España, ya que no cabe pensar que sólo la idea de unos sea la que debe prevalecer. Ya es casualidad que la idea de España dominante tiene unas connotaciones poco digeribles para muchos. Lo que digo, es que sus defensores no hacen el esfuerzo más inteligente que digamos para que sea comprada. Más bien huele a imposición y, eso, está condenado al fracaso, créeme.

Se dice que lleva la izquierda 120 años enseñando a odiar a España. Me gustaría encontrar una sólida justificación que demostrara que la izquierda española no se ha preocupado de España desde su fundación. Y eso no lo digo porque yo sea izquierdista, que no es así, sino por una evidencia histórica. Y sobre los nacionalistas, la pregunta adecuada es por qué. Por qué ideas tan peregrinas intelectualmente han crecido como regero de pólvora...

Siempre ha sido fácil sentirse orgulloso de París, pero no de Madrid: quizá eso sea un punto más para explicar por qué los vascos y catalanes franceses no tienen demasiada inquietud en dejar de serlo.

8 | Hierbabuena   16 de Septiembre 2006 a las 12:42 PM

A Berlin…

No te entiendo chico, si admites que odiando a Franco se aprendió a odiar a España… deberás admitir también que gran parte del artículo tiene su parte de razón.
Por otra parte, la misma esencia del nacionalismo, supone no aceptar a la nación que la contiene… por lo tanto, nó, no existen nacionalistas españoles… o al menos, “en mis cortas luces y largas entendederas”… así lo pienso.
Es cierto que la democracia se inventó para convivir. Los españoles hicieron un gran esfuerzo para conseguir esa convivencia. Era tal el deseo de convivir, que la derecha que entonces tenía el poder en sus manos, permitió abandonar el poder como un principio, como poco, no egoísta de sus miedos. El pago por aquel abandono del poder para convivir con otras ideologías se les volvió en su contra en muchas ocasiones.
Afirmo yo, que he vivido en España todo este tiempo, que sí, que quien dice que la izquierda ha educado en el odio a España, no miente. Podremos estar o no de acuerdo, pero hoy día lo podemos ver aún, en las propias camisetas de los jóvenes socialistas… en las invitaciones de CCOO a un señor, para que siga ofendiendo a mucha gente por no se qué concepto de libertad. Cualquiera habría hecho esto en Francia.
Es verdad, los Vascos franceses no están muy interesados en “irse de Francia” por no se qué romántica historia marxista que le prometen sus colegas españoles. Pero es que Francia es un país cohesionado, donde existen reglas, donde los políticos no están pensando continuamente en hacer experimentos “progres”, donde un votante es capaz de votar “comunista” en su pueblo y a la derecha en las generales. Esto se llama cultura política.
La cultura política que tenemos en España es no permitir que alguien opine como nosotros, donde la política y los políticos están pensados para las personas, para los partidos y no para los ciudadanos… donde se siguen escamoteando a la justicia sus actos, como señores feudales… donde no se respeta la legalidad… y los votos valen para romper convivencia, ley, orden o lo que se les venga en gana. Donde los jueces solo imponen ley a los pobres hombres del pueblo… donde a la oposición se le aísla completamente, sin darle opción a dar su opinión razonada en temas de educación, en temas sociales importantes… aunque solo fuese por el número de gente que lo votaron… no, en lugar de pactar los grandes temas de estado, se elimina al contrincante, se le desprestigia, se le levantan falsos testimonios… o se buscan pruebas falsas para derrotarlo… y si no, se hunde un barco para conseguirlo…
Estaremos pensando, que siempre estarán en el poder?, ¿querrán ser siempre gobierno?, ¿Qué ocurrirá cuando tenga que venir la alternancia tan sana en las democracias?...

Aquí, si no me conviene… “Adiós que te vaya muy bonito”, porque eres un facha, porque eres un nazi… etc. etc.

Así no, así no cuela.

Saludos.

