Una de las cuestiones que más mueve al cachondeo con las manías de los alarmistas del cambio climático o calentamiento global, según los casos, era precisamente esa: la ambigüedad interesada, o ignorante, vaya usted a saber, en la identificación o nominación del problema que produce más muertes que el terrorismo internacional, dizque islámico.
Si hace calor en Julio, como es normal, “es cosa del calentamiento global”, si por el contrario, refresca más de la cuenta a mediados del mismo mes, “eso vasé de la cosa del cambio climático”. Y entre el calentamiento global, cuando conviene, y el cambio climático, cuando no hay más remedio, pues como que nos entra la risa floja, con el correspondiente desconcierto y cabreo de los acólitos de la nueva religión.
Señores escépticos, propensos a rajar de los sandíos, eso se ha acabado. Y como no podía ser de otra forma, lo ha sido por ventura del Panfleto Adjunto a la Misión General del Adoctrinamiento Algoriano: El Plural, Sandío Mayor, el cual, ante el desconcierto de la prole y en remedio al choteo que nos produce semejante patochada, ha dado en la solución: ya no es calentamiento global ni cambio climático. Desde ya, ¡¡es calentamiento climático!! ¡Oh Enric! Compendio de sabiduría. ¿Pero como coño no se nos había ocurrido antes?
Pero no crean que acaba ahí la cosa. Como está claro que el antiguo calentamiento global no da más de sí, al último mes de agosto me remito, y que el cambio climático no ha “remediado” los tormentones que, desde que tenemos uso de razón, como Solbes, jalonan nuestro mes de Septiembre, y como de algo hay que comer, acojonando a la población, pues al Nóbel de la Paz ¿O era de Literatura? ese tal Saramago, aprovechando que Aznar pasaba por allí, no se le ha ocurrido otra cosa que dar la voz de alarma con la llegada inminente de un nuevo periodo glacial, que viene disimulado de la mano del ya referido calentamiento climático, que para algo tenía que valer el nuevo conceto.
Lo que no me ha quedado muy claro, es si ya podemos evacuar CO2 a discreción. Será cosa de esperar la próxima oración.
Escrito por Carlos J. Muñoz de Morales en: 24 de Septiembre 2008 a las 11:53 PM Archivado en Catrastofismo climático, ecologistas | Medios de comunicación | Personajes
Gran Stanislaw Lem observó una vez que los nazis tenían esta extraña combinación del sentimentalismo cursi y la crueldad más atroz, lo que les hacía llorar canales al ver un pajarito con una patita rota, y unos minutos más tarde cepillarse unos cuantos seres humanos sin remordimiento alguno. Los comumnidstoides tipo Saramago poseen la misma extraña dualidad -les emocionan a extremis los problemas de medio ambiente, son capaces de llorar por la inevitable desaparición de una especie de insectos casi desconocida, por otro lado, no les molesta en absoluto el genocidio que perpetraron sus camaradas entre 1917 - 1993, ninguno de ellos nunca ha derramado ni una sola lágrima por docenas de millones de sus víctimas. Pero, eso sí, los insectos no les dejan dormir.
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