Está visto que cuando un autócrata con ínfulas de salvador del mundo quiere pasar por demócrata, lo primero que hace es ponerle a aquella un apellido acorde con sus intereses, preferencias o simplemente, con la poca o mucha imaginación que a bien tenga echarle al asunto. Popular, participativa, deliberativa, orgánica, etc. Lo último de lo último: sin condiciones.
¿Y en qué consiste la democracia sin condiciones? En que el Gobierno de turno pueda disponer de nuestros dineros sin preguntar y lo que es peor, sin ser preguntado por quien precisamente justifica su existencia en la pregunta permanente.
Y es en el convencimiento de que una democracia sin apellidos no es democracia ni es nada, mero cascarón para burgueses trasnochados, ultraliberales y de derecha extrema, que el Eterno Adolescente con cuernos de venado con excelso de calcio se permite decirle al jefe de la oposición, cuanto más jefe menos oposición, que apoye sin “condiciones y sin peros” el regalo de Reyes a los manirrotos, que nos va a costar a cada uno de los sufridos madrugadores por vocación, y porque no hay más cojones, la nada despreciable cifra de dos mil euros. De momento.
El caso es que al malvado neocon, teocon, asesino, y otras lindezas que acompañan indefectiblemente al nombre de Bush en el imaginario progre, le hicieron pasar las de Caín, a cuento y a cuenta de la tramitación y aprobación en el Congreso norteamericano de su plan de choque fascista y remunerador de la estafa. Y ahora viene este chichiribaila y dice que quiere que se apruebe su plan financiero, igualito igualito que el del gran Satán, sin condiciones. Es decir, que le demos nuestro dinero sin preguntar.
Pero esto no es de ahora, viene de lejos. Tiempo ha que al sufrido ciudadano-contribuyente-votante, paisano retrospectivo de la tropa y jefes del Gran Capitán, ni le preguntan ni puede preguntar por nada. Desde que el cuento de que las cuestiones de Estado son indiscutibles se ha convertido en palabra de dios, aquí ya no se puede hablar de pensiones, terrorismo, unidad nacional o soberanía.
Y lo que es peor, es que cuando quiebre la seguridad social, el terrorismo etarra y el otro hayan conseguido totalmente sus fines, van camino de ello, la destrucción de la unidad nacional nos lleve a la ruina moral y material y nos demos cuenta de que la cesión ilimitada de soberanía a la unión europea nos deja en cueros ante cualquier evento indescifrable, como el de ahora, los platos rotos los vamos a pagar nosotros.
Pues eso tiene un nombre: fascismo, con talante y sonrisitas, pero fascismo.
Escrito por Carlos J. Muñoz de Morales en: 9 de Octubre 2008 a las 08:30 AM Archivado en Corrupción | Marxismo, socialismo, socialdemocracia, progresismo, izquierda | ZP
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