Cada cuatro años a la ciudadanía se la incita a ir a votar a unos señores propuestos por otro señor, que en realidad es quien posee el poder sobre las decisiones de aquéllos. Este señor dirigirá los destinos de la nación durante, al menos, cuatro años, imponiendo su particular criterio sin que el pueblo, o grandes colectivos de ciudadanos, puedan activar ningún mecanismo que evite decisiones gravemente dolosas, lesivas e incluso vejatorias, las cuales han sido impuestas mediante leyes, normas o decretos. Las arbitrariedades de ese señor pasarán como rodillos sobre el pueblo, en una “democracia” sustentada en decisiones partidistas que harán añicos el poder soberano de la Nación, lo que no es más que una forma de poner al Estado y a la economía privada al servicio de ese señor, en lugar de todo lo contrario.
Muchos de los que padecen a diario las tarascadas de este sistema político, claramente oligárquico, advierten que los partidos sólo se sirven a sí mismos hasta redondear una consolidada partitocracia, que no solo se asienta en el totalitarismo, sino que invierte gran parte de los recursos del Estado en la caza y captura de la Oposición y en ejercer el control sobre la ciudadanía. Se trata de un ejercicio bochornosamente antidemocrático en el que los ciudadanos padecen (padecemos) el constante bombardeo de unos eslóganes que, además de llevar aparejados el más patético insulto a la inteligencia, van destinados a vender una democracia que en cualquier caso los excluye de ella. Una democracia particular cuyo uso privativo y disfrute en ningún caso afecta a más del 30% de la población española. Es la tónica habitual en discursos, mítines o conferencias. Así quedó claro con unos estatutos europeos que a nadie les interesó, por antidemocráticos. Con unos estatutos autonómicos metidos con calzador y que a nadie entusiasman, por antidemocráticos. Con unos planes de enseñanza que incluyen asignaturas que entran de lleno en el adoctrinamiento político, sea a favor del nacionalismo, sea en defensa de una ideología determinada.
“Hay libertad de expresión”, dicen. Como si a alguien le importara las reivindicaciones expresadas mediante esa libertad. Tras el absoluto desprecio a grandes masas que repetidamente tomaron las calles contra barbaridades como la guerra de Iraq, los asesinatos de ETA o las deplorables políticas del Gobierno ante esa organización criminal, aún tienen la osadía de seguir rentabilizándolo todo. Tanto los unos como los otros.
El dictador tuvo la gallardía de afrontar su totalitarismo a cara de perro. Esto que llaman democracia se oculta tras una Constitución, mas o menos liberal, posteriormente enterrada en una montaña de leyes destinadas a prohibir, imponer y sancionar, que se solapan entre sí o invaden otros derechos, secando el libre albedrío y, con él, muchas de las libertades que la Constitución ampara. El ciudadano está criminalizado, sometido y vigilado desde que sale hasta que vuelve a su hogar. En algunas comunidades, esa vigilancia llega incluso hasta el patio del colegio, donde a los niños se les impide expresarse en el idioma que apetezcan. Todo en pro de evitar una teórica delincuencia que, cuando es real, aumenta o se consolida.
Nos hallamos inmersos en un totalitarismo intervencionista que regula la vida ciudadana al cien por cien, incluidos aspectos sentimentales y de conciencia. Un totalitarismo cocinado en la Moncloa, franquiciando a diecisiete señores autonómicos y a más de ocho mil regidores municipales. Todos ellos, con poder casi absoluto en sus demarcaciones, no dejan en ningún momento de rentabilizar los derechos que obstruyen, regulan o impiden a sus conciudadanos. Todos ellos actúan mediante decisiones, en muchos casos más que discutibles, que afectan negativamente a grandes bolsas de españoles. No es más que la indefensión y el desamparo del ciudadano ante el Estado, entendiendo como tal no a la nación o conjunto de habitantes, sino a ese poder administrativo que cada día resulta más enrarecido. El miedo al “cuartelillo” da paso al miedo al campo minado, que hay que sortear en cada movimiento.
