Las minas del Uixan.
El Uixan, montaña que se alza sobre el pueblo de Segangan, de la cabila de Beni bu Ifrur, era tan rica en hierro que su explotación se llevaba a cabo a cielo abierto. En sus barrancos, con frecuencia encontrábamos grandes bolas, constituidas en un elevadísimo tanto por ciento de hierro. Para su explotación se creó la sociedad “Minas del Riff”, de la que eran accionistas altos personajes del capitalismo y la política española. Los cabileños, incitados por los políticos autóctonos (en todas partes cuecen habas), se dedicaron a sabotear los trabajos, saboteo que culminó con el ataque a una partida del Servicio Geográfico del Ejército (entonces llamado Depósito de la Guerra), que dio lugar a la campaña de 1909.
En ella participó mi padre, que entonces tenía 19 años, como sargento (1) del Segundo Batallón de Cazadores de Madrid. Los cazadores eran unidades de choque, creadas en el siglo XIX y principios del XX. Muy activas hasta la formación de la Legión. Al día siguiente de desembarcar en Melilla, tomó parte en el combate del Barranco del Lobo, en las laderas del Gurugú (¿Conocen la canción: “Hay una fuente que mana…”?). Pocos días más tarde, luchó también en el del Zoco del Had de beni Sidel. Y en otros varios, culminando los tres meses que para su unidad duró la campaña en el del Zoco el Jemis de Beni Bu Ifrur, donde a las once de la mañana recibió un balazo que le atravesó el brazo, a la altura del codo. Tras una cura de circunstancias en la línea, siguió en su puesto hasta las seis de la tarde, que, terminado el combate fue evacuado. Su herida fue calificada grave y estuvo a punto de perder el brazo, por la demora en ser asistido adecuadamente. Por este combate, y por el del Barranco del Lobo, recibió sendas condecoraciones pensionadas y fue propuesto para ascenso por méritos de guerra, ascenso que la política impidió. (2)
La guerra de Marruecos, el negocio y la sangría, terminaron cuando se puso al frente del gobierno de España el general Primo de Rivera, como terminó igualmente el hecho de que pudieran librarse de ir a la guerra los que tenían dinero. Primo de Rivera dio fin a un conflicto eterno y ganó el afecto de los marroquíes por España.
Autor: Rogelio Latorre Silva
(1) Edad temprana para ser sargento, empleo conseguido porque mi padre era “Cristino”. Así denominaban a los huérfanos de oficiales de Infantería, que habían recibido educación en el Colegio de María Cristina (la Reina Madre) de Toledo. En él estudiaban bachillerato y en su mayoría ingresaban en la Academia Militar, donde seguían la carrera de sus padres. En el caso del mío, no sé si era norma o las circunstancias del momento lo hicieron preciso, se les ofreció filiarse como soldados (ya eran bachilleres), seguir un curso de tres meses en el Colegio y, transcurrido el plazo, eran ascendidos a cabos y destinados a un regimiento, donde tras seis meses de prácticas, les daban la graduación de sargento. Esto es lo que recuerdo de los relatos de mi padre, que no dudo estaría harto de no tener una perra. Huérfano desde los 3 años, eran siete hermanos y la pensión de la madre no hacía posible que los hijos dispusiesen de dinero para sus gastos. Los cristinos, al salir del Colegio, se encontraran donde se encontraran y cualquiera que fuera su graduación, estuvieron siempre muy unidos. Yo también fui “cristino”, pero por devoción. Mi madre me sacó del colegio poco menos que a rastras, después de tres meses de estancia en él.
(2) En la guerra de Marruecos, durante el combate, los soldados se cubrían como podían. Los oficiales y suboficiales permanecían de pie, entre sus soldados. Sus bajas eran tremendas y, por ello, muchos heridos seguían en la lucha mientras eran capaces de sostenerse. Tras beni Bu Ifrur, el batallón fue retirado de línea por haber perdido a casi todos sus mandos. Cuando mi padre fue herido, también lo fue y aguanto en pie su capitán, don Antonio Losada Ortega (asesinado en 1936 por los rojos en Madrid, siendo general de división). La propuesta de ascenso de ambos, coincidió con una campaña, hasta cierto punto justificada, contra los ascensos por méritos de guerra, pues era frecuente que por combates sostenidos en Marruecos, fueran ascendidos oficiales (siempre al amparo de políticos) que no habían pisado las tierras africanas. Al menos, no el frente. Pagaron justos por pecadores: se suprimieron drásticamente los ascensos por dicho motivo. La última parte de mi vida activa militar discurrió en el Servicio Histórico Militar y allí tuve ocasión de leer la propuesta original de ascenso de ambos. Sobre la guerra en Marruecos, es digno de ser leído “Imán”, de Ramón J. Sender, que tomó parte en la campaña iniciada en 1921. Repasar sus páginas, es vivir sobre los campos marroquíes.
