29 de Septiembre 2007

Contribución a la “Memoria Histórica”: El nomadismo de Falange (IV)

La mañana del 20 de julio de 1936.

Como cito en la VI entrega de “La primera represalia”, en la mañana del 20-07-36, al oír el cañoneo y disparos en el Cuartel de la Montaña, salí de mi casa, no pudiendo llegar más que hasta la plaza de España. El cuartel seguía resistiendo pero, aun para el más optimista, como lo soy yo, se veía la causa perdida. Bajo mi camisa de paisano, llevaba la azul, con los dos cuatros de la centuria en el cuello, el ángulo en plata de Primera Línea en el brazo izquierdo y el yugo y las flechas, bordados en rojo, en el bolsillo izquierdo de ella, camisa que no fue advertida en ninguno de los numerosos cacheos a que me sometieron. De lo contrario es evidente que no hubiera podido escribir estas líneas. Madrid era un hervidero de milicianos armados que, sistemáticamente, sometían a cacheo a todo el que pasaba, aunque hubieran visto que diez metros antes ya lo hubiese hecho otra patrulla. Se sentían importantes.

Cerciorado del fracaso del golpe de estado en Madrid, no regresé a mi domicilio, pues sabía que pronto llegarían a él los milicianos o la policía, puesto que era conocido de ambos. De la policía, por haber estado detenido, anteriormente, dos veces. Además, los porteros eran anarquistas y sabían perfectamente mi relación con Falange. Me fui a casa de mis tíos, que tenían una pastelería, “La Celta”, en el nº 84 de la calle de San Bernardo y estaba cerca de donde me encontraba. Desde allí, llamé a José Luis Vadillo, subjefe de la falange (al jefe de mi escuadra, Alfonso Sánchez y al jefe de la falange, Pedro Ichazo, no les pude localizar). Vadillo me confirmó la derrota y dispuso que diera la orden de dispersión a la escuadra y que cada uno hiciera lo posible para salvarse, dada la segura persecución que se avecinaba. Nos despedimos, sin que nos volviéramos a ver, pues los rojos lograron atraparle y fue asesinado en unión de su hermano, como lo fueron Alfonso, Pedro y casi todos los camaradas que juntos, la noche del 19 al 20 de julio, patrullamos las calles de Madrid, entre la Puerta del Sol y Cibeles, esperando la orden de asaltar el Palacio de Comunicaciones. Sólo sobrevivimos Alfonso Blanco Castro, que en la misma mañana del día 20 se fue a su pueblo, Quer (Guadalajara), y de allí se pasó a zona nacional y yo.

Me quité la camisa azul, que mi tía quemó en el horno de la pastelería y llamé por teléfono a dos niños falangistas, de unos 12 o 13 años de edad, que vivían en la calle de Gonzalo de Córdoba, próxima a mi domicilio. Uno de ellos se llamaba Virgilio, no recuerdo apellidos, y el otro José Luis Villanueva Milla (la familia de su madre era amiga de la mía, creo que por ser también de Zamora), éste recientemente fallecido en Madrid, siendo Comisario jubilado del Cuerpo Superior de Policía. Les llamé para que se pusieran de acuerdo y cuando tuvieran oportunidad destruyeran los libros, se llevaran a sus casas los ficheros y esperaran el desarrollo de los acontecimientos. Les advertí del peligro que corrían y también de las consecuencias para las personas relacionadas en los ficheros, si éstos caían en manos de la policía o de los milicianos. No lo dudaron y actuaron como yo había supuesto cuando les pedí ayuda. En octubre del mismo año 1936, cuando los rojos iniciaron los registros sistemáticos por manzanas, volví a llamarles, para que quemaran los ficheros, como así lo hicieron. Después de la guerra, tuve que testificar sobre este asunto ante un Juez.
Autor: Rogelio Latorre Silva

Los editores de Batiburrillo no comparten necesariamente la opinión de los articulistas cuyos trabajos se insertan en el apartado “Firmas Invitadas”. Dichos trabajos se publican como un ejercicio de libertad individual.