En la dictadura todos sabíamos quién era el malo. De quién nos teníamos que guardar en cualquier lugar de España donde nos encontráramos. La nación se apiñaba solidariamente contra el mal común, creando un espacio que le enajenaba del régimen, hasta convertirlo en algo más habitable que el actual. Ahora cada territorio y cada comarca tienen sus normas, sus objeciones y su caudillo. Cada región vive en la indiferencia o de espaldas a las otras, pero todas tienen en común el uso del ciudadano como elemento útil para sus fines. Son muy pocos los que cumplen con el deber democrático de servir al pueblo que lo elige y paga para eso y solamente para eso.
No hay políticas. Rigen la ambición y el acaparamiento del poder. Cualquier valor, principio o derecho que defienda el oponente será desprestigiado o eliminado de la vida de millones de ciudadanos, que así verán restadas sus bondades o nutrientes anímicos. Lo habitual es que el partido en el poder se encarame en un nivel que supere la legalidad. El político de hoy evita con frecuencia cualquier principio que sirva al conjunto de la población, lo que a su vez impide que el individuo se desarrolle y se integre en la nación común. No hay estamento civil, legal o político que sea capaz de detener algo así y controlarlo adecuadamente. No, no existe, porque al cabo de otros cuatro años es un “vuelta a empezar”.
Las madres de esta “democracia” paren hijos inteligentes y libres. El aparato del Estado los adoctrina y los somete, hasta convertirlos en simples sujetos programables en lo ideológico y rentables en lo político, evidenciándose así que esta democracia no pasa de ser un bonito y colorido decorado que encubre un páramo vacío de derechos y lleno de falsas libertades, lo que establece que a millones de ciudadanos no se les permita ejercer tal condición.
Autor: Clandestino8
Los editores de Batiburrillo no comparten necesariamente la opinión de los articulistas cuyos trabajos se insertan en el apartado “Firmas Invitadas”. Dichos trabajos se publican como un ejercicio de libertad individual.
Escrito por Firmas invitadas en: 18 de Junio 2007 a las 01:05 PM Archivado en Artículos de fondo | Firmas invitadas | Políticos
Pregunta: ¿es tan axfisiante la partitocracia en USA o Francia, donde el Presidente (Ejecutivo) se decide en elecciones distintas a las Legislativas?
Me da que los partidos tienen los mismos "principios" en todos los países. No creo que en ninguno, nadie esté libre de sus zarpas, al cien por cien. Toda organización tiende, de forma natural, a ejercer su poder de forma mafiosa, siendo cuestión de tiempo el que acabe sucumbiendo a su ambición. Lo importante es que en ese momento se activen las alarmas y que el sistema de seguridad actúe impidiendo la fechoría. El Estado no puede controlar la condición del delincuente, pero sí castigar, evitar o reducir, sus actuaciones delictivas.
También podemos asegurar que unas democracias son menos asfixiantes que otras. Unas porque son democracias reales, que incluso siendo representativas, sus poderes son independientes y sus mecanismos de seguridad los pueden activar o articular cualquiera de ellos, para poner orden sobre cualquier desliz acometido por otro de esos poderes. Y otras además, por la carga ética, moral y cívica tanto de sus gobernantes como de sus ciudadanías, que les dotan de una aptitud y responsabilidad que arman y alientan su sentido del deber y del derecho, no entendiendo la vida sin el necesario equilibrio entre ambos, como resultado de unas educaciones escrupulosamente cultas y avanzadas paralelamente a la evolución de la propia civilización. Esto se da más en las democracias nórdicas, aunque la globalización puede terminar contaminándolas.
EE.UU y Francia, por no decir que en el resto del mundo, además, tienen algo que desgraciadamente se impide en España, incluso por el propio Estado, como ocurre actualmente, y es la unidad nacional entendida desde un sentimiento de patriotismo. Esa unidad no solo es una actitud solidaria de camaradería y convivencia en paz e igualdad, sumado a un sano sentimiento patrio, sino también un revulsivo contra cualquier enemigo de esa nación, tanto interior como exterior, incluyendo como enemigos a corruptos, traidores, vividores y delincuentes callejeros y especialmente los engastados en el Estado. Revulsivo que llegados a un punto puede ser unitario, por encima de ideologías o partidismos, en la conciencia general de una agresión a intereses comunes.
Si la canalla no hubiera conseguido destruir el fuerte sentimiento patrio y de unidad solidaria que, salvo excepciones, el pueblo español se construyó así mismo, para eludir lo más duro de la dictadura, Zapatero no habría pasado de los cien días de gobierno. Gobernantes como Zapatero, y otros cuantos miles, solo son posibles en la total desmembración de la Nación.
