Desde el siglo XIX los partidos liberales en el mundo y, especialmente los europeos, se alejaron del poder. No soy experto en nada y en historia política menos, pero creo que la irrupción del marxismo y el florecimiento de gobiernos colectivistas por todo el orbe contribuyó al oscurecimiento de los liberales igual que los nubarrones negros y extensos dejan las franjas de tierra que cubren, mendigas de luz directa del sol. El fenómeno del partido liberal inglés es la historia de una frustración. Cuando el Kennedy británico parecía hacerse hueco entre torys y laboristas —una vez agotado el ciclo thatcherista—, su aliento alcohólico lo arrinconó en casa. Para que luego digan que las condiciones objetivas marcan el devenir histórico, salvo que entre esas condiciones se incluya el whiskey empinado a la entrada del parlamento.

En estos momentos los partidos europeos se agrupan en tres grandes formaciones: popular, socialista y liberal europeos. El partido popular español está naturalmente en el grupo de su propio nombre y acoge a quienes conservadores, cristianodemócratas o con otras denominaciones se incardinan en la derecha. Hay quien considerándose liberal, como esto vale para una cosa y la contraria, se sitúa a la derecha, pero en el esquema partidario euro los liberales serían un centro-bisagra que, a su izquierda, tienen a los socialistas. Hay casos de socialdemócratas que visten ropa propia y a la hora de alinearse les gustaría ocupar lugares intermedios que no es este asunto que se resuelva de un plumazo.
Este espacio que ocupo de un tiempo a esta parte se confiesa liberal y en las regañinas y disputas por la ortodoxia en la práctica política española, Rajoy es denostado como flojo, cuando no vago, cuando sí torpe. La praxis política española, enconada con tanto rifirrafe es, curiosamente, muy poco deudora de una cierta coherencia ideológica ¿Alternativas? Parece haber una al menos: Rosa Díez.
La exasperada cuestión territorial hace ver bueno un florecimiento de rosas en el próximo marzo, pero seamos serios: ¿Tiene algo que ver un socialista con el liberalismo? ¿Del intervencionismo, de la desconfianza en el individuo, de la preponderancia de lo colectivo, de tantos y tantos vicios y de burocratismos varios están vacunados Rosa y sus valerosos compañeros? Quisiera creerlo, pero no veo el mar.
¿Se acuerdan de aquellas escenificaciones cursis donde felipes y alfonsos dejaban en el paro a la del manojo de rosas? Pasó a la historia, los capullos tenían espinas para las tiernas manos de los altos ejecutivos de la cosa pública. Mejor no hacerse sangre y los juguetes, con todas las normas de seguridad. Será Rosa, muy naturalmente, la que recoja el cestillo y de si misma dé y se prodigue.
La fuerza de Rajoy como la del mar no se verá hasta que no se mueva. Los dioses griegos de su Y tendrán la palabra, pero permítanme una preguntita, ¿Don Mariano es liberal? ¿Sí? Pues ya lo sabe Vd. si bebe, ni conduzca ni gobierne.
Autor: Carlos Vilas Nogueira
Los editores de Batiburrillo no comparten necesariamente la opinión de los articulistas cuyos trabajos se insertan en el apartado “Firmas Invitadas”. Dichos trabajos se publican como un ejercicio de libertad individual.
Escrito por Firmas invitadas en: 10 de Diciembre 2007 a las 11:20 AM Archivado en Firmas invitadas
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