Lo mejor de las vacaciones fuera de casa es, sin duda alguna, ese rato que queda después de cumplir el programa consensuado con la parienta y prole crecidita, que siempre, en todo caso y bajo cualquier circunstancia de todo orden, incluye monumentos y tiendas, sin desdeñar los parques y jardines, ignorando que el buen comer es una de las bellas artes y sobre todo a una edad, donde otros placeres nos están vedados.
Antes de seguir adelante, un aviso a los tentados por visitar el Palacio Nacional Da Pena en Sintra: su nombre lo dice todo, da pena. Tiene todo lo que tienen los palacios nacionales españoles, o sea, un funcionario con cara de flipao, cada cuatro metros, vigilando que no te lleves un tapiz que te queda a unos veinte. Vamos, que ni juntando los brazos de toda la familia te da para ponerte en disposición de cometer una falta de tocamiento. Ahora bien, adolece de lo principal: tres millones de euros en pintura. Vamos, que se ve mejor en el fotolog y así te ahorras un montón de escaleras y cuestas, sin desdeñar los cuarenta euritos del ala, precio del pase familiar, con convento de capuchinos incluido que, visto lo visto y subido lo subido, lo voy a dejar para otro año.
A lo que iba. Después de cumplir el programa “consensuado”, no tuve por menos que echarle un vistazo a la prensa portuguesa, más que nada, por justificar el cuarto café del día y tener algo sobre lo que escribir, fuera de lo que es normal en un turista que se precie. Pues bien, no había echado todavía el azúcar al café, cuando leo: “Es importante comenzar ya el debate sobre el matrimonio homosexual, sobre todo, para que se escuchen las voces favorables”. La pregunta no tardó ni una fracción de segundo en venirme a la cabeza: ¿Cuál es la diferencia entre un progre portugués y uno español? Obvia, el idioma en que pronuncian sus estupideces compartidas.
La perla la evacuó un chiquete de veintinueve años, a la sazón presidente o secretario general de las Juventudes Socialistas Portuguesas. O sea, que el joven socialista luso tiene prisa por comenzar el debate, no para que se escuchen todas las voces, sino para que se escuchen las favorables a sus tesis, que no son otras que las de nuestro amigo Zapatero, todo un ídolo del imberbe, como bien se ocupó de dejar claro clarísimo. Con lo cual, que deje de leer, para echarle un vistazo al último fichaje del gineceo madridista. Lo mejor de la prensa, sin duda, mejorando lo presente, claro.
Escrito por Carlos J. Muñoz de Morales en: 8 de Agosto 2008 a las 09:33 AM Archivado en
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