En mayo del año pasado escribí un artículo sobre lo que en ese momento pensaba de Zapatero, lo titulé “ZP o el caos”. Perry, uno de mis compañeros de Batiburrillo, con muy buen criterio anotó el siguiente comentario: “No es ZP o el caos. Es ZP, el caos”. Ha transcurrido casi un año y hoy, casualmente, he encontrado el artículo mientras buscaba documentarme para otro asunto. Lo he leído con ese distanciamiento que da el haberlo olvidado, como si hubiese sido elaborado por un tercero, y debo confesar que sigo pensando del mismo modo de tan funesto personaje o quizá aún más negativamente. Así, pues, tras corregir el título debidamente, y en atención a los lectores que se han incorporado desde entonces a esta página de Internet, aquí les dejo (con perdón) un artículo que diríase intemporal, al que le he añadido una actualización final de cuatro nuevos párrafos:
ZP o el caos (Revisado)
Durante una buena temporada supuse que ZP no era más que un fulano relleno de falta de talento y rodeado de pretorianos afanosos a la hora de sugerirle arrebatos. En aquellos días tuve la impresión de que a ZP no dejaba de escoltarle un esbirro cuya misión consistía en susurrarle al oído: “Recuerda que eres sectario”. Lo creí así, sobre todo, al contemplar cómo encabezaba las manifestaciones radicales de la izquierda y cómo sonreía festivamente, con cara de bobo, mientras sus conmilitones entonaban a coro: “¡Aznar asesino!”. Incluso llegué a pensar que de ir escoltado por esos nobles socialistas que todos conocemos, como Redondo, Díez o Mora, ZP estaba llamado a subir bajo palio a los altares de la patria, donde sería honrado a causa de su amabilidad y simpatía (tan distinta a la frialdad de Aznar) y, acaso, como consecuencia de su buen hacer reconciliador. No obstante, la impresión de que nos hallábamos ante un auténtico y pertinaz cretino, perfectamente manejable por quien detenta el poder real en la sombra, se agigantó en mí el día en que apareció vestido de ZP y decidió arrinconar el apellido de ese abuelo al que idolatra.
Poco antes de las elecciones generales del 14-M, aterrorizada ya España por el atentado del día 11, comencé a dudar de la estupidez de ZP. Casi bruscamente deseché la opinión que tenía de él y comencé a considerarle un malvado, pues sólo un malvado permitiría que la militancia socialista se hubiese comportado como lo hizo en las jornadas de reflexión. Y sin tales excesos del socialismo, estoy convencido de ello, el resto de la izquierda y el separatismo no se hubiera envalentonado en la calle o en los medios de difusión en unas jornadas en las que la Ley obligaba a la calma política y, desde luego, tipificaba duramente la agitación. Luego la clave de cuanto sucedió en los tres días de marzo fue el permiso jerárquico, por no llamarlo iniciativa, con el que ZP obsequió a sus huestes más radicales.
Tras un año en el poder, paralizadas por decreto dos de las leyes más ilusionantes del anterior Ejecutivo y al mismo tiempo de muchos españoles, como son el PHN y la LOCE; aprobadas o en vías de aprobación una serie de normativas de las que cabría afirmar que o son inmorales o disgregadoras de la patria común, como el matrimonio entre homosexuales, la fragmentación del Archivo de Salamanca o el proyecto de nuevos estatutos “nacionales”; visto el comportamiento de este gobierno en nuestras relaciones internacionales, especialmente en lo que concierne al abrazo ideológico con los tiranos caribeños y magrebíes; estudiado el reparto regional de los presupuestos generales del Estado, donde carreteras de Mallorca aparecen en Gerona, y escuchados determinados comentarios o declaraciones de ministras que se contradicen a las pocas horas..., creo, con sinceridad, que ZP ni es un cretino ni es un malvado. No, simplemente es “un todo en uno”, como los aceites de engrasar. E igual que esos aceites, mancha todo lo que toca aunque al principio pueda parecer que elimina el óxido.