Así quedó demostrado en Francia durante las duras revueltas del Mayo del 66. En EE.UU son algo más dependientes de sus gobernantes y su apatía política les lleva a ser más lentos en actuar contra ciertas deslealtades. En este basto país apenas vota el 35-40% del censo, pero disponen de mecanismos para poder hacerlo desde el Congreso, el Poder Judicial y una Constitución nítida y sin ambigüedades. Podemos tomar como ejemplo, el que G.W.Bush fue reelegido a pesar de ser un manazas torpe y mal dirigente, pero en su segunda legislatura, el congreso lo vigila de cerca y le ha chafado varios proyectos. Igualmente hizo el poder judicial. Debemos recordar la obligada dimisión del presidente R. Nixon, por un intento de enjuague similar a los que se concretan en nuestra "democracia" tan a menudo y con la naturalidad de tomar el desayuno.
Estoy convencido que, en la intervención del suelo construible por parte de todos los poderes (ayuntamientos, comunidades autónomas y gobierno) está uno de los principales orígenes de los males de nuestra democracia. Esto hace que construir viviendas para las personas, que debería ser una actividad loable, se transforme en una práctica mafiosa que ensucia todo: políticos que venden a su abuela por conseguir el poder, inútiles funcionales con coche oficial, seguimiento ciego al líder del cuarto de hora...
Si hay alguien que duda que el mercado del suelo no está liberalizado en España, que me enumere cuántas constructoras extranjeras operan en España, teniendo en cuenta el fantástico negocio que supone. Es la prueba del nueve.
"En la dictadura todos sabíamos quién era el malo".
Así es. Y solo había uno. Lo malo de nuestra democracia es que hay 17 Francos.
Clandestino8. La democracia no es la panacea. Ninguna democracia es perfecta (ni puede serlo dada la imperfección de su creador, el ser humano), pero es el mejor de todos los sistemas de gobierno conocidos. Y la democracia española tiene muchos fallos y errores que habrá que corregir y mejorar, pero sigue siendo mejor que la "democracia" chavista o cubana.
Que el marido de Sonsoles tiene ansias de convertirse en un tirano es evidente (todos los demagógos quieren serlo), pero acusar al todo por la parte.....
Claro que no Vetton. La perfección es el defecto menos posible en el ser humano.
Naturalmente que la democracia es el mejor sistema de gobierno conocido. Soy un demócrata convencido y no concibo otra forma de gobierno que nos acerque más al ideal de convivencia. Llevo treinta años pagándola y cincuenta y cinco aspirando a tenerla y disfrutarla. Lo que ocurre es que nos meten gato por liebre. Pedimos democracia, nos venden democracia, nos cobran democracia, nos dan sometimiento y esquilmo y nos llaman idiotas o fascistas por protestar una "democracia" y nos arrugamos como pacatos cobardes. Se puede y se debe ser demócrata, pero no imbécil y tragarse un arenque cuando pagas una merluza, con la excusa de que los dos son pescado. ¿Se lo permitirías al pescadero? De acuerdo en que tengan defectos y errores. Estos se entienden y se pueden perdonar. Pero se puede vivir medianamente bien si en una democracia, además de contemporizar con sus ineptos y sus imperfecciones, si impedimos el delito que produce, promociona y permite el Estado, bajo su impecable y lujoso camuflaje democrático.
Lo que es inaceptable es permitir que un gobierno utilice el Estado para agredir a más de la mitad de la ciudadanía. Permitir que utilice a unas minorías nazis, contra la democracia, para destruir la nación. El peor delito de un gobierno es el de alta traición a la nación a la que se debe. La peor cobardía de un pueblo es permitírselo omitiendo su derecho a legítima defensa sobre derechos inalienabables como justicia, libertad y patria.
Se puede y se debe decir alto y claro y sin miedo a los tabús, que lo que hay es peor que lo que dejó Franco, porque hay claras evidencias de que es así. Lo que no significa renunciar a la democracia, ni que defender el franquismo, sino ser justo con la realidad y distinguir lo malo, de lo peor.
En mi modesta opinión, técnicamente, en España no hay democracia. Desde hace tiempo.
