31 de Marzo 2008
Liberales antifranquistas con efecto retardado
Al decir de algunos: Esta imagen correspondería a un abrazo entre franquistas
En la época en que no se llevaba ser antifranquista, más que nada porque viviendo Franco la cosa podía ponerse ora pelín peligrosa ora pelín frustrante, debió aparecer un gen por la celtibérica patria que, inoculado por vaya usted a saber qué vía, posibilitaba ser eso mismo, es decir, antifranquista, pero con efecto retardado.
El hecho de que ese gen tan peculiar formara parte y permaneciera latente en tu patrimonio genético no te impedía disfrutar, en momentos muy oportunos, de prebendas sin cuento ni recuento, preferentemente por la vía paterna. Del mismo modo que si tenías ya una edad que pudiera considerarte, en fin, algo crecidito, no te impedía el ejercicio de un buen cargo público, bien dotado financieramente, por supuesto, así como de otras ventajas y convenientes diversos.
Bien. Pues hasta ahora yo pensaba que ese gen sólo adornaba a los hijos o cónyuges de los antiguos falangistas con mando en plaza en la PRISOE. Caso Bermejo, Zapatero, Cebrián, Fernández de la Vega, Bono, Barreda, Sala, Maragall, Felipe, y un largo etc., como largo y bien generoso es el organigrama funcional de tan benemérita empresa, financiada a ratos sí, trece años, a ratos no, por Filesa, Malesa y Time Export, que no son las tres carabelas como algún liberal sedicente pata negra y logsiano vocacional, para más señas, pudiera pensar.
Craso error. Resulta que, si no ese gen, será una mutación la que ha dado en introducirse en los nuevos liberales "fetén", repartidores de carneses y desarrolladores de una furia antifranquista que para sí la hubiesen querido los maquis comunistas de la década de los cuarenta.
¿Y en qué se advierte ese antifranquismo retardado de nuevo cuño? Pues ni más ni menos en que no se puede hablar de Franco —ni aún acompañándole el título de dictador—, por ser ese enemigo formidable, dotado de tantas cabezas como principios fundamentales del Movimiento se conocen, que se resumían en dos: (este espacio de invitación interactiva se lo dejo a/los Irritable/s. De todas formas me va/n a fastidiar el día).
De modo que —vamos a suponer— si por una atravesadura de derecho administrativo le diera al que suscribe por hacer una glosa de la Ley de Expropiación Forzosa del… ¡eeeh!, ni se te ocurra mentar a la bicha por más que el año de la ley te lleve a una determinada época —esto bajito—, puesto que tendría que empezar, por ver de terminar con sosiego la jornada, inventándose un antecedente histórico a la vez que un supuesto encomendador.
Y a falta de otros más a mano, no tendría sino que concluir que la redacción de la Ley de Expropiación Forzosa del año… (para acceder a este dato debe usted estar registrado en Batiburrillo, sección Neofranquistas, negociado Memoria Histórica para todos.
Aviso: Para registrarse, provéase primero de la tarjeta Visa-Cope.
Autor: Carlos Javier Muñoz de Morales
Escrito por Firmas invitadas en: 31 de Marzo 2008 a las 11:56 PM
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Liberalismo, neoliberalismo, capitalismo, constitucionalismo
Comentarios
Aquí se confunde todo. Para empezar, me parece ridículo que la gente vaya por ahí repartiendo carnets de liberalismo como si fueran los propios Adam Smith o Friedrich Hayek en persona. Para seguir, que yo no diré nunca a nadie que es más o menos liberal en función de si le parece bien que Franco (o el fantasma que fuera) nos librara de la IIGM. Para terminar, decir que Franco fue un dictador antiliberal. Por si quedara alguna duda. Lo digo porque lo pienso. Sin reparos. Pero me parece perfecto que ganara la guerra a los frentepopulistas. Que tampoco eran liberales, dicho sea de paso. Gregorio Marañón, liberal de pro que defendía algunas cuestiones relativas al franquismo, prefería mil veces la victoria de los nacionales a la de los rojos. Por algo sería.
Está claro que el debate sobre Franco, que nos pongamos como nos pongamos es una figura histórica de primer orden, viene siendo emponzoñado por la pretensión de la izquierda de hacérnoslo ver como un actor político del presente, mediante lo que pretenden que son sus herederos, que no son otros que los simpatizantes, militantes y dirigentes del Partido Popular. Y eso es una perfecta canallada perpetrada por quien no puede perpetrar otra cosa. Porque claro, la Izquierda, en el colmo de los colmos, pretende cerrar el debate sobre el franquismo con su condena, para que nos olvidemos de lo que pasó en la época inmediata anterior. En otro orden de cosas y al hilo de lo dicho en el artículo, es que se torna incomprensible la estructura jurídica de la democracia si no tenemos en cuenta al menos un par de cosas. Primera: que el armazón de nuestro Estado de Derecho lo constituyen las grandes leyes franquistas, con las oportunas reformas y segunda: Que sería impensable la actitud de los nacionalistas catalanes y vascos si el pretendido centralismo, que sin venir a cuento parece que lo hemos inventado aquí, hubiera tenido fiel reflejo en el desarrollo económico del centro de la península, que no sólo es Madrid.
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