29 de Marzo 2008

"Años de hierro"

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Hace días que acabé la lectura de “Años de hierro”, 1939-1945, monumental obra del gran historiador Pío Moa, quien a través de sus 726 páginas va narrándonos las vicisitudes de un régimen franquista presionado por las grandes potencias en guerra para que, a su vez, se sumara al conflicto bélico o declarara una neutralidad a toda prueba, algo que, como se documenta en la obra, ni siquiera Suecia o los helvéticos mostraron, entre otras razones porque no les interesó hacerlo a fin de enriquecerse. Tenía ganas de disponer de algún tiempo para destacar un libro tan magnífico y hoy, aunque sea a vuelapluma, le dedicaré unos párrafos.

La gran virtud de Moa, a diferencia de otros historiadores de más “tronío” y reconocimiento en el bando izquierdista, es que se le entiende todo y posee una amenidad expositiva que para mí la quisiera. Don Pío goza, además, de una facultad nada frecuente entre los que se dedican a historiarnos: Estructura como nadie lo que quiere transmitir, basa a menudo sus argumentos en la documentación de los bandos en disputa, característica que los historiadores de la izquierda rechazan para no sonrojarse de los suyos, y de todo ello se derivan unas deducciones abarrotadas de pura lógica.

Lo primero que me llamó la atención de “Años de hierro” es el profundo conocimiento que el autor posee del dictador Franco, sobre el que incluso traza un perfil que se remonta a la época pre-republicana y a partir de ahí desvela su evolución política. Leyendo estos primeros capítulos, excelentemente argumentados, uno llega a la conclusión de que el general se sublevó —fue de los últimos en hacerlo— no contra la República, sino contra una etapa revolucionaria y de gran violencia impune que había comenzado meses antes del Alzamiento y que destruyó, incrustándose sin abolirlo, en el propio régimen republicano, quizá como una forma farsante —nada extraño entre los izquierdistas— de hacerles creer a los demás que mantenían la legalidad, cuando en realidad lo más corriente es que actuaran por encima y al margen de la ley.

Cercano a lo magistral es el relato año a año, casi mes a mes, que Moa describe acerca de la triple preocupación de Franco: 1. Mantenerse al margen de la guerra mundial para no castigar más a los españoles, y hacerlo dándoles largas a las grandes potencias mediante el tradicional método gallego de la indefinición y el sí pero no, lo que le confiere al dictador cierto rostro humano. 2. Respetar el equilibrio entre las distintas familias del Régimen, en disputa permanente y más acusada durante los primeros años, con una Falange que se creía con derecho a todo y poseía un ministro de gran influencia en el Gabinete, el “cuñadísimo” Serrano Suñer, partidario de entrar en guerra al lado de los nazis. 3. La brega continuada que hubo de sostener con Don Juan de Borbón, personaje que pasó por varias etapas, desde querer alistarse al lado de los “nacionales”, hasta poco menos que proponerles a las potencias aliadas la invasión de España para restablecerle en el trono de su padre. En este apartado, el antiguo jefe de la CEDA, Gil-Robles, desempeñó asimismo un papel de lo más voluble y variopinto. Al contrario que el monárquico general Aranda, figura destacada en la defensa de Oviedo, dispuesto siempre a enfrentarse al propio Caudillo con tal de restablecer la Corona en Don Juan.

Pío Moa dedica no pocas páginas a la División Azul y su heroico comportamiento en la lejana URSS de Stalin, una unidad militar —hoy denigrada o silenciada precisamente por la izquierda de espíritu estalinista— sobre la que cualquier nación del mundo hablaría con orgullo de su conducta y valor. Copio aquí parte de una nota usada en otro artículo de Batiburrillo, que en su momento fue escrita igualmente como consecuencia de la lectura de “Años de hierro”:

“…se describen con detalle los planes de los Aliados y de Hitler, a lo largo de varios años, para invadir las Islas Canarias, como plataforma para, a su vez, invadir el norte de África y las numerosas colonias francesas en ese continente, donde se producían materias primas esenciales para el esfuerzo bélico. El régimen de Franco, al tanto de esos planes por un servicio secreto bastante eficaz, o a través de filtraciones interesadas de cualquiera de las dos partes en litigio, no dudó en reforzar cuanto pudo la guarnición de las Canarias, así como la frontera pirenaica y las inmediaciones de Gibraltar.

