Miña coitada:
He de reconocerte tu discreción. Después de un comienzo metiendo la pata hasta donde acaba –o empieza- la pierna, ya nunca más se volvió a saber de ti. Me consta por el BOE que sigues “ministrando” tu departamento, que las pesquerías y las agriculturas siguen siendo objeto de tus desvelos; pero, como bajas los ojitos y tienes tan poquita voz, el Diario de leyes y decretos a duras penas puede decir que estás ahí, dar razón de tu existencia y, menos aún, servirnos indicios de tu inteligencia y pruebas de tu saber.

Hace poco te despachabas en el otro ‘boe’, mal llamado El País, en una entrevista, con unos cálculos sobre el empinado camino emprendido por el precio del pan. Si el motivo es el incremento del coste del cereal, aunque éste suba el doble, venías a decir, como solo representa el 10% del precio final, la barra o la baguette le costará al público un 10% más. ¡Toma ya, Rodríguez Braun! Ni teorías walrasianas ni de los juegos; que Aumann y Shelling se vengan por estos lares a aprender de ti, Eleniña. En realidad la teoría de los precios, ministra, que tú propugnas se conocerá de ahora en adelante como la teoría Espinosa y que arregla cuestiones ídem. Se podría formular así:
“Establecida una tabla rasa con los precios de las cosas que el ‘Buen Gobierno Socialista’ estima deben costar, se dispone de un mazo de considerable peso y robusto mango. Cuando un precio sobresale, emergiendo, del nivel ideal previamente fijado, se le aplican los mazazos necesarios en el cogote del precio ‘sobresalido’ hasta que éste se ponga al ras establecido por el ‘Buen Gobierno Socialista’.”
Esta tesis, “Teoría Espinosa de la formación de Precios”, desbastada de la rudeza con la que la he explicado puede que no te promueva al Nóbel de Economía que suelen conceder a asquerosos neoliberales, pero refrendada por la práctica lo agradecerán –y no sabes cómo- los buenos ciudadanos socialistas e, incluso, alguno que ni es bueno ni socialista y hasta teme dejar de ser ciudadano, como yo.
Y volviendo a la subida del precio del pan nuestro de cada día (si lo podemos pagar) si falla la teoría del 10% y, en la práctica, se convierte en el 100% qué más da, se añade un cero a la derecha que a la izquierda está mal visto.
Del tema de los topillos no sé como lo llevas. De las subvenciones para gasoil de barcos y tractores, tampoco. Seguramente repartas responsabilidades con las autonomías que, llegados estos casos, son un gran invento. “Oiga que tengo la era llena de ratoncillos, señá ministra” “Ah, me lo cuente, pero me tendrá que ir enfiladito al consejero,jera de la cosa, pero de su Comunidad”. “Vaya, ministra, cómo es Vd., venga a ayudarme a cazar topillos que es oficio mu cansao”. Te pones de perfil, cara de buena y ya has librado.
Fuera de eso eres un encanto. Nada vana, nada ostentosa. De cuota sí, pero tus modelitos son discretos chanel, tus falditas tubo, tus trajes de chaqueta masculinamente femeninos. Al lado de tu tocaya la ministrave, la pixie (d.e.p), la que transformó el minipiso en despacho de cuatrocientos metros y, sobre todo, respecto de la vicejefa, dueña de todos los armarios, usuaria de todos los pretaporteres y mejor cliente de trapos que ha conocido la reciente historia de España y sus naciones, eres un modelo, sino de pasarela, de virtudes cristianas, de decencia y de castidad. Ya quisiera la fresca de la chacona. Di conmigo, miña reina, ¡Viva Orense!
Autor: Carlos Vilas Noguerira
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Escrito por Firmas invitadas en: 9 de Enero 2008 a las 10:47 PM Archivado en Firmas invitadas | Gobierno
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