Totalmente de acuerdo, Hartosdezporky.
Comentario interesante, pero cuidado con inflamarse demasiado: así es como surgen luego los totalitarismos que, luego, terminan causando los mismos problemas de los que acabaremos quejándonos... en un círculo vicioso.
Cuidado. Lo digo sin acritud, pero lo digo: mucho cuidado.
Respecto a los que dicen que aquí no hay democracia: por mucho que uno discrepe del actual gobierno, decir que ello significa que no hay democracia es de una ceguera e irresponsabilidad supinas. Seamos más comedidos. Por supuesto que aquí hay democracia.
No convoquemos nosotros mismos a la bestia con la excusa de querer conjurarla.
¿Te refieres a esta misma demodracia que encarcela o excarcela a un hombre de paz, según convenga?
Una vez leido el artículo, pesimista, y sus comentarios 2 y 6, ya son otra cosa, estoy de acuerdo con su análisis. No obstante, conviene repartir responsabilidades. Y sabe Vd. a lo que me refiero. El Poder actúa al modo del aire caliente, tiende a invadir todo volumen. Su freno es una sociedad civil que merezca ese nombre. Y nos pongamos como nos pongamos, esa sociedad civil jamás va a ser patrocinada desde el Estado, nos compete a nosotros, todos nosotros, fortalecerla. Y no hay más, me temo y quiero.
Hola Ioputa. ¿Eres malagueño?
Ciertamente no hay que convertir una situación tan seria en un circo en el que todo vale. Con que lo haga el irresponsable del gobierno es suficiente. El ciudadano como más culto y cívico, debe conservar la clama y la mesura que le falta a gran parte de sus representantes electos. Pero esto no quita ni pone para mostrar una actitud de NO miedo y pelín agresiva, dado el punto en el que estamos viendo como los enemigos de todos avanzan y destruyen, sin absolutamente ningún obstáculo.
Somo un pueblo soberano, pagamos una democracia, tenemos derechos y mantenemos un Estado para que los gestione y garantice. La impasibilidad ante un gobierno que malversa el poder soberano, cedido en las urnas, y que omite la legalidad democrática usando el Estado para sus propios intereses de partido, es miserable cobardía e indignidad, únicamente atenuable por la previa labor de demolición de la nación, ahora difícil de articular y activar en defensa de sus intereses generales.
Es verdad que no hay democracia perfecta, también que es el menos malo de los tipos de gobierno, pero esto que tenemos en España parece mas una oligarquía de políticos y separatistas que una democracia.
PD: Lo curioso es que ninguna político de cualquier partido "quiere matar la gallina de los huevos de oro".
eso si quieren cambiar la constitución para otros menesteres.
Carlos J.
El artículo no es pesimista. Describe la realidad. Es simplemente fotográfico. En cualquier caso es esa realidad la que inspira ese pesimismo.
La situación que se vive no es la misma para todo el mundo. Los derechos individuales no se encuentran por ningún lado. ¿Donde están esos sindicatos que permiten una supervivencia por bajo mínimos a un gran colectivo de millones de ciudadanos, que construye un PIB de gran tonelaje, mientras que ellos son galardonados con el premio a "La Concordia", compartido con la patronal y aplaudidos por el gobierno? ¿Mientras hay agricultores que soportan fuertes multas y hasta penas de prisión, por reutilizar, vender o regalar, algunas semillas de sus propias cosechas, ¡porque se las han PATENTADO! y el SEPRONA anda pidiendo facturas que demuestren la compra de esas semillas, en cada cosecha? ¿Mientras esos agricultores y ganaderos que asumen la inversión, el esfuerzo y los riesgos, de temporales o enfermedades, solo perciben un diez o un quince por ciento de lo que el consumidor paga por sus productos?
El gobierno es astuto y serpentea entre la sociedad dejando el rastro de su impronta de oligarquía sectaria y partitocrática, dando a unos por aquí y quitando a otros por allá, tanto prebendas como derechos, generando envidias, enfrentamientos y discordias. Como si la nación fuera un huerto y ellos los amos absolutos de sus productos. Convencidos de que nuestros derechos les pertenecen y los pueden dar o quitar o dilapidar como mejor les convenga. Esto les consolida lealtades y enemigos. Pero también eso está previsto. A través de sus voceros cacareando permanentemente contra la oposición, hasta rebajarla por bajo del nivel de los asesinos de eta, esos sus hombres de paz e interlocutores de mesa, con más consideración del Estado que a sus miles de víctimas. Da igual que seas o no del PP. Si no eres un "si-wana", es porque eres un extrema derecha del PP.