Veamos a continuación cuál es la idea que a día de hoy tengo de ZP. Sin que pueda asegurar en absoluto que mañana no la cambie o la matice, porque ante determinadas mentalidades paranoides y radicales es imposible mantenerse a pie firme en las creencias:
-ZP es un trostkista aunque él mismo no lo sepa, puesto que la ignorancia, sobre todo la histórica, es el vocablo que mejor definiría unas obsesiones zapaterescas tan al margen de la realidad de este siglo. A ZP, estoy por jurarlo, le entusiasma a rabiar (más como una pose que como un proyecto) la revolución permanente y subversora a lo Trostki, y a poder ser en cualquier sector de la sociedad, como lo atestigua el hecho de que un partido, nada menos que desde el poder, intente alterar a fondo, en sus raíces más profundas, el mejor período democrático y el más próspero de nuestra larga historia.
La idea del caos que ZP representa, amparada en el más puro desorden institucional, es el estado idílico de una ciudadanía destinada a ser despojada por la izquierda (y sus socios separatistas) de cualquier valor tradicional y valioso. El neotrostkista ZP necesita el caos como un medio de llegar a “la paz perpetua”, estación término donde probablemente se anulará cualquier rasgo de individualismo, se alcanzará la ausencia absoluta de libertad (atmósfera cero) y nacerá el “hombre nuevo”: arracimado, colectivizado, mediatizado por el Estado y sus programas pseudo-educativos (Educación para la Ciudadanía) o pseudo-distributivos.
El caos como sistema político, o el no hacer nada para eliminar ciertas situaciones caóticas, ruinosas o ineficaces, no deja de ser una táctica inicial, arquetípica y necesaria de ese socialismo real que se movió a sus anchas durante décadas en el escenario de la Guerra Fría, con todas las tiranías comunistas alardeando a menudo de superar la riqueza de los EE.UU en el siguiente plan quinquenal. Cuando la realidad, por lo que hoy sabemos, es que las temeridades y abusos cometidos en cada uno de los frentes donde la izquierda intervino iban destinados a tapar buena parte de sus otras maquinaciones y crímenes, ejemplificados a conciencia en los “gulags”. ZP vive aún, retrotraído a causa de fabulaciones escuchadas o leídas (recuerda que eres sectario), en la nostalgia del ejército rojo que precisa la tierra quemada para que el neofranquismo o “derecha extrema” no alcance los campos de mieses y facilite un nuevo parte el 1º de abril, tras las elecciones de marzo de 2008.
Para ZP, su Jerusalén liberada se halla en los páramos sedientos de Castilla-La Mancha o en los secarrales de Murcia y Andalucía oriental, que es preciso dejarlos como están, sin que liberen al hombre de angustiosas jornadas mirando al cielo en busca de la lluvia y sin que pueda mudar, mediante el regadío, jornadas de sol a sol y siembras de secano por campos de invernaderos donde sólo se precisan unas gotas de agua para ofrecer tres inmejorables cosechas anuales, destinadas al mercado del hambre. No, el PER del jornalero andaluz y extremeño no debe desaparecer. Es un voto cautivo, como el de ciertos colectivos de sedicentes artistas a los que les llega de gorra el fruto del esfuerzo ajeno y para los que se ha habilitado la obligatoriedad de invertir en producción propia una parte de los beneficios de las televisiones, lo que determina unos platós abarrotados de “gente de la cultura”.
