6 de Mayo 2007

Contribución a la ‘Memoria Histórica’. La primera represalia de Falange (IV)

Así llegamos al 10 de junio del mismo año 1934, que es asesinado el falangista Juan Cuellar, de 17 años, que, como Jesús Hernández, también pertenecía a la escuadra 24 de la Primera Línea de Madrid. El asesinato de Cuellar dio lugar, como represalia, el de Juanita Rico, que se había destacado en su ensañamiento con Juan. La muerte de Juanita la he relatado en “Contribución a la Memoria Histórica: La muerte de Juanita Rico”. Ésta fue la primera represalia, después de tanto asesinato impune como hemos relacionado. De cómo se gestó, relato el resumen de la información que recibí:

Desde luego que en Falange se conocían perfectamente los movimientos de los batallones de chíbiris (juventudes socialistas), entre ellos aquel al que pertenecía Juanita. Tengo la casi absoluta certeza de que fueron cuatro, no dos, los falangistas que a iniciativa propia o siguiendo instrucciones de sus jefes, estaban observando las maniobras del batallón de Juanita Rico en el Pardo. Creo poder asegurar que no hubo encuentro entre chíbiris y falangistas que fuera ocasionado por cánticos de los respectivos matices como, incluso en textos falangistas, se asegura. Juan y sus compañeros buen cuidado tuvieron de no manifestarse ante los socialistas, que eran varios cientos y ellos solo cuatro. Su misión era similar a la que, posteriormente, durante la Segunda Guerra Mundial, fue denominada como “observador avanzado”: ver sin ser visto, ni actuar.

Pero reconocido Juan Cuellar por alguno de los chíbiris, fue bestialmente linchado, hasta el extremo de quedar irreconocible, incluso por su propia familia. De los tres falangistas restantes, dos se trasladaron inmediatamente a Madrid y el otro quedó emboscado entre los árboles de El Pardo, en observación. Los que fueron al centro de Falange de Madrid, entonces en un palacete (que todavía existe), en el número 16 de la calle del Marques del Riscal, esquina con la Castellana, informaron del hecho a los falangistas que allí se encontraban, que no serían muchos pero, probablemente, entre ellos alguno con suficiente prestigio para conseguir, movido por su indignación ante el brutal crimen, arrastrar a parte de los presentes a la represalia, aun sabiendo que con ello desobedecían las ordenes de José Antonio.

Cuando relaté que Juan Cuellar había sufrido mutilaciones, no las describí, pues me repugnaba, pero ahora creo preciso referir aquello de lo que tuve conocimiento: los compañeros de Cuellar informaron que Juanita Rico se había orinado sobre el cuerpo agonizante de Juan y que también le había cortado las partes genitales, introduciéndoselas violentamente en la boca, con la expresión: “Toma fascista, come de lo tuyo”. Lo relato forzado por las circunstancias, pero intenté callarlo. Como decía en mi escrito original, si el informe de la autopsia se conserva, en él estará recogido. Desde luego, quien dude de que crímenes de este estilo se cometieron por parte de elementos del Frente Popular, no tiene más que repasar “La Causa General”, donde aparecen fotos, tomadas por los mismos juzgados de zona roja, de asesinados tras iniciarse la guerra, unos aplastados por adoquines y otros machacados a golpes.

Nada puedo asegurar, con certeza, de como se gestionó la represalia. Tengo la convicción de que José Antonio no tuvo conocimiento de ella hasta que estaba consumada. Hay relatos de reuniones previas, de traslados al lugar del hecho, etc. No lo veo posible, por la principal razón de la falta de tiempo. Era domingo y en el centro solo estaría la escuadra de guardia y algún que otro falangista que habría ido de tertulia. He leído que José Antonio recibió la noticia en su despacho; que se reunió con otros falangistas; que se trasladaron al lugar de los hechos y que, por primera vez, admitió las represalias. Repito: no lo creo. Los hechos sucedieron con una rapidez incompatible con tanto movimiento como algunas fuentes describen que tuvo lugar aquel triste día. Como era usual, por imposición gubernativa, Cuellar fue enterrado en la clandestinidad y Juanita en loor de multitud.