Los editores de Batiburrillo no comparten necesariamente la opinión de los articulistas cuyos trabajos se insertan en el apartado “Firmas Invitadas”. Dichos trabajos se publican como un ejercicio de libertad individual.
Escrito por Firmas invitadas en: 3 de Enero 2008 a las 02:34 PM Archivado en Firmas invitadas | Memoria histórica para todos
O las Cartas desde Marruecos de Indalecio Prieto.
Aunque el "afecto" se ganó más bien después del desembarco de Alhucemas
"Crónicas de Guerra. Melilla 1921". Indalecio Prieto. Ed. Algazara Malaga-Melilla 2001
Erré en el titulo.
Don Rogelio. Ya que estuvo en el Servicio Histórico Nacional. ¿Sabe donde puede estar el expediente Picasso?. Amen de, supuestamente, en los archivos del Congreso
Coñe con el dedo y el ratón.
Don Rogelio. Además del libro de Juan Pando sobre el Desastre, la única información sobre el expediente es la editada por Almera en el 2003. "El Expediente Picasso. Las sombras de Annual" y es un resumen del expediente ya que este no se encuentra.
¿Podría Ud. darnos algún indicio de donde buscar dicho Expediente?.
La biblioteca y el archivo del Congreso de los Diputados parece estar muy trillado. Al menos una copia de ese expediente debe haber. La cuestión es donde.
le agradecería cualquier información. Un saludo.
Vetton, imagino que sabras, que la mayor parte del expediente picasso aparecio en el archivo del congreso en 1998.
Vetton, imagino que sabras, que la mayor parte del expediente picasso aparecio en el archivo del congreso en 1998.
Si, pero al parecer era un resumen Oskar, no el expediente en si. Por eso Almera lo editó en el 2003.
Se presume que en el expediente había cierta información sobre Alfonso XIII bastante "delicada" y que esa fue una de las razones del golpe de estado de Primo de Rivera.
Yo creo que algún día se encontrará. No lo se. En cualquier caso, y pidiendo perdón a don Rogelio, confunde 1909 con el Desastre. La mayoría de los oficiales en el Desastre no se comportaron tan corajudamente como en 1909.
El Desastre abrió muchas conciencias. La dictadura de Primo de Rivera trató de taponarlas, pero era imposible. El pueblo se dio cuenta que estaba siendo enviado a un matadero sin sentido y a morir por unos intereses que no eran los suyos.
La guerra de Africa aceleró la radicalización de la sociedad española.
(Hay un tema de la GC que me intriga. Es el famoso "terror" que provocaban los moros. Tengo la impresión de que es un mito recurrente)
vetton, ademas del resumen, se encontraron los informes de los fiscales militar y togado, declaraciones de jefes, oficiales, tropa y personal civil y documentos y telegramas del ministerio de la guerra; solo faltan los documentos de alta comisaria (que segun figura en uno de los legajos se quedo sagasta), unos anexos del regimiento de ceriñola y otros anexos con declaraciones varias.
Entonces mi información esta desfasada. Gracias, Oskar. Pense que toda la documentación había sido editada por Almenara.
Señor Vettón: es un placer poder atender, al menos en parte, sus consultas. Tengo que hacerlo recurriendo a la memoria, pues recientemente me he trasladado de Madrid a Toledo y mis libros están incontrolables.
1.- Campaña de 1909.- Tal vez no he sido claro en mi redaccion. En ésta fue en la que participó mi padre y, más que guerra, constituyó un levantamiento de las cabilas próximas a Melilla. Sangrienta, pero local. Tras Beni buIfrur quedó pacificada la zona, al menos aparentemente.
