Durante la República masónica y criminal, las turbas patibularias solían salir a la calle con cualquier excusa para amedrentar a las gentes democráticas y de orden. Eran revolucionarios de todo tipo de calaña: marxista, socialista, comunista, anarquista, jacobina, separatista... Para ellos, todos los que no comulgaran con la idea de la Revolución eran sencillamente "fascistas". Ocurre que, en cinco años de elecciones, el fascismo sólo obtuvo un escaño en las Cortes españolas, el de José Antonio Primo de Rivera.

Cuánto nos recuerdan aquellas hordas de salvajes prosoviéticos, capaces de cualquier cosa, a las chusma de titiriteros, polichinelas y cantamañanas que componen ese "gremio" desorientado por la ultraizquierda de salón y, sobre todo, de subvención, que viene a denominarse "artístico".

Dicen ahora los ex comunistas Sabina, Ana Belén, Víctor Manuel y otros como los repugnantes afeminados Almodóvar y Miguel Bosé, que el PP es una "turba mentirosa y humillante". Ellos sí que son masa, turba, populacho, estiércol y basura, que no tendrían cabida ni en el basurero municipal de mi pueblo. Ni las ratas se acercarían a gente tan vendida al Poder como lo son todos ellos.

¿Pero qué clases de democracia nos van a dar toda esta pandilla de comunistas reciclados en estómagos agradecidos y chupópteros de la subvenciones y galas bien pagadas? ¿Pero de qué van todos estos progres que han dejado a Gaspar LLamazeres colgadito de la brocha porque no les va a reportar ni un solo duro el apoyo a IU?

Así es esta gente "progre", señores. Adinerados bien asentados en sus viviendas de lujo al alcance de muy pocos españoles. Tengo para mí que Mariano Rajoy ha hecho muy bien en apoyar a la plataforma contra el canon de la SGAE, como ha plantado cara a la morisma islamista que ha pedido el voto para los partidos "progresistas". Si ellos agreden al PP, el PP tendrá que defenderse. Entre otras cosa porque los españoles tenemos que defendernos de los chupópteros y de quienes no son capaces de asimilar las costumbres democráticas de occidente.

La turba titiritaica frentepopulista tiene los días contados. Nadie va a ver sus películas. Nadie. Las cifras de asistencia a películas españolas en las salas de cine es sencillamente ridícula. Pero no por nada, sino porque son malísimos y porque dan asco. Desde luego, no hay más que echar un vistazo a los Sabinas y Almodóvares de turno para saber lo que no querría que el día de mañana fueran mis hijos. Ni por todo el oro del mundo.
Escrito por en: 9 de Febrero 2008 a las 06:42 PM Archivado en Izquierdismo | Políticos | Propaganda
| Acerca de... |
|---|
|
| Batiusuarios en línea |
|
|