-ZP, todo apunta a ello, no deja de ser un nihilista obligado por esas circunstancias tan peculiares en las que habita: El ámbito de un partido político que carece de norte ideológico y patriótico y que aspira, exclusivamente, a la conservación del poder mundano y hedonista (“el que no esté ‘colocao’, que se coloque”) con el que contentar a sus elites agarradas al cargo público. Su nihilismo es, por lo tanto, inconscientemente forzoso, sin reflexión alguna que le haya llevado a una situación filosófica cuya defensa podría ser aceptable desde posiciones intelectuales que de ningún modo posee o desde adiestramientos científicos de los que carece. Su nihilismo de salón le viene dado por el simple hecho de ser incapaz de reconocer determinados principios naturales, como la fe religiosa o patriótica del hombre y, sobre todo, el ansia de libertad individual, principios que de ser aceptados por un nihilista lastrarían su concepción vergonzosamente resumida y materialista del mundo.
-ZP es un sedicioso vocacional, le subleva acatar cualquier estructura jerárquica, sea nacional o internacional, que ponga en compromiso sus rudimentos políticos concebidos a partir de ideas primarias o superfluas. Lo peor, pese a todo, es su sedición ante la jerarquía de los valores más nobles que toda sociedad debe poseer como patrimonio y que refuerzan en gran medida el bienestar: la honradez (no la picaresca), el compromiso (no la deserción), el esfuerzo individual (no el vivir de las peonadas o la ayuda sistemática que se recibe en calidad de titititero o sindicalista), la integridad política (no la corrupción generalizada en la que como norma concluye cualquier gobierno socialista). Una sedición ideológica la de ZP que es fruto, sin duda, de sus muchos años de militancia en actitud boquirrubia y sin cuestionarse lo más mínimo a qué finalidad servía.
-ZP es un maestro de la nada, entendiendo “la nada” como la filosofía de la improvisación más pueril y sobreactuada. Cree que sabe a dónde quiere llegar, pero ignora el proceso para alcanzar algo así y ponerlo a disposición de todos, de ahí que use el caos y se agarre a cuanto pacto le ofrezcan los representantes de la anti España, formaciones a las que cree que luego marginará con facilidad. Pero mientras, a su modo desempeñan la labor de zapa y agusanamiento que ZP precisa para la siembra de una estética (que no ética) de lo más caótica. No es posible arrasar una patria, ni convertirla en tierra quemada, si antes no se han cedido las mejores parcelas a quienes desean segregarlas de la Finca común. De hecho, como afirmó en una de sus intervenciones en el Congreso, para él no cuentan las tierras, sino los hombres, y en relación con éstos, cada vez parece más claro que sólo cuentan en la medida en que permitan ser moldeables. Porque a los que no lo son, como esa media España representada por los votantes del PP, no se les dará ni una sed de agua, literalmente hablando.
-ZP es un sujeto escabroso, en su método del caos se complace en mantenerse al borde de lo inmoral y transita a menudo por lo inconveniente. De otro modo cambiaría de itinerario. ZP cultiva la tabla rasa, que es ese sistema según el cual ningún colectivo debe sobresalir o destacarse ni por sus virtudes ni por sus defectos. Incluso los sacramentos, como pueda ser el matrimonio o su equivalente en el mundo del caos civil que predica, pueden valerle a este hombre para equiparar lo opuesto. Y qué decir de esa asociación tan deseada por él entre un fanático, cuya religión justifica que se envuelva en un cinturón de goma-2, y el centenar de víctimas de algún mercado israelita. En realidad, a eso lo llama “alianza de civilizaciones”, pero no es más que una mezcla caótica, completamente irrealizable, que nos daría una hidra de siete cabezas, todas furiosas, y además embutidas en un cuerpo amorfo y con escamas.
-ZP es un coleccionista de frases hechas, a poder ser rimbombantes y trisilábicas, que él se encargará de emitir y reiterar hasta la náusea y que sus incondicionales propagarán como la “buena nueva”. Serán dichas invariablemente en un tono de voz que plagie con descaro cualquier sonido semejante al de “la zarza ardiente”. Son y serán frases comodín, de pura escayola, a diez euros la docena, que pretenderán colocarle delante un falso panel de sabiduría para evitar que presenciemos una fachada argumental llena de grietas y desconchones. Son y serán frases destinadas a enlucir, como producto adulterado de mercadillo o de “top” manta, ese irrisorio conocimiento que posee y que de advertírsele a palo seco, sin el rebozo de la frase hecha, daría que pensar en un ZP completamente hueco, además de bobo y malvado.
