21 de Abril 2007

Ley de Memoria Histórica, otra herramienta totalitaria

“Se declara la ilegitimidad de los tribunales y de todos los órganos penales o administrativos constituidos durante la Guerra Civil y la dictadura para imponer, por motivos ideológicos o políticos, condenas o sanciones. Se declaran ilegítimas, asimismo, las resoluciones de estos organismos dictadas contra quienes defendieron la legalidad institucional de la II República”.

Así se redactará, salvo enmiendas de última hora, el artículo 3º de la “Ley por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la Dictadura”, ley más conocida como de “Memoria Histórica”, que los socialistas y los comunistas han consensuado esta misma semana en la Comisión parlamentaria correspondiente. ERC no se ha sumado al consenso porque considera irrenunciable la supresión de los juicios del franquismo.

Lo que se acordó casi por unanimidad en las Cortes de la Transición: pasar página al período más trágico de nuestra Historia y elaborar una Constitución ausente de rencor o desquite, ratificada en referéndum por los ciudadanos, ya no le vale, 30 años más tarde, a una escasa mayoría de izquierdas que ahora pretende imponer, muy retrospectivamente, la ilegitimidad de todo lo que suene a franquismo. De tal decisión se deriva un espíritu revanchista, cargado de odio, que nada bueno puede traernos a los españoles.

No se acepta la supresión de los juicios, como pretende Esquerra —que en esto es más sincera, igual que cuando dice con claridad que lo que quiere es la independencia de Cataluña—, de modo que se ha buscado la clásica frase engañifa social-comunista y se ha optado por declarar ilegítimos a todos los tribunales de la dictadura y de la llamada Zona Nacional. Que me diga alguien si no es lo mismo que lo que pide ERC, o todavía más radicalizado, por cuanto un tribunal ilegítimo apareja de oficio que sus juicios sean declarados nulos.

Esta gente que ahora gobierna en España da la impresión de que se crea que va a hacerlo para siempre y no tiene inconveniente en decidir una ley de tal envergadura con la mayoría justita de una treintena de escaños, a lo sumo. Están tan obsesionados en los métodos estalinistas, que de seguir a este ritmo no tardarán en ser bien calados por el pueblo, porque además de unos petardos en cuestiones muy esenciales, como la economía (de la que viven de rentas), la educación o la seguridad, son unos auténticos exaltados a la hora de redactar las leyes. Y eso acaba hartando a casi todo el mundo.

Entendería, puestos a buscar el máximo de justicia, que se creara una Audiencia Nacional, con magistrados no sujetos a elección política, encargada de revisar, repito, revisar cualquier juicio —sumarísimo o no— de los que se efectuaron en los dos bandos de la etapa republicada y de la dictadura que le siguió (1931-1975). Siempre que para esa revisión, a instancia de parte afectada, como pueda ser un familiar —que a estas alturas lo sería de segunda o tercera generación— se aportasen los indicios necesarios.

Pero declarar ilegítimo todo tribunal no afecto a lo que ahora, con sumo descaro, denominan “defensores de la legalidad republicana”, cuando se sabe que los primeros en traicionar a la II República, celebrar juicios sumarísimos y establecer “tribunales populares” fueron los comunistas y socialistas del Frente Popular, me parece de una inmoralidad sólo practicable por los sujetos que patrocinan la citada ley de Memoria Histórica.

No dudo de que en la España de la época se dieran casos de tremenda injusticia que convendría reparar, al menos en el honor y en el recuerdo de esas víctimas, pero estoy convencido que algo así sucedió en ambas zonas y que no todos los partidarios de la derecha alcanzaron el desagravio merecido. Entre otras razones, porque el mayor desagravio se obtiene cuando se hace justicia con el criminal. Y muchos criminales del Frente Popular, a miles, especialmente sus cabecillas más sanguinarios, lograron huir al extranjero y acabar sus vidas tan ricamente. Algunos, incluso literalmente hablando debido a lo mucho que robaron y se llevaron de España.