Escrito por Firmas invitadas en: 29 de Septiembre 2007 a las 11:09 AM Archivado en Firmas invitadas | Memoria histórica para todos

Comentarios

1 | beleguino   29 de Septiembre 2007 a las 01:27 PM

Dura e inolvidable mañana aquella del 20 de julio de 1936... Y lo reflejan las fotos que existen del patio del Cuartel de la Montaña, llena de cadáveres de militares y civiles que fueron fusilados por las hordas marxista, sin previo juicio, y sin piedad ninguna...¡Eso es memoria histórica!
Señor Latorre, sigo con atención sus relatos sobre los movimientos de la Falange en aquellos días cruciales del "36"... Y no sólo me interesa los datos para la historia que usted aporta; sino también el captar el ambiente sociológico que surcaba nuestro pais en aquella época.
Indudablemente, la época era bastante diferente que la actual...Pero esta diferencia no es tanta como la que nosotros creemos: el odio entre españoles sigue existiendo, pero sobre todo porque lo están motivando nuestros dirigentes con sus actuaciones puramente demagógicas, sectarias y vengativas.
Deberemos de tener en cuenta, los que estamos interesados en esta parte de la Historia de España, que aparte de las ideologias, una de las causas fundamentales de la división de España y de la Guerra Civil, fueron los movimientos separatistas catalán y vasco... Todos ellos apoyados por los partidos de izquierda; hasta tal punto que, gritar ¡Arriba España! o ¡Viva España! era suficiente para que te mirasen mal en los años anteriores a la Guerra Civil, y ya estallada la conflagración, suficiente como para que te fusilasen...
Estos días, en Cataluña, se han producido unos acontecimientos gravísimos, con la quema de banderas españolas y de retratos del Rey ( que no olvidemos es el Jefe del Estado); pero con ser grave no lo es tanto como que un juez de la Audiencia Nacional, deje en libertad sin fianza a ese individuo que realizó el acto contra la máxima figura política de nuestro pais...
¡El Estado de Derecho ha desaparecido! Igualito que en la II República... ¡Que pena!

2 | THARSESSOS   29 de Septiembre 2007 a las 09:48 PM

Como de costumbre, Sr.Latorre, con su nueva colaboración, nos introduce Vd. en ese cuadro terrible madrileño, que tras la caida de la monarquía, supuso la lucha de la primera Falange, a la llegada del terror de la segunda república.-

Se me antoja Vd.un José Félix Carrillo y Pérez de León, pululando por la Puerta del Sol, ensayando uno de sus primeros pitillos, con los chicos del instituto Cardenal Cisneros,y requebrando a las muchaschas orgulloso con sus primeros pantalones largos, que nos pintara Agustín de Foxá en "Madrid de corte a checa".-

Hoy, ante la degradación política que sufre España, nadie como una persona de su edad y vivencias , puede orientarnos tan certeramente con sus recuerdos de los años treinta.-

Como conoce hemos pasado -desgracidamente- del ´hablando se entiende la gente`, al ´quemamos la corona española`, todo un triste presagio, de que quizas tengamos los españoles que volve a pasar -desgraciadamente - por experiencias ya vividas.-

Mi enhorabuena don Rogelio, con el ruego de que persevere Vd. en esta tarea que se ha impuesto, y nos siga ilustrando en Batiburrillo con sus mesuradas,certeras y detallas colaboraciones. Muchas gracias.-


3 | pedro ichazo   6 de Diciembre 2007 a las 08:15 PM

por haber sidoi tradicion de familia, ponerle Pedro al promógenito de los hijos y saber que el hermano mayor de mi papa había muerto , presuntamnete en la guerra civil, me interesaría saber asi el mencionado Pedro Ichazo había nacido en Pradoluengo o vivido ahí.

