21 de Noviembre 2007

Contribución a la Memoria Histórica: El estraperlo

En un comentario a "La revolución social (V)", Cándido se interesa por el estraperlo tras la guerra. Contando con la amabilidad de los editores de Batiburrillo, con mucho gusto intentaré complacerle. La aplicación de la palabra estraperlo al “comercio negro” surgido tras nuestra guerra, fue artificial y carente de relación con el concepto original, pero tuvo éxito y arraigó. El mercado negro es tan antiguo como la civilización y a menudo inevitable, por rudimentaria o elemental que sea la sociedad en cuestión. Ese mercado siempre tuvo su origen en la falta de elementos básicos y no necesariamente de primera necesidad, puesto que en la posguerra también hubo estraperlo de productos de lujo, como medias de seda, lencería fina, perfumes, relojes, etc., si bien incidió especialmente en los artículos de mayor consumo y por lo tanto racionados: pan, leche, azúcar, café, cereales..., en los que el comerciante reservaba una parte de sus existencias para venderlas a distinto precio o en cantidades mayores a las tasadas en las cartillas de racionamiento.

El mercado negro surge como consecuencia de guerras, pestes, catástrofes de gran envergadura y hechos similares. Probablemente lo hubo en Troya, en Numancia, en el sitio de Calahorra (la Calagurris Julia, de donde procede la expresión “hambre calagurritana”) y también durante las epidemias del medievo. No faltó en la II Guerra Mundial, en las naciones que intervinieron en ella, ni durante la posguerra. En cambio, el “estraperlo”, máquina destinada al engaño, no tenía su origen en ninguna catástrofe ni estaba dirigida en perjuicio de la sociedad en general. Era una burda trampa, destinada a expoliar los bolsillos de elementos privilegiados, con poder adquisitivo suficiente como para frecuentar el “Kursaal” de San Sebastián. Y que se dedicaban al juego por la misma razón que sorbían cocaína: “por aburrimiento y por falta de objetivo en la vida”.

El general Primo de Rivera prohibió al juego. Lo hizo por equidad, basándose precisamente en que los ricos arriesgaban el dinero que les sobraba, mientras que la clase media y la humilde se gastaban lo necesario para comer. Permitió la Lotería Nacional: tres sorteos al mes. Tal vez lo concedió como consuelo al instinto nato en el hombre de la codicia y el amor al riesgo. Pero con medida y poquito. Por eso, cuando el señor Suárez, en la aplicación de la Transición, abrió la espita de los juegos sin límite, sentí horror y recordé la frase del dictador Primo de Rivera: “En el juego, el rico gasta lo que le sobra. El pobre lo que precisa para comer”. El capítulo V de la “Contribución a la Memoria Histórica” se inicia con estas palabras: “Cuando a los políticos se les da carta blanca, etc”.

El tema de este artículo, originada por la consulta del señor Cándido, lo ratifica. Antes del señor Suárez, los españoles teníamos tres ocasiones al mes de jugar una pequeña cantidad. Hemos pasado al infinito. Y es una falacia aquella lapidaria frase: “Si no encuentran en España donde jugar, se van a Biarritz”. No sé de ningún dependiente de comercio, de funcionario medio, de empleado de oficinas… que lo hiciera. Admito que no por falta de ganas. Pero la carencia de medios impedía que se arruinaran. Todavía no está cuantificado el inmenso daño hecho a España por la aplicación de tal política. Hay demasiados intereses creados y lo silencian.

Otra “aportación” de dicha política se refleja en la seguridad ciudadana. Sin necesidad de ser tan “talludito”, como soy yo, es fácil recordar la repercusión que tenía cuando se producía algún crimen: el de Jarabo; el del “Monchito”; el atraco de la pastelería de la calle de Trafalgar. Y unos pocos más, a una media probablemente no superior a una muerte cada tres o cuatro años. Ahora hay cinco asesinatos al día. Ninguna satisfacción me produce escribir estas líneas. Sí dolor, profundo dolor. Los drogadictos que conozco, algunos ya fallecidos, eran buenos hijos de familia: dóciles, cariñosos, fáciles de conducir por el bien o por el mal. Les incitaron al mal camino. Más adelante, si surge oportunidad que lo justifique, trataré sobre la introducción de la droga en España. De la razón de ello, de sus consecuencias y de los responsables de tal catástrofe. Antes, la droga, como el juego, era cosa de ricos. ¿Hoy? Si no tienen dinero para adquirirla, atracan. Pero fueron previamente conducidos a ello.

Autor: Rogelio Latorre Silva

Los editores de Batiburrillo no comparten necesariamente la opinión de los articulistas cuyos trabajos se insertan en el apartado “Firmas Invitadas”. Dichos trabajos se publican como un ejercicio de libertad individual.