¿Pesimismo? ¿Qué creen que están haciendo los que apoyan estas políticas? ¿Han pensado que aunque ellos se beneficien, en la situación que dejan a sus descendientes cuando, al nacer, hereden un solar destrozado y un montón de deudas, porque ahora unos cuantos se forran a costa del esfuerzo semi-esclavo, de una nación engañada y estafada?
¿Te parece que hablemos de las autonomías; de los estatutos; de los ayuntamientos; de la justicia; de la unidad nacional; de prevaricaciones; de corrupciones; de traiciones al Estado y a la nación; de orates y drogadictos obligados a convivir con sus padres, o esposa e hijos, o vecinos, después de ser abandonados por todos; de concesiones al crimen; de asociación al Estado de Derecho de organizaciones nazis antinacionales; de omisiones o baja calidad de servicios pagados; de negociaciones en clara, manifiesta e ilegal inferioridad del Estado con banda de asesinos; de integración de organizaciones terroristas o proterroristas en el Estado; del rigor exigido en el cumplimiento de la legalidad, al ciudadano medio, frente a cierta impunidad de políticos, radicales y criminales; de la seguridad ciudadana obligada a convivir por sus medios entre una vorágine de delincuentes y radicales; de los que se ven obligados a desplazarse, expulsados por asesinos y sus nazis perimetrales, o por bandas de barrios, dejando todo para empezar una nueva vida en otro lugar; de desprecio absoluto al libre albedrío y capacidad de autogestión cívica y moral del ciudadano; de "mordidas" legales; de regular a bombo y platillo derechos, legítimos, a pequeños colectivos, mientras se les escamotea los consolidados a millones de ciudadanos; de discriminación "positiva" y "democrática"; de politización e incluso regulación, de intervencionismo en la vida familiar; de intervencionismo en aspectos personales y privados; de leyes o normas imposibles de cumplir, que dejan a multitud de ciudadanos fuera de esas leyes, o contra derecho que invaden o se oponen a otros derechos con intromisión nazi sobre la estética del físico, el peso, hábitos, gustos de alimentación y otros; de leyes "preventivas" que sancionan delitos NO cometidos, por la sola consideración de que se DAN las circunstancias; de invadir derechos privados para justificar una igualdad que se supone debe ser para garantizar esos mismos derechos violados; de defensores del pueblo; de Mangoneo de empresas privadas para beneficios políticos directos y económicos indirectos; de regular puntos sobre el carnet de conductor, pero no sobre políticos y políticas degradantes, bastardas, corruptas o totalitarias; de defensores del consumidor; de corporativismo mafioso; de totalitarismo, desde el nacional al local; de inmigración; de indiferencia ante claros abusos del radicalismo nacionalista sobre grandes bolsas ciudadanas indefensas por desamparo del Estado; de delitos desde dentro del Estado; de soberbia perniciosa de gobernantes que infringen graves daños a la nación y no dimiten; de grandes campañas para la mentira y la estafa; de desprecio y obstrucción al trabajo; de desprecio al ciudadano a sus tradiciones, sentimientos, derechos y libertades; de acoso a la honradez, ideología, algunas confesiones, a valores éticos y morales; hablemos de derechos del consumidor; de subvenciones, seguimientos y criterios; de medio ambiente; de planes de enseñanza; de adoctrinamiento político y de relativismo amoral; de criminalización ciudadana; de cobro de tasas, por organizaciones privadas, "por si delinquen" o por supuestos servicios ni contratados, ni utilizados, ni demandados; de por qué piratear música o cine, tiene más condena que sustraer un coche o atracar un domicilio; de libre comercio y mercado; de delincuencia; del presupuesto de automantenimiento del Estado; de gestión del agua; del despilfarro descontrolado en el gasto público; de recaudación de impuestos de todos por y para unos pocos; de elitismo ciudadano según localización geográfica; de ingresos atípicos mediante tasas y una brutal represión sancionable; de blanqueos de dinero; de "sobreros"; de expolio legal; de represión legal; de vigilancia y control al ciudadano; de extorsión y usura del Estado; de responsabilidades y deberes institucionales de cargos públicos; de impunidad e inmunidad política; de la condición de servidores públicos como única función inherente a cualquier gobierno y cargo público; de la vulnerabilidad del Estado frente a las agresiones o uso ilegítimo, de sus propios ocupantes; de formas de regir una nación antigua, culta avanzada y respetable, igual que una organización mafiosa regiría un barrio del Chicago de los años veinte; de la elasticidad de las leyes según convenga que un individuo sea culpable o inocente ....?
