15 de Diciembre 2007

Contribución a la “Memoria Histórica”: Una familia española en 1936 (y III)

Mi hermano Rafael.
Murió en septiembre de 2006. Le faltaban dos meses para cumplir 90 años. Traumatólogo, era conocido por su caballerosidad como persona y su competencia como médico, tanto en el ámbito local (Pontevedra), como en el regional (Galicia y norte de Portugal). Tres años mayor que yo, recibió la influencia de la FUE (1) por lo que, entre la familia, era llamado, en broma, “el anarquista”, aunque nunca perteneció a ningún partido político.

El día 16 de marzo de 1936, que los socialistas incendiaron la iglesia de San Luís, en la calle de la Montera, donde posteriormente se alzaron los Almacenes Arias, llegó a nuestra casa el tío Salvador, hermano de mi madre, de Izquierda Republicana. Nada más llegar, nos enzarzamos los dos en una discusión sobre dicho incendio, cuyos prolegómenos y desarrollo yo había presenciado. Mi tío, intentando “mantener el tipo”, decía que unos “señoritos fascistas” habían disparado desde la iglesia contra una manifestación de obreros que iban pidiendo trabajo, la falsa versión que había dado el gobierno del Frente Popular. En esto llegó mi hermano, y mi tío, con los antecedentes del “anarquismo” de Rafael, intentó meterle en la discusión, pensando que le apoyaría. Al principio, Rafael estuvo callado, pero ante la reiteración de la busca de apoyo de nuestro tío, mi hermano saltó en forma tan violenta como jamás lo había visto: “¡Mientes!, tío”. Por casualidad, él también estaba en las inmediaciones de San Luís cuando los socialistas la incendiaron (Madrid, entonces era muy pequeñito). Me relegaron a segunda fila y el choque fue entre ambos familiares. Cada vez se encendieron más los ánimos, terminando mi hermano por decir: “Esto solo pasa en un régimen a cuya cabeza está un tarado como Azaña y si tú le defiendes, eres otro tarado como él”. Realmente, no aplicó el adjetivo “tarado”. Fue otro, fácil de adivinar. Mi tío, asombrado, pues en la familia siempre fuimos muy comedidos en nuestras expresiones y en el respeto, gritaba: “Rafael, ¡que soy tu tío!”. Mi hermano contestó: “Ni tío ni nada. Si defiendes esas posturas, me avergüenzo de que lo seas”. Y luego, dirigiéndose a mí (no le habían pasado inadvertidas nuestras concentraciones para el ansiado golpe de estado), dijo: “El día que vayáis a echaros a la calle, dímelo. Dadme un fusil y saldré con vosotros. Mientras, no me pidas que asista a reuniones ni cosas de esas, Yo no soy político, pero para acabar con esta canalla, haré lo que sea”.

Durante la guerra, que la pasó entera en Madrid, hizo lo que pudo por nuestra causa, que no fue mucho, como le sucedió a casi todo el mundo. El terror rojo no permitía el menor respiro. Aunque, cuando tuvo ocasión, por pequeña que ésta fuera y con el riesgo que hubiera que afrontar, no dejó de actuar a nuestro favor. Como aquel capitán de Oficinas Militares, que al mecanografiar la “Orden de Operaciones” del Ejército Rojo, con copias controladas, empleaba una sola vez las hojas de papel carbón y la Orden llegaba, simultáneamente, a sus destinatarios y al EM. del Ejército Nacional. A este capitán se le debe que la ofensiva roja de Brunete, en enero de 1939, se rechazase con las solas fuerzas de cobertura. Desde luego, mi hermano Rafael no se presentó al llamamiento de su quinta. Empezó la guerra con 19 años y la terminó con 22. De todas formas, en algo contribuyó, pues por razón de sus movimientos tuvo que ir, previa cita, a un centro de la CNT, que estaba ubicado en el número 24 de la calle del Prado de Madrid, donde se presentó con su nombre y apellidos. En medio del diálogo que sostuvo con un jefe anarquista, éste sacó un papel de la mesa y preguntó: “Tu eres hermano de Rogelio Latorre Silva, ¿verdad?”. Mi hermano, asombrado, asintió. Entonces el anarquista le dijo: “Pues tienes que cambiar de nombre. Si alguien te identifica como hermano de Rogelio, no duras ni diez minutos”.