9 | Carlos J.   16 de Septiembre 2006 a las 12:47 PM

"Ya es casualidad que la idea de España dominante tiene unas connotaciones poco digeribles para muchos". No entiendo la frase. No se si sustituyendo dominante por dominadora, aclararía su sentido. En cualquier caso, voy a entender "Ya es casualidad que la idea dominante de España...... Dejando a un lado cuestiones de orden jurídico-político, me voy a permitir decirte una cosa Berlín Smith. Sentirse español no requiere esfuerzo alguno. Ejercer de tal, como ejercer de alemán, o francés, ya es otra cosa. En la época que nos ha tocado vivir el hecho Estado-Nación se percibe como una instancia exigente, apremiadora, dura, intolerante con la vagancia, el demérito, el egoismo, etc. Es decir se identifica al Estado con el genuino papel de padre. Con lo cual, que el nihilismo que aborrece toda norma objetiva impuesta coactivamente aborrece cualquier instancia legitimada para ejercerla. Trasladado lo anterior al asunto de los nacionalismos, verde y en botella. ¿Porque son los más jóvenes los más intolerantes nacionalistas? Porque sueñan vérselas con un Estadito, con un Estado colegui. Que no se sea exigente ni apremiante. Otra cosa es ejercer de español o de alemán, como he dicho antes, ser consciente de lo que significa ser ciudadano, de la pesada carga que constituye cualquier esfuerzo en cumplir la ley. Cualquier esfuerzo en conducirse libremente sin pisotear la libertad de los demás. Aprender que de noche el botellón molesta a ciudadanos honrados que sólo pretender dormir para estar frescos para trabajar. Tener que estudiar por cojones porque papá y mamá no están dispuestos a cambiar pañales toda la vida, que es la situación añorada por todos estos adolescentes desocupados, cobardes y sobrealimentados. En fin, que el éxito del nacionalismo periférico entre los más jóvenes, que nunca conocieron a Franco, con sus estaditos coleguis no es sino un síntoma más del nihilismo que nos corroe.

10 | titus   16 de Septiembre 2006 a las 01:07 PM

Muy oportunas reflexiones, Berlin Smith.

11 | Policronio   16 de Septiembre 2006 a las 01:54 PM

Berlin, me hago cruces ante tu primer párrafo. Un párrafo, todo sea dicho, escrito de un modo muy habilidoso al ser puesto en condicional y luego en interrogante: "Puede que existan razones legítimas para odiar a España: ¿quizá la conducta de algunos de sus defensores?".

Pero no cuela, querido amigo. No cuela que lances la piedra y escondas la mano. Ahora estás en la obligación de aclararnos cuáles son esas razones legítimas, de un lado, y qué conducta (y por parte de quién) justifica el odio a España.

Y puestos a aclarar, te anticipo que la España que a mí me gusta es la democrática que concede un alto grado de libertad individual a sus ciudadanos y que pretende la separación real de poderes y la igualdad de las leyes para todos.

Esa situación que yo considero idónea, en la actualidad no se da en algunas regiones españolas y lo más grave es que se hace con la complicidad del gobierno de la nación. Hacia ellos suele ir la crítica de los componentes de Batiburrillo, así como de otras muchas personas que nada tienen que ver con el franquismo. Luego en el presente caso no debería confundirse ni relacionarse. No digo que tú lo hagas, pero sí afirmo que el nacionalismo y la izquierda en general trata de etiquetar de franquista a cualquiera que no les siga en el juego.

Determinada "comprensión" poco explícita como la que tú practicas, pongámoslo igualmente en condicional, quizá, acaso, es posible que fuese una forma de secundarles y hacerles inconscientemente el juego. No aseguro nada, por supuesto.

Te digo, finalmente, que del mismo modo que antes te he pedido cierta reflexión sobre el origen temporal del odio, ahora no estaría de más que todos reflexionáramos sobre las razones. Al respecto te doy un par de pistas: Desaparición de las monarquías absolutos y aparición de los partidos políticos. Y más concretamente en España, inicio de la industrialización y primeras migraciones internas que comportó tal hecho.

