No sería capaz de precisar quién narices le ha puesto el nombrecito de marras a lo defendido en el ámbito de la opinión pública, reflejo y retroalimentadora de la publicada, al respecto de si Cayetano, Martínez de Irujo, no el otro, salió solo o acompañado de un local de facturación de gordas por anoréxicas. Que digo yo que a eso se dedican en los locales de hacerte tropezar dos veces en la misma piedra o de cambio de parejas.

Como tampoco sería capaz de precisar a que se dedicaba Doña Letizia, la adelantada a su tiempo, crono Z, en los ratos libres de su escritor particular, que parece que le ha venido la facultad fecundatoria concomitante con el cheque bebé, mediante o no el medio de la semana. Entre nosotros, Letizia y yo, no se encele Sr. Sabina, si se empadrona en Ciudad-Real, aprovechará 600 Euros del ala, a la mayor gloria de la Alcaldesa socialista del PP, y mayor escarnio de los contribuyentes del IBI. Los últimos restos de los Tercios de Flandes se lo agradecerán, que apañan sus maniobras entre la Playa del Vicario y las Tablas de Daimiel, nadantes en la abundancia: “Nada por aquí, nada por allá”. De agua, digo.
Pero lo que más me conspira, digo me subleva, es lo mona, monísima diez que luce Anne Igartiburu. El corrector no lo reconoce y me tengo que levantar a por el diez minutos, con objeto de no hacer el ridículo ante los amables lectores, visitantes del otro lado del Misissipi, que, por otra parte, serían capaces de intentar desprestigiarme, a cuento de mi ignorancia de la lengua vernácula del primer amigo de los ciclistas Fernándezs: Hivareche. Con hache. Como Heduvigis, Heudalda, Hemeteria, Helisa y Hesmeralda. Todos ellos escritos con hache, de humo, hausente de los pulmones de los morhitos de Lavhapies, suicidados en compañía de Doña Carmen Martín Gaite, porque a los médicos forhenses y al tocayo masculino de la que cuidaba de los bajos galácticos, se les puso en los vagones “que suicidados, y vale ya”.
A lo que vamos. Bien saben Dios y sus Ministros, que no soy propenso al halago fácil y desprendido. Pero tratándose de una Igartiburu, paisana de diez o doce mil nekanes cualquieras, lo nuestro se justifica.
El cabello, de arriba, medio enrevesao, como la teoría bermudiana de no se que es pero si de donde viene. A media altura, abundancia de células susceptibles de sufrir cáncer de mama, al lado del pentagrama de su costillar. No me pidan que escriba “Para Elisa” en ese cuaderno. Poquito más al mediodia, ombligo enigmático, centro y seña del inicio de unas caderas portentosas en su brevedad, igualdad y fraternidad de hembra dispuesta... a mandarte a hacer puñetas si no bailas el tango como es debido. Fin de la ensoñación, como habrán adivinado.

De modo, que aquí queda dicho. Si quieren disfrutar de la lectura de la Sentencia número 65/2007, dictada por la Sección Segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, a propósito del Sumario 20/2004, instruido por el Juzgado Central de Instrucción Número 6, Rollo de Sala número 5/2005, a 31 de octubre del año de gracia de 2007, acompáñenla de un calendario hot. No desentona para nada.
Posdata: Camilo José Cela, que en paz descanse, figura de relumbrón del “Sindicato del Crimen”, me o nos entenderá. Va por Vd.
Autor: Carlos J.
Imágenes: Insertadas por Batiburrillo
Escrito por Firmas invitadas en: 9 de Noviembre 2007 a las 10:12 AM Archivado en Firmas invitadas
Muy buena. ¿Podría saber en que blog escribe usted aparte de este, como es obvio?
Siento aguarle la fiesta, pero Igartiburu padece algo llamado síndrome de Morris. Técnicamente, genéticamente, no es mujer sino hombre, un hombre que no procesa la testosterona, por lo que por fuera es la "mujer perfecta".
Hay un capítulo de House sobre el tema.
¿Y?
Me parece que aquí el único que tiene la fiesta aguada es el aguador. Seguro que Carlos J. está pensando en la genética. Vamos, es que lo estoy viendo: - ¡Oh, lástima que a esta preciosidad el ombligo enigmático le falle la genética, diantre!.
O las reflexiones de su señora: - ¡ Gracias a Dios a esta hermosa muchacha le traiciona la genética! -suspiro- ¡qué sola estaría yo si al barbarroja de mi marido no le detuviesen las peculiaridades cromosómicas de las gachís!
¡¡Pues yo quiero ser la mujer de Igartiburu!!!
Es genial; la mujer perfecta por fuera y con mente de hombre ummmm.... Perfecta, totalmente perfecta.
Muchas gracias por sus amables y atinados comentarios.
Hartos de Zporky. Batiburrillo es el único blog donde escribo. El año pasado intenté mantener con vida un blog, pero mis obligaciones profesionales y familiares me lo impidieron. Creo que escribí un par de cosas sobre Oriana Fallacci y Hirsi Ali. Pero me es imposible llegar a anotar todos los días o al menos tres veces por semana. De modo, que si los titulares del sitio lo consienten, aquí estaré.
Como dice Salom, estoy que no duermo a propósito de la genética de Anne, dicho así, en confianza.
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