Hace años que los sábados por la mañana escucho un ratito, lo que da de sí la ingesta de un bocata de jamón, la tertulia de la SER. Eso sí, por más esfuerzos que hago, no consigo aprenderme los nombres de sus participantes. De modo que no me pidan los títulos de crédito. Será que son perfectamente intercambiables, como intercambiables son los cotillas comadres del Gran Hermano, dizque totalitario, del último invento siracusiano, con la honrosa excepción de los que se atreven a poner la cara, para que se la partan impune e invariablemente.
El caso es que esta mañana, como todas las mañanas, desde que se han visto obligados a repartir los favores que antes recibían en exclusiva, los he notado pelín compungidos. Como no podía ser de otra manera, por causa de los supuestos males del capitalismo salvaje, que se sostiene por un consumo desaforado, incluso de lo que no nos hace falta, obviando, de paso, las necesidades financieras de la reserva espiritual de occidente: Sogecable. Esto último no lo dicen, pero se aprecia en el ambiente.
Y claro, como yo soy oyente, no simpatizante, troll radiofónico, no he tenido por menos que acordarme de todo lo que nos obliga el estado amigo a pagar, sin que hayamos dado muestras ni manifestado intención alguna de consumir.
Ya no me acuerdo de la fecha en la que vi la última película tontiprogre del tontiprogre subvencionado de turno. Sin embargo, tengo grabados a fuego los ochenta y ocho millones de euros que nos va a costar el año que viene a los contribuyentes, cada vez más exhaustos, la ración de insultos y vejaciones que, invariablemente, nos dedicarán en pantalla grande, chica y de mediopelo, los amigos de Z a los supuestos vencedores de una guerra, a cuyo desenlace bien que aplicaron la mamandurria los ascendientes de la mitad del gobierno del progreso hacia la nada.
Por no hablar de lo que vamos a pagar, para que los entretenidos en la guerra contra el calentamiento climático global, no vuelvan a dar palo al agua en su vida.
Pero lo más de lo más, lo último de lo último, es pagarle a Garzón, cueste lo que cueste, lo último de lo último en video juegos: Jurisdicción virtual 2008 (JV08) donde unos aguerridos superpolicias, bajo el mando de un superjuez, deben aplicarse en encontrar los certificados de defunción de unos generales fachas, que murieron hace la tira de años, hostigados por una división acorazada de camisas azules y pardas, bajo el mando de una malvada, que pintan con un asombroso parecido con Cruella de Ville.
Ni que decir tiene, que está haciendo furor entre los jugadores de progreso.
Escrito por Carlos J. Muñoz de Morales en: 18 de Octubre 2008 a las 11:46 AM Archivado en Corrupción
Bueno, ya sabes que el Gallardonismo sociológico se extiende como un virus letal,y los neoprogres son expertos en extenderlo;de hecho, estos neo pijo-progres han adoptado como mascota a un fundamentalista calvinista que desea enfermedades, muertes y abortos selectivos(según le caiga el sujeto en cuestión)ya sabe,todo muy cristiano.Eso sin contar la defensa del castrismo y el tachar a los exiliados de "delincuentes".
A los de El Plural, me gusta llamarles:"La gaceta de los hermanos Tonetti" a los Siracusos y neoprogres, todavía estoy buscandoles título. No sé se si llamarles "La codorniz vuelve" o "cómo hacerme el progre,teniendo a Carca-llardón y a Carca-lejos como sumos pontífices" Se admiten apuestas.
A mi me recuerdan a las comadres que están deseando verse, para poner verde al noviete de la hija de la que se encontraba ausente.
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