En este momento la radio pública austriaca Radio Wien está dando los resultados de la última encuesta para las elecciones francesas, después del careo público entre la elegante pusilánime y el faquir conservador. Hace años que unas elecciones no levantaban tanto polvo en la máquina mediática de sus vecinos, y como los gabachos van tan faltos de celo propio, sólo les falta que les dediquen las portadas y titulares de media Europa. No está siendo lo reñido de la pugna, ni los cuellos delfín de la socialista, ni las pronunciadas entradas de Sarkozy, lo que está levantado a Europa del asiento para coger entrada de palco.
Europa busca su sitio, pide prórroga, el comodín del público y una constitución política que nunca sabrá tener. Mucho más que los garbanzos de Fraga es lo que se están jugando los europeos en el tablero de la República, porque ese bipartidismo obligado en segunda vuelta presidencial, es una gran paradoja de las dos pastillas de Morfeo para llegar al fondo de la madriguera.
Para Spengler era la decadencia de Occidente, pero para Europa, tomarse temerariamente la pastilla roja, es rebasar el punto de no retorno. La marcha atrás la empezó Occidente el día que subieron a Leónidas a una carroza del Orgullo Gay y Zerolo proclamó solemnemente la adhesión de Su Católica Majestad a los decretos nuevamente plantados. Es un problema de pastillas, decisiones y suicidios colectivos, porque Ségolène Royal pide para Francia lo que de Zapatero ha copiado en España. Ese paquete de medidas que traducidas a la Revolución de 1789, se concreta en cambiar la balanza de la justicia por la Alianza de Civilizaciones en un lado y repartir condones en los Campos Elíseos, en el otro. Y no quedarán muchas más moratorias para sacar la tabla a flote, porque los cinco millones de funcionarios franceses quedarán en un suspiro administrativo como Royal haga quebrar ideológicamente al Estado, y con él a toda la curia dependiente de Bruselas.
Hagan apuestas señores porque nos jugamos el contenido y el continente. El Papa habla y arde Persia, al punto que la nieve de los Pirineos se derrite por haber perdido la conciencia. En Francia todo se juega a una carta; paso al frente o punto de no retorno.
Autor: Gonzalo J. Moreno
Escrito por Firmas invitadas en: 6 de Mayo 2007 a las 12:53 PM Archivado en Firmas invitadas | Unión Europea
Este articulo padece del tan espanyol defecto de no ver mas alla de las propias narices, a mas de no poder evitar la pulla a los galos, eterno objeto de la envidia hispana. Ante todo, la campana de Sarkozi no ha tenido un componente europeo destacable (aparte la fobia a Turquia), y se ha concentrado en levantar los valores patrios franceses. La historia nos dice que estos valores patrios son lo mas antieuropeista que hay.
"a mas de no poder evitar la pulla a los galos, eterno objeto de la envidia hispana"
¿No será la PUYA a los yanquis, eterno objeto de la envidia hispanoprogre?.
"La historia nos dice que estos valores patrios son lo mas antieuropeista que hay."
¿Y qué tiene de malo ser antieuropeísta?
Por una Europa unida, fuerte y próspera de una vez!! Qué grand político es este Sarko. Qué dialéctica. Miré el debate y se merendó a Mme Royal.
A ver si el PP toma un poco de nota de cómo se hace, en vez de repetir consignas, que es lo que hace últimamente. Mi más sincera enhorabuena a los franceses.
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