Jamás he entendido, entiendo y entenderé que en la apabullante normativa que regula la concesión de las más variopintas subvenciones y subsidios en nuestro Estado de Bienestar, que sólo es capaz de desarrollarse exprimiendo el fruto de los esfuerzos individuales ajenos a sus beneficiarios, no se exija el cumplimiento del que debería ser requisito fundamental: que su familia no pueda ayudarle.
No dispongo de cifras al respecto de la movilidad en la escala social o de renta en nuestro país, pero por lo que veo en mi entorno, una mayoría de los que ahora rondan los cuarenta años de edad, superan muy mucho en renta disponible a la que sus padres disfrutaron en su momento. Renta ésta, en muchos casos exigua y con la que fueron capaces, a base de muchos sacrificios, de sacar cinco hijos adelante.
Y sin embargo, cuando esos padres necesitan ayuda, porque la pensión que les corresponde, a duras penas da para cubrir sus necesidades más elementales, lo primero que hace el “preocupadísimo hijo” es enterarse de si el Ayuntamiento o Comunidad Autónoma de turno establece subsidios al respecto. Y claro que las establecen.
Y lo cierto es que en muchas ocasiones, en la mayoría de los casos, se producen situaciones de auténtico escándalo. Como quiera que para la concesión de los subsidios lo que cuenta es la renta personal del solicitante, futuro beneficiario, y no la renta disponible de sus familiares, que por ley, artículos 142 a 153 del Código civil, deben alimentos a los suyos, nos encontramos con padres mayores en la humillante situación de tener que pedir subsidios municipales, para poder comer, mientras sus hijos se gastan el importe equivalente a su pensión en salir dos noches de viernes.
Pero claro, atender a los padres no es progresista.
Escrito por Carlos J. Muñoz de Morales en: 5 de Octubre 2008 a las 01:38 PM Archivado en Asuntos legales
con la ultima frase intenta dar a entender que los no progres si que cumplen con los deberes familiares????
jajajajajajajajajajajajaja
No alice. Lo que he querido decir es que el pensamiento progre estatista quiere eliminar la solidaridad natural entre familiares y sustituirla por la "solidaridad" obligada, a cargo del contribuyente.
Carlos J. Muñoz de Morales: Llevas toda la razón del mundo. Basta con leer el libro de la terrorífica Clinton, una progre por excelencia titulado "It takes a village to raise a child" (hace falta una aldea para criar un niño). El nombre de esta "oeuvre du diable" es bastante explicito, ni hace falta explicarlo.
Lo más descarnado a que aspira un estado totalitario es a que no haya muros entre su pretendido inmenso poder y el súbdito desamparado. No creo que haga mucha falta hablarte de ello, amigo Caló.
Desde mi punto de vista la "solidaridad natural" como se denomina en este artículo no tiene nada que ver con la ideología, sino con la propia persona y su grado de creencia en ayudar a los demas y en la creencia de que los hijos debemos cuidar a nuestros mayores.
Conozco bien de cerca como mi prio cuida a su madre, ciega y con 90% de minusvalía, mientras que su hermano ni se acerca a casa materna para nada. Con la paradoja que el primero tiene una creencia y militancia rancia en el vetusto Partido Comunista, y el otro es el presidente local del PP.
Paradojas de la vida.
Desde luego que conocemos casos para todos los gustos. Pero lo que yo digo es que desde los poderes públicos se propugna otro tipo de solidaridad.
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