A la hora de establecer un juicio sobre lo que está pasando en torno a las dos manifestaciones propuestas por el nacional-aranismo secesionista (Bilbao) y el social-comunismo [post]marxista (Madrid), conviene aclarar algunos conceptos. Por ejemplo: terrorismo, estalinismo, titiriterismo y frentepopulismo.
Para empezar, por si ustedes no lo sabían, en los años treinta, además de los frentes populares de Francia, España y Chile existía un Frente Popular en Hollywood. Eran los titiriteros de antaño, convenientemente manejados por Stalin, vía Willy Münzenberg y Otto Katz. Esta gentuza (no se nos ocurre otra manera mejor de denominar a aquellos titiriteros) se dedicaba a contaminar los escenarios teatrales y cinematográficos de ideología "antifascista" mientras encubrían las mayores matanzas de la Historia de la Humanidad que se estaban produciendo en la URSS del sacrosanto padrecito José. De todo ello se daba perfecta cuenta en el magistral libro de Stephen Koch El fin de la inocencia: Willi Münzenberg y la seducción de los intelectuales, cuyo título original Double Lives: Stalin, Willi Munzenberg and the Seduction of the Intellectuals, nfue escamoteado en la edición española.
Viene todo esto a colación de que otra gentuza, los abyectos comediantes de hoy, que ya no necesitan la dirección kremliniana porque además de que el comunismo, su comunismo, se ha desintegrado en la mayor parte del mundo "ad maiorem gloria dei", han aplicado exactamente las mismas técnicas subversivas kominternianas que los genocidas de entonces: Stalin, Marty, Carrillo, etc. Si entonces se trataba de negociar entre izquierdistas de toda especie (comunistas, socialdemócratas y republicanos) un Frente Popular para aislar a la derecha de todo tipo bajo la vil acusación de "fascismo" (véase el caso de España, donde la Falange no sacó ni un solo escaño en las elecciones de 1936 en las que la izquierda había azuzado el espantajo del "fascismo"), ahora se trata de hacer lo mismo con el Partido Popular, al que se le trata de equiparar constantemente a una inexistente o supuesta "extrema derecha".
Hace tiempo, los euroburrocrátas, con la despreciable mentalidad de la que hacen gala habitualmente, decidieron establecer un "cordón sanitario" a la "extrema derecha" que empezaba a adquirir cierto peso en Parlamento europeo. Como ustedes comprenderán, mientras las fuerzas políticas socialcomunistas no se equiparen a esas otras de extrema derecha o ultranacionalistas a la hora de establecer dicho "cordón sanitario", a nosotros nos parece una burda maniobra frentepopulista a la que alegremente se sumaron la masonísima Internacional Socialista y el torpe grupo demócrata-cristiano. Dicho lo cual, cabe traer aquí a colación que nuestros paniaguados actores, subvencionados constantemente por el Estado debido a la malísima calidad de sus obras, han decidido crear un "cordón sanitario" al Partido Popular. Es decir, que pretenden aplicar la misma política a la derecha española, que a la ultraderecha europea. Se trata de dar publicidad a las consignas de siempre, porque sus difusores son la misma basura de antaño y hogaño.
Este tipo de maniobras kominternianas delatan perfectamente la jaez de quienes las promueven. Si los titiriteros y las terminales de odio izquierdista tuvieran un peso real en la sociedad española, tengan ustedes por seguro que empezaban de nuevo a funcionar las checas, los barcos prisión, Paracuellos, Katyn, el Gulag, la Revolución Cultural, los jemeres rojos, etc. Son exactamente la misma basura y, entérese Génova 13, a ellos es a los que habrá que aislar en un futuro no muy lejano. Ni un solo euro para la camada cinematográfica marxistoide. Ni un solo premio para toda esta ralea guerracivilista. Ni un solo homenaje público a los titiriteros (no conviene mezclarse con esta gente tan escrupulosa "sanitariamente")... y todo así. Son ellos los que abren el fuego, conste en acta. Y la derecha no puede dejarse amedrentar por esta cuadrilla de faccinerosos, incapaces de salir de su retroestalinismo, sus obscenos cuentos, sus perversas manías y su mala conciencia, si es que tienen algo de moral.
A los titiriteros se les ha visto rápidamente el plumero. Rodríguez Zapatero ha quedado completamente en ridículo estas Navidades y ha puesto de manifiesto que, para él, el terrorismo no pasa de ser un "accidente". Estos dos gravísimos hechos han hundido en las encuestas al PSOE porque la sociedad percibe claramente la total incapacidad del nieto del comandante Rodríguez Lozano para desempeñar el cargo que "accidentalmente" "okupa". Pues bien, ha bastado que el Gobierno se haya tambaleado para que toda la chusma artística haya salido a la palestra para salir al rescate de sus mantenedores. Entre toda esta farándula pesebrista, conviene destacar, estaba Cayetana Guillén Cuervo, que si mal no recordamos tenía un espacio cinematográfico en TVE a su entera disposición bajo los gobiernos del partido al que ahora piden que se le margine cual judíos en la alemania hitleriana. Sólo les ha faltado pedir las cámaras de gas. Quizás porque son más de checas y paseos.
Esta gente no conoce bien el asco que está despertando entre sectores moderados y conservadores de la sociedad española. Las personas con dos dedos de frente hace tiempo que han dejado de ir a ver cine español, cuya casposa y cutre confección tiene una evidente explicación: de esos cerebros tan ponzoñosos, de esas cabezas tan mal amuebladas, de esos corazones tan reconcomidos de odio y destrucción, de destrucción y de odio... ¿qué tipo de obras de arte pueden salir? Si hasta las teleseries americanas están mil veces mejor hechas que toda la basura de celuloide que nos vienen malpresentando durante décadas, incapaz de concitar más atención que el landismo o las películas de destape de los años setenta. Y no será por falta de apoyos gubernamentales, empezando por los de los gobiernos masocas de la derecha española.
Señala con harta razón Libertad Digital que la campaña de linchamiento de los comediantes contra el PP ha comenzado: "Miserable", "gótica", "mediocre", "cerril", "venenosa"... (inciso, ¿qué tiene ahora toda esta ignorante congregación de pijiprogres en contra de la cultura gótica?) En realidad esta gentuza vive en permanente campaña. Hasta el final. Hay que colocar a familiares y amigos en cualquier departamento de Cultura y pedir el voto a quienes más pasta suelten. Son así y nadie les va a cambiar. Pero, no se olvide, la derecha sí puede y debe cambiar definitivamente su compasiva actitud hacia esta banda de miserables, frentepopulistas, kominternianos y estalinistas.
Por cierto, ¿por qué los comediantes, Zapatero y ETA coinciden en favorecer el aislamiento de la derecha española? ¿Por qué?
Escrito por en: 13 de Enero 2007 a las 10:34 AM Archivado en
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