Actualización
Es tal el estado de ofuscación al que ha llegado la sociedad española como consecuencia de un Gobierno caótico, especialmente en el debate político y periodístico, que no hay forma de poner de acuerdo a nadie sobre algo tan aparentemente simple como el tipo de explosivo usado en el 11-M. Si sale un determinando componente, pues resulta que no es original de la dinamita en cuestión, sino contaminado, lo que refuerza la caótica versión oficial. Si sale otro, entonces media España —la que sea— se encoleriza con los periodistas que especulan sobre a quién achacarles los 192 asesinatos. Esto es de locos, nos han dividido en todo lo esencial, incluso a la hora de enfrentarnos a las alimañas, de las que a veces se afirma que son hombres de paz, mientras que hay quien destaca que no se hace nada para combatirlas.
Si un día me levantase socialista, concretamente en versión zapaterina, y además fuese aficionado a las situaciones caóticas, lo más probable es que me encontrase a mis anchas, porque no es que vivamos en un país de tipo “río revuelto”, es que no cesan de agitarse unas aguas que todo lo enturbia. Aseguraría, incluso, que un escenario tan polarizado ni siquiera beneficia a sus promotores, que para algunos es decididamente el Gobierno, mientras que para otros es la derecha la que ha creado la inestabilidad como consecuencia de que no supo perder las elecciones. Y todo ello forma parte, igualmente, de ese caos que ahora prevalece en el horizonte y que determina una gran incertidumbre sobre nuestra nación, que es la situación política más desfavorable para que un país funcione como es debido, es decir, ofreciéndoles bienestar a sus ciudadanos.
Pero da la casualidad que no me he levantado socialista, ni me gusta revolcarme en el barrillo de la inseguridad o la improvisación, circunstancia más propia de esos millones de farsantes que aseguran haber concurrido al mayo del 68 francés y que creen que así están autorizados, como al nuevo ministro de Justicia, a luchar primero con los padres y luego con los hijos. Claro que, como lo evidencia la más pura lógica, ni hubo tanta gente en las calles de París, ni el nuevo ministro luchó jamás contra nada que no fuese originado por su sectarismo, cuanto más si se considera que el progenitor de ese ministro llegó a desempeñar la alcaldía de un ayuntamiento franquista.
Tengo demasiado respeto por el orden, que no por el ordenancismo, de ahí que considere al caos poco menos que una circunstancia diabólica y destinada a impedir la creatividad, única meta final de cualquier ser humano, sea en el campo de las artes o de las ciencias, mediante la que uno puede permitirse pasar por este mundo con algún mérito y al mismo tiempo resultar útil a sus semejantes. Por eso no me gusta lo que veo a diario en España, mi patria, ni me consuelan esos planes tan vacíos como grandilocuentes que siguen hablando de paz o de alianza de civilizaciones y no son sino el mismo caos diabólico en formato genérico, es decir, sin marca acreditada que al menos garantice la fecha de elaboración y caducidad. Esa “paz” y esa “alianza” de los farsantes que no dejan de suscitar enormes expectativas, pero que al carecer del contenido esencial de cualquier proyecto político, la libertad, son, en sí mismas, un fin destinado a atenuar la sensación de caos que han creado en la nación española.
Escrito por Policronio en: 15 de Febrero 2007 a las 01:26 PM Archivado en Artículos de fondo
¡¡Esos chavalotes liberales y demócratas!!
¡Coñe, el repartidor de carnets!. ¿También los das de liberal y demócrata?
Hombre, Carodetxe: gracias por rebajar la edad a Policronio.
