17 de Enero 2008

El dinosaurio, el tiburón y los perros

Pancho-2.jpg
Pancho, el perrillo de la Primitiva

Conozco a Pancho por la tele y comprendo su escapada. Una cosa es trabajar, echar una manita, pero a estas alturas de la historia ni los canes se dejan explotar. A veces salgo con mi perrita teckel con la no encubierta intención de encontrarle pareja y un partido como Pancho, ahora que tras las bodas homosexuales Zapatero puede abrir la veda a las de animales, sería acontecimiento bendecido, al menos por la familia. Quedan pocas islas paradisíacas sin comprobar su rastro -quizá, sagaz, el bicho borre sus huellas- y quien sabe si algún día no nos lo encontramos por el barrio.

Fuera de la suerte que tuvo, no le envidio nada. A mi mascota tan solo le falta hablar. Algunas veces, tras años de recíproca observación, me hace dudar su mirada inquisitiva e inteligente de que no sepa decir tan siquiera algún monosílabo, ciertas formas sencillas
y protocolarias, digamos: “sí”, “no”, “buenos días”, “buenas tardes” y, en mi sospecha, reconozco que a veces me enfada. Atribuye Borges a Descartes la opinión de que los monos podrían hablar si quisieran; pero, asegura el filósofo, guardan silencio para que no los obliguen a trabajar. A Pancho esa táctica no le salvó y mi Trisqui debe cuidar parecidas cautelas. Puedo asegurar que no da palo al agua y pese a que es más buena que el pan bueno, ni se me ocurre encomendarle el boleto de la lotería.

Ha dicho el Señor Tardá, que de animales quería hablarles, que Fraga tiene las manos manchadas de sangre. Curiosa la sensibilidad de la izquierda. El señor Tardá se desmaya por un esputo de Margarita Gautier, pero sus abuelos, primos y hermanos se remangaron la camisa y se “desculotaron” desde la Revolución francesa, entregados con celo stajanovista a cortar cabezas o lo que sea. Todo el pan que llevamos comido en Europa desde hace ocho generaciones lo han regado con sangre, de todos los colores, los ancestros que se sentaban a la izquierda en Francia y, fallecido Robespierre de la misma medicina, su nieto Stalin y otras franquicias, incluidas las catalanas, llevaron el arte de matar a una eficiencia industrial que quisieran esos mataderos incapaces de sacrificar más de mil víctimas a la semana. El Sr. Tardá debería preguntarles a sus inquilinos, en excedencia de Terra Lliure, y a sus fraternos etarras especialistas en Rh como marcha actualmente la tecnología del sangrado.

Mientras, Sonrisa Meliflua no se inmuta. El cree a salvo su cuello hasta de los vampiros y sigue jugando su tramposa partida de damas contra sí mismo. Pone ficha, la mueve, la retira y, con cinismo, lo justifica: “cómo iban a hacer una barbaridad como la de la T-4”. Los únicos bárbaros para el Presidente Sonriente son el dinosaurio y su camada. Ahora ha aparecido un tiburón que sale de una madriguera. La literatura fantástica no había llegado a tanto. Pero, fíjense, Pepiño, Tardá, incluso las princesitas del castillo, la calva, la bienoliente chacona, la maleni del tango y la rumba… no se asustan con el dinosaurio y su paje gallardón, ni escapan de la madriguera de la que puede emerger un tiburón, ni del rottweiler entero que es el Pepé. No, ellos son el Príncipe Valiente capaces de acabar con los hunos y con los otros. No, ellos simplemente nos avisan a las almas cándidas que son el pueblo español de la fiereza de los monstruos. Si por espadas fuese, armados caballeros son Pepiño y sus huestes capaces de exterminar hasta las conciencias… pero, ¡ay! se trata de votos y Valiente, aunque quisiera, no puede votar por nosotros.

Tampoco mi perra, Pepín, puede votar por mí y, seguro, por muy callada que esté, que lo tiene claro.

Autor: Carlos Vilas Nogueira

Los editores de Batiburrillo no comparten necesariamente la opinión de los articulistas cuyos trabajos se insertan en el apartado “Firmas Invitadas”. Dichos trabajos se publican como un ejercicio de libertad individual.

Escrito por Firmas invitadas en: 17 de Enero 2008 a las 08:22 PM Archivado en Firmas invitadas

Comentarios

1 | vetton   17 de Enero 2008 a las 10:20 PM

Güelfos contra gibelinos. Gibelinos contra güelfos.
Hasta ahí nos arrastró el Gran Bufón del Reino y sus adláteres.

