Y nacionalistas periféricos, instalados, consensuados, comprensivos con el peculiar conflicto, donde unos ponen las balas y otros ponen la nuca. Comprensivos, si no hay más remedio, con el hecho de que tres millones de trabajadores y sus familias vivan del subsidio. Todo es cuestión de profundizar en las dificultades objetivas.
Más comprensivos aún con el cierre de emisoras radiofónicas, parece que habilitadas para aplastar los “enriquecedores”, a unos más que a otros, “hechos diferenciales”. Y ciertamente comprensivos con que el precio de los garbanzos sea la única, o más importante, preocupación de los españoles. Lo que, por otra parte, a alguno le valió consolidarse en la Muy Leal y Poco Loable Jefatura de la Oposición, con chófer y secretaria, pagados por el Estado Protector.
También, amorosamente comprensivos con un presidente del gobierno mentiroso y cobardón. Todavía me da la risa con el recuerdo de lo de “OTAN, DE ENTRADA NO” y que poco después, filesas mediante, contantes y sonantes, fue “DE SALIDA, TAMPOCO”. ¡A ver quién nos gana a comprensivos!
Y también muy, muy, pero que muy comprensivos con la exhibición desvergonzada, audaz e ignorante de enseñas que en el pasado, ahora falsa y dolosamente redesmemoriado, ampararon la destrucción y el crimen, en nombre de un pueblo, tan estúpidamente idealizado como manejado y ninguenado. Y ahora, tan anestesiado, por no decir “hartomigado”, que me puede costar más de un disgusto.
Digo yo, que ya puestos, pronto principiaremos a ser comprensivos con las leyes expropiatorias singulares, al tiempo, con la colocación, entre cafelito y cafelito, sin cuento ni recuento y bien a cuenta, de familiares con poco mérito y menos vergüenza y con las contratas al diez por ciento mediante ¿O era al tres? Y mucho más compresivos aún con el secuestro de viajantes de comercio, asesinato de objetores de conciencia y repaso en cal viva de cualquier desdichado, entre otras hazañas financiadas con los fondos de reptiles, que tanto sirven para pagar a un mercenario como para pagar unas joyitas, esas que tanto lucen en cualquier evento del régimen.
Porque cuando desde el novísimo, remozado y chulo chuleado principal partido de la oposición, ahora seguro que permanente, se nos dice que el PP no es de derechas y que hay que mirar al futuro, no es relevante que se diga todo junto o sucesivamente, lo que realmente se pretende decir es que el PP tiene que comprender y que sus votantes, antiguos, le comprendamos. Todo sea por recibir mil felicitaciones de Don Pepiño Blanco y Llamazares, reputados hombres del ultracentrismo.
Pues miren señores hipermegacentristas, por la gracia del dios gallardonita, ni comprensión ni resignación. Y España no pasa de cuartos. Antes teníamos un gafe, ahora tenemos dos y Villa no hay más que uno.
Escrito por Carlos J. Muñoz de Morales en: 22 de Junio 2008 a las 07:54 PM Archivado en
Estás descentrado... ;)
Bueno, Dios aprieta pero no ahoga. Crisis galopante pero hemos pasado de cuartos. El Dios gallardonita ya ejerce. España jodida pero contenta.
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