12 | naixin   16 de Septiembre 2006 a las 02:25 PM

La demanda de respeto a los hechos diferenciales que se planteaba a la salida del franquismo, inmediatamente después de cualesquiera agravios inferidos, tenía una vehemencia muy inferior a la exhibida 30 años más tarde.

Todo esto es un fraude, la pedagogía del odio a lo español se ha programado y realizado en democracia.

Los artículos del "colectivo gracian", también en ABC, me parecen algo más serios.

13 | Berlin Smith   17 de Septiembre 2006 a las 10:47 AM

Se dan muchos argumentos teóricamente "en contra" de mis afirmaciones, pero creo que se están mezclando unas cosas con otras. Trataré, no de replicar porque puede que esté de acuerdo con ellas como afirmaciones en sí mismas, sino de contestarlas como argumentos contrarios a mi propuesta:

- ¿Existe el nacionalismo español? Existe nacionalismo siempre que se genera un concepto de identidad por encima de los derechos de los individuos y la creencia en una patria mítica que ya no existe. Es decir, el tradicionalismo español, o llamado de otra manera, la suma de catolicismo, absolutismo (antiliberal) y sus expresiones derivadas (carlismo y falangismo) reconvertidas por Franco en el Movimiento, son un claro exponente de nacionalismo español (si quieren patria mítica, la versión de la historia de España y su imperio ultramarino que gustaban de contar). Pero el nacionalismo también son imágenes y símbolos. Para desgracia de quienes les gusta una España más francesa (en el sentido de quien me dice que hay más cultura política y más cohesión), los símbolos de lo español sólo evocan a lo cañí y a lo fascista, aunque sea injusto, incluso después de 30 años de democracia. Yo le he escuchado a Felipe González algo interesante hace poco: hay que aprender a reconciliarse con España, en referencia a nacionalismos periféricos y a izquierdas "renegadas". Yo sí creo que existe un nacionalismo español en mucha gente: lo hay democrático y lo hay nacional-católico. Esta simbología, si queréis percepciones psicológicas, el miedo subyacente a la represión (conviene no ignorar que por muy poco digerible que fuera la izquierda republicana, la derecha vencedora no fue especialmente tragable, y que la represión de posguerra existió, y muy dura, con muchas personas que siguieron escondidas durante años) y otras cositas son lo que hace que, para muchos, lo de España no sea "digerible". Esta es la puta España de Rubianes: yo soy de una generación que veía en su colegio a chicos de dieciséis años con un bate en la mano, una camisa azul y una bandera de españa en la hebilla del reloj. Y ahora no me digan que otros... la cuestión es que este imaginario de España es preponderante, por no hablar del inveterado recurso de los españoles a la chapuza, el repudio del dinero y el comercio, la ciencia, etc. que hacen poco atractivo en un mundo moderno la idea de ser español. Ser catalán, en este ultimo sentido, es mucho más interesante, sobre todo si no te dejan o no te han dejado serlo: ¿recordais la prohibición de inscribir a tus hijos con su nombre en catalán? ¿Vemos por qué odiando a Franco hemos odiado a España?

- Ser español no requiere ningún esfuerzo: depende de para quién, ¿no crees? La realidad nos muestra día a día que hay mucha gente a la que le supone mucho esfuerzo.

- "El pago por aquel abandono del poder..." Ahora soy yo quien no lo entiende. Y fíjate como el lenguaje traiciona. Dices que "la derecha" abandonó el poder. ¿Qué derecha? La derecha no simplemente autoritaria, sino fascista, dictatorial, militar y católica. No hablamos de demócratas. Es que no había que pagar nada por un poder usurpado: nadie tiene derecho a monopilizar el poder: eso era una dictadura. En definitiva, la asociación derecha, España versión falange, milicia y Marcelo González es inevitable.

