No me cabe duda de que el coqueteo y ayuntamiento de esta señora con lo más granado del marxismo español ha debido de afectarle más de la cuenta en su capacidad de percepción de lo que es la democracia sin apellidos. Esa democracia sin apellidos, cuya característica fundamental y más apreciable es que no necesita de ningún añorado KGB para esconder sus “desviaciones”.
Lo cierto es que no entiendo porque le molesta a esta señora que alguien pueda pensar, y hablar en consecuencia, que en el asunto de los atentados del 11 de marzo de 2004 se pueda haber incurrido en el error. Ya sea en la instrucción de la causa o en el dictado de la sentencia, previa celebración de la vista oral. O en la resolución de los distintos recursos de casación.
Lo cierto es que si la defensa de los cuatro de Guilford hubiera seguido a pie juntillas la doctrina Manjón, todavía estarían entre rejas los encarcelados por un crimen que no cometieron.
Aunque sólo sea por pura conveniencia política, Pilar Manjón debería de abstenerse de decir cosas como esa. Más que nada por lo que pudiera perjudicar a la campaña del último ídolo de la progresía: Obama, el cual, como no podía ser de otra forma, ha recibido todo el apoyo de la familia Kennedy.
¿Y acaso sabe Pilar Manjón quién es Paull Hill, uno de los cuatro inocentes condenados por la justicia británica?
Lea Doña Pilar y tenga usted más cuidado con lo que dice, no sea que al final, Obama no se atreva a recibir a su amado Presidente desertor.
Con toda mi consideración. A usted y a El Plural, que no duda en airear sus sandeces.
Escrito por Carlos J. Muñoz de Morales en: 10 de Octubre 2008 a las 10:55 AM Archivado en
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