Quiso darles a entender a los posibles invasores que España estaba dispuesta a resistir por todos sus medios. De hecho, la bravura y las numerosas hazañas de los componentes de la División Azul, que llegó a ganar 32 cruces de Hierro en una sola batalla, y los grandes elogios que el muy exigente Führer les dedicó a los divisionarios, llegando a decir literalmente de ellos: "[Son] Una partida de gamberros, por su disciplina no ejemplar, si bien uno no se puede imaginar individuos más valientes [...] nuestros hombres siempre se alegran de tener a los españoles por vecinos".

Pocas dudas caben que el comportamiento del Ejército español en el frente ruso, el reforzamiento de las fronteras y la determinación de luchar ante cualquier amenaza externa, con unas fuerzas armadas españolas que aún movilizaban a casi dos millones de hombres, determinaron que ninguno de los bandos en contienda se decidiese a invadir territorio español”.

No es posible explayarse mucho más en un simple artículo de extensión limitada si es que uno desea mantenerlo legible, aun cuando “Años de hierro” daría margen para la elaboración de toda una serie de artículos laudatorios. Baste decir, para finalizar, que el espléndido volumen que ha pasado por mis manos, todo un tratado historiográfico de cómo narrar los severos años de una época durísima para los españoles, probablemente acabará convertido en un clásico y de obligada lectura para los que deseen saber lo imprescindible de aquellos años.

Pío Moa. “Los años de Hierro”. Las Esfera de los Libros. Octubre 2007. 726 páginas. 26 euros.

Escrito por Policronio en: 29 de Marzo 2008 a las 12:35 PM Archivado en

Comentarios

1 | eljorje   29 de Marzo 2008 a las 02:41 PM

Hay que hacer un homenaje a la División Azul, claro. Y luego otro a los jemeres rojos.

2 | caló   29 de Marzo 2008 a las 05:07 PM

¿"Hay que hacer un homenaje a la División Azul?" Sin duda. Luchaban contra el bolchevismo.

Al principio de la guerra la población rusa recibía a los alemanes como liberadores, brindándoles "jleb-sol" (pan y sal), el símbolo de hospitalidad más importante para los eslavos. Por primera vez en la historia moderna una división entera del ejército (Rojo), liderada por el general A. A. Vlasov, se une al ejército-enemigo para liberar a Rusia del genocidio comunista. Al final de la guerra los vlasovianos salvan a praga de la destrucción nazi. No podían permitir que la bellísima ciudad checa se quedase reducida a escombros.
Si Hitler hubiese tratada a la población rusa decentemente, la guerra no hubiese durado ni 10 días.

Los comunistas rusos trataban a su propio ejército peor que Hitler.

Stalin fue el único político de la historia que declaró a sus propios soldados capturados por los alemanes “traidores de la patria”, y denegó la asistencia de la Cruz Roja a los prisioneros soviéticos en los campos alemanes. Así que, mientas los prisioneros franceses, belgas, y los demás occidentales recibían provisiones y tabaco de la Cruz Roja, los rusos comían hierba, y a veces, a sus camaradas fallecidos. Al liberar los campos de concentración alemanes, EL EJERCITO ROJO LLEVÓ A SUS COMPATRIOTAS-PRESOS DE HITLER AL GULAG CON LA CONDENA EXTRA-JUDICIAL DE 25 AÑOS DE CAMPOS DE CONCENTRACIÓN POR TRAICIÓN (ARTÍCULO 58/6 DEL CODIGO PENAL). El mismo destino sufrieron muchos de los llamados “partisanos” (guerrilleros que luchaban en los territorios ocupados).

Después de la guerra las calles de Moscú estaban llenas de los veteranos de la guerra inválidos, con el pecho lleno de medallas, pidiendo limosna para sobrevivir, hasta que en el 47 los expulsaran a lo que se llamaba ahí “za sto pervyi kilometr”, o sea, más allá del kilómetro 101 de Moscú, para que no siguiesen asustando a los turistas extranjeros. Así les pago Stalin a sus veteranos, que salvaron su trasero de la ira de Hitler.