4 | Rogelio Latorre Silva   19 de Diciembre 2007 a las 10:47 PM

A don Pedro Ichazo: sin absoluta seguridad,creo recordar que Pedro Ichazo, que se hizo cargo del mando de la 1ª falange de la 4ª Centuria al caer asesinado Jacobo Galán, era castellano viejo o vasco. Cuando fue asesinado en Paracuellos, tenía entre 30 y 35 años. Era mayordomo de una familia aristocrática, con domicilio en la calle Martínez Campos, de Madrid, acera de los impares, el último edificio antes de llegar a la Castellana. Su mando duró poco tiempo (desde que fue asesinado Jacobo, el 02-07-1936 hasta el 20 del mismo mes, que fracaso nuestro golpe ), pero supo granjearse nuestro cariño y respeto. Era muy culto, de una magnífica presencia y ameno conversador. Era muy amigo de otras dos personas que ocupaban cargo similar: Manuel Suarez Fuentes, gallego, mayordomo del vizconde de Llanteno, que vivía en la misma casa y Andrés Matilla, vasco, éste domiciliado en la calle Almagro. Los tres se afiliaron a Falange simultáneamente, poco antes de empezar la guerra. A pesar de su reciente afiliación, Perico tenía tal poder de captación, que fue nombrado jefe de mi falange a la muerte de Jacobo. En "La Primera Línea de Falange (VI)" le adjudico el segundo apellido de Olarcia, pero no tengo certeza que lo fuera. Lo tomé de "El terror: Madrid 1936", pues me "sonó", tal vez por mi opinión de que era vasco. Suarez y Matilla, sobrevivieron a la guerra. El primero, refugiado en la Embajada de Chile de Madrid y el segundo por que le pilló en Bilbao, donde nadie le conocía como falangista. Si Pedro, nuestro Perico, fue su tio, le felicito. Era un hombre maravilloso. Si he podido ayudarle, habrá sido una gran satisfacciòn. Suyo, Rogelio Latorre Silva

5 | pedro ichazo   25 de Diciembre 2007 a las 05:10 PM

Estimado Rogelio; Su información ha resultado de suma utilidad para cionocer algo màs de mis ancestros: Desde ya quedo a su disposición. Pedro Ichazo, Buenos Aires.

6 | Cristina García-Calvo Murga   26 de Enero 2008 a las 05:02 PM

para Rogelio Latorre Silva

mi abuela, vizcondesa viuda de Llanteno, vivía en la calle Martínez ampos. Su mayordomo era en efecto Manuel Suarez Fuentes, que era de la falange. En el 39 se fué a la Argentina con mi madre, que se había casado con un argentino. Manolo fué nuestro mayordomo muchos años y recuerdo que me caí de pequeña por las escaleras y me dió una coca-cola y dejé de llorar. Mi tío, el actual vizconde al estallar la guerra, era monárquico de José alvo Sotelo
fué arrestado y asesinado en Paracuellos en noviembre del 36.
Mi abuela estuvo en la cárcel con la mujer de Ruiz Alda.

7 | Rogelio Latorre Silva   2 de Abril 2008 a las 08:37 PM

Para Doña Cristina García-Calvo Murga
Estimada Señora: ruego me dispense no haya contestado con anterioridad a su nota, pero hasta hoy (02-04-2008) no había vuelto a abrir este e-mail. Yo estuve en muchas ocasiones en su casa de Martínez Campos. Alli conocí a un joven de unos 30 años, que tal vez fuera su padre. Después de la guerra, en la que esta persona que le cito tomó parte como piloto de la aviación nacional, volví a encontrarle, pero una sola vez. A quien conocí mucho, era a una doncella de su casa, de la que, cosa rara, no recuerdo su nombre. Era preciosa. Debía tener unos 18 o 20 años y además de preciosa, encantadora y educada. Yo creo que todos los de la escuadra estamos enamorados de ella. Se que en cualquier momento su nombre volverá a mi mente. Después de la guerra seguí la amistad con Manuel Suarez, ampliada a su hermana Paquita.Vivían en la calle de Rios Rosas, en el número 48 y nos tratamos durante el resto de su vida, (ambos han fallecido hace tiempo) con fraternal amistad. Agradezco su nota, que me ha retornado a aquellos tiempos (tenía 16 años). Reciba mi saludo, Rogelio Latorre Silva