Y le expidió un pasaporte oficial, que leí repetidas veces, que en extracto (lo que recuerdo), decía: “El camarada Rafael Fernández Yepes, pertenece, como enlace motorista, a esta XIV División del IV Cuerpo de Ejército (el mandado por Cipriano Mera), autorizándosele a circular, con su armamento reglamentario, por todo el territorio leal”. En él figuraba adherida una foto de Rafael. Certificado que supongo ahora en poder de su hijo Rafael. Este capítulo, previamente a su remisión a Batiburrillo, lo he enviado a mi sobrino Rafael, que lo ha encontrado conforme con los relatos de su padre.

El nombre y apellidos los eligió el anarquista, haciéndole ver le conveniencia de que conservase el de pila, ante posibles indiscreciones públicas, involuntarias, de amigos. Con ese certificado, mi hermano deambuló libremente por Madrid. Había dos tipos de anarquistas: por un lado, los Ángel Pestaña; los Melchor Rodríguez; el de la calle del Prado; mis porteros de Manuel Silvela y muchos más. En otro, los que cubrieron de sangre y fuego Aragón. Los hermanos Durrutí eran siete. De ellos, Buenaventura murió junto al Hospital Clínico de Madrid, mandando una columna anarquista, tal vez asesinado por sus camaradas. Dos hermanos Durruti fueron falangistas. Uno de ellos, Pedro, fue asesinado en la Cárcel Modelo de Madrid, el 23 de Agosto de 1936. A Marciano se le fusiló el año 1937, en Zona Nacional, al negarse a aceptar la Unificación. Fue condenado en consejo de guerra, cuya justificación ignoro, pero que temo sería artificiosa.

Lo relatado confirma, una vez más, al señor Beleguino (V. Comentario 2 a “La primera represalia de Falange”. Capítulo VI): los del Frente Popular tenían fichados a todos los falangistas y, por ello, pudieron exterminarlos. Nosotros no teníamos, ni hicimos, ningún fichero de socialistas y otros rojos, ni nos pasó por la cabeza hacerlo.

Autor: Rogelio Latorre Silva

(1) En 1931, la mayor parte de los estudiantes universitarios pertenecía a la FUE (Federación Universitaria Escolar), de tendencia izquierdista. Muy izquierdista. Por ello, durante la guerra 1936-39, raro era el “oficial provisional” del Ejército Nacional que no había estado afiliado a la FUE. Una cosa era divertirse, armando escándalo por las calles y otra, cuando llega la hora de la verdad, jugarse el destino de la nación. El general Franco, en más de una ocasión, manifestó que la guerra había sido ganada gracias a que contó con los “oficiales provisionales”. En cambio, en el Ejército Rojo hubo muy pocos “fueistas” y muy pocos universitarios. La mayor parte de los “oficiales en campaña”, así se denominaban los del Ejército Rojo, poseían la cultura del teniente Esteban Cerezo. (Véase en Batiburrillo “Sobre Peces Barba Padre”). Si el caudillo que concibe la maniobra no tiene ejecutores eficaces para llevarla a cabo, fracasa.

Los editores de Batiburrillo no comparten necesariamente la opinión de los articulistas cuyos trabajos se insertan en el apartado “Firmas Invitadas”. Dichos trabajos se publican como un ejercicio de libertad individual.

Escrito por Firmas invitadas en: 15 de Diciembre 2007 a las 12:10 PM Archivado en Firmas invitadas | Memoria histórica para todos

Comentarios

1 | Smith   15 de Diciembre 2007 a las 01:48 PM

"El día 16 de marzo de 1936, que los socialistas incendiaron la iglesia de San Luís, en la calle de la Montera..." Ah, pero yo creía que los socialistas no quemaban iglesias; que eso era literatura "fascista". Pero, ¿no se sublevaron los "fachas" contra una limpia y decente democracia en 1936?

2 | Manu   16 de Diciembre 2007 a las 12:43 PM

Un millón : Que más da la cantidad de muertos, si fue o no un millón, esa mítica cifra. Los muertos por desnutrición, los emigrados, los enfermos, los fusilados, los huérfanos, los padres llorando a sus hijos, el odio que aún perdura. Quizás, la cifra más exacta sea 600.000, pero ésto no hace a la cosa. El costo fue terrible, económico y en vidas, ¡si hubiera servido de algo... !.


Estos dos bandos tan diferenciados entre sí en España también se estaban dando en Europa. Por un lado la revolución socialista en Rusia que tenía al mundo obrero con esperanzas y al capital con temor. A los países centrales dominados por el fascismo que se suponía era la barrera natural al marxismo y por su parte las potencias democráticas (Francia e Inglaterra), si bien temían a los países fascistas cometían el grave error de pensar que éstos eran un mal menor. En la guerra civil española, no hicieron otra cosa que alentar las ansias expansionistas de Hitler.