Cómo tuvo lugar la muerte de Juanita Rico ya lo relaté en la “Contribución a la Memoria Histórica: Muerte de Juanita Rico”, al que remito a quien tenga interés en leerlo. Sí deseo agregar, en relación al hermano de Juanita Rico que quedó cojo, que yo siempre pensé, tal vez una chiquillada, que este joven hizo cuanto pudo por salvar a Cuellar, pero que fue desbordado por la masa y, sobre todo, por el odio de Juanita, odio que no tenia por qué sentir, pero que le había sido inculcado por los políticos de turno. En otro relato, “Contribución a la Memoria Histórica: muerte de Joaquín de Grado”, narro cómo tuvo lugar ésta, dos meses más tarde de que fuera linchado Juan Cuellar. Es fácil suponer que los dos falangistas perseguidos por Joaquín y sus correligionarios, hubieron tenido el mismo fin que Juan Cuellar, si los hubieran alcanzado.
Autor: Rogelio Latorre Silva

NOTA: Queremos puntualizar que esta serie de artículos del señor Latorre se publica en Batiburrillo porque consideramos que la opinión personal de su autor (no necesariamente compartida por los editores) representa un valioso documento histórico de alguien que, por su avanzada edad, vivió en primera persona cuanto aquí se narra.


Escrito por Firmas invitadas en: 6 de Mayo 2007 a las 12:19 PM Archivado en Especiales | Memoria histórica para todos

Comentarios

1 | Derechón   6 de Mayo 2007 a las 07:44 PM

Esta oración falangista la escuché por primera vez en el entierro de un íntimo amigo mio falangista asesinado por las juventudes socialistas en Madrid en 1935. Esta oración me llegó tan hondamente al alma que a pesar de los muchos años no la he olvidado.

Saludos cordiales.

Señor, acoge con piedad en tu seno a los que mueren por España y consévanos siempre el santo orgullo de que solamente en nuestras filas se muera por España y de que solamente a nosotros honre el enemigo con sus mayores armas.

Víctimas del odio, los nuestros no cayeron por odio, sino por amor, y el último secreto de sus corazones era la alegría con que fueron a dar sus vidas por la Patria. Ni ellos ni nosotros hemos conseguido jamás entristecernos de rencor ni odiar al enemigo, y Tú sabes, Señor, que todos estos caídos mueren para libertar con su sacrificio generoso a los mismos que les asesinaron, para cimentar con su sangre joven las primeras piedras en la reedificación de una Patria libre, fuerte y entera.

Ante los cadáveres de nuestros hermanos, a quienes la muerte ha cerrado los ojos antes de ver la luz de la victoria, aparta, Señor, de nuestros oídos las voces sempiternas de los fariseos, a quienes el misterio de toda redención ciega y entenebrece, y hoy vienen a pedir con vergonzosa urgencia delitos contra los delitos y asesinatos por la espalda a los que pusimos a combatir de frente.

Tú no nos elegiste, Señor, para que fuéramos delincuentes contra delincuentes, sino soldados ejemplares, custodios de valores augustos, números ordenados de una guardia puesta a servir con amor y con valentía la suprema defensa de una Patria. Esta ley moral es nuestra fuerza. Con ella venceremos dos veces al enemigo, porque acabaremos por destruir no sólo su potencia, sino su odio.

A la victoria que no sea clara, caballeresca y generosa, preferimos la derrota, porque es necesario que mientras cada golpe del enemigo se horrendo y cobarde, cada acción nuestra sea la afirmación de un valor y de una moral superiores.

Aparta así, Señor, de nosotros todo lo que otros quisieran que hiciésemos y lo que se ha solido hacer en nombre de vencedor impotente de clase, de partido o de secta, y danos heroísmo para cumplir lo que se ha hecho siempre en nombre de una cristiandad civilizado y civilizadora. Tú solo sabes con palabras de profecía para qué deben estar aguzadas las flechas y tendidos los arcos. Danos ante los hermanos muertos por la Patria perseverancia en este menosprecio hacia las voces farisaicas y oscuras, peores que voces de mujeres necias.