-Educación en el odio de la izquierda: ¿Has releído los tebeos y libros de texto de la posguerra? Si nos dices que la derecha abandonó el poder, veamos en qué educó a la gente: en el odio al "rojo" y al ateo. Y no sirvió para mucho, por lo que yo no buscaría mucha fuerza a ese argumento si el entorno fuera de la educación no estuviera dispuesto a creerlo. Que es lo que sucede.

- Libertad, estado, etc.: bueno sí, ¿pero tiene eso algo que ver con que la gente no quiera ser española? ¿Que son intolerantes? Bueno, sí. Ya lo creo: quemar una bandera española es un acto de heroismo, quemar una bandera vasca inconcebible. Ya, pues esa es la cuestión: podremos luchar intelectualmente contra esta contradicción. Incluso habrá mucha gente sensata, que la hay, que sea "nacionalista" y piense que no esté bien. Pero, por poner un ejemplo, con toda la bibliogafía que existe demostrando las mentiras del nacionalismo vasco, los independentistas vascos no dejan de serlo. Incluso supongamos que llegan a admitir esas estupideces, pero que, no obstante, siguen prefiriendo no ser españoles: ¿qué se hace?

- Francia: me sitúas a Francia, bien es cierto que lo menciono yo como ejemplo, desde el punto de vista del paraíso de la socialdemocracia y de imposiciones del nacionalismo francés. ¿Sabes que el francés no era el idioma de toda Francia, sino uno de ellos? De un país que hace bandera de lo que llamas progresismo. Mira, ayer leí que la probable candidata a la presidencia de los socialistas franceses quiere una ley de violencia de género como la española, es decir, la no igualdad ante la ley. Francia consolidó un estado nacional que ha sido plenamente aceptado por sus "minorías nacionales" salvo, parcialmente, en Córcega. En España no ha sido así, y hay razones históricas que sería prolijo enumerar, pero avanzo una: la escuela pública obligatoria, francesa y en francés, con maestros pagados correctamente se extendió por todo el territorio consolidando la república (ojo al dato) francesa y sus símbolos: la libertad con un pecho desnudo, el laicismo (Francia es fanática del laicismo) y la tricolor. Esto ocurre en el siglo XIX, mientras en España nos matábamos en guerras civiles y algaradas, liberales contra absolutistas, se pierden las colonias y el país se arruina: aparece el catalanismo (mucho que ver con el romanticismo) y, al final, el señor Sabino Arana, un payaso que va y tiene mucho éxito. La inteligencia debe preguntarse por qué y no sólo rechazar al payaso.

- Convivencia. Se dice que la alternancia es sana. ¿Tan sana, por ejemplo, para que el PP dejara el Gobierno? Yo creo que la alternancia es una consecuencia de la democracia y la convivencia, no la razón de ser. A lo mejor la alternancia es que gana muchas veces el mismo partido, pero cambia de líder y sigue siendo democracia. Pero la convivencia implica, en mi opinión, preparar una respuesta para esta pregunta que voy a hacer. Una pregunta que se hicieron en Canadá y que dió lugar a la ley de claridad: ¿qué hace una democracia cuando en un territorio una mayoría de la población expresa claramente su voluntad de independencia por medios completamente pacíficos? Fijaros que digo "qué hace" y que estoy queriendo decir "qué debe hacer". Espero que un "no" a secas se considere aquí una respuesta intelectual y democráticamente insuficiente. Añado algo: si se es consciente, o se cree, que la idea de una España democrática y unida en el grado que se acuerde es buena y no simplemente un grial, ¿se ha de tener miedo a que la gente opine sobre ello claramente? ¿se está dispuesto a convivir eternamente con gente que no lo desea? ¿es un problema a afrontar? Y con esto no quiero decir, ojo, que la independencia sea algo que se conceda porque sí. Hablo de cómo se resuelve esta contradicción. Tengo mi opinión, la he contado en mi blog y es largo. Lo dejo como pregunta.