Qué clase de reparación personal, familiar o moral, como se pide para las víctimas del franquismo, les correspondería a los que padecieron persecución o violencia por razones políticas en la Zona Roja, que inicialmente lo fue toda España hasta el Alzamiento, si no se les concede ninguna opción para ejercer la demanda al entenderse que todos los tribunales fueron legítimos en dicha zona. Cómo puede compensarse a esas miles y miles de personas cuyos progenitores o familiares acabaron en las checas o asesinados a capricho, o cuyos patrimonios, depositados en bancos y cajas de ahorros, zarparon en el yate Vita camino de Sudamérica, por poner un único ejemplo. Con qué espíritu de justicia, unos sí y otros no, va a aprobarse una ley que es nula de pleno derecho y que en cuanto llegue al Constitucional debería ser abolida.

Es evidente que no es la justicia lo que se busca en la denominada ley de Memoria Histórica, puesto que de ser así trataría a las personas de una en una y a todas por igual, con independencia del bando dónde hubiesen militado en tiempos de la República y la Guerra Civil y atendiendo sólo a su comportamiento. No, no es la justicia, es la venganza de hasta donde se pueda llegar con esta ley infame, en tanto no sea derogada. Es igualmente la creencia de que, como he apuntado, la izquierda radicalizada tiene la intención de gobernarnos para siempre porque sólo ella se cree con ese derecho. Es la seguridad que tienen estos totalitarios, asimismo, de que los españoles, mientras se nos arroje la suficiente carnaza crispante, no pensaremos en el día a día de la política y en la incompetencia de un presidente de Gobierno que es el hazmerreír de más de medio mundo.

Luego la desafortunada ley, además de responder a los tradicionales instintos arbitrarios de la izquierda, busca vilmente un motivo más de agitación política para que sus partidarios no se desmovilicen. Por esa causa recuperan también la Guerra de Iraq, el 11-M y cuantas circunstancias polémicas crean que les son útiles para mantener la tensión y que la gente vaya a votar. Por tal circunstancia se están creando cientos de asociaciones, todas subvencionadas, para la recuperación de la Memoria Histórica, con exposiciones, coloquios, conferencias, lanzamiento de ediciones gráficas y manuales de texto, que suponen la implicación, convenientemente retribuida, de miles de personas que representan a otros tantos miles de potenciales votantes para la causa.

Porque no ignoran que sólo alcanzándose un muy elevado nivel de votantes, más espoleados por la convulsión ideológica o crematística —caso de los titiriteros— que por el buen hacer gubernativo, creen asegurarse la opción de revalidar el poder. En suma, para estos degenerados de la política, la ley de Memoria Histórica es una herramienta más de su agit-prop de siempre. Confío en que un número suficientemente elevado de votantes lo advierta y los ponga en su sitio, por inmorales.


Escrito por Policronio en: 21 de Abril 2007 a las 05:53 PM Archivado en Marxismo, socialismo, socialdemocracia, progresismo, izquierda | Memoria histórica para todos

Comentarios

1 | Carlos J.   21 de Abril 2007 a las 06:32 PM

Está claro Policronio, cuanto más desgobierno, más agitación, cuanta más incompetencia, más propaganda. Y se va acercando el tiempo de las matrículas en los centros de enseñanza. Ya veremos cuando puede cerrarse el plazo, porque con lo de la Educación para la Borreguería vamos a montar un buen pollo. Y se pongan como se pongan, vamos a colapsar los Juzgados de lo Contencioso-administrativo. A ver como salen de esa estos perfectos indocumentados.

2 | Luis Fernandez   21 de Abril 2007 a las 07:54 PM

Me he encontrado con esta información que no me resisto enviaros:
""En una entrevista concedida al periódico argentino Página 12, Rosa Regàs, directora de la Biblioteca Nacional, dice cosas como las siguientes:

“La oposición no está teniendo una actitud democrática; en este momento está excitando a la gente para que echen a Zapatero de la Moncloa.

Somos el único país de Europa que no tiene un partido de extrema derecha, porque la extrema derecha y la derecha están en el Partido Popular. El odio que esta extrema derecha tiene al presidente Zapatero no es porque no ha ganado las elecciones, sino porque con todas las leyes sociales, de igualdad, de derechos humanos, está desterrando lo que queda del franquismo en el cuerpo de la sociedad española.

De Juana Chaos hizo una huelga de hambre, que duró más de cien días, y cuando estaba a punto de morir se le benefició con la prisión domiciliaria. Entonces, el Partido Popular, que está enfadado por todo, aprovechó la ocasión para montar una manifestación, con la ayuda de la Iglesia Católica, que es la más anticuada de la historia de la humanidad. Y salieron a la calle e hicieron lo que tienen que hacer, lo que hace siempre la extrema derecha: crear la inquietud.