Escrito por Firmas invitadas en: 21 de Noviembre 2007 a las 08:19 PM Archivado en Firmas invitadas | Memoria histórica para todos

Comentarios

1 | Clandestino   22 de Noviembre 2007 a las 12:13 AM

Sr. Latorre

El mercado negro seguramente sobraba en la postguerra, pues ciertamente, como bien apunta, las mercancías que se ofertaban en él, eran casi siempre prescindibles. Pero el estraperlo con los fielatos, le puedo asegurar que no era precísamente para el lujo.

Yo tengo un recuerdo muy difuso de este asunto, pero me voy a atrever a distinguir y diferenciar el estraperlo del contrabando que surtía al mercado negro. Mientras el género de contrabando era de origen extranjero y se acopiaba en áreas portuarias y próximas a nuestras fronteras, el estraperlo era básicamente eludir el pago obligado de tasas en los 'fielatos', por el paso de mercancías entre municipios. Entonces había poco dinero en circulación y era difícil vender. A veces se pagaba mediante trueques con mercancias o con trabajos. Pagar al fielato no solo suponía una pérdida económica, más o menos importante dependiendo del número de fielatos a pasar, sino desprenderse del codiciado dinero. Codiciado por su escasez, más que por su propio valor. Estas mercancías eran las propias de cosechas, matanzas, ganado o artesanales. Los fielatos, controlados por carabineros, estaban situados en las vías principales de comunicación entre los pueblos y ciudades, por lo que para eludirlos era necesario todo un 'Vía Crucis' por veredas y malos caminos, y generalmente por la noche. Solían formar largas reatas de animales de carga y si la ruta lo permitía, también carros y carretas, y se servían de guías y arrieros, que alternaban los itinerarios variándolos según observaban los movimientos de la guardia civil. A veces estas caravanas eran mixtas, formándolas gente del lugar a los que el guía sumaba gente con mercancías de otras procedencias o de contrabandistas.

Siendo yo muy pequeño formé parte en una de las formas de burlar a los carabineros del fielato. Se efectuó el pago legal de las tasas por las mercancías agrícolas claramente visibles. Al cabo del tiempo supe que yo iba sentado sobre un importante alijo, oculto entre verduras y hortalizas, procedente de Algeciras, el que ni vieron ni sospecharon. En el destino, tras la contraseña y las debidas precauciones, el carretón fue introducido en un gran patio a través de un enorme portalón y a mi me llevaron a tomar un helado, mientras descargaban. Cuando fuí mayor esta señora me contó algunas de sus peripecias y fatigas, haciendo la ruta en caravanas, una vez al mes, desde Algeciras a Málaga, caminando de noche y ocultándose de día.

Finalmente el empleo de la palabra 'estraperlo' terminaría aplicándose a todo género de tráfico ilegal de mercancias, independientemente de su estilo, mercado o procedencia.

2 | Juan Español Español   23 de Noviembre 2007 a las 04:37 PM

Estraperlo es una palabra que ha quedado en el diccionario español como sinónimo de trampa, referido a comercio ilegal y a hurto de obligaciones tributarias. Tiene su origen en un juego de ruleta que intentaron implantar en España en el año 1934 tres holandeses, Strauss, Pearl y Lowan (su acrónimo es "Straperlo" y de ahí españolizado "estraperlo". Se trataba de tres pillos, 2 ellos y la última Lowan, ella, aventureros que sobornaron a funcionarios y gente que se dedicaba al tráfico de influencias en los aledaños del poder, para instalar dicho juego en el casino Kuursal de San Sebastian. La pólicía descubre que era un sistema fraudulento que se controlaba a voluntad mediante un mecanismo eléctrico y se prohibió su implantación. Como los tres listillos habían invertido mucho dinero, intentaron recuperarlo pretendiendo chantajear al presidente del gobierno del partido Radical, D. Alejando Lerroux ya que su sobrino Aurelio Lerroux que era un don nadie getilla, estaba metido en la trama. Como D. Alejandro se negó a intervenir, el tal Strauss denuncia el caso personalmente al "Botas", es decir D. Niceto Alcalá Zamora quien lo casca a los cuatro vientos de la pólítica con muy poco tacto y muy poquita visión de estado habida cuenta de lo que se estaba cociendo, con lo cual los sociatas, comunistatas, anarcatas y demás tatas, aprovecharon para armar tal escandalo que al final tuvo que dimitir el gobierno Lerroux. Ese es el origen de la palabra estraperlo. Ayer mismo sucedió. Yo estoy convencido que si en el poder hubiera estado el Psoe, no se habría enterado nadie del "scandalo" del Estraus el Perla y la Loba.


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