Un presidente del Gobierno aprende en dos tardes los conceptos básicos de economía para no dar un guitarrazo el día que presenta el informe económico ante los graves señores de la Bolsa, y se atreve incluso a criticar a esos economistas supuestamente liberales, haciendo referencia al profesor Rodríguez Braun. Qué mala es la ignorancia y qué peor es taparla con parches chapuceros.
Hace un tiempo, un amigo me mandó una nueva lectura de la fábula de la cigarra y la hormiga, ahora en clave de liberalismo económico, porque la tendencia de la izquierda al sesteo, mientras la derecha mantiene los porcentajes que se traducen en decorados de solapa para Rodríguez, es un ejercicio ampliamente conocido a golpe de trabajo e iniciativa privada. También es un tema de rentas. Vivir de ellas es tarea plácida, máxime después de ocho años de destajo en lo económico y corto liberalismo en lo político, pero los resultados están ahí y blandir medalla cuando el músculo lo han puestos otros entra dentro de la actitud más caradura.
Porque es cierto que desde que Marx se dejó la vida explicando económicamente la existencia humana, ningún discípulo ha estado por la labor de cuadrar las cuentas. Después de tres años de zapaterismo sin mancha, hemos tenido la primera noticia económica de Moncloa, para sacarle brillo a un trabajo que, bien desbrozado, tiene poco que ver con su gestión. Y eso porque Solbes, que unas veces hace de bombero y otras de sepulturero, no se ha dejado arrastrar del todo al lado oscuro y sigue vigilando los porcentajes que al final son los que le dan aire al Consejo de Ministros.
Son las cuentas de Rodríguez, que de hacer presente su ausencia en los escaños por León, ha pasado a leer los balances de la empresa del Estado. Nunca se pidió nada para ser Presidente del Gobierno, ni siquiera una auditoría.
Autor: Gonzalo J. Moreno
Escrito por Firmas invitadas en: 16 de Abril 2007 a las 04:53 PM Archivado en Economía | Firmas invitadas
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