Hitler, ayuda a Franco, y consolida en España un régimen afín con su política. Prueba en casa ajena su armamento y de paso muestra al mundo su terrible poderío. Consigue un aliado estratégico, con una posición clave en Europa, y que encima le habría de pagar el costo de su aventura en España hasta la última peseta.


Mussolini tiene en España la oportunidad de probar el poder y valor de su tropa (habría de quedar muy desilusionado).

Stalin consiguió foguear en España a los oficiales de la 2º guerra y los avances técnicos y de armamento. Todo gratis, todo le fue pagado.

Francia, con una política muy dubitativa, no hizo nada más que gozar viendo como se desangraba su secular enemiga.

Inglaterra, siempre temerosa de la furia de Hitler, consolidó el pacto de no intervención, que lo único que hizo fue que las "democracias no intervinieran".

La Sociedad de Naciones fue tan ineficaz para intervenir como habría de ser en los meses anteriores a la 2º guerra.

Supongamos que un Hitler humillado en España, frenado en la Sociedad de Naciones con fuertes represalias a su poder de conquista, ¿hubiera intentado la conquista de Europa ?; creo que no.

Mussolini no hubiera intentado nada sin su jefe, así que no vale la pena hablar de él ni de Italia.

Stalin no hubiera extendido la garra del bolchevismo si no le hubieran dado el pie Alemania e Italia.

Aún hoy, 70 años después, no hemos podido evitar guerras como la española, aun hoy el mundo tiene cómplices, en las democracias y en las dictaduras. Pero esta guerra se hubiera podido evitar. Quizás los españoles se habrían de matar con piedras, con cuchillos, pero la habrían hecho solos, "la ropa sucia se hubiera lavado en casa".

El mundo, muy pronto determinada la guerra española, se habría arrepentido de haber dejado hacer o de no haber hecho. Siempre es tarde para arrepentirse de una guerra y siempre es temprano para evitarla.

Así decía un escueto y significativo parte :

"En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado".

Aunque más acertado hubiera sido:

"La guerra civil ha terminado, comienza ahora la guerra mundial, ahora todos padeceréis, ahora todos os vais a arrepentir".

En otras palabras, nuestro País fue un campo de entrenamiento para fascistas y estalinistas, utilizándonos como conejitos de indias, aprovechando los enfrentamientos ideológicos entre los nacionalistas apoyados por los monárquicos, militares y católicos y los obreros, campesinos e intelectuales.

3 | beleguino   16 de Diciembre 2007 a las 01:02 PM

Como siempre, interesantíma colaboración de don Rogelio de la Torre, que yo he leído con interés y atención, como todas las suyas...Porque la historia no se hace sólo con fechas y estudio de los acontecimientos, sino también, con las historias personales de gente que ha vivido en directo los sucesos históricos.
Desde luego, la Falange madrileña fue masacrada, con detenciones y fusilamientos . En otras ciudades y provincias españolas, que también quedaron durante la Guerra Civil en poder de los republicanos, los miembros de Falange pudieron evadirse o camuflarse, y salvaron el pellejo un gran número de ellos... Y esto ¿por qué?... Pues sencillamente, porque tanto comunistas, como socialistas, como anarquistas tenían detalle de los afiliados al partido joseantoniano. Alguién copió los ficheros de Falange (antes de la Guerra) y los vendió a sus enemigos.
En el año 1978 o 1979, tuve la ocasión de mantener una larga conversación con el abogado Roberto Reyes, que fue "camisa vieja" y miembro conocido de la falange madrileña de la primera época; en esta conversación, salió el tema de la persecución de los falangistas, y me dijo que la Junta Política siempre sospechó que había algún infiltrado entre ellos; pero nunca se le conoció, ni por supuesto se le descubrió...También el comunista Enrique Castro Delgado, en su libro "Hombres Made in Moscu", hace referencia a un infiltrado que el Partido Comunista tenía en las filas "fascistas"... Y también hay indicios ciertos, de que las logias masónicas tenía detallado los afiliados a estos movimientos de tipo nacional, como eran Falange Española y la Comunión Tradicionalistas...La CEDA de Gil Robles, también tuvo asesinados en sus filas, pero estos fueron descubiertos más que por su afiliación a Acción Popular, porque eran gente conocida en su barrio por su religiosidad o por colaborar en asociaciones católicas.