- La izquierda trata de etiquetar de franquista a cualquiera que no es de su juego. Efectivamente. La pregunta que se debe hacer la derecha es por qué funciona. Por qué da votos, quita razones e introduce miedos. Hasta que la derecha oficial no haga un examen desapasionado de esto, no encontrará una manera de enfrentarse a ello.¿Que la izquierda quería que se "condenara" el franquismo en una cortina de humo fantástica? Pues se condena sin decir ni mu y se acabó la munición. Luego hay cosas más complejas: ¿es capaz de explicar el PP que el estatuto de Cataluña es malo sin que todo el mundo interprete, seguramente con injusticia, que es "contra" Cataluña? Sí, efectivamente, contra una determinada idea de Cataluña, ¿pero como conseguir que no te llamen criminal por tener otra? Arcadi lo intenta, y le cuesta, vaya si le cuesta. ¿Pero por qué los Arcadis no se encuentran cómodos en el PP?

A modo de conclusión diré: no creo que la "derecha" oficial pueda consolidar un poder duradero en el Gobierno de España si no logra encontrar la manera de enterrar los cadáveres de su armario, por pura matemática electoral. Debe encontrar la manera de presentarse a la sociedad como un partido que puede tener tendencias democristianas, sí, pero que antepone la libertad de conciencia y que no hace de los principios morales de los católicos una teoría del café para todos: CiU tiene, como se sabe, un partido en sus filas un partido (Unió) democristiano y entre sus diputados a señores muy creyentes. La postura de CiU frente a la votación en conflictos morales, conflictos de conciencia, es la libertad de voto. El PP no ha sido capaz, se ha presentado como el brazo armado de la Conferencia Episcopal (ojo, los partidos "cristianos"nacionalistas, no han hecho ese seguidismo) y ahora oculta la fuerte tensión del cisma del matrimonio gay, cisma del que sólo le salen contradicciones. Entre otras cosas. El otro cadaver es el estigma de un origen no democrático por ser heredero de los jerarcas franquistas y su asociación a la sagrada unidad de la patria. Quitar el estigma de franquismo sólo puede hacerse con su rechazo público, aunque le duela a un sector de sus votantes o haya riesgo de que se vayan y monten otro partido: no tienen ningún futuro electoral. Fuerza Nueva no pasó de UN diputado en Madrid. El riesgo es mínimo y el espectro que se abre, enorme: se recupera por el centro. Y a la sacra unidad de la patria hay que quitarle lo de sacra y dejarla en voluntad de los ciudadanos, y proponerse conquistarla por la via del voto y la razón. Hay medios: hay que tener la valentía de asumir que España puede no existir para aflorar los costes de la no España: sólo así se puede encontar un discurso que mueva al electorado nacionalista moderado (ese que vota nancionalista conservador antes que votar al PP por lo que este representa). Sé que es muy simplificado, pero es la única manera en la que creo que se puede terminar con el discurso de la España facha y cutre.

Perdón por la extensión.

14 | naixin   17 de Septiembre 2006 a las 11:42 AM

[BS]: Yo sí creo que existe un nacionalismo español en mucha gente: lo hay democrático y lo hay nacional-católico.

Cuidado, que si os adjudica el calificativo nacional-católico, y habrá que ver en qué circunstancias lo saca, de paso os niega la condición de demócratas.

En fin, algunos son más demócratas que otros. La Francia "fanática del laicismo" ya es historia.

15 | ...   17 de Septiembre 2006 a las 11:48 AM

[BS]: La derecha no simplemente autoritaria, sino fascista, dictatorial, militar y católica. No hablamos de demócratas.

16 | Hierbabuena   17 de Septiembre 2006 a las 02:10 PM

“Convivencia. Se dice que la alternancia es sana. ¿Tan sana, por ejemplo, para que el PP dejara el Gobierno?”

