Quién no ha sufrido alguna vez en su vida la injusticia manifiesta del “es cosa de fulano”. Ello consistía y todavía consiste, en la relajación de la disciplina, cuando el presunto encartado se ha ganado a pulso el referido estatus.
Cuántos mandos intermedios en cualquier empresa u organización, se han vuelto a su despacho con el rabo entre las piernas, después de poner en conocimiento de su superior que el tal fulano ha cometido tal barrabasada y por única respuesta ha recibido el tan consabido: “déjalo, es cosa de fulano”. Ni que decir tiene que, cuando no era el tal fulano el autor de la fechoría, parecía que el cielo se venía abajo. Irremisiblemente.
Algo parecido, aunque peor, ocurre hoy con la ignominiosa dictadura de lo políticamente correcto, que erige en representante de una idea inatacable a cualquier miembro de un “kolectivo” artificioso, cuyos pretéritos “miembros” fueron injustamente olvidados, o humillados y ofendidos.
De modo que es imposible referirse a Obama y a su caprichosa madre, sin que a uno le tilden de racista, xenófobo, carca, etc. Y no digamos, cuando la sujeta pasiva, en lenguaje IRCPF, es una tal Maleni, Leyre, Calvo, Trujillo o Corredor. Machista es lo de menos que le cae a uno.
Y la cosa rebosa el colmo de la estulticia, cuando el referido o mofado pertenece al kolectivo gay o MCDDC, tal que Zerolo y compañeros de fortuna, cayendo, según la tropa, en lo predelictivo, en lenguaje Isla de las Cien Mil Cárceles, tan del gusto de Pepiño, cuando los homenajeados con unas palabras, siempre cariñosas, pertenecen al nuevo kolectivo cavernícola, más conocidos por sandíos y Al Gore su señor.
Es por ello, que en prueba de buena voluntad con el progrerío rampante, SP, no tengo por menos que acabar esta tontería, atacando con saña a la gente normal: sois una pandilla de gilipollas, cuya única misión que la vida os ha encomendado, esclavos de mierda, es la de pagar lo que no está en los escritos, para que el estado cabrón le solucione la vida a los parias de la tierra, con barco en Puerto Banús.
Después de esta, no espero otra cosa que recibir el aplauso de los bienamados borreguitos. Y si no, hakuna matata chilingui potongo gambanga obami obama que, traducido al castellano perseguido, significa: “sin problemas con el bocata de gambas con salsa de obama”.
Escrito por Carlos J. Muñoz de Morales en: 11 de Noviembre 2008 a las 04:45 PM Archivado en Especiales
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