Yo pensaba que los desmanes de las turbas rojas había pasado a la historia. Al menos en España. Pero llevamos un mesecito en el que si algo ha quedado claro es que no. Que la llamada chusma roja está ahí, latente, dispuesta a hacer de nuestra nación, el caldo de cultivo de un fascismo rojo capaz de cualquier cosa.

Estamos hablando de la llamada en otro tiempo, por lo visto estos días, con harta razón, "chusma roja". Pasaba yo el 20-N por una de las calles céntricas de mi ciudad, cuando un par de cientos de chavales de entre quince y veinte años gritaban: "Aznar recuerda, tenemos una cuerda". Se trataba de una manifestación fascista, aunque se autoproclamara antifacista. Eran fascistas rojos. La escena era terrible, porque me recordaba al 36, además de porque llevaban varias banderas de la República del crimen, de la República criminal, porque en el 36 era costumbre llevar muñecos de líderes políticos contrarrevolucionarios ahorcados con una soga. Como se ve, nada ha cambiado a la izquierda de la extrema izquierda, Gaspar Llamazares incluido.

Son, amigos de Batiburrillo, los frutos del republicanozapaterismo.

Escrito por en: 22 de Noviembre 2007 a las 10:51 PM Archivado en Izquierdismo
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