En Madrid la crispación es muy fuerte. Yo voy por la calle y me escupen, me insultan y me gritan 'roja'. Pero cuando voy a Barcelona, a Sevilla o a Valencia no siento esta crispación. El madrileño es infinitamente más nacionalista que los periféricos, y lo que no ocurre en Madrid, no ocurre en el país. Los insultos y la descalificación suelen estar en la radio de los obispos, COPE, que dan un ejemplo de caridad cristiana inenarrable. En Madrid hubo taxistas que me reconocieron y me han hecho bajar del taxi”.

Esta cantiga
de arte menor
es en tu honor;
se te fustiga
–sátira obliga–,
como verás,
por insidiosa,
Rosa Regás.

Eres arcaica,
eres caduca,
eres farruca
y farisaica.
Piensas, por laica,
que Barrabás
es otra cosa,
Rosa Regás.

No sé por qué
te hago mi copla,
si me la sopla
tu paripé.
Aunque das pie
a esta y a más,
por mentirosa,
Rosa Regás

No hay en España
progre tan ñoña
y –ni de coña–
de tu calaña.
Maricastaña
se queda atrás
en lo de añosa,
Rosa Regàs.

Insoportable
como escritora;
como señora,
ya habrá quién hable...
Desagradable
–por lo demás–
y quejumbrosa,
Rosa Regàs.

Me regocija
verte tan roja
–qué paradoja–
siendo una pija.
Ay, qué torrija
nos dejarás;
tal es tu prosa,
Rosa Regàs.""

3 | Smith   21 de Abril 2007 a las 08:51 PM

Excelente análisis de esta ley para gentes desmemoriadas. Con alzheimer, vamos. ¿Se imagina alguien en tiempos de De Gaulle (IV República) pidiendo cuentas de la Francia de Napoleón III (II Imperio)? No, ¿verdad? Pues eso. A ver si nos damos cuenta de qué va esta secta. Yo creo que la clave está en el dinero que reparten por n-ésima vez entre los partidos políticos, que lo van a cobrar al contado.

Pero tranquilos que, como el PCE y ERC dicen que no es suficiente, de aquí a dos o tres años, nueva ley y más dinerito fresco, que viene fenomenal para los partidos rancios.

4 | Pablo   22 de Abril 2007 a las 12:18 PM

Un apunte jurídico: creo que nadie ha meditado suficientemente (más allá de 5 minutos) sobre las consecuencias de la norma que aquí se analiza. Declara la ilegitimidad de todas las instituciones constituidas "durante la dictadura" para imponer "penas o sanciones". Recordemos que, por desgracia, la dictadura se prolongó en España durante casi 4 décadas. ¿Supondría ello, por tanto, la ilegitimidad de TODOS los tribunales españoles en ese espacio de tiempo? ¿Deberían anularse, no sólo los juicios a militares republicanos, sino además los juicios a etarras que fueron celebrados entre 1970 y 1975? ¿Serían nulas todas las sanciones impuestas, por ejemplo, a todos los delincuentes comunes o no comunes, en el período 1939-1975?

Yo sé, usando el sentido común, que no es éste el espíritu de la norma. Entre otras cosas porque sería impensable que pudiera actuarse en el presente haciendo "desaparecer", retroactivamente, todo rastro del sistema franquista. Pero lo que no tengo tan claro es que este gobierno y sus socios hagan uso del mencionado sentido común. Y menos claro aún que hayan creado una norma que, de aplicarse en sus propios términos, daría lugar a la invalidez de TODAS las instituciones políticas actuales, que en mayor o menor medida, derivan del sistema franquista, debido a una transición reformista, no rupturista ("de la ley a la ley", recuerden).

Qué ejercicio tan perfecto (perdón por la vulgaridad) de memez.