Ah! Y estoy de acuerdo con el comentario de Smith: los socialistas tienen en su haber más número de asesinatos en la zona "roja" que sus correligionarios anarquistas y coministas...¡Y esto habrá que recordárselo a sus actuales seguidores! Pues parecen que son unas mosquitas muertas, y que nunca han realizado ninguna violencia...

¡Esto también es memoria histórica!

4 | Rogelio Latorre Silva   16 de Diciembre 2007 a las 03:30 PM

Estimado señor Beleguino: Antes de la guerra, en Falange conocí, y bastante, a Roberto Reyes. Sin seguridad, creo recordar que era de la Segunda Centuria. Era pocos años mayor que yo, La última vez que nos vimos fue, aproximadamente un año después de acabada la guerra, en la calle Sagasta, esquina a Álvarez de Castro. Iba vestido de uniforme, soldado, pues pasó toda la guerra en zona roja y tuvo que hacer el servicio militar al concluir ésta, como a tanto español le sucedió. Iba acompañado por un paisano, al que yo no conocía y charlamos un rato. No volví a verle, por la única razón de que nuestros caminos fueron diferentes. Si vive, (quedamos muy pocos de aquel tiempo), salúdele en mi nombre. Me gustaría saber si me recuerda. Reciba mi afecto, Rogelio Latorre Silva

5 | Smith   16 de Diciembre 2007 a las 06:19 PM

Sobre estos temas, ya lo dije no hace mucho, creo que el mejor libro escrito es:
AUTOR: JEREZ RIESCO, JOSÉ LUIS
EDITORIAL: Actas, S.L.
ISBN: 978-84-9739-056-9
EAN: 9788497390569
PRECIO: 43.8 €
AÑO: 2006
LUGAR DE EDICIÓN: San Sebastían de los Reyes
COLECCIÓN: HISTORIA
Nº COLECCIÓN:
NÚMERO PÁGINAS: 592
ENCUADERNACIÓN: Cartoné

César Vidal habló de él aquí:

http://www.lalinterna.com/index.php/la-linterna/ver-historia/el_madrid_de_la_falange/

6 | beleguino   16 de Diciembre 2007 a las 06:45 PM

Señor Latorre:

Yo tuve relación personal con el abogado Roberto Reyes en los años que he referido en mi escrito anterior; y la relación fue meramente de tipo profesional, ya que la diferencia de edad nos separaba (yo era más joven que él)...Lo que pasa, es que intimidábamos bastante aprovechando nuestros encuentros profesionales, él como abogado y yo como economista...
Sé, que en los años de la Transición Política --porque él me lo comentó--, colaboró bastante con Raimundo Fernández-Cuesta, Aparicio, y Manuel Valdés Larrañaga, con el fin de "refundar" Falange Española de las JONS...Posteriormente, dejamos de tener contacto, solamente por motivos laborales. Unos años después, me enteré por un amigo de su fallecimiento (creo que de cancer)... El suceso mortuorio sucedio hace al menos quince años.
Cuanto me hubiera gustado que Roberto Reyes aún viviese, y de esta manera haberle podido transmitir su saludo señor Latorre.
Quedan de aquella época aún mucha gente, entre ellos mi padre, que tiene 92 años, y que hasta el momento goza de una salud expléndida tanto mental como física...Él hizo la Guerra en el bando Nacional, pero no era de Madrid, y nunca militó en Falange porque su familia (mis abuelos) estaban afiliados al Partido Agrario que se presentaba a las elecciones en aquellos años en coalición con la CEDA de Gil Robles.

Hasta la próxima don Rogelio


Escribe un comentario

AVISO: Le sugerimos que lea nuestras normas de etiqueta antes de comentar.













¿Recordar información personal?






Acerca de...
Contacta con nosotros
Batiusuarios en línea

Últimos Artículos

Autores


Contra la censura
Sé un buen tío: ¡Defiende a Pío!

Enlaces


Recomendados
Libertad Digital
Liberalismo.org
Red Popular Red Popular
PEPESOE
elentir.info :: Contando Estrelas
Blogs HO. La Blogosfera del Ciudadano Activo
Spanish Pundit
Derecho a VIVIR.org

Categorí­as

Últimos Comentarios

Vídeos interesantes

Campañas
Declaración por la lIbertad de expresión
Por la Unidad del Archivo de Salamanca
Agua para todos Asociación Víctimas del Terrorismo

Nuestros objetivos
Un mismo corazón
Fundación para la Defensa de la Nación Española
Wikio ñ Top Blogs ñ Politica
Powered by Movable Type
Alojado en Ferca Networks