Me quedo con los gibelinos. Cuestión de estética. Será otro hermoso Tagliacozzo.

2 | ElJinetePalido   17 de Enero 2008 a las 10:47 PM

Si a mí como a Pancho me tocara la Primitiva, aparte de por el dinero, lo agradecería infinitamente por dejar atrás esta España pepiñesca rumbo al trópico.

Y como tengo la semana cruzada, me declaro güelfo irredento, aunque no tengo ni idea de lo pueda ser.

3 | salom   17 de Enero 2008 a las 11:31 PM

No sé; estoy entre que me toque la primitiva o afiliarme al PSOE. A ver si me da para mantener el orangután de Borneo que, en previsión de una anunciada ley de igualdad mono-humano, andaba yo adiestrando en las cosas del servicio doméstico. Qué se le va a hacer, será para la próxima legislatura, espero.

Yo, también güelfo. El orangután no, que me escucha a escondidas la SER, el muy...

4 | Santi   18 de Enero 2008 a las 02:17 AM

Siento decirlo tan claro pero el señor Carlos Vilas es un auténtico cretino.
En primer lugar por comparar la boda de dos homosexuales con la de dos perros. No hacen falta comentarios, creo.
En segundo lugar: para rebatir lo dicho por Tardà de que Fraga tiene las manos manchadas de sangre argumenta lo que hicieron los padres o abuelos del señor Tardà. Pues efectivamente, señor Vilas, he ahí la diferencia. Lo que hicieron los abuelos del señor Tardà lo hicieron ellos, no el señor Tardà.
La diferencia la puede entender un niño de 5 años, pero si quiere se lo vuelvo a explicar.
Concluyendo: me avergüenzo de la derecha de este país, sobre todo cuando leo artículos tan ruines como éste.

Nota de los editores. Otro comentario de este estilo determinará que sea expulsado de Batiburrillo.

5 | ElJinetePalido   18 de Enero 2008 a las 09:18 AM

Miren que plato de alubias más euskaldun.

Visto en el blog de Santiago Glez.

6 | salom   18 de Enero 2008 a las 04:04 PM

Si no pudiese resultar ofensivo, diría que interpretar la frase de D. Carlos -"ahora que tras las bodas homosexuales Zapatero puede abrir la veda a las de animales"- como una comparación es, a todas luces, una auténtica estupidez. Por eso no lo digo.

Aunque tengo que señalar que el concepto de "bodas" entre homosexuales y "bodas" entre animales es la misma insensatez y como tal bobada puede ser tranquilamente comparada. Efectivamente, una "boda" entre hombres es tan ridícula como una "boda" entre animales. Como lo sería hablar de la maternidad de un señor con bigote de Cuenca o de la fertilidad de tal o cual conocida pareja de homosexuales. Para llegar a semejante estrambote hay que ser humorista o imbécil.

Como la izquierda no nos hace gracia la conclusión es evidente.

Y es que lo que le sucede a nuestro inflamable progresista de guardia -léase santi, el puching-ball de caló- es que no entiende lo que lee. Así que confunde la relación -respetabilísima y dignísima- entre dos homosexuales con eso que se llama matrimonio y que hasta el advenimiento de Zapatero I "el difuso", tenía un significado concreto e inconfundible.

Cualquier día tendrán la idea de llamar "autobus" a los patinetes y, por ley, andarán nuestros hijos deslizándose autobús arriba, autobús abajo, por el pasillo de casa. Maravillas del progreso, dirán unos. Gilipolleces progres, diré yo.

En cuanto a lo del Tardá, ese elegante demócrata, es también tema complicado para la mente de nuestro respetuoso adversario político. Porque lo que a D. Carlos le extraña es que el independentista catalán, teniendo tan cerca el sabor, color y olor de la sangre, no se haya percatado del truculento rastro que sus compañeros ex-terroristas (¿ex?) y sus aliados etarras (sí, sí, aliados) van dejando en su camino. Seguramente porque a estas alturas ya no es capaz de diferenciar entre la sangre real de las víctimas del terrorismo y la sangre imaginaria vertida por quien, por lo visto, no haya empuñado una pistola o montado una bomba como sí han hecho compañeros de su partido. No sus abuelos, no: compañeros de su propio partido.

