Sobre un eje de coordenadas, amigo lector, Vd. trace la abscisa de la crisis financiera y la ‘desordenada’ crisis de su particular economía y tendrá un problema irresoluble. Así que viene Garzón y, olvídese, por que el añade su particular visión de la trigonometría política. Subido al estrado, bufanda y zapatos italianos, los cabellos con los mechones canos bien orientados y ese aire insufrible de ser vicepresidente de Dios, borra todos sus cálculos del encerado y lo plantea de otro modo: Lo que prevalece, predomina y preocupa es encontrar los huesos de Federico García.
Dicen los que entienden –y aquí Carlos J. que quite o añada- que la causa que, a mayor vanidad de usía, quería cocinar, se sustanciaba en procedimiento abreviado que la Fiscalía iba a recurrir ante la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional acabando con la truculencia de matar a cadáveres bien muertos. Para evitar algo tan anodino, el procedimiento lo ha transformado en sumario, declarándose competentísimo y ahora recurra Vd. ante mí que ya le contestaré cuando me dé la gana. Total, la tiza se desliza y el problema, chupado teorema; ganar tiempo para que cien televisiones del mundo se concentren en Víznar; los teletipos le saquen brillo a su nombre y hasta los sherpa del Nepal sepan cuanto vale la testiculina de Don Baltasar fotografiado al lado de la calavera de Lorca, cambiando la toga por la cazadora de Búfalo Bill y el birrete por sombrero de Indiana-Jones.
Para los legos en estas cosas jurisprudenciales el estupor nos ha dejado sin poder cerrar la boca durante horas. El fantoche vanidoso va a solicitar las partidas de defunción de varios muertos, cuyos entierros y funerales celebráronse con todas las de la ley, décadas ha. No es el interés de saber si los asesinos de Carrero Blanco, por ejemplo, están vivos o muertos, es cerciorarse de que Carrero, Franco o Queipo están realmente fallecidos. Nunca están de más las precauciones porque el general vivo adornaría el despacho con garzones disecados. Dicen los que saben algo de esto –y sino Carlos J.- que los hechos notorios no requieren pruebas y aún añaden los latinajos ‘notoria no egent probatione’ o ‘si factum est notorium, non eget testium depositionibus declari’. Un halo de nostalgia ha invadido al magistrado y se ve en 1975 dando la noticia a todos los españoles: Franco al hoyo, Garzón al bollo.
En fin, la crisis. Zeta cree que lo de nación es discutible y discutido, pero, en cambio no se le discuta que las turbulencias son americanas y. además, ‘pa fastidiar’. Botín también lo tiene claro, la crisis cabalgaba ya hace tiempo y las subprime son jinetes caídos desgraciadamente, no los que clavaban las espuelas en los hijares de las bestias desbocadas. Jeff Jacoby, columnista del Boston Globe y de LD hace unas muy distintas consideraciones. Las políticas ‘sociales’ comenzadas por el estomagante Carter y aceleradas por el pene-becario Clinton; o sea el dúo sucesivo Jimmy & Bill, no se conformaron con alentar los préstamos hacia las minorías, en especial la negra, con pocas contrapartidas antirriesgos, encima facilitaron la posibilidad de recurrir ante los tribunales cualquier préstamo denegado alegando sospecha de motivaciones raciales.
Pero nada importa; todos han caído del caballo; todos los que aplaudían pitan; todos los que se forraban no querían forrarse, sólo estaban preocupados por el hambre en el mundo ¡porca miseria!
Así que ahora hay dos planos: uno es el de la difícil solución del problema, más difícil cuanta más multitud se siente llamada a resolverlo. Otro es el plano de Garzón, Vds. me entienden, que no me refiero a su barriga bien nutrida de fruti de mare e terra. El plano de Baltasar es bifronte: por un lado sirve al enaltecimiento de su nunca suficientemente elogiada señoría y de otro un tupido velo en que envolver la crisis, de forma que sea un relleno insaboro. Un jurista ha concluido: “se rumorea la próxima detención de Dios”. De otro dios quiso ser escudero, pero en el banquillo este picapleitos sentaría a María Santísima, con perdón del Dios verdadero.
Autor texto: Carlos Vilas Nogueira
Imagen: Batiburrillo
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Escrito por Firmas invitadas en: 21 de Octubre 2008 a las 10:55 AM Archivado en Firmas invitadas
Estoy de acuerdo, las resoluciones de Garzón deja perplejo a cualquiera que haya leído un poco de legislación.
Lo curioso es que el CGPJ podría sancionarle por falta muy grave: ignorancia inexcusable en el ejercicio de sus funciones.
Porque ¡¡mira que no leer la Ley de amnistía del 77 y andar perdiendo el tiempo con causas tan mediáticas como absurdas!!
Por cierto, otra falta muy grave: adoptar decisiones para crear ficticios incrementos del volumen de trabajo.
A otros (y no señalo a Gómez de Liaño, ¡qué va!) por mucho menos les condenaron en un juicio imparcial (según el Tribunal Europeo de Derechos Humanos) por prevaricación. ¿Qué le debería ocurrir a Garzón?
Ha dado en el clavo, don Carlos: El inclito Garzón anhela una bonita foto para su curriculum disfrazado de Indiana Jones, mirando con fijeza y gesto austero como desentierran a Lorca.
O tal vez sujetando la calavera del poeta mientras la mira con tristeza, con un claro aire hamletiano.
Pero en fin, allá él, que mayor ridiculo no se puede hacer.
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