Haz que la sangre de los nuestros, Señor, sea el brote primero de la redención de esta España, en la unidad nacional de sus tierras, en la unidad social de sus clases, en la unidad espiritual en el hombre y entre los hombres, y haz también que la victoria final sea en nosotros una entera estrofa española del canto universal de tu gloria.

2 | detective   6 de Mayo 2007 a las 09:34 PM

Las cosas que uno encuentra por la red. Como estas hay a decenas. Para el señor Rogelio Latorre Silva. Coronel (retirado), a sus, digamos, 90+ años, la memoria debe ser muy viva ya que recuerda hasta con "punto y coma" los más insinificantes detalles. Otro punto que me causa extrañez, es ¿como es que sabe tanto sobre la Guerra Civil, mirado desde un foco que no es militar?. Seguro que nos podrá contar hazañas bélicas, campañas y luchas en el frente, pero... ¿historia civil, y además como testigo?. Su vida habrá sido una carrera rápida para estar en todos esos sitios al mismo tiempo que luchaba en el frente como militar.

Como anteriormente he dicho, como la historia que sigue, hay muchas por la red del señor Rojelio Latorre Silva, la gran pregunta es: ¿Son estas historias hechos que el mismo presenció o son historias copiadas?. Me cuesta mucho creer, que el señor Rojelio Latorre Silva haya presenciado todo lo que nos cuenta, en especial todo aquello que se refiere a la Falange de las JONS.

Aquí dejo esta muestra:

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Sobre Peces-Barba, padre
per Memoria histórica 06 des 2005 12:04:23
Hoy vamos a insertar una carta que se refiere al asesinato de Vicente Espallargués Sospedro a manos de un teniente llamado Esteban Cerezo, quien casualmente (he aquí la parte más destacada de la información) obedecía a las órdenes del capitán Gregorio Peces-Barba del Brío, padre de quien fue presidente de las Cortes y actual Comisionado para las víctimas del terrorismo.
Se sabe que Peces-Barba del Brío fue senador en la primera legislatura de la democracia y que hay una página del Senado donde aún se ofrece una pequeña reseña biográfica suya. En dicha reseña se afirma que “detenido en 1941, fue condenado a muerte en septiembre de ese año y en diciembre le fue conmutada la pena. Salió de la cárcel en 1945”. Lo que no se dice en la página del Senado es el motivo de esa condena, que a su vez consta en la “Causa General”. Tampoco se habla de su paso fugaz por el Valle de los Caídos, lugar del que el propio Peces-Barbas afirma lo siguiente: “Por mi parte, tampoco puedo decir que haya estado arrancando piedras, sería estúpido decir eso; no hubiera sido demasiado útil arrancando piedras. Yo estuve en el trabajo de las oficinas”. El comentario ha sido extraído de la página www.generalisimofranco.com, una de las pocas que en Internet ofrecen testimonios de Peces-Barba del Brío. Y dentro de dicha página, concretamente en la que está dedicada al Valle de los Caídos.

Sin posicionarme sobre la veracidad o incerteza de la información recibida, que cada cual juzgue por sí mismo, veamos a continuación cuál es la historia que nos narra el Sr. Latorre. Se inserta sin modificaciones para respetar su estilo:

Rogelio Latorre Silva

Diciembre 3, 2005 09:52 PM

Me congratulo que le haya parecido interesante mi nota sobre la muerte del teniente Castillo. Si cree puede interesarle, puedo remitirle, también, información sobre la muerte de Joaquín de Grado, Jefe de la Radio Comunista de Cuatro Caminos, pues presencié los hechos desde el balcón de mi casa, entonces señalada con el número 3, de la calle de María de Guzmán, de Madrid. En cuanto a la presente nota, tiene por objeto ampliar la información sobre el asesinato de Don Vicente Espallargués Sospedro, que aparece en una de estas páginas, páginas que tal vez procedan de V. Puedo relatar lo siguiente: Mi tía, Eloisa Latorre Uribe, hermana de mi padre, era maestra nacional, con destino, el 18 de julio de 1936, en Parla, entonces pequeño pueblo de la provincia de Madrid. A la llegada de las tropas nacionales, fue obligada por los milicianos al servicio del gobierno de Madrid, a evacuar el pueblo y, tras varios meses inactiva, fue destinada a Miraflores de la Sierra, cabecera de la unidad que guarnecía el frente de Somosierra. Allí fue alojada en una casa, requisada a un vecino sospechoso de desafecto al regimen (RIP), en unión de diversas personas pertenecientes a las fuerzas del gobierno de Madrid. Entre ellas, un teniente, jefe de una sección que actuaba a modo de "factotum" del Estado Mayor de la unidad que guarnecía el frente de Somosierra. Entre las misiones de este teniente, estaba la de fusilar a los reclutas que, al incorporarse, figuraba en sus fichas facilitadas por el Ayuntamiento de origen: ".-Desafecto al régimen". A este teniente le acompañaba su mujer, y los cuatro (mis tías, Eloisa y su hermana Adela; el teniente y su mujer) compartían cocina y cuarto de estar en la casa, con lo que el roce dio lugar a cierta confraternidad entre ellos. El teniente, sobre todo su mujer, eran muy parlanchines y no se recataban de contar a mis tías "las hazañas del teniente", si bien lo hacían en tono compungido, como un penoso deber que no le quedaba otro remedio que acatar. No obstante su misión, mis tías me contaban que el teniente era buena persona. Malamente sabía leer y escribir y su escasa formación no le permitía discernir que lo que realmente hacía era asesinar, pues las víctimas eran muertas por la sola orden de un capitán del Ejército del Gobierno de Madrid, sin juicio, defensor y con el pretexto oficial de que habían sido muertos por el fuego enemigo o por los centinelas al intentar pasarse. De quien afirmaban ser malo, ¡muy malo! (yo creo era el protagonista de sus pesadillas), era de un capitán jurídico del Cuerpo de Ejército que guarnecía aquel frente y del que partía la orden de muertes, bajo su sola decisión. Decían: ".- Ése sí que es malo. Guapín, de unos treinta y cinco años, siempre va escoltado por dos milicianos armados con naranjeros y no vacila en dar la orden de fusilar a los que considera desafectos, orden que era cumplida sin la menor vacilación por el compañero de alojamiento de mis tías". Ese capitán se llamaba Gregorio Peces Barba del Brío (en el original “Río”. Del teniente no supe el nombre o, al menos, no lo recuerdo. Esto, contado repetidas veces por mis tías al reunirnos al final de guerra y relatar cada uno sus aventuras y desventuras, quedó confirmado, años más tarde, cuando leí la Causa General. Si lo desea, puedo enviarle ampliación a esta nota y fotocopia de los documentos oficiales en que, bajo la presidencia de Gregorio Peces Barba del Brío, se justifica, en forma tan burda que parece una burla, (perdóneme el pareado) la muerte de Espallargués Sampedro. El teniente coalojado con mis tías es posible que sea el que en la nota que he leído denominan Esteban Cerezo, pues, como le he dicho, nunca supe o no lo recuerdo, su nombre. Por cierto, su mujer no hacía más que quejarse: ".- Fíjense, mi marido, de la UGT de toda la vida, y ya ven: ¡Simple teniente!" Mis tías, nietas, hijas y hermanas de militar, se hacían cruces, a escondidas claro, comentando entre ellas: ".- ¿Pero qué pensará esta gente que es un teniente"?.

Mi saludo, Rogelio Latorre Silva.

Como lógicamente habrá supuesto, mi fuente de informaciones no es inagotable, pero alguna más puedo contarle.


El señor Rogelio Latorre Silva, es miembro de varios foros en la red; abc.es; virtualcervantes.com; indymedia barcelona.org, etc.etc.etc. y sus historias son tan precisas y diversas que te hace pensar que aquí tenemos a un "genio" con una memoria de elefante.

En realidad, yo creo que el señor Rogelio Latorre Silva es un farsante.

3 | detective   6 de Mayo 2007 a las 10:02 PM

http://batiburrillo.redliberal.com/004979.html
post 5


"Mi saludo, Rogelio Latorre Silva.
Como lógicamente habrá supuesto, mi fuente de informaciones no es inagotable, pero alguna más puedo contarle."