Amigo Policronio: Excelente era tu análisis en su momento y como el buen vino, mejora con el tiempo. ZP, el caos, va tomando aspecto de montonera polvorienta que amenaza con llevarse todas nuestras esperanzas de libertad en orden. Él, que es el desorden personificado, no sabe que el orden y la estabilidad son componentes básicos para esa paz de la que tanto llena su bocaza de forma cínicamente repugnante.
Pero aún hay más, porque hasta en el caos hay matices y grados, el suyo es el caos sórdido
(C) DRAE
.sórdido, da.
(Del lat. sordĭdus).
1. adj. Que tiene manchas o suciedad.
2. adj. Impuro, indecente o escandaloso.
3. adj. Mezquino, avariento.
4. adj. Med. Dicho de una úlcera: Que produce supuración icorosa.
Todos estos adjetivos definen a la perfección a ese caos llamado ZP, que mancha y contamina todo lo que toca.
PD. Me gusta más el título del post ahora :-)
Amigo Policronio, me voy a ahorrar los calificativos. Basta decir que he imprimido el artículo y lo he leído, bien acomodado, en compañía de un wisqui de doce años y de un purito de los clásicos, como mandan los cánones y a la salud de uno de los excrementos del caos, que se mira al espejo y se ve gorda, igual que yo. "ZP, el caos"... No es cuestión de que, de nuevo, cambies el título para próximas revisiones, espero que no haya más, señal de que nos habremos librado de este psicópata. Y digo psicópata porque, dejando de lado otras consideraciones, creo que nos encontramos ante la encarnación del egoismo más absoluto. El egoismo del que se sabe irresponsable, porque nunca va a sufrir en carne propia las consecuencias de sus actos. Un par de ejemplos, para dar cancha: ¿Qué vienen cayucos? Que vengan, yo no voy a a morir en ellos. ¿Que los niños castellanohablantes no pueden estudiar en su idioma materno en Cataluña? Me la reflanflinfa, que se lo paguen si tanto lo aprecian. Espero y deseo que de aquí a un año nos escojonemos de risa con las ocurrencias de Rajoy a propósito de las estanterías que pretende instalar en la Moncloa. Que Dios nos oiga.
Gracias por vuestros comentarios, amigos.
Uy, he leido sólo hasta que llegue a la inmoralidad de los matrimonios homoxesuales, ya no pude más, con tanta fachonería de la España cañi, paleta, de pan y vino, pero peor que los matrimonios, me parece la ley del suelo del Aznar, que nos ha dejado en la runia, sobretodo a Murcia pidiendo agua para poner más y más y más ladrillos rodeados de campos de golf, con toda la cumunidad corrompida urbanísticamente, por todos los gobernantes de PP en las alcadias de todos los municipios de Murcia, y claro algún socialista ha caido en la trampa, y se corrompio.
Peor aún es cuando veo a Rajoy, con su flema de gallego, y siendo vicipresidente por aquellos años, cuando el Prestige le dejo a su Galicia negra y el trago y no dijo NUNCA MAIS, y hoy sale a la palestra Aznar hamblando en mi nombre y diciendo que todo el mundo decia que habia armas en Irak, la única arma son ellos, el trio calavera.
Y más, después de cinco años del maldito Euro, con más de las 3 cuartas partes de la población española en ruinas, ganando por de bajo de 1000 Euros, y Aznar se la refanfinfla el gana dos o tres sueldos, y a los demás que se apañen, y sin visos de reparación, y con él (Aznar) subieron los pisos, hipotecas pero, "España va bien", para quién?
Jose Antonio Podias cambiar el nick por Carrillo. No se puede ser mas sectario ni queriendo.
¿Conoces Murcia? ¿Conoces Andalucia?