Es lógico. El discurso terrorista resulta mucho más cercano al progresismo que a la derecha, sea esta liberal o conservadora. Resulta, por tanto, cuestión casi banal la proximidad de ERC al terrorismo independentista en comparación con el papel de Fraga antes, durante y después de la transición. No me invento nada, al Tinell me remito. A esta legislatura del "cordón sanitario" me remito.

Todos estos detalles conforman lo que podríamos denominar las diferencias entre un "auténtico cretino" y un ciudadano avergonzado por tener que leer según qué ruindades. Entiendo perfectamente el dolor de santi. Al fin y al cabo lo que a nosotros nos afecta políticamente a él le afecta en los sentimientos. Es decir, lo que la derecha liberal entiende por política es lo que la izquierda socialdemócrata lleva un siglo gestionando como una cuestión puramente sentimental.

Eso sí, a un progresista le parece estupendo, incluso saludable, cualquier insulto que se administre a la derecha; bien sea directo, simpático santi, bien sea indirecto como el caso de la educación para la ciudadanía, la memoria histórica o la persecución de los valores tradicionales. Y hay que joderse, tragar y dar gracias por la patada en el estómago con la que nos van a "modernizar".

En conclusión: a nadie sorprende, altera o importa que te avergüenzes, santi. Precisamente porque ese es el único argumento que ha esgrimido tradicionalmente la izquierda -el moral- y porque lo que verdaderamente podría afectarnos de una forma eficiente, hasta el punto de hacernos meditar en lo acertado o no de nuestros planteamientos, está fuera de tu alcance.

Es decir, te avergüenzas porque no sabes hacer otra cosa.

A mí me la sopla. Pero con Carlos Vilas no te metas, hombre, que es prisionero de su propia elegancia.

http://inventosabsurdos.com/2007/12/27/puching-ball-para-tu-escritorio/

7 | Carlos Vilas Nogueira   18 de Enero 2008 a las 05:23 PM

Me da un poco de pudor bajar del escenario a discutir con el público. La función terminó y cada cual es libre de aplaudir o patear.

Tampoco me molesta que un cretino me llame cretino porque garantiza al menos que lo escrito no cojea de ese pie y, por mí, los editores pueden dejar, lapidarias, sus conclusiones.

Un poco me decepciona, en cambio, que no se sepa diferenciar a primera vista un artículo con pretensiones literarias y de ironía (perdonéseme este inmenso pecado de soberbia. Vds. saben que hay literatura buena y mala, siendo ésta, por tanto, literatura tambien).

Es posible que de mi humilde texto se deduzca que no le tengo gran simpatía ni a Tardá ni a su 'ilustre' ralea. Tampoco creo que Don Manuel Fraga se sienta feliz convertido en dinosaurio. Sería terrible hacer exégesis de cada frase.

A Salom muchas gracias. No por la defensa que, como ya expliqué, no era necesaria en este caso. Gracias por su argumentación y sus opiniones tambien en este caso desproporcionadas a la
entidad del provocador. Lo mío no serán margaritas, pero el cerdo es auténtico.

8 | caló   18 de Enero 2008 a las 05:41 PM

Salom: Olé y olé. Bien argumentado. La pena es que el hooligancillo en cuestión no se lo merece.

"No deis lo santo á los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos; porque no las rehuellen con sus pies, y vuelvan y os despedacen."

(Mateo 7:6)

9 | Carlos Vilas Nogueira   18 de Enero 2008 a las 05:57 PM

Las prisas (Pirandello se acerca esta vez al proscenio). Dejé cojo el párrafo en el que señalaba que mi texto era una divagación más o menos literaria; regular o mala, pero no era artículo de opinión. Perdón por la lata.

10 | Santi   21 de Enero 2008 a las 12:11 AM

Llevaba días sin mirar este blog y veo que mi comentario ha suscitado airadas réplicas.
El señor Carlos Vilas, que parece que se cree Samuel Beckett, arguye una supuesta condición literaria para justificar la "fina ironía" de comparar perros con homosexuales. El problema es que ciertas ironías nunca pueden estar justificadas, sobre todo cuando lo que esconden es una ideología discriminadora. Es como si, por ejemplo, alguien criticara las parejas interraciales diciendo: "ahora parece que está bien visto que los perros forniquen con los gatos". Desde luego, también sería un comentario irónico. Lo que no está tan claro, como el artículo del señor Vilas, es que la frase tenga valor literario. Y mucho valor tendría que tener para aceptar sin más semejante aseveración.
Yo te diría, Carlos, que pruebes con la poesía. La prosa no es lo tuyo...


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