3 | Carlos J. Muñoz de Morales   29 de Marzo 2008 a las 05:28 PM

La comparación entre los miembros de la División Azul y los jemeres rojos es simple y llanamente una indecencia. Se puede o no estar de acuerdo con uno u otro régimen político, pero tachar, aunque sea implícitamente, de terrorista y genocida a lo que sólo fue un cuerpo de ejército, cuyo envío a luchar contra las tropas de Stalin en favor de las de Hitler, puede ser más o menos discutible, es simple y llanamente deshonesto. Y su afirmación simple y llanamente califica a quien la hace.

4 | Policronio   29 de Marzo 2008 a las 06:14 PM

He entrado en la bitácora de "eljorje" (comentarista 1) y, aparte de que Batiburrillo es para él "un p*to filón", del que según afirma extrae numerosas perlas, he salido con el convencimiento absoluto de que nos las habemos ante un logsiano químicamente puro y por lo tanto un perfecto ignorante.

Por si fuese poca la abundante torpeza que exhibe en su blog, donde la creatividad o los argumentos brillan por su ausencia y se limita a extraer frases sueltas mediante el copia+pega, el comentario que ha dejado aquí el muchachito confirma mi creencia de su condición logsiana y además da fe de su absoluto sectarismo. ¡Dios te ampare, hermano!

5 | juanjo   30 de Marzo 2008 a las 04:05 PM

Sólo las personas inteligentes como Pio Moa elogian al Caudillo por sus méritos. Aquí en este blog de "demócratas de pacotilla", solo saben censurar, borrar o insultar la memoria de un héroe español. ¿Es esta la clase de pensadores que quieren tener una parte en el gobierno de esta nacón?. Antes de que estos o los que representan al PP, prefiero que el psoe, con todo el desprecio que siento por el, siga gobernando por muchos años más. Las derechonas de hoy dia estan mejor escondidas en la oposición.

6 | Smith   30 de Marzo 2008 a las 04:58 PM

No sé si me estoy equivocando, pero creo que la División Azul no formó parte del ejército español, sino del alemán. De hecho, los soldados de la DA no podían utilizar el uniforme del ejército español.

Por lo demás, el libro de Pío Moa es una obra de gran calado que posiblemente no se esté valorando suficientemente debido, principalmente, al éxito de libros anteriores de este autor.

La realidad es que en la España del 39 había triunfado en lineas generales un movimiento cívico-militar aglutinado en torno a tres o cuatro ideas básicas: España, unidad nacional, propiedad privada, catolicismo. Lo demás es secundario. Los monárquicos eran cuatro. Bastante hizo por ellos Franco, que les devolvió la Monarquía a su muerte. Socialistas, comunistas y republicanos, estaban en el exilio. La democracia de partidos era completamente inviable, máxime cuando quienes de ella iban a participar, eran en parte los mismos que habían querido imponer un régimen soviético en pleno Occidente.

España fue el único gran país europeo que se libró de la guerra gracias a la pericia de Franco. Si esta afirmación me convierte en franquista, me resbala. Lo que ocurre es que las verdades duelen. Sobre todo a quienes miran la Historia desde el rencor y el sectarismo. Franco libró a España de la Guerra Mundial. Franco. Y cuando se da la vuelta al argumento con historias del tipo: no entramos en la Guerra a pesar de Franco, Franco era tan ambicioso que Hitler no quiso hacer partícipe de sus conquistas africanas a España, etc. es como para vomitar sobre los pseudohistoriadores que tales argumentos sostienen. A Hitler le hubiera costado dos, a lo sumo tres semanas hacerse con una España militarmente desecha tras la Guerra Civil. Felipe II obtuvo importantes victorias en San Quintín y Gravelinas. ¿Me convierte esto en felipista ? Pues bien, repito que Franco libró a España (y Portugal) de intervenir en la guerra más mortífera de la Historia de la Humanidad.

7 | Juan Bernardo Guzmán Serratos   31 de Mayo 2008 a las 01:23 AM

He leído los comentarios que se publican sobre el historiador Pío Moa. Me gustaría contactar con él mediante un Email. ¿Podrían enviarme ustedes su direccción electrónica? Mucho lo agradecería. Vivo en Guadalajara, Jalisco, México, y me interesa lo relacionado con la Guerra Civil Española. Saludos y gracias.

8 | Policronio   31 de Mayo 2008 a las 08:24 AM

Amigo Juan Bernardo, desconocemos el correo electrónico de Pío Moa, nuestra relación con él es la de simples lectores de su obra. No podemos ayudarle.


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