Me huele que seas un catalino nazionalista socialista que no ha salido de su terruño y se cree al pie de la letra las consignas de su partido propagadas por ese nuevo Demóstenes ,Pepiño el galio
Muy bien Luis Fernández, primero debes aprender a escribir y poner los acentos, Fernández que es tú apellido lleva acento, segundo el mío José lleva acento, tercero podías lleva acento, también yo puedo insultar, paleto, ves y así me puedo poner a tú altura, pero no lo creo necesario, tú sólo te vales, también podría ser catalan y sería a mucha honra, pero no lo soy, lastima así me podría sentir ofendido, y de echo me siento ofendido por tus insultos sectarios que con esta palabra se te llena la boca, y en cuantos a las consignas no me creo ni las los corruPPtos y tampoco las PSOE, igualmente corruPPtos, en cuanto si conozco Murcia o Andalicia, no creo que importe, Murcia está llena de corruPPtos, en la Asamblea, en los Ayuntamientos y mira casi todos gobernados por los corruPPtos, y los Alcazeres que los corruPPtos dejaron actuar a Roca operación Malaya y dejaron a los corruPPtos del PSOE actuar a sus hanchas cuando gobernaban, porque les interesaba que el cuñado de Varcacel del partido curruPPto pudiese hacer un parking en Murcia, si leyeses más periódicos o te informases mejor, en Molina pelotazo urbanístico 2.000 Millones de pts. alcalde Contreras del partido curruPPto, lee y fijate en las letras y así por lo menos aprenderas a escribir bien tú nombre o el apellido de tú padre por lo menos hazlo por él.
José Antonio, puedes aportar algún tipo de prueba (por ejemplo mediante enlaces a páginas de Internet) que abunden en tus afirmaciones de que en Murcia todo es corrupción. Yo creo que exageras muchísimo.
A Jose Antonio solo le preocupan las pajillas de los ojos ajenos. Sus vigas son simplemente anecdoticas, como a toda la izquierda española.
Muchas gracias por las lecciones de ortografía, José Antonio y como no quiero deberte nada, te devolveré el favor.
Echo de hacer se escribe con H
" a sus hanchas " se escribe sin H
Por lo demás ,yo salí hace tiempo de esa región, entonces presisdida por " a mi lubina",un socialista de tomo y lomo, y te puedo asegurar que el sentir de la gente era , en aquellos días de vergüenza de la equivocación de haber escogido a semejante Presidente.
Cuando voy por aquellas tierras en verano, puedo asegurarte que las gentes están mucho más contentos ahora que con los sociatas.
Muy bien puntualizado, Luis Fernandez, pero aún has sido magnánimo, si no lo tengo mal entendido, también van acentuadas:
Catalán, Andalucía (que no Andalicia) y,aprenderás.
Esta gente son así, te llaman paleto y se quedan tan anchos. Estaría bien una disculpa por su parte Sr. José Antonio.
(Aunque ya sabemos que su viga es anecdótica).
Gracias Bruno pero no me he metido con los acentos porque yo no estoy acostumbrado a escribir a máquina y se me pasan con facilidad pero las "H" me molestaban a la vista.
Lo de paleto no me molesta por venir de quién viene y las disculpas ni las dará ni las necesito
Buscando "batiburrillo" en San Guguel llegué a esta página y, no se el motivo, la verdad, comenzé a leer este artículo. No soy amigo de las disputas políticas; mas bién soy de los que cambian de canal, emisora o situción en la barra del bar cada vez que salen a re...buznar?, re...lucir? ZP, Áznar, o cualquier otro funcionario publico de los libremente elegidos por el Pueblo y cuyo sueldo pagamos casi todos con el sudor de nuestra frente... o del de enfrente..., poco importa en este caso, dejémoslo en casi todos. Pero siempre me surje la misma pregunta. ¿Cual es la razón por la que, sea cual sea la opinión del partido en el poder, la oposición debe tener, obligatoriamente y en el 99 % de los casos, una opinión contraria? Lo siento pero no. Seguiré sin comprenderos a los "activamente" políticos. Casi hasta prefiero el furgol.
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