Desde luego que nuestro Estado no pierde ocasión, entre sablazo y sablazo, de mostrarse como un insufrible fardo, traidor y pendenciero, y lo que es peor, débil con el fuerte, “Albertos”, y fuerte con el débil, la familia de Mari Luz.
Y lo que es aún peor. Si en el primero de los casos se trataba de torcer hasta hacerla irreconocible la doctrina jurisprudencial, dictada al respecto de la prescripción de la acción penal, para beneficio de los que cazan con el Borbón, en el caso de Mari Luz se trata de tomarse a chirigota corporativista el derecho de los familiares de la criatura asesinada a ser tratados con Justicia y, de paso, con un mínimo de respeto. Porque esa ha sido la actitud de nuestro estado presuntamente benefactor con esa pobre familia, mediante ese engendro de órgano de gobierno de los jueces, politizado hasta la médula.
De otra manera no se entiende lo que nos cuenta Libertad Digital al respecto: La familia de Mari Luz se siente "estafada, utilizada y engañada" con la decisión del CGPJ. Y ello, según el medio, tras conocerse la sanción, multa entre 1.000 y 6.000 euros, que el Consejo pretende imponer al Juez Tirado - ridícula en comparación con los deméritos contraídos por el togado puñeteado - al que desde distintos ámbitos se hace responsable de que el asesino de la niña estuviera indebidamente en libertad cuando cometió la fechoría, incluido el consejo, que aprecia en el asunto al menos diez faltas de dejación de funciones.
Desde el caso de Juana Chaos y otros etarras, no se ha visto tamaña desproporcionalidad entre la falta cometida y la pena impuesta. A lo mejor, es que en estos tiempos que corren de socialismo marianista, marianismo por abreviar, toca dialogar con los peores delincuentes sexuales y con los que consienten sus fechorías, si quiera sea por falta de la diligencia debida en el cumplimiento de sus deberes jurisdiccionales.
Y miren que antaño, con una buena dosis de ingenuidad, fui remiso a aceptar que la sociedad y el estado benefactor únicamente eran capaces de entender los problemas que pudieran afectar a los “ricos y famosos”. Sin embargo, recuérdese en qué circunstancias saltó el problema del SIDA a los medios de comunicación. En cuanto les afectó a un par de artistas de Hollywood y a un glamuroso jugador de baloncesto. Y ahora pensemos en el puñetero caso que les hacemos a los enfermos de malaria, por no disgustar al pensamiento progre dominante, empeñado en que el DDT produce monstruos, además de matar mosquitos.
De modo, que ya sólo espero que estas y otras cuestiones se tomen en serio, cuando un pederasta excarcelado indebidamente cometa una barrabasada con una niña con padre rico o famoso. Con o sin toga.
Y ahora que Mariano le explique muy bien explicado a la familia de Mari Luz en qué consiste lo del socialismo marianista o marianismo. Estamos apañaos.
Escrito por Carlos J. Muñoz de Morales en: 26 de Junio 2008 a las 12:58 AM Archivado en Justicia
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