
Desde que la cinegética se convirtió en la afición de ciertos poderes con la consabida invitación al pueblo a que viese alineados los gamos o los muflones en sanguinaria formación post mortem, los tiros apuntaban a corazones más intrépidos, bien escogidos por ayudantes en cacerías, en las que tenemos amplia muestra. Unas veces la cacería se transforma en 11M, otras es un pobre ex concejal que pasaba por allí, el tiro directa e indirectamente encontraba su siniestro fin.
Yo no creía en la victoria del PP en Galicia. Rosa Díez respecto de asuntos que nos preocupan como el asunto del idioma tenía un mensaje más nítido que Feijoo cómplice de ciertas regulaciones que ahora veremos cómo las desmonta y tenía mis dudas sobre la papeleta. Curioso que un botarate que se asoma al blog, me haya inclinado a romper la duda. No hay cosa más repugnante que los que se proclaman no sectarios te endilguen los cariñosos calificativos de ‘facha’, ‘nacional-católico’, ultra y otras lindezas demostrativas de su pobreza ideológica; calificativos que les reservan a ellos los verdaderos fachas y los verdaderos ultras.
He presenciado la declaración institucional de Feijóo. Apenas se oyeron aplausos, una media sonrisa del líder y poco más. Al lado de la algarabía de hace tres años y medio como la noche y el día.
Está uno hasta más allá de la coronilla de los análisis sumarios de ‘analistos’ que tendrían que empezar a manejar categorías positivas y olvidarse de las descalificaciones.
A Feijóo le espera un arduo trabajo, pero si nos guiamos por su discurso, la imagen de un líder derechista o centrista de un pequeño país europeo no podía ser más cercana. En cambio, el espíritu hincha futbolero del Barça o del Madrid se alejó, por esta vez hasta Nueva Zelanda. Me alegra, en algo salimos ganando.
Texto: Carlos Vilas Nogueira
Escrito por Firmas invitadas en: 2 de Marzo 2009 a las 01:46 AM Archivado en Elecciones | Firmas invitadas | Galicia
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