Con ánimo de convertirme en miembro kualifikado de una minoría kualifikada y gritona, y así poder empezar a chupar de la teta como cualquier minoritario que se precie —como ya tengo piso en la Plaza del Pilar, quiero que mi Alcaldesa socialista del PP me de un chalecito en las afueras—, he rebuscado en mis memorias de antaño, por ver de encontrar una causa de resentimiento social que pudiera justificar tal empeño.
En la búsqueda, pronto deseché la idea de constituir la Asociación de Cabreados con los Jesuitas. Sería poco menos que un mero apéndice de izmierda hundida y para comecuras ya se nos han adelantado unos cuantos. Tampoco me convencía la constitución de la Asociación de Exadolescentes Que no se Comieron una Rosca, por cuanto siempre hay algún listillo que pudiera sacarme los colores, y no es cuestión. Y cuando ya estaba a punto de convencerme de que vivir chupando de la teta cuesta mucho trabajo “intelectual”, ¡eureka!, caí en la cuenta del número de dioptrías con que la Naturaleza ha tenido a bien dotarme. A mí y a otros cuantos como yo.
Soy miope desde muy jovencito, me dije, y en esa condición he sufrido mucho, me dije también. Recuerdo que mi niñez fue de años de humillación y escarnio, y de discriminación, que no falte la discriminación. Años de sufrimiento en silencio: “gafotas, cuatroojos” era lo más bonito que me decían los líderes “ojos de águila” y los que no eran tan líderes. El consuelo de mi madre no bastaba para arrancar de mí ese sentimiento de culpabilidad que va enraizando cuando te sabes el centro de todas las miradas asesinas de tus congéneres. Algo habré hecho para que estos chicos tan buenos me insulten, me decía.
Sí, ya se que la situación ha cambiado. Que ahora los miopes no solo no somos despreciados, sino que incluso gozamos de cierta aura de misterio, con estos caretos de intelectuales medio seminaristas que Dios nos ha dao.
Pero eso da lo mismo. La sociedad está en deuda con nosotros y habrá de pagarla. Y además como se pagan las deudas desde que existe el dinero: en contante y sonante. A tal efecto, en cuanto tenga la dirección de correo del Bienmado ZP, consuelo de exmarginados con más cuento que vergüenza, pienso dirigirme a él, con objeto de que incluya en su agenda electoral la batalla por la extensión a los miopes de los derechos sociales que ya gozan otros kolectivos con menos méritos que el nuestro, por otra parte. ZP ¡Queremos una renta básica de sumisión, ya!
Autor: Carlos Javier Muñoz de Morales
Los editores de Batiburrillo no comparten necesariamente la opinión de los articulistas cuyos trabajos se insertan en el apartado “Firmas Invitadas”. Dichos trabajos se publican como un ejercicio de libertad individual.
Escrito por Firmas invitadas en: 17 de Febrero 2008 a las 12:29 PM Archivado en Corrupción | Firmas invitadas
Dejando a un lado ciertos exabruptos, encuentro original el texto de cabecera.
Para vencer la miopía intelectual:
"No violencia activa (III): El amor contra la voluntad de poder"
http://lacomunidad.elpais.com/periferia06/posts
El Blog de Cordura
Testimonios del crepúsculo
Cuanto ho...nor. Tenemos visita de la otra orilla del cordón. Se bienvenido, pero deja los trolls en la puerta.
Lo malo es que ese KOLECTIVO DE MIOPES Y CIEGOS son casi la mitad de los españoles, que vota al Psoe y sus adlateres , hasta algun que otro conservador de pacotilla. Veremos hasta donde llegan los cegatos despues del 9M
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