Sky of blue and sea of green cantaban allá por los sesenta Ringo y compañía. Se viviría bien en un submarino a condición de que fuese amarillo.
Pepiño es gallego, pero de tierra adentro; es mariscal de fuerzas terrestres y tiene más alma de topo que de gaviota, pero no pensaba, ni antes ni después del Tinell, contar con una innumerable flota de submarinos que le están haciendo un trabajo que él difícilmente podría hacer. Sólo coger la brocha gorda y pintar sobre el amarillo, que canta mucho, el color oficial de Zapatero (red submarine). Vencido y desarmado el ejército del PP, la PPP (pax perpetua progre) queda instaurada. Zapatero césar.
Ya es clamor. Hasta el botones de la calle Génova, pide, demanda, exige que Don Mariano se largue a registrar propiedades pues que la del partido tiene registradores que registran mejor. ¿Quiénes?
¿Cuántos asesinatos con tinta tóxica nos esperan? O, simplemente, cuántas puñaladas traperas que no necesiten de la sagacidad de Guillermo de Bashkerville para depurar autorías. Pepiño, sus manitas en alto, baila muiñeiras retozonas por las fiestas de su tierra y el CIS apunta al cero de rotunda redondez del jefe de la leal oposición del monarca Juan Porquenotecallas Primero.
Y ahora en serio. Qué ganan con el estruendo los que piden la cabeza de Rajoy. Sólo una cosa, servírsela en bandeja a Zapatero que no imaginaba el regalo. A cuatro meses de las elecciones Churchill, así boicoteado, no se pasaría a los asientos del partido liberal como lo hizo en tiempos menos turbulentos, pero sí subirse a la torre de Westminster y bien parapetado con ametralladora de metálico repiqueteo disparar sobre todo lo que se moviera.
El centro, el famoso centro. Absurda polémica. Los votos son contados y, ni una relativa escora a babor, ni una ligera a estribor van a hacer variar sustancialmente el rumbo. Solo desconcierto, estupefacción y asombro producen en un espectador de fútbol ver a un jugador propio driblar a cuanto adversario encuentra para meter gol en su portería. En la portería popular. Al menos, repito, para los que ven el espectáculo como tal. En el banquillo, en el palco presidencial, en los sórdidos despachos quizá se palpen las hojas afiladas de albaceteño acero.
En otro submarino viaja una rosa mística, estrella de la mañana y causa de nuestra alegría. Para qué quemar en una pira de euros un proyecto inicialmente fracasado si va a encontrar en la cara B de la etiqueta progre el marchamo que le sellan todos los tontos del país mientras el resto de gilipollas que queden saquen en hombros a Savater por la puerta que puedan. Pues, ojo, savater, en catalán, quiere decir zapatero.
Autor: Carlos Vilas Nogueira
Los editores de Batiburrillo no comparten necesariamente la opinión de los articulistas cuyos trabajos se insertan en el apartado “Firmas Invitadas”. Dichos trabajos se publican como un ejercicio de libertad individual.
Escrito por Firmas invitadas en: 26 de Noviembre 2007 a las 01:30 PM Archivado en Firmas invitadas
Dos versiones en un mismo blog.
Jesus A. Salamanca vs Carlos Vilas.
¿Quien llevará razón?. La solución, el diez de marzo.
| Acerca de... |
|---|
|
| Batiusuarios en línea |
|
|
Escribe un comentario