17 de Enero 2008

Contribución a la “Memoria Histórica”: Los políticos (IV)

Sigue El Istiqlal.

Con los políticos, llegó a Marruecos el odio y la guerra. Deseo hacer constar que a los marroquíes les desagrada que les llamasen “moros”. Y que tratan de “tú”, a quien de “tú” les trata. A mí siempre lo hicieron de usted, como yo hacía con ellos. Tengo, sin excepción, un muy grato recuerdo de todos, en especial de mi asistente, Mohamed ben Abdeselam el Hichu, hijo y nieto de soldados marroquíes al servicio de España. Aunque era de la cabila de Anyera, reputada como árabe, tenia el pelo rubio y los ojos azules, por lo que pensé que su sangre era rifeña. Era tierno y cariñoso. Con 18 años, veía en mí a su padre, con 36. Aceptó entusiasmado mi propuesta de venirse conmigo a España al acabar los trabajos, a lo que no pusieron reparo las autoridades marroquíes, ya independientes. Era el mozo más solicitado por las madres con hijas casaderas de su cabila. Poco antes de terminar los trabajos, se hizo novio de una jovencita cabileña (preciosa, con rasgos indudablemente árabes), que se opuso a venir a España, como yo le había ofrecido a Hichu y, posteriormente, ampliado a ella. Hichu y yo nos sentíamos felices con su venida a España, pero “el hombre propone y la mujer dispone”.

Desde el primer día que me lo pidieron, autoricé a mis soldados marroquíes que asistieran, fuera de horario de trabajo (que, para todos nosotros, era de sol a sol), a los mítines políticos. Nada noté en ellos que me alarmase. En cierta ocasión, estando acampado en un poblado de la cabila de Ait bu Iahi, llamado Hassi Berkan (Pozo negro), próximo a la antigua frontera de la que fue Zona de Protectorado francés, al regresar por la noche al campamento me informó el sargento que políticos de dicha zona habían estado inquiriendo qué hacíamos allí, pues “ellos ya eran independientes”, e intentando indisponer los ánimos de los lugareños contra nosotros, cosa que no lograron y sí su repulsa. A poco de mi regreso y de haber sido informado de los sucedido por el sargento Ferrer, apareció por mi tienda Duas, soldado mío, árabe, de la cabila de Tetuán, que era el que manejaba a sus compañeros, invitándome a que fuera a tomar el te con ellos. Así lo hice (cosa frecuente pero, en aquella ocasión, “olí” que había motivo y cual. Acerté). Tomadas las tres correspondientes tazas, fue al grano: “Mi capitán: sabemos lo que ha pasado esta tarde. Quiero decirle, en nombre de todos, que pase lo que pase, estaremos a su lado. Si hay tiros, hasta el último momento”. Estoy seguro de que así hubiera sucedido. Les agradecí sus manifestaciones e insistí en que nada iba a ocurrir. Que ellos no se significaran, ni se indispusieran con sus compatriotas. Que si algo les preguntaban, respondieran, sin más explicaciones, que teníamos permiso (como era verdad) del general Mizziam, (Mohamed ben Mizzian ben Kasem, en aquella fecha jefe máximo del Ejército Marroquí, que había sido teniente general en el nuestro). Que a todos les dijeran que “estábamos trabajando para el Sultan” y que no sabían más. Los políticos de la Zona francesa no volvieron a aparecer.

Desde el momento en que empezaron los tiros, creo que fuimos la pesadilla del Amel (Gobernador marroquí) de la provincia de Nador. Casi todas las semanas iba a visitarnos, allá donde nos encontráramos, temeroso de que nos ocurriera algo, pues fuimos los últimos españoles en abandonar la zona. Los caídes (alcaldes), con independencia de las cabilas donde estuviéramos, siempre nos decían: “El amel les quiere mucho”. Ligera advertencia del amel de lo que les esperaba si nos pasaba algo. Con nuestra marcha, respiró.

Autor: Rogelio Latorre Silva

Los editores de Batiburrillo no comparten necesariamente la opinión de los articulistas cuyos trabajos se insertan en el apartado “Firmas Invitadas”. Dichos trabajos se publican como un ejercicio de libertad individual.

Escrito por Firmas invitadas en: 17 de Enero 2008 a las 02:51 PM Archivado en Firmas invitadas | Memoria histórica para todos

Comentarios

1 | Clandestino   17 de Enero 2008 a las 07:25 PM

Interesante historia. Yo viví un año en Iraq, cuando la guerra con Irán, y nunca me sentí mejor tratado en ningún lugar, incluido España.

Esto nos lleva a la conclusión de que si hubiera una forma de acabar con los mangoneantes y manipuladores de pueblos, seguramente la humanidad en pleno, se llevase suficientemente bién como para permitir la convivencia en paz.