2º.- Campaña 1921-1926. Ésta si fue una verdadera guerra y se inició por torpeza de algún español y la ambición, sobre todo, por el resentimiento, de Abd el Krim, de la influyente cabila bereber de Beni Urriaguel, próxima a Alhucemas. Abd el Krim, inicialmente ferviente amigo de España, que llegó a desempeñar cargo de funcionario del Protectorado, que supe y no recuerdo, se sintió ofendido por causa que tampoco recuerdo y actuó de forma tal que dio lugar a que fuera encarcelado. Se fugó de la prisión, con tan mala fortuna que sufrió la fractura de una pierna, quedando cojo para el resto de su vida, causa principal de su rencor hacia España. Apoyándose en la influencia y notoriedad de sus familiares, inició el levantamiento general contra España de las cabilas del Norte de Marruecos, posteriormente extendido a la Zona Francesa. El Comandante General del Riff Oriental era el general don Manuel Fernández Silvestre, hombre palatino, ayudante del Rey. Se dijo que, don Alfonso pretencia pasar a la historia como Alfonso XIII, el Africano y por ello alentó aquella desdichada guerra. He leido que, al principio de las operaciones, ante el rápido avance de nuestro ejército, que no encontraba oponentes, don Alfonso telegrafió a Silvestre: "Ole tus cojones". Sin negarlo absolutamente, esto me parece tan burdo que es lógico pensar que procede de enemigos personales del Rey o de la dinastía. Tras permitir que el ejército español se adentrase profundamente en terreno inhóspito, lejos de sus bases, Abd el Krim procedió al contraataque. Nuestro ejército, sin medios suficientes, se vio abocado a una serie de derrotas en cadena, entre otras, Igueriben, Annual y Monte Arruit, que supusieron la muerte de unos 10.000 soldados españoles, en realidad asesinados después de haber sido hechos prisioneros. Los rifeños fueron contenidos, al menos momentáneamente, por la resistencia desesperada de las guarniciones de Zeluán y Nador, lo que permitió que, por mar, llegase a Melilla la Legión, bajo el mando del entonces, creo, comandante Franco y que logró salvar a la ciudad de ser invadida, lo que hubiera significado la muerte de todos sus habitantes españoles.
3º.- Expediente Picasso. un ejemplar se encuentra en la Biblioteca Central Miltar y otro en el Archivo General Militar, dependencias, ambas, del Instituto de Historia y Cultura Militar (Antiguo Servicio Histórico Militar), Por iniciativa del general don Carlos Alvarado Largo, enconces director del Servicio Histórico Militar, se inició, sobre el año 1980, la microfilmaciòn de la documentación y de los textos almacenados en el mismo que lo merecieran, entre ellos el Expediente Picasso. En este trabajo de microfilmación tomé parte activa, a las órdenes directas de dicho general, por ser, entonces, Jefe de Detall del Instituto. Se hicieron tres juegos de microfilmes. Uno, se depositó en la sede del Instituto, otro en el Alcazar de Segovia y el tercero, no recuerdo donde. Los microfilmes se facilitan al público y, al menos en el tiempo que estuve alli, a precio muy módico. La Biblioteca Central Militar tenía, en aquella época, unos 700.000 volumenes. Ahora supongo que más. La dirección del Instituto de Historia y Cultura Militar es: calle de los Mártires de Alcala, 9.- 28015-MADRID. Tf. 915.470.300. Tambièn: bcm@et.mde.es. Si he podido servirle, ha sido una satisfacciòn. Quedo, suyo, Rogelio Latorre Silva
NOTA.- Un ejemplar del "Expediente Picasso" se encontraba en el Servicio Geografico del Ejército en 1953, fecha en que me incorpé al mismo. La obra estaba prácticamente destruida por el vandalismo del Ejército Rojo, pues de ella solo quedaba un escaso 20% de las hojas que la constituían. Cuando en 1978, por razones de edad, cesé en dicho Servicio Geogáfico, allí continuaba. No sé si con el traslado al nuevo acuartelamiento de Campamento se habrá conservado. En realidad, estaba inutil.
OTRA.- El desastre de la Comandancia General de Melilla, siempre me recordó al de la Selva de Teutoburgo. Guardando las distancias debidas, el papel de Octavio lo desempeñó Alfonso XIII; el de Varo, el general Silvestre y el de las aniquiladas legiones XVII, XVIII y XIX, nuestro Ejército Expedicionario. Como todos los Ejércitos, siempre sacrificado a la incompetencia de los políticos.
Estimado señor Vettón: me temo que en mi comentario 9 a este capítulo, me "desboqué" y no contesté a nada de lo que realmente le interesa, pues:
1º.- Tengo la sensación de que V. se encuentra más que al corriente de todas las andanzas de Abd el Krim (que si rifeño, que si cojo, que si sus cabileños, etc.) y nada nuevo le he aportado al respecto.
2º.- Interpreté, y creo que interpreté mal, que V se refería a una obra impresa que, en cuanto a mi recuerdo, se llamaba "El informe Picasso". Es un tomo grueso, de formato grande.
3º.- Del conjunto de comentarios, creo deducir que a V. lo que le interesa es el legajo (las hojas, legalizadas por las correspondientes firmas), en el que, a mano o mecanográficamente, se registraron las actuaciones que permitieron emitir el Informe.
Pues bien: tal expediente o legajo, se encontraba en el Servicio Histórico Militar, hoy Instituto de Historia y Cultura Militar y sus folios fueron los que microfilmanos. Lo hizo la casa Kodak, con técnicos permanentes en locales que les asignamos. Yo estuve en el Servicio Histórico cuatro años y cuando fui baja en él, por pase a la reserva, allí continuaron en su trabajo. Supongo que el expediente original seguirá en el Archivo General Militar, dependencia del citado Instituto, pues es el sitio lógico donde debe encontrarse.
