
Paseaba entre los alcornoques por los que tenía especial querencia. En el secarral una gatita blanca y rechoncha lo observaba y se enamoró de él.
Mariano, príncipe o no, suele vestir de azul y con tres centímetros más de barba y los bigotes acarocalados en sus extremos quedaría fetén, retratado en sepia y orlado en marco de calamina vieja, como un antepasado conocido en el ángulo de un salón de casa bien. La felina, sin cojines de raso bordado ni escudos estuardos sobre los que ronronear, le pidió a Afrodita que la transformase en bella muchacha porque Rajoy le había roto sus esquemas. Entre los grandes conocedores del mundo animal, desde Aristóteles a Borges este achaque no había sido clasificado ni siquiera en el apartado b) de la fabulosa enciclopedia chino-borgiana que atiende a los ‘embalsamados’ y ningún escalpelo de taxonomista desde Hipócrates encontró víscera esquemáticamente fracturada, pero Afrodita es anterior a todo y aceptó socarrona. La muchacha salió hermosa, pero conservó su tamaño pequeño, su color blanco y dos incisivos leporinos dan fe de que la diosa se cobró en humor el trabajo de alfarero.
Constituido el tálamo político, la muchacha engatusa al príncipe y este le concede voz y portavocía. La enaltece, la aupa y la bendice porque un amor de registrador no puede tener mejor correspondencia que la de un abogado del estado o viceversa. Faltaba la prueba del ratón. Cuenta Esopo en su fábula que la divina desconfiaba de que el cambio de morfología llevase aparejado el de mañas y, entre las sábanas negras dejó caer un ratón. En nuestro caso la pérsica princesa en trámites se abalanzó sobre el roedor y lo devoró, mientras Mariano lloraba con hipo incontenido.
Sé que no se acepta esta versión entre los partopopulares. Neocones y tradicionalistas entienden los gestos de la comunicación de masas, los muslos insinuados y el nunca por mí catado sex-appeal de un pie desnudo. Desorientado en esto no debo andar cuando las ‘strippers’ se despojan de todo y lo último que hacen, si acaso, es quitarse los zapatos. Pedro Jota se lleva a su Magazine un icono tierno, mojado en vega-sicilia capaz de emborrachar a un adolescente previamente cargado de cola y coca aunque el negocio seductor lo haya estropeado un ratón minúsculo.
Teníamos ya una reina profesional, la primera, pues Isabel, ‘católica consorte’ no había llegado a tal grado de especialización. Ahora tenemos una portavoz que circunscribe al trabajo bien hecho el trabajo que procura hacer. Más o menos. Lo circunscribe y nosotros circunscribimos que su trabajo no nos parece tan bien hecho y que incluso no lo procure tanto como dice procurarlo. De momento el juego de ministras vogue y opositoras magacines está emocionante; sólo nos falta la Cospedal y como en la Mancha ahora están haciendo ‘reservas’ de tinto con grado de excelencia, cualquier día, con escotes de tamaño y profundidad en estudio por las asesorías de la cosa, les da la puntilla a la rapazada de los viernes noche y de los sábados de vino y hamburguesa.
Texto: Carlos Vilas Nogueira
Imagen: Batiburrillo
Escrito por Firmas invitadas en: 17 de Enero 2009 a las 07:09 PM Archivado en Firmas invitadas
| Acerca de... |
|---|
|
| Batiusuarios en línea |
|
|