No, si escribir bonito lo haces… pero se te ve el plumero cuando te preguntas si ¿es tan sana como para que el PP dejara el Gobierno?... ya,.. “oído cocina”…
Pues sí chico, si… tan sana como para eso… si tú no fueses un izquierdista (como lo niegas en otro de tus comentarios), no te habrías planteado la pregunta… aunque quiero decirte que, (y no voy a entrar en el tema) una alternancia en democracia no plantea tantas dudas como la que se produjo en 2004.
En cuanto a la alternancia del mismo partido, en sí, no es alternancia… a eso se llama dictadura encubierta. (hace 30 años, que solo he visto actitudes fascitas y dictatoriales en la izquierda gobernante… ¿no os sentís mal?... Gal, robos, mentira… 11M)

Te desvías del tema fundamental y empiezas hacer comparaciones, ya sabes, “todas son odiosas”… pero no nos hables de Canadá… que todos sabemos cómo llegaron a conseguir lo que querían… (¿fueron 40 referéndum…? y cuando ganaron uno… ya no querían que se hicieran más?). y… ¿dónde estaría una mayoría razonable?. ¿En el 28,9% de la población? Y… ¿después qué?, ¿ya no aporto más… pero sigo con las prebendas que tenía antes?...
Mira amigo, cuando se habla de un país cohesionado, se habla de un país en el que “todo” no es debate “todos los días”… en el que “la alternancia política en el poder” no es un trauma para la mitad de la población… en el que las leyes… se plantean y se consensúan… al menos las más importantes, y el resto… son modos de gobernar lícitos e ideológicos.
De todas formas, ya se han expuesto temas interesantes que quiero atender. No quiero convencerte de nada. ¡No me hables de cómo resolver las contradicciones que tú mismo indicas en cuanto a la independencia de ciertos territorios!... da igual.

Tu opinión al respecto de la alternancia y de otras muchas cosas, las define muy bien el "señor sin nombre" [...]. La derecha de hoy para él y para tí... sigue siendo aquella de la dictadura...

Pues nada chicos, “oído cocina”... ¡ya lo sabíamos todos aquí!... todos los que no somos de izquierdas, somos fachas… pero no conseguirás que nos acomplejemos, ¡te lo aseguro!.

Además… aquí, “todo es relativo” verdad… ¡el nihilismo nos acompaña!.

Un saludo.

17 | Berlin Smith   17 de Septiembre 2006 a las 03:30 PM

Me parece francamente curioso que por el mero hecho de que no se esté de acuerdo con alguien, automáticamente se le descalifique. Además, se emplea el calificativo izquierdista como insulto y no sé si como crimen de lesa patria. Pero en el supuesto de que lo fuera (que le reitero que no es el concepto que tengo de mí), mi pregunta es si eso impide que tenga argumentos y debatirlos. Teniendo en cuenta de que es perfectamente legal ser de izquierdas y me hace saber que se siente muy ofendido por poner en duda el valor d la alternancia, se supone que ser de izquierdas sólo debería ser un valor para debatir y no para negar la posibilidad de que tenga razón.

Me cuentas que escribo bonito: ¿es por que tu no? ¿o es que no encuentras argumentos que oponer? Quisiera salir de la duda.


Si digo lo de la alternancia, y sí creo que insuficientemente explicado, es por dos motivos, y producto de un comentario anterior: uno, hay países perfectamente democráticos que han mantenido a un partido o a un primer ministro durante muchos años y nadie ha dicho que no sean democráticos. Si examinas el histórico de elecciones irlandesas, suecas e italianas, veremos que nadie ha dicho que sean sus gobernantes reiterados lo mismo que el PRI, por muy sospechosa que sea Italia. El problema es el respeto a las reglas del juego y la posibilidad de alternancia, no la alternancia por sí misma, por mucho que yo piense que sea sano. Es decir, es un comentario más "filosófico" si se quiere.

Sobre lo del PP, tiene que ver y no se dice, con que se han perdido las elecciones, pero en muchos círculos existe ese empeño de la derrota injusta causada por una conspiración, negándole el valor a la alternancia. Es decir, que no se hubiera perdido sin el atentado. Pero el caso es que se ha perdido voto a voto.