El mismo post en Batiburrillo que en abc.es, Diciembre 3, 2005 09:52 PM, al igual que la misma firma y comentario.

Lo dicho, un farsante que nos toma el pelo.

4 | Smith   6 de Mayo 2007 a las 10:50 PM

detective: joé, ¿por qué no nos destapas la verdad del 11-M? ¡Qué listo eres! ¿Dónde niega el señor Latorre que el diario ABC no forme parte de sus fuentes de información? En ese mismo post señala lo siguiente: "su familia hizo publicar una esquela en ABC que, poco más o menos, expresaba: "Cándido Jimeno, Alférez de la Primera Linea de Falange Española, murió por la Patria el día . . "."

5 | detective   7 de Mayo 2007 a las 12:05 AM

No me refiero a Cándido Jimeno en el abc, sino al señor Latorre y sus numerosos post en ese foro y otros foros, con fechas de anterioridad, 2003, 2005, etc.

Sigo diciendo que es un farsante que copia documentos y cartas y así contruye sus artículos como si fueran personales y vividos por el. Si este señor hubiera sido testigo de todos los casos que relata, hubiera, para estas fechas, escrito un libro sobre sus "esperencias" durante la Guerra Civil. Su personalidad debe ser algo excepcional para poder estar en tantos sitios al mismo tiempo y recordar tantas cosas con tal crítico detalle.

6 | Carlos J.   7 de Mayo 2007 a las 12:30 AM

Sr. detective, ¿Lo qué cuenta Don Rogelio es o no es cierto? Esa es la cuestión. Que lo cuente en primera o segunda persona o que cuente lo mismo en otros sitios me parece absolutamente irrelevante, dicho sea de paso.

7 | detective   7 de Mayo 2007 a las 10:30 AM

Sr.C.J, que cuente lo que quiera, como quiera y donde quiera es el privilegio del sr.Latorre, pero, que lo cuente atribuyéndose las personalidades de los protagonistas que fueron testigos, eso se llama, usurpación de identidad y plagio.

"Me congratulo que le haya parecido interesante mi nota sobre la muerte del teniente Castillo. Si cree puede interesarle, puedo remitirle, también, información sobre la muerte de Joaquín de Grado, Jefe de la Radio Comunista de Cuatro Caminos, pues presencié los hechos desde el balcón de mi casa, entonces señalada con el número 3, de la calle de María de Guzmán, de Madrid."

Dada la casualidad de que soy vecino de la calle de María de Guzmám,3, y mis padres y abuelos han vivido aquí desde antes de la guerra, nunca se ha conocido ni existen records del sr.Latorre. En otras palabras, este señor nunca vivió en esta casa ni miró por ninguna ventana cuando tenía 15 años.

La mayoría de sus casos han sido sacados de las páginas de La Causa General y Fundación Francisco Franco, donde se pueden leer cartas de testigos que presenciaron muchos casos durante y antes de la Guerra Civil.

Copiar y pegar, está bien. Copiar, pegar y atribuirse el texto de forma personal, es criminal. Para terminar diré lo mismo que ya he dicho con anterioridad. El Señor ROGELIO LATORRE SILVA ES UN FARSANTE.

8 | Ursus   7 de Mayo 2007 a las 11:34 AM

Pues mire, No se si el señor Rogelio de la Torre Silva es un farsante o no, pero creo que es mas sincero y realista que toda la "Recuperación de la memoria histórica emprendida por dicha ley", y apoyada por personas que se "suponen" de mayor bagaje cultural e intelectual, o por lo menos así lo acreditan sus titulaciones(cosa que dudo).

Sus artículos valen mucho sr Rogelio, siga adelante.

PD: la verdad aunque novelada siempre sera verdad.