2 | beleguino   19 de Enero 2008 a las 01:36 PM

Desde que el señor Latorre y Clandestino vivieron el determinados paises islámicos, hasta hoy, han cambiado mucho las cosas... Los testimonios de personas que viajan o tienen que vivir en estos paises lo demuestran. Seguramente las personas árabes que viven en esos territorios siguen siendo los mismo...pero el carácter político o religioso de determinados grupos radicales hacen peligroso vivir en estos países musulmanes... Y lo demuestran la cantidad de atentados que se producen en estas nacaciones con mayoría islamista.
Todo ha cambiado radicalmente; el fanatismo totalitario religioso se ha hecho el dueño. ¡Y esto no lo podemos obviar!

3 | Rogelio Latorre Silva   19 de Enero 2008 a las 06:48 PM

Querido señor Beleguino: sus palabras, y las del señor Clandestino, confirman la experiencia que la vida me ha dado y que en mis escritos expongo. Mientras la plaga del político "profesional" no se extendió hasta los últimos ambitos de las naciones (no solo en España), los pueblos vivían en la paz que se puede esperar de la convivencia entre personas que, desde luego, no son perfectas. Los alcaldes, a lo más que aspiraban era a ser llamados "Señor Alcalde" por sus conciudadanos, a gozar del respeto público manifiesto de ellos y de un puesto destacado en la presidencia de las fiestas del pueblo. Si alguno cometía fraude, era de una cantidad mínima y, de inmediato, recibía el rechazo de los ciudadanos. Las 6.000 pts. del "straperlo" serían escasos 25.000€ de ahora. Y el pringado no fue un político. Sí un fresco, sobrino de político, que éste nada tuvo que ver con el "negocio". Pues las consecuencias fueron la disolución del Partido Radical Republicano, el más poderoso de la época y la guerra 1936-39. Ahora, 25.000€, es una cantidad despreciable para un politico corrupto que se precie. En aquellos tiempos, se acababa la alcaldía y el ex-alcalde seguía en la casa que ocupaba al alcanzar la Alcaldía y no se había trasladado a un palacio despampanante. Y vivía con la mujer con la que, ante Dios, se habia casado para toda la vida. Y no con otra, posiblemente preciosa, pero lograda no por el amor y sí por el enriquecimiento súbito alcanzado gracias a la política. Actualmente, abochorna el terrible espectáculo de corrupción, extendida a límites inconcebibles. A que extremos ha llegado la perdida de estima, ante el ciudadano, sufrida por los políticos. Avergüenzan los epítetos con que se califica a nuestros dirigentes, que impávidos, se llaman al refrán español: "Ande yo caliente, etc." Acertadamente, muy acertadamente, el señor Clandestino expresa, como final de su escrito: "Esto nos lleva a la conclusión de que si hubiera forma de acabar con los mangoneantes y manipuladores de pueblos, seguramente la humanidad en pleno se llevaría suficientemente bien, como para permitir la convivencia en paz". Creo, señor Beleguino, que en su comentario no abarca el hecho a nivel mundial. La calificación "politico" debe ser aplicada de acuerdo con las circunstancias locales y de época. En los paises islámicos, los
políticos son llamados clérigos. Por la misma razón, como escribía en una de mis Contribuciones, en la Edad Media, a los políticos se les llamaba "señores feudales". Pero entre aquellos señores feudales y nuestros actuales políticos, media un abismo. No eran santos, pero tenían sentido de su caballerosidad y de su deber ante sus vasallos. Estos, dado el estado de la civilización, de la técnica, no vivían en la opulencia, pero si soportaban las penurias en forma colectiva. Ahora, ¿son pocas las familias que viven con 900€ al mes?. Y nuestros bolsillos son exprimidos al límite. Dios sabe lo que aguantaremos pero, si algún dia estalla el rechazo, no duden de que a los políticos, los que lo han provocado, sus efectos les pillará en los Estados Unidos, en unión de los capitales atesorados. Aunque, actualmente, los Estados Unidos sean motivo aparente del rechazo y rasgadura de vestidos de ellos.
Es un placer encontrar a personas, como el señor Clandestino, y V, señor Beleguino, capaces de distinguir y no dejarse engatusar por los grandilocuentes "conductores" de que gozamos. Mi saludo para ambos.

Rogelio Latorre Silva

Deseo hacer constar que, por la información que poseo, el que fue alcalde de Madrid, señor Álvarez del Manzano, no ha cambiando de nivel de vida, ni de residencia, ni esposa, a pesar de los muchos años que ocupó la Alcaldía. Tal vez, tan bochornoso comportamiento, sea la razón por la que fue lanzado al ostracismo.


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