En forma no oficial, tenía conocimiento de que el expediente estaba incompleto, por haber desaparecido parte de sus folios, por causa del trasiego sufrido e influencias a las que estuvo sometido. Pero, claro, no teniamos tiempo más que para cumplir nuestra misión de registro y los deberes generales del Detall. Desde el momento que contamos con los microfilmes, los originales no se facilitaron a los investigadores, pues se consideraba innecesario. Ni creo que se haga ahora. No se si puede hacerse alguna excepción, por causa razonada.
Para cualquier cosa que V. desée, le aconsejo que se ponga en contacto con el Instituto de Historia y Cultura Militar. Una primera información puede obtenerse a través de bcm@et.mde.es. Y, sin lugar a duda, también lo estoy, si en mi mano está poder colaborar en sus propósitos.
Y, siguiendo en mi "desboque", en el párrafo final, al establecer la semejanza entre el desastre de Annual y él de la Selva de Teutoburgo, omití transcribir: "Tal vez Alfonso XIII, en su angustia por la terrible matanza ocasionada por sus delirios de grandeza, recorrería por las noches los salones del Palacio de Oriente, invocando: ".
Disculpeme mi torpeza: hace 26 años que, por la causa que le indiqué, cesé en el Servicio Histórico Militar. En él trabajé con entusiasmo, a gusto, bajo las órdenes del general don Carlos Alvarado Largo, magnífico jefe, conductor y amigo. Nuestro pase a la reserva fue simultaneo.
Siempre a su disposición, Rogelio Latorre Silva
A mi también el ratón y el dedo me juegan pasadas. Tengo la sospecha que mucho más que a V.
El penúltimo parrafo ha corrido incompleto. Después de invocando, falta " Silvestre, Silvestre, devuélveme mis batallones"
Reitero petición de perdón.
Gran explicación la del señor Latorre, en relación con el desastre de Annual, y con los acontecimientos que lo originaron. Y también excelente explicación la del expediente Picasso; dado este nombre por ser el apellido del general instructor del expediente o causa…Por cierto que, este General, era tío del gran pintor Pablo Picasso.
Hay historiadores que opinan que quizá, el “golpe” del General Primo de Rivera en septiembre de 1923, fue debido en gran parte, no sólo a la situación de inestabilidad del país en aquellas fechas, sino también, por tapar las responsabilidades y los posibles errores militares que se cometieron en aquellas dolorosas fechas de 1921…Pero yo, personalmente creo que, a pesar de los posibles errores militares que se pudieran cometer, muchos políticos socialistas de aquella época (entre ellos Indalecio Prieto), aprovecharon los acontecimientos para echar más leña al fuego, y colaborar en la anarquía que también provocó una gran cantidad de muertes…; aunque por supuesto, infinitamente menos que las ocasionada por el Desastre de Annual… En cuanto a los soldados muertos en el “Desastre”, no se ha logrado contabilizar la cifra exacta: se dieron como 8.000 las más próximas a la verdad…La rendición del General Navarro (ayudante del general Silvestre), favoreció el aumento de estas cifras a 11.000; ya que, parece ser, que la rendición se realizó para ahorrar más muertes españolas…pero el comportamiento salvaje de los rifeños al asesinar a unos 3000 soldados, hizo fracasar esta rendición.
Otro dato histórico, fue el de que el Regimiento de Cazadores de Alcántara (regimiento al que estuvo destinado en sus tiempos de oficial, el General Silvestre), protegiendo a las tropas que huían en desbandada de Monte Arruit hacia Melilla, realizaron unas cuantas cargas de caballería contra los rifeños, hasta que cayo el último jinete (de los 695 componentes de la formación, sólo quedaron 70 heridos y 5 prisioneros), salvando con esta acción militar a muchísimos soldados españoles…Uno de los oficiales que mandaban este Regimiento de Alcántara ---y que fue uno de los pocos que salvaron la vida--- era el Teniente Coronel, Fernando Primo de Rivera y Orbaneja, al que se le concedió la Laureada de San Fernando: era hermano del General Miguel Primo de Rivera, y tío carnal de José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española.
Efectivamente, como don Rogelio manifiesta, la Legión, que con su llegada salvó a Melilla, era mandada por el Comandante Franco, que era en aquellas fechas lugarteniente de Millán–Astray y jefe de la Primera Bandera del Tercio (la Segunda Bandera era mandada por el también comandante Valenzuela, que luego sería Primer Jefe de la Legión, y que heroicamente murió en combate frente a los rifeños)… La acciones militares que se llevaron a cabo a raíz del Desastre de Annual, en todo aquel territorio, quedan bien explicada por el Comandante Franco, en su libro escrito sobre el terreno militar, bajo el título de: “Diario de una Bandera”.
Perdonen por la extensión de mi escrito
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