9 | TV de Vivero   7 de Mayo 2007 a las 10:32 PM

Nací el 5 mayo 36 y si cuento aquí todo lo que me ha sucedido a mi y a mis padres antes de los seis
años y que recuerdo con total y absoluta nitidez, también a mi me llamarían farsante, pero no es me
nos farsa llamar franquistas a la derecha actual cuando la vice del gobierno y otros muchos de la iz
quierda "bien colocada" tiene unos certificados ex
pedidos por Guardia Civil o Policia que dicen"Observa buena conducta y es adipto al régi
men", al de Paco Franco.El mio dice "indiferente"

10 | Rogelio Latorre Silva   13 de Mayo 2007 a las 11:46 PM

Al Señor Derechón: leo su comentario 1º a "La Primera Represalia de Falange" IV parte. Gracias Señor Derechón. Si es posible, si no se siente violento por ello: ¿tendría inconveniente en comunicarme el apellido de su amigo,el falangista asesinado por los socialistas en 1935?. Hágalo unicamente en el caso de que no se sienta forzado. Repito mi agradecimiento, caballero. Rogelio Latorre Silva

11 | Rogelio Latorre Silva   14 de Mayo 2007 a las 03:39 AM

Nota informativa a los Señores lectores de Batiburrillo: Un comentarista de esta IV entrega de "La primera etc", afirma que soy un farsante, basándose en:
1º.- Que yo no pude tener mi domicilio en el número 3 de la calle de María de Guzmán, pues en ella vivieron sus familiares y ninguno tiene noticia de mi apellido. No hace falta derrochar mucha atención para darse cuenta de que en mi escrito figura: "vivía en la casa, entonces, número 3 de la calle de María de Guzmán". Parece que al comentarista le ha pasado desapercibido el "entonces". Actualmente, dicha casa es el número 9 y, si eso no le basta, puede ir a la Parroquía de los Ángeles, que le tiene próxima. En ella, y también en el Registro Civil, puede comprobar que el 2 de septiembre de 1934 (tres días después de la muerte de Joaquín de Grado), falleció don Rafael Latorre Uribe, domiciliado en la calle de María de Guzman, nº 3, de Madrid. Era mi padre y yo uno de los cuatro hijos que dejó.
2.- Afirma que, en el relato de mis memorias, me atribuyo el don de la ubicuidad. Creo que, lo mismo que el párrafo anterior, ello es resultado de una lectura superficial. No recuerdo haber expresado, en forma concreta, mi presencia en ninguno de los hechos que relato, a excepción del día en que al teniente Castillo se le disparo la pistola (insisto en que creo fue accidental) y Luis Llaguno resulto herido. Afirme mi presencia porque el tema requería presencia, pues, de no haberlo visto, no podría opinar como lo hice. El tradicionalista Llaguno y yo estabamos juntos y a menos de dos metros delante de nosotros, el teniente Castillo. En los demás casos, en mis exposiciones la cantinela es: "Creo", "Me informaron" y cosas semejantes.
3º.- Seguimos con las consecuencias de las lecturas superficiales. ¿Que tiene que ver que yo haya estado en la "Guerra de Liberación", como nosotros la llamabamos, con lo sucedido antes del 18 de julio de 1936? Todos mis relatos son anteriores a esta fecha, salvo el caso del asesinato de Espallargues Sospedro, que, bien claro expongo, primero me fue contado por mis tías, después de acabada la guerra, y posteriormente comprobado en la "Causa General" y él de Luis Calamita Ruy-Wamba, que leida por mí la información en la "Causa General", mi madre, amiga de juventud de Calamita y, también de Ángel Galarza, me informó de las razones porque, Galarza posteriormente, durante la guerra, siendo Ministro de la Gobernación del Gobierno "legítimo" de Madrid, ordeno el asesinato de Luis. Otros datos me fueron proporcionados, como figura en mi escrito, por una sobrina de éste.

Concluyo con un comentario mio: toda la vida me repelió Voltaire, aun reconciendo su talento. Pero, no hace muchos años. leí una frase suya, que me hizo reconciliarme con él. Dicha frase dice:

".- La sabiduría, duda. La ignorancia, niega o afirma rotundamente".

Rogelio Latorre Silva

12 | Smith   14 de Mayo 2007 a las 08:14 AM

Rogelio: enhorabuena por sus excelentes trabajos. No preste demasiada atención al sujeto que pretende desmontar sus trabajos sin la más mínima aportación, aunque hace bien en dejar las cosas bien claras. Adelante pues.


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