Nada hay más brutalmente concluyente que los hechos. Antes de la guerra, los albañiles vestían permanentemente un delantal blanco; los mecánicos, un mono; los carniceros, un blusón a rayas verdes y negras; el campesino una raída zamarra. Comentario extensible al conjunto llamado “clase baja”. Al mediodía era norma ver, ante las obras o talleres, a los obreros sentados en las aceras de las calles, o al amparo de un portal los días de lluvia o frío, comiendo junto a sus mujeres el cocido que éstas habían traído de casa, en unión de sus hijos si éstos eran pequeños.
Las familias se reunían tras una larga caminata, pues el “metro” constituía un lujoso dispendio para jornales de tres o cuatro pesetas, ya que el billete costaba, según trayecto, entre quince y treinta y cinco céntimos. El calzado de todos consistía en alpargatas o abarcas. No era infrecuente que un peatón se desplomase en la calle, en un mareo producido por la falta de alimentos. Los enfermos morían en sus buhardillas o en la calle, sin asistencia adecuada. En el mejor de los casos, recibían la ayuda procedente de asociaciones caritativas, carentes de envergadura para cubrir todas las necesidades. ¿Y los niños? Conmueve el recuerdo de la organización “La Gota de Leche”, por su buena voluntad y por su ineficacia.
No fue un marxista quien trajo la revolución social a España. No, no fue ningún discípulo de Lenin y mucho menos de Stalin el que cambió los “uniformes” obreros por el traje de paño de la clase media —al menos en domingos y festivos— y las alpargatas y abarcas por los zapatos. Tampoco quien cambió la comida en la acera por “el cubierto” en establecimientos adecuados. El socialismo es igualmente ajeno al cambió de las míseras buhardillas por humildes pero saludables casas en propiedad, adquiridas sin demasiados ahogos. En la enfermedad, en vez de morir desasistidos en sus covachas o en la calle, algo distinto a la ideología marxista puso a disposición del obrero unos modernos hospitales que les sanaron o, al menos, les permitieron morir con dignidad. Y, repito, un mes de vacaciones retribuidas y dos pagas extraordinarias al año, cuando Largo Caballero, máximo jefe de los marxistas españoles, nada de esto les quiso dar.
Muchos componentes de la bandería de los políticos marxistas proclaman que velan por el bienestar. Pero curiosamente omiten que ese bienestar se lo reservan para ellos. Con visos de verdad, conozco la siguiente anécdota: En una reunión de personajes de la política y del capitalismo, uno de estos últimos preguntó a don Indalecio Prieto: “¿Como es posible que un hombre de su inteligencia sea socialista?”. Tal vez por los efectos de la copa de vino español, habitualmente servida en esos actos, Prieto se sintió sincero (o quiso ser gracioso) y contestó: “Porque es la única forma que tengo para poder hacerme capitalista”. Para considerar ciertas estas palabras, basta comparar su nivel de vida en la infancia y juventud, con el que tenía a su muerte. ¿Norma general? Echen una mirada alrededor: ¿Conocen muchos políticos que, a los dos años de haberles sido asignado un cargo adecuado conserven el mismo nivel de vida que anteriormente? Y eso, tal cual per omnia, in saecula saeculorum.
Autor: Rogelio Latorre Silva
Los editores de Batiburrillo no comparten necesariamente la opinión de los articulistas cuyos trabajos se insertan en el apartado “Firmas Invitadas”. Dichos trabajos se publican como un ejercicio de libertad individual.
Escrito por Firmas invitadas en: 10 de Noviembre 2007 a las 02:30 PM Archivado en Firmas invitadas
Gracias por hacer justicia D. Rogelio. Esa que usted cuenta y no otra es la verdad.
¿Se puede saber que aportan de bueno o interesante las soflamas joseantonianas de la momia esta?
¿Se puede saber que aporta de bueno o interesante el comentario vacío de coup de bâton?
No soportan la verdad, amigo caló. Les pone en evidencia. Le temen más que a una ristra de ajos.
coup de bâton: Batiburrillo da cabida a las interesantes aportaciones de Rogelio Latorre Silva, como otras bitácoras dan cabida a otras visiones de la II República. Como especialista en Historia de este período, puedo garantizarte que son suficientemente interesantes como para colgarlas en Batiburrillo. Latorre es un patriota y Batiburrillo es una bitácora patriótica. Latorre no era liberal hace 70 años, pero es que nadie lo era entonces. Por otra parte, el liberalismo está por la libertad de opinión, ¿no?, pues dejemos a nuestro amigo Latorre que se explaye.
Asimismo, Batiburrillo no tiene ningún problema en dar cabida a comentarios que refuten -si es que pueden- los datos de Latorre, pero, por favor, no engañemos al personal: José Antonio fue víctima de la República y no al revés. Eso debe quedar claro ante todo.
Por eso, amigo Bruno, no podemos cansarnos de echarles la verdad en la cara.
Smith, Olé y olé, así, con un par, y ¡qué alegría me da que afirmes el patriotismo de esta bitácora! Me siento en casa aquí en este foro. Gracias.
Por eso, amigo Bruno, no podemos cansarnos de echarles la verdad en la cara.
Smith, Olé y olé, así, con un par, y ¡qué alegría me da que afirmes el patriotismo de esta bitácora! Me siento en casa aquí en este foro. Gracias.
Podemos recordar el despotisto y enriquecimiento de los dicatadores y jerarcas comunistas del Este de Europa y el empobrecimiento de sus pueblos.
Podemos recordar a quién se debe el renacimiento en España de una floreciente CLASE MEDIA, que ahora se empeña en destruir Z.
Esa clase media cuyos hijos están canibalizando a sus padres en un acto de desmemoria histórica.Me da la impresión que permanecerá aletargada hasta que dilapide la herencia de sus padres.
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