8 | Cristina García-Calvo Murga   5 de Abril 2008 a las 05:59 PM

Para Rogelio Latorre Silva:
Estimado Rogelio: que ilusión leer su respuesta del 2 de abril. Mi tía me contó que en Martínez Campos todos los criados eran falangistas, y su criada se llamaba Jacinta. Mi tía tenía 18 años y dormía con un colchón encima del otro y entre los dos, dos ametralladoras de la Falange. Y su criada, Jacinta, tenía un saco de pistolas. Y en junio del 36 vinieron policias a registrar a las 5 de la mañana y Jacinta se fue en camisón a la terraza con su saco.
Otra criada, María Antonia, que había nacido en casa, insistió en ir a la cárcel con mi abuela cuando la arrestaron en agosto (por su amistad con Calvo Sotelo y Vallellano y porque Federica Montseny quería el apartamento de Martínez Campos para ella (un anarquista avisó a mi tía). Pues María Antonia les dijo a los milicianos: ?Yo me voy con mi señora' muy valiente porque ella tenía dos hijas. La condenaron a 60 años de cárcel por 'traidora a la causa del proletariado' pero ya en la cárcel se hizo amiga de la madre del general Davila Arrondo y cuando esta viejecita salió (tenía unos primos rojos) se fue a su casa.

9 | Rogelio Latorre Silva   5 de Abril 2008 a las 09:37 PM

Estimada Cristina: no menor ilusión me ha causado a mi leer su respuesta de 05-04-2008, pues confirma que fue en su casa donde tantas veces estuvimos los falangistas de la escuadra 24. Manolo, su mayordomo, ingresó en ella poco despues del 16-02-1936 (las elecciones) y al poco tiempo fue nombrado subjefe de la misma. Poco después, fue designado subjefe de una falange de la misma centuria (la 4ª), substituyéndole yo como subjefe de la escuadra 24, aunque solo tenía 16 años, pero la mayor parte de los falangistas eramos muy jovenes. Manolo tenía unos 35 años y nos contaba relatos de la guerra de Africa (la que se inició en 1921), en la que había participado, distinguiéndose en muchos combates. La doncella a la que me refería en mi escrito era Jacinta y repito todos mis ditirambos hacia ella, pues se los merecía. Durante la guerra se hizo muy amiga de mi madre. ¿Tiene V. noticias de ella? Lo de las ametralladoras, como es natural, lo sabiamos los de la escuadra. A María Antonia también la conociamos, aunque nuestro trato con ella no fue como con Jacinta, que tenía un tremendo atractivo. En mi escrito anterior adjudicaba a Jacinta 18 o 20 años. Recapacitando, he pensado que tendría unos 22, como máximo 24. María Antonia era mayor y, tal vez por ello, menos expansiva con nosotros. Pero también le teníamos en gran estima. Visto lo que está sucediendo en España, nada tengo que comentarle al respecto, pues V. sufrió la persecución roja en forma más cruenta que yo que, tal vez por experiencia, (mis andanzas como escuadrista), más probable la suerte, me permitió eludirla. Aunque V. era muy niña, es posible que conociera al que fue asesinado siendo jefe de mi falange, a Pedro Ichazo, que vivia en su misma casa, desempeñando el mismo cargo que Manolo en otra famila. Ha sido muy emocionante establecer contacto con V., que le agradezco doblemente, pues fue suya la iniciativa. Fueron unos cinco meses de mi vida, pero de una intensidad que los recuerdo nítidamente. Le ruego que me permita expresarle mi afecto. Quedo suyo, buen amigo, Rogelio Latorre Silva.

10 | Cristina García-Calvo Murga   6 de Abril 2008 a las 10:14 AM

Para Rogelio Latorre Silva
Estimado Rogelio: siento no poder decirle nada sobre Jacinta, pues mi tía, que me contó todo ésto, falleció hace unos años. Mi madre, que era mayor, se había casado en Francia y nunca vivió en Martínez Campos. Yo nací en la Argentina y solo conocí a Manolo porque éste fue nuestro mayordomo en Buenos Aires cuando yo era pequeña, en los años 50.
Me alegro mucho de haber charlado con Ud. Esperemos que España, este país tan maravilloso y diverso, pueda cicatrizar las heridas de su terrible guerra civil y no se deje manipular por los intereses politicos de unos y otros.


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