5 | Carlos J.   22 de Abril 2007 a las 01:57 PM

No tengo por menos que suscribir punto por punto lo dicho por Pablo. Ahora me viene a la memoria un comentario que hice, ahora no recuerdo si fue en este sitio, al respecto de lo que le debe nuestro Estado de Derecho a la legislación franquista y la de la Restauración. Y sólo por poner un ejemplo en un tema muy caro para este Gobierno. El Reglamento que regula los mecanismos de concesión de calificaciones, tanto provisionales como definitivas, a las viviendas de protección oficial, paso previo para el disfrute de ayudas para su promoción y adquisición, descartadas las zapatillas, fue aprobado por el Decreto 2114 de 24 de julio de 1968. Y otro ejemplo: La Ley de Expropiación Forzosa vigente, aunque con algunos importantes retoques del Gobierno Aznar, data de 1954. Por no hablar de la Ley de Contratos del Estado que estuvo vigente desde el 54 hasta 1995. O la Ley Reguladora de la Jurisdicción de lo Contencioso-administrativo, vigente desde el 58 hasta el 98 que fue derogada por la Ley Mariscal. La Ley de Procedimiento Administrativo de 1958 estuvo vigente hasta la aprobación de la Ley 30/92 de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común. El boom inmobiliario, para algunos, que ha posibilitado la seguridad del sistema de garantías crediticias, tiene mucho que agradecer, no mucho no, todo, a la vigente Ley Hipotecaria del año 42. Y si nos remontamos aún más en el tiempo, que decir de la centenaria Ley de Enjuiciamiento Civil, de los primeros tiempos de la Restauración, vigente hasta la entrada en vigor de la 1/2000. Y ya por no hablar de los innumerables reglamentos franquistas que siguen resolviendo el 90 por ciento de los asuntos que se ventilan ante la Administración. O de la Seguridad Social. En fin, que más vale que estos sujetos no jueguen con las cosas de comer y los experimentos, como toda la vida, con gaseosa.

6 | Jose   24 de Mayo 2007 a las 11:37 PM

Me gustaría aclarar dos puntos, uno referente a la HISTORIA DE ESPAÑA que creo que desconocen y otro referente a la LEY DE MEMORIA HISTÓRICA.
Primeramente, durante la guerra civil se en el bando republicano se cometió una represión bastante dura contra todo aquel de derechas, sin embargo señores, esta represión duro los primeros meses de la republica y fue una represión completamente esporádica realizada por los civiles y que nada tiene que ver con los altos cargos republicanos los cuales precisamente intentaron controlarla y pararla. No se puede decir lo mismo del bando de los sublevados quienes realizaron una represión fría, sistemática y ORDENADA POR LAS AUTORIDADES, dicha represión además no duró unos meses si no toda la guerra civil y toda la dictadura, durante el franquismo se cometió un autentico genocidio republicano, si señores genocidio con todas las letras y si no m creen miren el significado de la palabra genocidio en el diccionario.
Segundo, la ley de memoria histórica establece en el artículo dos que "tienen carácter injusto todas las condenas, sanciones y expresiones de violencia personal producidas por motivos políticos o ideológicos durante la guerra civil y la posterior dictadura" sin duda esto es lo más justo.
Recuerden que el número de victimas del bando republicano es mucho mayor que el del bando franquista y estas personas se merecen esta ley

7 | Policronio   25 de Mayo 2007 a las 08:36 AM

José (comentarista 6), ni es cierto que las represiones se ciñeran a los primeros meses de la República (las checas existieron hasta el 39), ni fueron esporádicas (se generalizaron en la zona del FP), ni los gobernantes intentaron pararlas (Negrín las alentó incluso contra gente de izquierdas como el POUM), ni en el bando contrario sucedió lo que usted dice (aun cuando hubo bastante salvajismo como consecuencia, sobre todo, de venganzas de gente que había sido previamente maltratada). En cuanto a los represaliados de uno y otro bando, el número es sensiblemente igual como acredita el máximo especialista, Salas Larrazábal. Y, desde luego, con o sin diccionario en la mano, uno de los pocos genocidios reales que cabría admitir es el de los 8.000 asesinatos indiscriminadas de Paracuellos, cuyo máximo responsable fue Santiago Carrillo.

No se lo tome a mal, amigo, pero creo que usted no tiene ni idea de lo que ocurrió durante la II República y la G.Civil, y se acoge a la respuesta manida que usa la izquierda: Violencia de incontrolados en el bando republicano versus genocio ordenado directamente por Franco. ¡No es posible una falsedad mayor y más injusta a pesar de que alguna gente la pueda comentar de buena fe!

Una sugerencia: Si se repasa los 270 artículos de nuestra sección "Memoria histórica para todos", y luego escoge la bibliografía adecuada, en la que no debe faltar "La Causa General", quizá, sólo quizá, acabe usted por conocer lo suficiente. En cuyo caso pensará de muy distinto modo a como ahora lo hace.


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