Tras un primer arrebato en el que critiqué que la Iglesia se manifestara públicamente en favor de la familia en un determinado momento en el que se podía entender que se estaba criticando al Gobierno socialista por mantener determinadas leyes que el PP no va a modificar cuando llegue al poder, cosa que espero sea cuanto antes, he de decir que me parece absolutamente in-to-le-ra-ble y an-ti-de-mo-crá-ti-co todo el vendaval anticlerical desatado por titiriteros y progres ateizantes y laicistas, empezando por los propios miembros del Gobierno y del PSOE. Porque una cosa es hacer una determinada crítica puntual ante un hecho con el que no se está de acuerdo y otra es aprovechar la ocasión para arremeter barriobajeramente contra toda la Iglesia Católica y especialmente contra la "jerarquía" (sic), la "cadena de los obispos", Roma, el Papa y los de siempre. Ya saben...

Ahí está María Teresa Fernández de la Vega, dispuesta a mantener vivo su enfrentamiento con la "jerarquía" eclesiástica con el argumento de que la Iglesia "miente" y con la advertencia de que el poder socialista no aceptará "tutela moral" alguna de esta confesión religiosa. Esto es sencillamente bochornoso. Porque, entérese, de la Vega, la Iglesia no pretende tutelar moralmente a todos los españoles. Sencillamente, como cualquier otro colectivo, se ha manifestado en defensa de la familia. Nada más. Eso es todo. No le den más vueltas. Ni siquiera se ha manifestado en defensa de la mal llamada "familia tradicional/convencional", sino de la familia a secas. Lo que ocurre es que los socialistas no creen en la democracia. Para ellos, es lícito que se manifiesten los etarras y sus familias y amiguetes por las calles del País Vasco todas las semanas, pero la Iglesia, caca. Los sindicatos pueden llenar las calles con esquiroles y liberados, pero la Iglesia, caca. Los gays, lesbianas y zeroleros pueden montar el show todos los años, pero la Iglesia, caca. Los separatistas pueden quemar imágenes de la Casa Real, pero la Iglesia, caca. Y todo así...
Pero para doctores en teología, maese José Blanco, que opina sobre la Iglesia con tanta alegría como un preescolar sobre fútbol. Este individuo, cuya fe (?) católica pasa por amenazar a la Iglesia con abandonar su credo religioso en función de los obispos que estén el frente de la jerarquía eclesiástica, ha pedido una rectificación a la Iglesia por afirmar que el ordenamiento jurídico español está dando marcha atrás respecto a la Declaración de los Derechos Humanos. Pero vamos a ver, Pepiño, supongamos que es mentira lo que dice la Iglesia -que no lo es- ¿quién eres tú, empleado del PSOE, para pedir a la Iglesia que rectifique unas declaraciones? O sea, que tú, mientras exiges a la Iglesia que no hable sobre el Gobierno, tú, secretario sociatilla de tres al cuarto, puedes opinar lo que quieras sobre la Iglesia. Vamos a ver si nos vamos aclarando todos y dejamos aparcado el sectarismo que envuelve todos y cada uno de los ámbitos que toca el Gobierno ZP. Por cierto, cuando dijiste que pretendías reunirte con el Papa me recordaste a Javier Arzallus. Visitaba el padre Arrupe el santuario de Loyola y el ex jesuita, que era un personaje de tercera regional dentro de la compañía ignaciana, no paró hasta que le fue concedida dicha audiencia. Tan buena impresión causó en Arrupe que al dejar la sala don Xabier, el general de los jesuitas pidió a quien podía hacerlo que se lo cargara cuanto antes.
Luego está el camarada López Garrido. Atentos a la lección de teología política del ex comunista madrileño: dice que el PSOE no va a introducir la religión en la política como ha hecho George W.Bush y que la Iglesia no ha tenido en cuenta lo importante que es la familia y que ha sido para el Gobierno socialista: "De hecho, éste ha sido el Gobierno que más ha hecho por la familia de toda la historia de la democracia con políticas como las ayudas por el nacimiento de hijos, la ley de dependencia o sus políticas de empleo". Y dos huevos duros...

Y qué decir de las gracietas de José Luis Rodríguez. Lean, lean: "Resulta que estamos todos en Navidad, fechas de paz, de unión, entrañables, y el 30 de diciembre, justo en la mitad entre la Natividad del Señor y la Epifanía, momentos de hermandad, de paz, en un acto supuestamente religioso, dos cardenales dicen nada más y nada menos que las leyes de un gobierno democrático hacen retroceder los derechos humanos y disuelven la democracia. En esas fechas se hace este ataque serio por dos cardenales al Gobierno, y resulta que es el Gobierno quien lo inicia... ¡Si estábamos todos tan felices, si no había ningún problema entre la Iglesia y el Gobierno, sobre todo desde que está Paco Vázquez en el Vaticano las cosas transucrrían con cierta placidez!". Qué conocimientos del calendario cristiano, oigan. Por lo visto, la Iglesia tiene que adaptar su discurso a las fechas por las que discurre el año. Qué teólogo, oigan. Al margen de ello, ¿es que este señor no se ha enterado que el hecho de ser elegido democráticamente -obviemos lo ocurrido entre el 11 y el 14 de marzo- no garantiza que el ejercicio del Poder sea democrático? ¿Es que no hay leyes como la del "matrimonio" homosexual que no son precisamente un avance social sino un retroceso al tribalismo más primitivo posible?
En fin. Pasan los años, los lustros, las décadas y los siglos y el PSOE sigue como siempre, esparciendo a los cuatro vientos trasnochadas consignas anticlericales, como si ello condujera a algo positivo a la sociedad española. Ellos sabrán lo que hacen, pero que luego no se extrañen que los vientos que siembran les hagan recoger tempestades.
Escrito por en: 12 de Enero 2008 a las 11:24 AM Archivado en Gobierno | ZP
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