¿Como demostrarás un día a tus hijos o a tu esposa, que los tienes, vives con ellos, los cuidas y ayudas porque los quieres y no porque te lo impone un motón de leyes, emitidas solo contra ti, por un montón de políticos que los deben querer más que tú y se arrogan el derecho a protegerlos de ti, dándoles instrumentos legales contra ti? ¿Democracia? ¡Por favor!
Podríamos estar meses rellanando páginas con pesimismo, lamentablemente cierto y real...pero muy "democrático", según algunos. Mientras, nos callan la boca con lo malo que era Franco impidiendo que veamos el lodazal putrefacto y hediodndo en el que han convertido nuestra existencia "domocrática", actual.
Y sí. En una democracia real, es el Estado el que debe articular los mecanismos dispuestos, institucionalizados, instaurados y equipados, para evitar cualquier movimiento bastardo desde el gobierno o desde cualquiera de sus propias instituciones. Así ocurre en todas las democracias civilizadas del mundo, y así ocurriría en la nuestra, si la tuviéramos. Nuestra Constitución lo tiene previsto. Pero nuestro gobiernos NO SON DEMOCRÁTICOS, porque los partidos que acceden al gobierno NO LO SON, y, o la incumplen olímpicamente o se sacan un decreto tras otro y en dos días la eluden. Y porque los responsables y garantes del Estado de Derecho y la Unidad Nacional, bajo esas garantías constitucionales resulta que, u omiten sus deberes, o no pueden cumplirlos, cobrando muy bien por funciones imposibles, puramente aparentes o virtuales. En democracias con presidentes electos independientes de gobiernos electos, a su vez independientes del aparato judicial y del legislativo, todos independientes entre sí, esto no puede ocurrir. En democracias que rigen a naciones que conviven bajo el orgullo de la unidad patria, tampoco, por ser la propia presión del pueblo la que inhibe al gobierno de embarcarse en aventuras poco claras.
Aquí nadie hace limpieza derogando leyes o normas de mierda, por ser contra derecho. Se parchea. Este parcheo continuo de leyes contra derecho, para encubrir a otras leyes o aumentar su rentabilidad política y contra la nación, justifica que la calidad de vida, garantías salariales y laborales, poder adquisitivo, total libre albedrío y libertades generales, excluidas las políticas, hayan sido defenestradas, hasta desaparecer, treinta años después de la dictadura.
En cualquier caso, insisto: ante el caos de engaños, traiciones, delitos, ilegalidades y omisiones, el pueblo tiene el derecho legítimo a tomar su Estado, de su propiedad, por cualquier medio al alcance de su mano. Así lo hicieron, recientemente, los georgianos y los ucranianos. Esa es la solución más ajustada a derecho, natural y antigua que se conoce. Rebelión inicialmente cívica, hasta donde la resistencia de los ocupas del Estado, impongan la necesidad aumentarles la presión.
"Cuando el descontento general no lleva a la rebelión, anuncia la muerte de las libertades públicas". Creo que es de T. Jefferson
Conviene recordar que "no genera violencia el que defiende sus derechos, sino el que se los hurta".
Saludos
| Acerca de... |
|---|
|
| Batiusuarios en línea |
| Contra la censura | |
|---|---|
|
|
|
|
|
| Recomendados | |
|---|---|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| Videos interesantes | |
|---|---|
|
|
|
|
|
|
| Campañas | |
|---|---|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| Nuestros objetivos |
|---|
|
|
| Sindicación |
|---|
|
|
|
|
|
|
|
|
| Premios |
|---|
|
|
| Rankings | |
|---|---|
|
|
View blog authority |
|
|
| Recursos y Bloglists |
|---|
|
Escribe un comentario