Vamos con la cuestión canadiense. Los canadienses se hacen la pregunta que yo pongo - y no se me contesta - precisamente por los referenda reiterados. Y se la hacen porque se preguntan si es democrático negar la voluntad de la mayoría: te reto a una buena argumentación a negarle el valor de la mayoría en una democracia, si es que eres demócrata, como pareces decir. Además, no es imposible ni antidemocrática la secesión via referendum: lo hicieron Chequia y Eslovaquia y lo acaba de hacer Montenegro de Serbia con unas reglas muy estrictas. Por supuesto, esas reglas no convencen a los nacionalistas vascos, por ejemplo, precisamente porque son restrictivas para asegurarse que existe una mayoría suficientemente cualificada y que existe una pregunta clara: la doctrina canadiense aceptada por la UE, que supongo que no es una dictadura.

Por último, la aseveración que pones en mi boca sobre si no ser de izquierdas implica ser facha, te la sacas, como se dice, de la manga. Hazte una lectura cuidadosa de lo que digo y deduce, si tienes honestidad intelectual. Yo no digo que la derecha española sea como "esa" que dices: no lo digo, pero sí lo digo ahora, que una parte de ella sí lo es (y estoy dispuesto a demostrarlo) y digo que otra padece esa sambenito y, sobre todo, que no lo sabe contrarrestar. Y, sobre todo, hablo de un problema sociológico y de percepción social, lo que es la imaginería de lo español: te reto a que me encuentres un símbolo común y popular de España por su caracter de tierra amiga de la ciencia o de la industria, por ejemplo. En definitiva, te invito a debatir y no a embestir.

18 | salom   17 de Septiembre 2006 a las 04:43 PM

Si los "símbolos" de lo español sólo evocan a lo "cañí y a lo fascista" no seré yo quien te diga lo contrario, te lo argumente o te lo rebata. Es una misión imposible.

El desconocimiento del sentido histórico de nación, o del hecho político, tras la creación del estado moderno, es irrebatible como idea. También es irrebatible la afirmación de que dos y dos son cinco para quien desconoce el valor real del dos. En resumen, quien considera que "existe nacionalismo siempre que se genera un concepto de identidad por encima de los derechos de los individuos" puede considerar cualquier cosa y detenerse a discutirla, si encuentra con quién, pero no puede extrañarse de que la gente huya de la alegre metafísica de sus conceptos. El nacionalismo de una tribu de Borneo es interesante como posibilidad chiripitifláutica, pero da cierta pereza intelectual empeñarse en analizar teorías que llevan a este tipo de definiciones.

"Yo sí creo que existe un nacionalismo español en mucha gente: lo hay democrático y lo hay nacional-católico".

Y, ante tanta congruencia, salgo espantado a esconderme en la zanja más próxima.

Entre esto y la imposibilidad de alcanzar el poder de la derecha "si no logra encontrar la manera de enterrar los cadáveres de su armario" (algo que llama la atención y más cuando se considera que la derecha ha gobernado durante ocho años) tengo suficiente para no desear asomar la cabeza de mi cómoda y segura zanja protectora.

Ajustar el discurso de la derecha a las definiciones tradicionales propagandisticas de la izquierda y pedir perdón por los hechos también tradicionalmente adjudicados por la propaganda izquierdista a la derecha es un método estupendo de "democratización por la mística del martirio". Está comprobado (el caso de Berlin Smith sirve como espléndido ejemplo) que hay gente que lo considera necesario para alcanzar una sana "normalidad democrática". Lo curioso es que, para alcanzar este convencimiento, hay que dar por buenas las definiciones de nacionalismo, catolicismo, derechismo y fascismo que nos han ofrecido el aparato propagandístico izquierdista.

La derecha no ha de dar explicaciones, ha de dar razones. En particular, abundantes y jugosas, la derecha liberal.

19 | Policronio   17 de Septiembre 2006 a las 04:55 PM

Respuestas a Berlin en un nuevo artículo.


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