Cuenta la leyenda, que un oficiante de la calderería, o sea, del ramo de los que antiguamente soldaban menaje de latón, a real la pieza, y algunas veces por menos, cada vez que veía pasar un avión por encima de su cabeza decía: “Joer, lo que hacemos los mecánicos”, sin duda alguna, orgulloso de lo que los de “su” gremio eran capaces de hacer, a poco que se lo propusieran.
Otra más reciente cuenta, que encontrándose en el Parque Central de Nueva York un homeless vocacional con otro de los de por pura mala suerte, le espetó: “Tendrá narices, lo que nos está costando la guerra de Irak”, influido, también sin duda alguna, por las quejas que oía cada mañana a los agentes de cambio y bolsa que, desde hacía treinta años, lo despertaban en las proximidades de Wall Street.
Digo lo anterior, porque, no conociéndole oficio alguno al tal Lluís Suñé, que no sea el de sandío arrimado al pesebre de los ciento sesenta y tres millones de euros que nos cuesta al año la cantinela ecologista del cambio climático, más otros cuatrocientos en bombillas, me da que la ocurrencia del susodicho, no va a ser otra cosa que lo del mecánico y el homeless, que de tanto oír las quejas de los señoritos de Pedralbes, con que a todas horas deleita TV3 a la parroquia nacionalista, el tío se ha creído un Lara cualquiera.
Y si no es así, o sea, que el amiguete no es un “muerto de hambre”, pues que vaya enseñando esa declaración del impuesto sobre la renta de la que alardea y que parece que le permite contribuir con doce mil euros al año al sostenimiento de la campaña de apadrinamiento que propone a sus paisanos.
Vamos, que por mi parte se puede meter sus disculpas por donde amargan los pepinos.
Escrito por Carlos J. Muñoz de Morales en: 2 de Agosto 2008 a las 03:24 PM Archivado en Nacionalismos | Vómitos
No tiene disculpa y lo malo es que aparte de grosero, insultante y cruel la realidad de Cataluña es que te encontrarás quién le ría la gracia (y habla la experiencia directa que entiende que mutatis mutandis se reirían también en este caso).
Por cierto lo de 400 € en bombillas no es así: lo dice Cospedal y nadie se molesta en volver a calcularlo: las hay por 4 euros y menos. Estoy segura de que el Gobierno las puede comprar por menos y además es que ¿cuánta gente se va a ir a la otra punta del mundo a por una bombilla? ¿De verdad van a repartir tantas? Ellos saben que no.
La única salida digna que tiene un cargo público, sea de la enjundia que sea, ante tal despropósito, es la dimisión. Todo lo demás es una impertinencia. Y no es una cuestión, como parece que se pretende, de excesos en el ejercicio de la libertad de expresión que, por otra parte, mejor no meneallo, es una cuestión de decencia, y viniendo de un personaje que parece q.
Y en cuanto a las bombillas, te digo Cristina, que las últimas de bajo consumo que compré, me costaron a siete euros las de 23 vatios, que se corresponden con las de 100 vatios de las normales. Por supuesto que el gobierno podrá comprarlas más baratas, en el caso de que no fueran 49 millones de bombillas, claro. Porque, necesariamente, su precio subirá. Lo de cuanto, ya lo veremos, si es que lo vemos. Porque como se gasten lo mismo que en la Ley de Dependencia, ya me dirás.
Perdona Cristina, pero no se donde lechugas le he dado. Digo, que viniendo de un personaje que parece que lleva la solidaridad por bandera, o eso parece, además, es una cuestión de coherencia.
Lo que no sé si conocéis es que el tal Suñé además es "xarnego", es decir, la madre es o era de fuera de Cataluña. Creo que el segundo apellido de esta joya es Fernández.
Lo comento porque los conversos vienen a ser los peores, los más fanatizados, ya que tienen que hacer méritos suficientes para que se les acepte en el redil. Casos Carod y Montilla, por ejemplo.
Pues lo que le faltaba al gachó. No por lo de emigrado o hijo de emigrados, sino por renegado. Lo mismo estos pibes se creen los puritanos del Mayflower, en viaje a la tierra de promisión. Pues mira Policronio, creo que ya tenemos una definición para el síndrome que aqueja a los emigrados que reniegan de lo que fueron ellos, sus padres y sus abuelos: Síndrome del Mayflower. Aunque claro, el Estatuto de Cataluña no es la Constitución de los Estados Unidos.
O síndrome del "pelagatos", como el que les afectó durante años a muchos australianos cuyos padres o abuelos habían llegado reclusos a esa isla. Porque Australia es lo que fue inicialmente: una gran penitenciaría del Imperio británico.
Me da que a estos pibes lo de "pelagatos" no les va a hacer mucha gracia.
Chiste sobre charnegos:
-Hay que ver como han progresado ustedes viniendo de Almeria a Cataluña.Vinieron con una mano delante y otra detras y fijese ahora.
¿Como lo hicieron?
-Mi mujer se quito la mano de delante y yo la de detras.
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